Claudia Serapio Francisco
Gobernabilidad en Veracruz: Reflexiones en Voz Alta
Dip. Claudia Serapio Francisco
Pertenezco a la generación que inició el cuestionamiento de todo y por lo tanto, la revisión de todo. Así, en 1989, dados los sucesos de Europa del Este, un grupo de activistas sociales empezamos a diseccionar los fundamentos del paradigma clásico Marxista, encontrando insuficiencias y errores prospectivos, pero también elementos analíticos válidos en cualquier etapa de la historia. Igualmente, iniciamos el análisis del neoliberalismo de Frederick A. Von Hayek y a Ludwig Von Mises, hasta llegar a Milton Fridman y sus "Chicago boys".
En este tránsito obligado del pensamiento, fueron surgiendo de manera implícita interrogantes e insuficiencias que no habían podido ser contempladas en toda su magnitud por los teóricos del derecho, la ciencia política y la economía. Estas interrogantes, que poco a poco fueron apareciendo en todos los análisis, hasta convertirse en constantes, eran válidas sin importar el sistema político o económico que se estudiaba. Una de esas constantes fue la Gobernabilidad.
Era inevitable preguntarnos cómo se obtuvo el Poder público, cómo se ejerció y cómo, desde el ejercicio de dicho Poder, se impulsó o frenó el desarrollo humano integral, cuáles eran los contextos locales e internacionales de ese ejercicio gubernamental y quiénes estuvieron a la altura de sus circunstancias. Esto nos permitió comprobar realidades imposibles de negar.
Los sucesos veracruzanos previos y posteriores al 5 de Septiembre próximo pasado, prácticamente sellaron la forma en que se ejercería el Poder público que emanó del voto popular, lo quieran o no, quienes resultaron electos. Durante todo el proceso electoral y postelectoral, la pregunta correcta no ha sido quién será el titular del Ejecutivo local, sino, cómo arribó a dicho cargo y cómo lo desempeñará. Y ese es el punto de partida, porque de ello depende lo que se denomina Gobernabilidad.
Existen diversas corrientes de pensamiento, inevitables de tocar, que explican la Gobernabilidad:
- Los pensadores liberales y la reformulación del modo de regulación de la posguerra.
- El consenso de Washington y cómo hacer pasar el ajuste.
- El viraje neo-institucionalista y la fatiga del ajuste, donde las expectativas de la democratización se conectan con la segunda generación de reformas llamadas "institucionales". O,
- Las tesis regulacionistas de la relación entre la democracia y el mercado.
Las diversas proposiciones en materia de Gobernabilidad no son solamente un conjunto de recomendaciones sobre la manera más eficaz de administrar el Estado, sino que además, son proposiciones específicas sobre la organización de las relaciones entre el mercado y la democracia. Estas proposiciones inciden en la forma del Estado y su misión, el dispositivo institucional y el marco normativo de un país o estado, la flexibilidad del sistema político y las formas de participación y de manejo de los conflictos.
La Gobernabilidad se refiere a un proceso por el cual los diversos grupos integrantes de una sociedad ejercen el Poder y la autoridad pública, de tal modo que al hacerlo, llevan a cabo políticas y toman decisiones relativas a la vida pública y al desarrollo económico y social de ese país. Estas últimas implican una relación individual de las personas con el Estado, la estructuración de los órganos del Estado, la producción y gestión de los recursos para las generaciones actuales y venideras, y la orientación de las relaciones con otros Estados-nación. La Gobernabilidad es una noción más amplia que la de potestad pública -cuyos principales elementos son la Constitución, el Parlamento, el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial-, pues supone una integración entre las instituciones concebidas formalmente y las organizaciones de la sociedad civil (los valores culturales y las normas sociales existentes, así como las tradiciones o las estructuras sociales, son variables esenciales que influyen en este proceso de interacción).
La Gobernabilidad no tiene ninguna connotación normativa automática y quizá es por ello, que existe una preocupación internacional sobre esta, pues además de ser un factor de influencia sobre el desarrollo humano y su medio ambiente, también es útil para medir el grado de legitimidad, representatividad, responsabilidad y eficacia de los gobiernos ante él público, así como el contexto en el que actúan y cómo dichos contextos influyen en la gestión de los asuntos públicos.
La Gobernabilidad pues, es un modo de ejercer el Poder público en la administración y gestión de los recursos económicos y sociales de un país, para la perspectiva de su desarrollo nacional, lo cual implica la existencia de indicadores, siendo lo más importantes, aquellos que comparan y destacan el alcance de la eficiencia, equidad, transparencia y responsabilidad en materia de gestión publica. La Gobernabilidad supone, además, una reafirmación de la orientación política en los valores del pluralismo, la participación ciudadana, la representatividad plena para las decisiones políticas reflexivas y participadas, la solidaridad, la equidad, la ética, la responsabilidad y la eficacia, que siempre se contrapondrán a la visión neoliberal monetarista, eficientista e individualista del ejercicio gubernamental.
Por otro lado, la Gobernabilidad no se debate, es una acción para negociar y consensuar. El grado de Gobernabilidad va a estar en función del acuerdo y de la amplitud de la representatividad participante en ese acuerdo.
Con base a esto último y para el caso específico de Veracruz, e independientemente de cómo se integren los Poderes Ejecutivo y Legislativo, la Gobernabilidad implicará que el Ejecutivo, en tanto principal administrador y concentrador de la gestión gubernamental, deberá actuar sobre la base de cuatro principios: 1) la percepción de su legitimidad (bien si ésta emano de la voluntad popular o mal si fue producto de alguna otra acción); 2) la importancia central que le dé al papel de los ciudadanos; 3) la visión de un proyecto de desarrollo sustentable para la sociedad veracruzana y 4) la adaptación de su gestión pública a las verdaderas necesidades inmediatas y futuras del pueblo veracruzano.
Obligadamente, los nuevos Ejecutivo y Legislativo locales, si desean brindar a la sociedad y desarrollarse ellos en Gobernabilidad, tendrán que valorar, analizar y actuar sobre: a) El nuevo tipo de régimen político en el que estarán actuando, b) El necesariamente nuevo "ejercicio de autoridad gubernamental”, y c) La capacidad gubernamental para formular y aplicar efectivamente políticas públicas.
Lo anterior, aunque parece fácil y obvio, e incluso, hasta instintivo de cualquier sistema político y económico, para México no la ha sido. Y Veracruz, pudiera no ser la excepción, pues de todo lo anterior, es condicionante primera la forma en que los Poderes públicos interactuarán con la sociedad civil organizada. Aquí es el punto principal. Pues si los Poderes públicos van a entender la Gobernabilidad solamente cómo la forma que entre ellos interactuarán, estamos, desde ya, en crisis de Gobernabilidad. La sociedad civil debe ser el centro de atención y acción de la sociedad política.
Por su naturaleza de principal concentrador y administrador de la gestión gubernamental, el Ejecutivo estatal jugará el papel principal en la Gobernabilidad que pudiéramos tener o no tener, la cual deberá ser DEMOCRÁTICA, es decir, Gobernabilidad basada en el autoritarismo, el chantaje, la sumisión o el egocentrismo político, NO ES Gobernabilidad, ni se desarrolla en una república democrática. En la Gobernabilidad no hay enemigos, sólo adversarios civilizados; no hay triunfadores ni perdedores, sólo negociadores de intereses colectivos legítimos y beneficios legalmente obtenidos para dichos negociadores y sus grupos sociales.
La próxima legislatura puede tomar distintos rumbos: el que ha marcado el Legislativo Federal o el que han marcado los Legislativos Zacatecanos, Chiapanecos y Neoleoneses, donde han aceptado la corresponsabilidad, la autonomía, la solidaridad y la reciprocidad gubernamental. Sin embargo, es imprescindible destacar que los Ayuntamientos, al menos los 30 más importantes, por primera vez serán engranaje imprescindible de la futura Gobernabilidad veracruzana. La cual no será producto de un único Poder o nivel de gobierno, será causa del actuar de todos los niveles y Poderes gubernamentales, sin negar el peso primordial que tendrá Ejecutivo estatal.
Si quienes integren los Poderes públicos y los niveles de gobierno de Veracruz, hacen a un lado su tradicional concurso de ironías, ingeniosas y satíricas descalificaciones, y posiciones ventajosas, para en su lugar imponer respeto por las instituciones y el Estado de derecho, sin aplicaciones selectivas, benéficas o perniciosas, en personas o grupos específicos, la Gobernabilidad Democrática estará garantizada, por el contrario, si se opta por continuar viejas prácticas parlamentarias o del Ejecutivo estatal, estaremos teniendo "Gobernabilidad Intermitente" y allanando el camino de la siempre peligrosa polarización social. Es importante recordar las palabras de Castillo Peraza: "Ningún político debe tener vocación de arqueólogo, nadie puede gobernar sobre ruinas". A todos y todas nos ha quedado perfectamente claro que en cualquier momento podemos pasar de gobierno a oposición y viceversa. Y nadie merece ni quiere anarquía social o gubernamental.
El Legislativo, el Ejecutivo, el Judicial y los Ayuntamientos veracruzanos, no gobernarán a una sociedad igual a la de hace 10 años. Deben entenderlo muy bien, por ello, es imprescindible que fortalezcan las instituciones y el imperio de la ley de manera objetiva y racional. Veracruz tiene pendientes reformas institucionales y legales que requieren la coparticipación de toda la sociedad política y civil: Electorales ya inaplazables; una verdadera Ley e Instituto de Acceso a la Información y Transparencia Gubernamental; una verdadera equidad de género en los Códigos Penal y Civil; un eficiente impulso a la educación superior y a la ciencia y tecnología; real autonomía y eficiencia del Ministerio Público, las policías y el sistema penitenciario; un sistema de justicia para niños y adolescentes; ampliación y profundización de los recursos al desarrollo agrícola y rural; solventar nuestra insuficiencia de empleos dignos y bien remunerados; reducir nuestro crecimiento demográfico; alcanzar un servicio de salud pública eficaz, accesible, eficiente y que duplique su número de instalaciones y personal; garantizar un sistema de pensiones suficiente para nuestros antecesores en la vida productiva; un eficiente sistema de rendición de cuentas gubernamentales y cuando menos 10 temas más de primer orden.
Es claro que ningún futuro gobernante, en términos reales, tendrá tiempo para la trivialidad, la negligencia o la demagogia. Pelearse entre los Poderes públicos o desestimarlos, podría ser motivo de expresiones sociales que seguramente serían similares a la que se vivió el pasado 27 de Junio, donde la sociedad civil mostró su hartazgo de la actual clase política nacional. Veracruz no es ni será ajeno a estas expresiones sociales, que evidentemente ponen en entredicho al sistema de partidos y su razón de ser.
La Gobernabilidad en Veracruz y las reflexiones que he hecho en voz alta, repito, no se debe, ni ahora ni mañana, de refutar, se debe de vivir para el pleno ejercicio y vigencia de la política como instrumento superior de la negociación y el consenso de todos, y para beneficio de todos. Los que estamos hoy aquí y los que nos sucederán mañana.
Muchas gracias.


















