Gina Domínguez Colío

Medios de Comunicación y Gobernabilidad Democrática

Gina Domínguez Colío

Buenos dias, antes que nada agradezco la invitación de Domingo Alberto para poder expresar un punto de vista, para sumar estas palabras a las reflexiones de los que me antecedieron y a las opiniones de los que vendrán, para que, sumadas todas, reunidas las de todos, pudiesen ser un primer cimiento para construir los acuerdos de carne y hueso que el estado necesita, los pactos que Veracruz reclama, y que es hora de que abandonen el cubiculo, que salgan de los centros de estudio, de los actos políticos, de las reuniones de notables para transformarse en realidades que puedan ser palpadas `por las mujeres y hombres que hoy no tienen empleo, que hoy alquilan su esfuerzo por unos cuantos pesos, en proyectos que transformen la vida de esos niños miserables que vemos por todos lados, en oportunidades que detengan a aquellos y a aquellas, que abandonan la tierra, olvidan su origen y juegan la ruleta rusa en el paso fronterizo...

Ojalá todas las palabras que aquí se han manifestado a lo largo de tres dias no se olviden, no sean solo escenografia para maquillar de pluralidad al autoritarismo, para disfrazar al desden con ropajes de apertura, para ocultar la imposición tras una máscara de tolerancia, para cambiar y seguir igual.

Decía Giovanni Sartori que un mundo concentrado sólo en el hecho de ver es un mundo estúpido. El homo sapiens, un ser caracterizado por la reflexión, por su capacidad para generar abstracciones, se está convirtiendo en un homo videns, una criatura que mira pero que no piensa, que ve pero que no entiende.

Siempre se ha dicho que el termómetro para medir las libertades dentro de un país es la libertad con la que cuentan los periodistas para escribir o expresarse. Más aún, los medios de comunicación —sobre todo los electrónicos— se han convertido a últimas fechas en una especie de símbolo y hasta fetiche de la democracia.

La pregunta natural que se desprende de esa aseveración o creencia es si, efectivamente, los medios practican la democracia, si son estructuralmente democráticos o si ejercen y forman parte de una deformación de un modelo político.

Todo parece indicar los medios de comunicación hemos reprobado la materia de democracia y pluralidad; el hastío de la sociedad hacia el comportamiento de los medios de comunicación tiene que ver con una concepción equivocada de los límites, derechos y obligaciones que lleva implícita una democracia con gobernabilidad.

Los sistemas democráticos asignan a la prensa la tarea de ser contrapeso del poder y la responsabilidad de ser una herramienta del ciudadano para evitar abusos y ello solo se puede lograr dotando a los ciudadanos de información veraz, no secuestrada por intereses ni sujeta a un precio, La información es el mejor instrumento para iluminar la mente del hombre, la responsabilidad es demasiada como para evadirla o cumplirla a medias.

Cual si fuera un castigo y no un don, este mundo no puede entenderse sin el periodismo, estamos condenados como sociedad a vivir con los periodistas y los medios de información.

El derecho a la libre expresión y lo señalaba el pasado 7 de junio , es uno de los más fundamentales derechos de todo ser humano, sin la habilidad de opinar libremente, de denunciar injusticias y clamar cambios el hombre está condenado a la opresión.

Por estas mismas razones, este derecho es uno de los más amenazados, de los mas asediados y cortejados desde el poder político y económico que tratan de imponer ideologías, razones, o valores callando a otros

Una de las grandes fallas del periodismo nacional y Veracruz es un ejemplo, es el silencio, el apagar la voz de los que no piensan como nosotros, bajar el tono, matizar el dato, hacer como que no vemos, no oímos y no pensamos, y lo peor, tener la certeza de que nadie se da cuenta, que todo mundo es sordo, ciego e ingenuo es hoy una de las características de los medios de comunicación sobre todo en las entidades es donde aun es incipiente y angosto el camino por donde transita la libertad de expresión y el ejercicio de la libertad de expresión.

Los medios y los periodistas muchas veces olvidamos que el papel esencial que elegimos jugar, es ser un contrapeso del poder y mirar siempre y en todo momento a la gente; dar espacio a las voces distintas, a los sonidos diferentes que conforman a la sociedad, diversos sí, estridentes también, pero todos con el mismo derecho a ser escuchados.

En lugar de lo anterior, tenemos medios de comunicación que muchas veces pasan por encima de todo haciendo estragos y sin pedirle perdón a nadie. En un ejercicio a veces demencial de la libertad y la democracia.

Si bien es muy riesgoso generalizar sobre las fallas en el periodismo mexicano y veracruzano, si bien, cometeríamos un error imperdonable si no apreciáramos que se han roto muchas cadenas que ataban al periodismo con el poder público y privado; si no celebráramos lo que se ha ganado en crítica, pero no es menos cierto que aún tenemos muchos pendientes en la agenda de la democratización de los medios. La banalización interesada de los hechos y los compromisos de los medios de comunicación aún son cosas del presente de México y de Veracruz.

Todavía en la actualidad, los medios de comunicación se conciben como un instrumento de control, de dominación, de mediatización, de tergiversación, de manipulación. El medio se convierte en el mensaje, diría Mc Luhan.

Los mexicanos y los veracruzanos todavía asistimos a un periodismo de claros oscuros, particularmente en el periodismo escrito, aún padecemos el periodismo mojigato que alude, que menciona, que sugiere pero que no plantea directa y abiertamente lo que pasa en muchos lugares, ni se atreve a dar nombres o apellidos, sino que escurre a través de resquicios los datos, los hechos, las noticias a las que debería abrir las puertas de par en par.

En aras de ganar rating y elevados índices de venta, los medios, junto con los gobernantes, han convertido las pantallas, los micrófonos y las primeras planas de los diarios, en arenas circenses, en aserrín de cantina donde lo mismo se insulta, que se resuelven o pretenden resolver asuntos esenciales para la nación o el estado a través de la diatriba y de la violencia verbal.

Más que unificadores, más que promotores de acuerdos entre las partes, los espacios noticiosos se limitan a ser palenques políticos. Alguien, , dirá: “los medios de comunicación simplemente informamos; somos un reflejo o espejo de lo que ocurre afuera”. Ese argumento responde a una visión simplista y poco honesta de lo que significa comunicar.

Es indispensable hoy por hoy, que México y Veracruz cuenten con caminos más amplios, más limpios, más honestos, mas profesionales para el ejercicio de los medios de comunicación.

A este país y a este estado le urge consolidar y avanzar en un periodismo responsable e independiente, ético, con principios, al servicio de la sociedad y al margen de privilegios.

Nuestro estado, nuestra gente necesita de un periodismo sin maquillajes ni dobleces, lo necesita, lo merece.

Veracruz empieza a transitar, trastabillante por un nuevo sendero: el de la pluralidad, se adentra casi asustado de su propio atrevimiento en las urnas, en un camino dominado por la expectativa de sustanciales transformaciones.

Desde todos los puntos de la geografía estatal surge la esperanza de que la alternancia de partidos políticos en el gobierno local, en su congreso, dé paso a una serie de cambios que permitan hacer de nuestro estado, una entidad mas justa y mas libre.

El mandato popular expresado en las urnas este cinco de septiembre determina un desafío para todas las fuerzas políticas. Es un mensaje que obliga a todos los actores a construir acuerdos, lo que supone respeto, pluralidad y tolerancia en nuestra vida pública.

El próximo gobierno tendrá frente a sí un frágil equilibrio de fuerzas en el Congreso, por donde deberá pasar la mayor parte de las propuestas de reformas y nuevos programas antes de convertirse en realidad. Poco peso tendrán en este proceso los partidos políticos, si deciden mantenerse ante la sociedad como escenario de pugnas internas y ejemplo de distanciamiento con el ciudadano común y corriente.

En este contexto, el cambio en nuestro estado deberá también sustentarse en la opinión pública, en el apoyo de la Sociedad Civil. Y en ello cobrarán relevancia adicional los medios masivos de información. No nos atenemos más que a la lógica elemental si decimos que los cambios deberán apoyarse en los medios, o no serán realidad.

Lo anterior deposita en los propios medios y en la prensa en especial una enorme responsabilidad, más profunda que la conocida en toda la historia anterior del estado. El análisis de las transiciones democráticas en otras latitudes del mundo ha demostrado el rol clave que juega la prensa para alentar el debate y apuntalar los consensos.

Insisto en mi tesis de que preciso que los diversos actores políticos cobren conciencia de que el Veracruz plural de hoy requiere contar con caminos más anchos para la libertad de expresión. Se quedará corto aquel que diga que esta libertad es importante para la democracia.

La libertad de expresión es la democracia.

El surgimiento de un nuevo gobierno, de una auténtica pluralidad, precisan del diálogo y la conciliación. El debate inteligente y el acuerdo.

Los medios debemos avanzar en esquemas de autorregulación, en la asunción real del papel que nos toca jugar, no podemos como medios seguir siendo parte de un coro complaciente del poder, tampoco pueden ser escenario circense de las voces huecas y sin contenido, debemos como medios avanzar hacia un desempeño justo y ético.

Es fundamental para la democracia y la gobernabilidad que exista credibilidad social en los medios de comunicación, pero ésta no llega por decreto, hay que ganarla todos los días, construir la certidumbre lleva mucho tiempo y el muro de confianza se derrumba a la primera ventisca.

Los medios de comunicación cumplen un papel muy importante dentro del ámbito democrático, sin una ciudadanía informada, se pone en peligro a la democracia misma.

La historia no miente y la experiencia ha demostrado que el poder absoluto, sin crítica, sin contrapesos, conlleva a la corrupción del poder.

Es hora de que los medios de comunicación en Veracruz asuman el papel que les corresponde como coadyuvantes de la gobernabilidad; como medios, como intermediarios que son entre la sociedad y el poder deben de entender, asumir y alentar que la democracia y la gobernabilidad es un asunto de todos, no de élites ni de iniciados.

Nuestra tarea debería ser entregar sin cortapisas a la sociedad la información que requiere, el análisis de los hechos sin inclinar la balanza, sin abonar interesadamente a favor de uno y en detrimento del otro, subrayando la relevancia del consenso y premiando los acuerdos por encima de los conflictos.

En el futuro, y esa es la apuesta de mucha gente que cotidianamente trata de construir un periodismo independiente, los medios buscarán reconocerse más en la sociedad y que ésta se reconozca más en ellos.

Los medios de comunicación quieren sobrevivir, pero con influencia política, con arraigo social, con liderazgo; pero para ello deberán ser más creíbles, dejar de ser correos de las élites que gobiernan o dominan los espacios de la sociedad, para permitir que la gente se encuentre en los medios.

Como veracruzanos tenemos que reconocer lo que nos divide, pero sin perder de vista que es mucho más lo que nos identifica y ésta será una de las responsabilidades sustanciales de la prensa veracruzana en los tiempos por venir, de lo contrario los medios nos extraviaremos y podemos hacer que el estado también pierda el rumbo.

La pluralidad no es un pecado, el pensar distinto no es ilegal, la exigencia de un gobierno honesto, transparente, de un poder que respete al otro, de un gobernador que sea congruente entre lo que hace y lo que dice, no nos convertirá en estatuas de sal, por el contrario nos convertirá en ciudadanos que pensamos y vivamos la democracia, y en esta tarea los medios en Veracruz tienen una gran deuda que pagar a todos los veracruzanos.

Muchas gracias.