Juan Nicolás Callejas Arroyo
¿Qué es la Gobernabilidad Democrática?
Juan Nicolás Callejas Arroyo
Hablar de gobernabilidad democrática, es sin lugar a dudas, tratar con un término de gran complejidad. Por ello, conviene intentar comprenderlos inicialmente por separado.
Gobernabilidad, desde un punto de vista semántico, cualquier gramática elemental la clasificaría como un sustantivo abstracto, es decir, de acuerdo Antonio Camou (1994), es aquel conjunto de vocablos que designan cualidades, estados o propiedades que requieren residir en algo para existir. Conforme a esto, "gobernabilidad" significaría literalmente. "calidad, estado o propiedad de ser gobernable"; y "gobernable" es entendido "como la capacidad de ser gobernado".
Sin embargo, cabe señalar que la gobernabilidad, no debe ser pensada como una dimensión absoluta de gobernabilidad y gobernable, respecto de lo que puede llamarse "una relación de gobierno", sino como una dimensión específica de esa relación. De otra manera, no es un Estado o gobierno lo que permite gobernar a una sociedad, ni tampoco es la sociedad en sí misma gobernable o ingobernable; más bien, es la relación compleja entre ambos conceptos, lo que permite hablar de las condiciones de gobernabilidad.
Pero, resulta importante ir más allá del contexto teórico y sumergirse en su relevancia práctica, porque la responsabilidad por mantener condiciones adecuadas de gobernabilidad no es una cuestión que recae, de forma unilateral, en el gobierno o en la sociedad, sino en todos los actores políticos: gobierno, partidos políticos, organizaciones y la sociedad en su conjunto.
Juan Rial (1987, citado por Camou, 1994) define gobernabilidad como la capacidad de las instituciones y movimientos de avanzar hacia objetivos definidos de acuerdo con su propia actividad y de movilizar con bastante coherencia las energías de sus integrantes para proseguir esas metas previamente definidas. Lo que es decir, no se trata de si se es gobernado o si se gobierna, sino ¿cómo se hace?.
Otra percepción importante es la de Ángel Flisfish (1987, citado por Camou), al manifestar que la gobernabilidad está referida a la calidad del desempeño gubernamental a través del tiempo, considerando las dimensiones de:
- Oportunidad
- Efectividad
- Aceptación social
- Eficiencia
- Coherencia en las decisiones.
Respecto a democracia, ésta ha sido caracterizada como una forma de gobierno, de acuerdo a ello, una definición aceptable es la de Norberto Bobbio (1984, citado por Camou, 1995), que la describe como un conjunto de reglas fundamentales que establecen quién está autorizado a tomar decisiones, bajo qué procedimientos y en qué condiciones.
Por tanto, si la democracia es una "forma de gobierno", la gobernabilidad, es más bien un estado, una propiedad o una cualidad que nos indica el "grado de gobierno" que se ejerce en una sociedad; ese grado de gobierno está representado por un nivel de equilibrio dinámico entre demandas sociales y capacidad de respuesta gubernamental.
Empero, existen tensiones entre gobernabilidad y democracia, tensiones denominadas internas en la concepción de nuestro término de gobernabilidad democrática.
El investigador Michael Coppedge (1993, citado por Camou, 1994), señala de forma punzante, que la gobernabilidad y la democracia están basadas en principios antagónicos y por lo tanto se hallan en inevitable conflicto. La gobernabilidad respeta la lógica del poder, mientras que la democracia respeta la lógica de la igualdad.
Resulta claro hoy día, pensar que la gobernabilidad al margen de la democracia motiva un régimen de autoritarismo; e instar una democracia sin gobernabilidad, conllevaría a situaciones de inestabilidad política. Resultaría muy infecundo pensar en establecer fórmulas como, más democracia = más gobernabilidad, o, más autoritarismo = más gobernabilidad, para atender los problemas políticos concretos.
Camou (1995), señala que en las sociedades contemporáneas el vínculo entre gobernabilidad y democracia radica en el principio de la soberanía popular y en sus manifestaciones concretas, como son las elecciones periódicas y la participación ciudadana. En una democracia consolidada se cuenta con un buen número de recursos institucionales para prevenir y, en su caso, enfrentar los problemas de gobernabilidad:
- El federalismo
- La separación de poderes
- El sistema de partidos
- La correlación entre mayoría y minorías
- Las elecciones periódicas
- Las posibilidades de la alternancia
- Las múltiples formas de participación ciudadana
Recursos, que hacen de la democracia el espacio institucional idóneo para dirimir pacíficamente la confrontación de programas y proyectos políticos.
Nuestra entidad federativa, ha experimentado un proceso político electoral histórico.
- Primero, por una clara participación de la ciudadanía que se manifestó en las urnas de una forma ejemplar.
- Segundo, porque su decisión reveló un característico voto diferenciado, mostrando la enorme madurez de los veracruzanos para distribuir las fuerzas políticas en la toma de decisiones.
- Tercero, por el alto nivel de competitividad de los participantes.
Hoy tenemos un Gobernador Electo, que sin duda alguna se ha preparado durante muchos años en el concierto de la vida política nacional y estatal, ocupando diversos cargos de elección popular, lo que le da el bagaje de la experiencia para desempeñarse en este cargo con plenitud; construyendo y fortaleciendo en su trato de iguales al través de su relación cara a cara con los diversos sectores y actores políticos de nuestra sociedad, las bases de un gobierno fundamentado y sustentado en la democracia, la pluralidad, la inclusión y la tolerancia, consolidando el camino hacia una gobernabilidad democrática.
Deseo, pensando en voz alta, compartir algunas reflexiones en forma propositiva sobre este tema.
Los actores políticos debemos:
- Construir un gobierno, eficaz y eficiente en el ejercicio del poder político y la gestión gubernamental, preponderantemente incluyente, para incorporar el consenso como insumo del proceso de toma de decisiones e implementación de políticas, para alcanzar objetivos prefijados al menor costo posible.
- Establecer un contexto de gobierno, en donde se destaque la conexión entre legitimidad y ejercicio del poder, concentrando la atención en el problema de la calidad de la acción gubernamental, intentando recoger, elaborar y agregar en ella, la demanda de la sociedad civil haciéndola valer como criterio de utilidad colectiva.
- Generar un sistema de gobierno que se caracterice por ser estable, entendido esto, como la capacidad de adaptación y flexibilidad institucional respecto de los cambios del entorno nacional e internacional, en lo económico, social y político, en donde la oportunidad para el mantenimiento de esta estabilidad, radique en la base del desempeño eficaz y eficiente de los dispositivos de control político, así como en la base de una legitimidad extendida hacia los cimientos del sistema político.
- Establecer un pluralismo democrático, que reconozca lo valioso que resulta para una sociedad la existencia de distintas ideas, creencias y formas de organización; haciendo posible la convivencia pacífica entre ciudadanos, grupos sociales y partidos políticos que representan y defienden opiniones y proyectos diferentes.
Tenemos un compromiso con la ciudadanía veracruzana y con la entidad entera, lo debemos asumir con responsabilidad, privilegiando el diálogo, la tolerancia y la pluralidad, para atender las tareas pendientes y superar los retos planteados.
Tengo la confianza de que saldremos avante en la construcción de los caminos que permitan alcanzar las condiciones de una verdadera gobernabilidad democrática, lo haremos por Veracruz, lo haremos por México, lo haremos por su gente.
Referencias
- Camou, A. (1994). Gobernabilidad y Democracia. Revista Noesis (13). Recuperado el 8 de octubre de 2004 en http://www.uacj.mx/Publicaciones/noesis/default_noesis13.htm
- Camou, A. (1995). Gobernabilidad y Democracia. México: IFE.


















