La disyuntiva nacional: transitar violenta o pacíficamente hacia una nueva sociedad

Un siglo que muere, un milenio que nace y un cambio anunciado que habrá de llegar...

LA DISYUNTIVA NACIONAL: TRANSITAR VIOLENTA O PACÍFICAMENTE HACIA UNA NUEVA SOCIEDAD

Transición no es nada más la palabra de moda en México, sino un concepto que busca definir el inédito proceso de cambio que tiene en crisis a todas las instituciones del país.

Esta es la hora crucial para el futuro de nuestra Nación, la cual se encuentra frente a la disyuntiva inevitable de transitar pacíficamente hacia su reconstrucción democrática o de sucumbir a la demolición irresponsable de un caduco sistema de instituciones cuyo autoritario partido oficial y sus gobiernos están desmoronando precipitadamente ante el grave deterioro político, económico y social que no sólo atenta contra la soberanía nacional sino que erosiona la convivencia civilizada y ha lesionado los niveles mínimos de bienestar de la mayoría de los mexicanos.

Una Transición democrática, su nombre lo dice, no es el salto mágico de una realidad a otra radicalmente distinta. La mayor parte de los actores, de los intereses, de los vicios y de los rezagos sociales permanecen y sólo con el tiempo se disuelven, se transforman o se superan. Es un proceso arduo y no exento de regresiones que exige tenacidad y compromiso. Es el paso de un orden autoritario a otro consensual que transcurre en la órbita de cohabitación de lo viejo con lo nuevo y sólo se realiza mediante el despliegue de una cultura democrática fundada en la dignidad y la aptitud para la conciliación y para el cambio.

Ninguna Transición democrática es idéntica a otra. Y nadie posee la partitura de lo que habrá de ocurrir en México y en sus regiones también en movimiento como Veracruz. Los escenarios deseables demandan sin embargo el compromiso indeclinable de los actores para el acuerdo y la conducción de un proceso pacífico, ordenado y escrupulosamente constitucional.

En la actualidad, contra el apetito incendiario de quienes apuestan a la descomposición y disolución social, no hay en el escenario nacional ningún protagonista significativo que no esté impulsando el diálogo o lo haya aceptado explícitamente como vía irremplazable para la elaboración de los consensos: desde el ejército zapatista hasta las confederaciones patronales, desde los partidos políticos hasta las organizaciones no gubernamentales, desde los deudores de la banca hasta los medios de comunicación más reflexivos, desde los múltiples núcleos agraviados por la injusticia hasta los intelectuales y académicos más comprometidos.

En este contexto se inserta precisamente el proyecto editorial de nuestra revista denominada Transición, un vehículo de información y análisis periodístico que inicialmente mes con mes, bajo el auspicio original del CENTRO DE ESTUDIOS PARA LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA A. C, pretende describir, explicar y desentrañar toda la sintomatología social del complejo proceso de evolución democrática que se gesta en el país y que habrá de repercutir en Veracruz, así como encarar a las fuerzas que se oponen al cambio y a las inercias políticas regresivas que no sólo se resisten a la impostergable reforma del poder sino que sólo simulan cambiar para que todo permanezca igual.

Transición busca ser canal irrestricto de expresión para todas aquellas voces plurales e ideas liberales y vanguardistas que enriquezcan el debate nacional; una aportación de un grupo de veracruzanos cuyo único compromiso será con el verdadero tránsito pacífico y ordenado a la plena democratización del país.

Nuestra propuesta va, pues, más allá de apoyar a una modesta publicación: nuestra invitación es, también, para sumarnos al proyecto y a la movilización nacional de Transición, a la democracia que no tiene vuelta en México, pero a la cual se le debe encauzar para que arribe a puerto seguro, a la mayor brevedad y sin sobresaltos sociales riesgosos.

El siglo XX agoniza y un nuevo milenio ya está tocando a nuestra puerta.