El neoliberalismo en la educación básica. Pedro Lizárraga Cuevas

El modelo educativo que se desarrolla en México incide en la realidad laboral de los docentes. En la educación básica, esta realidad laboral tiene distintas características dependiendo del medio donde se ubique cada escuela; no obstante, es evidente un factor común: pese a las nuevas condiciones surgidas con el Acuerdo de Modernización Educativa, la improvisación y la habilitación de docentes sin formación pedagógica aumenta los lastres tradicionales de la educación mexicana.

El neoliberalismo en la educación básica

La educación en los tiempos del neoliberalismo, o "De cómo hay que temerle al lobo".

Pedro Lizárraga Cuevas *

Cuando nos referimos a la formación de docentes en el estado de Veracruz se hace mención de la aplicación de los modelos neoliberales en la educación en México. A partir de que se ha reducido el ingreso de estudiantes a la escuela normal, se han ido conformando otras vías de incorporación de docentes, las cuales tienen como denominador común el bajo salario, la flexibilidad en las condiciones laborales y la improvisación.

Por un lado el país está encaminado a una situación de enorme competencia internacional, y por otro, la educación pública se sitúa en niveles de precariedad.

Un estudio de análisis sobre la situación del docente que se forma desde 1994 en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), sede Xalapa, empleó encuestas, entrevistas personales, revisó diarios de campo docente, efectuó observaciones en los centros de trabajo y diálogo en clase, con más de 1000 educadores que estudian la licenciatura en educación en la UPN.

Situación laboral

Desde principios de la década, con el pretexto del cambio de plan de estudios en donde la escuela normal deja de formar maestros normalistas y ahora prepara licenciados en educación -lo cual implica cuatro años de escuela para formar al nuevo profesionista-, la Secretaría de Educación y Cultura (SEC) incursiona en "vías rápidas" para la colocación de educadores en las escuelas del nivel básico.

Ciertamente, desde principios de los ochenta, al licenciado en educación se le puede ver como un educador de élite, con una preparación formal, con la garantía de obtener una plaza con el salario inicial que en la actualidad se acerca a los 4 mil pesos. Al egresado de la escuela normal se le destina, por lo regular, a centros urbanos o comunidades no muy remotas. Algunos de ellos laboran desde el inicio de su gestión profesional en áreas de educación especial, en la administración oficial y en los aparatos sindicales. En lo que es el ingreso y la ubicación laboral, el licenciado en educación tiene una gran preferencia.

Por el contrario, el maestro improvisado que surge como una alternativa oficial en esta década, es enviado a cubrir grupos en las zonas indígenas, en lugares remotos e incomunicados, su salario es inferior y la situación laboral incierta; aunque por otras razones, en algunos casos, goza de las ventajas del licenciado en educación.

Como en todas las cosas, las normas tienen su excepción. En este caso, al joven sin una formación pedagógica formal tenemos que considerarlo un educador improvisado, tanto en el nivel de preescolar como en primaria.

Formación

El joven que empezó a trabajar en la SEC como educador de nivel básico tiene antecedentes académicos diversos. En primer lugar está el joven bachiller. Es el chico que advierte que no puede continuar sus estudios universitarios y se ofrece para ocupar la plaza de docente, lo que de momento es una solución a circunstancias en cuanto a los estudios y de tipo laboral. Por razones diversas, los chicos comprenden las dificultades que implican los estudios superiores como el tiempo, el costo, y que no necesariamente al final de la universidad conseguirán un empleo, así que optan por convertirse súbitamente en maestros.

Hay jóvenes a quienes les interesa la docencia y el trabajo les viene como anillo al dedo. Entre éstos encontramos a los rechazados por la propia escuela normal y algunas escuelas relacionadas con la pedagogía.

Los datos que se proporcionan son producto de una investigación de campo que abarca cinco generaciones de estudiantes de la licenciatura en educación que ofrece la UPN en su campus de la ciudad de Xalapa. En el estudio, 10 por ciento explica que en algún momento deseó ser profesor, pero no fue aceptado en las escuelas normales ni en la universidad; ahora, sin tantos requisitos está laborando como educador. Aunque en algunos casos se quejan del bajo salario, lo retirado de su escuela y la inseguridad laboral, varios reportan con cierta satisfacción que ya laboran como maestros. en tanto sus compañeros siguen en la escuela.

En una perspectiva diferente está el bachiller convertido en maestro y a quien no le interesa mayor cosa la docencia. Aquí se encuentran los imposibilitados para seguir los estudios de su preferencia y también quienes el tiempo y exigencias de la carrera no les permite adecuarse al trabajo que se realiza en las escuelas primarias y en los jardines. Asimismo está el chico que por motivos económicos no puede seguir estudiando y de pronto la educación le abre una puerta, pero no siempre tiene vocación.

El estudio efectuado revela que en 1994, el 40 por ciento de los alumnos de la UPN exponen no haber tenido vocación por la docencia al momento de iniciarse como profesores. Sin embargo, la cantidad de descontentos se reduce posteriormente a una proporción cercana al 20 por ciento.

Aparte, están los jóvenes que ya cursan estudios universitarios y, al advertir la incertidumbre en sus estudios por carencias económicas -aunque en otros casos debido a la compatibilidad con la docencia dejan la escuela para convertirse en maestros. Aunque hay estudiantes de casi todas las áreas y profesiones, el mayor número en este rango corresponde a pedagogos, psicólogos, sociólogos, comunicadores, estudiantes de idiomas, letras, etcétera; aunque también los hay de química, computación, ingeniería, medicina, biología y otras profesiones.

En otra categoría está el egresado de la universidad. Como en el caso anterior, el origen académico preferentemente se sitúa en el campo de lo social: pedagogía, psicología, letras, idiomas, sociología; pero también los hay de áreas técnicas, ciencias de la salud, agrícolas, etcétera. En este caso estamos hablando de alguien que ya concluyó sus estudios universitarios, pero que por diversas razones se perfila para trabajar como profesor en los niveles básicos.

En su mayor parte, se trata de profesionistas desempleados durante varios años; en segundo término hay quienes combinan la odontología, la medicina, la química, etcétera, con la docencia en preescolar o en primaria. Los hay quienes ven un mejor ingreso como profesor que en su carrera original. No sólo está el dinero, influye regresarse a la ciudad donde radican familiares, amistades, cónyuge; un medio social relativamente conocido y con las comodidades acostumbradas.

La variedad de personas que se interesan por la docencia dentro de las "vías rápidas" no concluyen ahí. Aparece la categoría de quien ya trabaja pero que desea abandonar su plaza administrativa y dedicarse al magisterio.

En otro caso están los profesionistas que ya concluyeron sus estudios de pedagogía o sicología, pero se les exigen estudios de la UPN para concederles la base.

Las escuelas particulares también piden el perfil de la UPN para conceder el trabajo de maestro en el nivel básico. Los sindicatos magisteriales también piden los estudios de UPN para dar trabajo a egresados universitarios, así se trate de pedagogos. En este caso, se da una especie de duplicidad de estudios, por el tipo de la formación teórica que ofrece la UPN.

Cabe detenernos y mencionar que muchos desempleados ven en la docencia una alternativa a la carencia de trabajo en sus áreas y profesiones. Por una parte está bien que encuentren trabajo, pero por otra se advierte en algunos casos la insatisfacción por la nueva actividad que realizan.

Entre los saldos de los modelos económicos basados en la competencia y la productividad, se tiene un mundo de desempleados quienes conforman esta gran masa que busca por todos los medios hacerse de un ingreso. En las noticias sobresale el desempleo, los delincuentes o el narcotráfico, pero se deja de lado el cambio de actividad productiva, no necesariamente por un gusto, sino producto de la inserción a otros campos laborales que no se tenían contemplados originalmente.

En las aulas de la UPN es manifiesto el desinterés de muchos jóvenes por los estudios de tipo pedagógico, pero no les queda otra opción debido a las exigencias marcadas por las autoridades y las características del empleo docente.

En otra versión de las cosas, de la muestra de alrededor de 1000 jóvenes, el 17 por ciento ha obtenido la plaza de maestro gracias a la herencia de sus padres y familiares, por la compra de ella y por el obsequio de un miembro de los sindicatos y las autoridades oficiales. Lo más común en este rubro es que el 12 por ciento trabaja como docente gracias a la donación de la plaza que hace la madre, el padre, o un pariente cercano.

El hijo puede ser médico, biólogo, ingeniero, sicólogo, estar estudiando una carrera o simplemente se ha concluido el bachillerato. En cualquier caso el padre habla con el sindicato y la plaza se hereda al hijo que es médico porque trabaja lejos o gana menos que un profeso: Los jóvenes interrumpen sus estudios de lo que sea, pero son convencidos por los padres que no desprecien una plaza de maestro que de inmediato les permite vivir con cierto decoro. En otros casos les ahorran a los hijos la licenciatura en la Normal, con la ventaja de que con intervención del sindicato se quedan en la misma escuela de los padres o en un lugar bastante cercano a la ciudad. Es decir, por la "vía rápida" abrevian una larga ruta de la periferia al centro.

Algo similar ocurre con la donación de plazas que hacen los líderes sindicales en favor de familiares, esposa, hijos, etcétera. La SEC no se puede quejar, pues hace lo mismo. Los familiares de varios secretarios de Educación y Cultura y funcionarios de alto nivel en las administraciones recientes son maestros en la actualidad, por el mero hecho de contar con el favor del pariente, encumbrado. El asunto no es algo raro, es parte del sistema político y de las concesiones neoliberales, que en los hechos nos hace ver que para la familia no valen las reglas del mercado ni la competencia.

Los estudiantes de la UPN tampoco son 100 por ciento profesores. 127 de ellos, según esta investigación, laboran desde siempre en las oficinas de la SEC o en los aparatos sindicales. Está el caso de los estudiantes que todavía no tienen grupo, pero que sus padres se comprometen a entregarles la plaza en un lapso de seis meses o un año, es decir, lo que falta para la jubilación. El arreglo está avalado, obviamente, por los sindicatos y la SEC.

En los últimos semestres ha surgido la figura del maestro adjunto, el ayudante, el que se forma al lado del titular. Es el nuevo joven al cuál se le promete una plaza, ya sea de un familiar o una amistad. Pero también ha aparecido otro grupo de alumnos producto de las campañas políticas oficiales. A1 no poder pagar de inmediato los servicios prestados en la campaña, el aparato oficial trata de suavizar la situación con una promesa a mediano plazo: una plaza de maestro. Los aspirantes, son sobre todo oficinistas, quienes al incorporarse a las actividades políticas esperan su recompensa.

La práctica docente, los distintos servicios

Cuando se trata de la plaza heredada, el nuevo maestro, independientemente de cuál sea su formación -bachiller, estudiante, oficinista, egresado de una carrera-, sólo tiene que presentarse al grupo que se le indica y empezar a trabajar. Algo similar pasa con la plaza que conceden los sindicatos, la SEC o la plaza que se compra. El grupo está en espera del maestro de reemplazo. La ubicación por lo regular está próxima a la ciudad o en una población de los alrededores. El sueldo es de plaza inicial y goza de las concesiones que tiene un empleado educativo, como el servicio médico, préstamos, un horario reducido, vacaciones en abril, julio y diciembre y sobre todo que el trabajo es de base, lo cual da seguridad en el ingreso, así sea escaso.

En las escuelas particulares prefieren maestros normalistas. Eso sucede cuando el maestro con clave oficial, así sea en grado menor, se ve obligado a incrementar su salario. No obstante, las escuelas particulares suelen habilitar la mayor parte de su planta docente con profesionistas diversos y bachilleres, igual que el sistema oficial. La clave es el menor pago: las escuelas particulares deben justificar que sus educadores improvisados están adquiriendo un perfil de docentes cursando en la UPN. La diferencia con una plaza oficial es que el maestro de las particulares de Xalapa está mal pagado, jamás tiene una base, está sujeto a arbitrariedades de los propietarios sin defensa alguna, pues si no está a gusto sólo le queda la opción de abandonar el trabajo. En muchos casos, el maestro de las particulares laicas o religiosas busca hacerse de un trabajo oficial, que como se puede entrever, no es nada fácil.

Al lado de quien ocupa una plaza está un grupo numeroso de jóvenes que trabajan dentro del sistema educativo formal, pero lo hacen de forma interina. Su función es cubrir las ausencias de quienes laboran de manera corriente. Los interinatos pueden ser de semanas o los tres meses del embarazo, aunque hay quienes reemplazan a funcionarios por años.

El interino cubre un grupo por dos semanas, descansa unos días, logra otra ubicación, la cual dura tres meses, termina; está otro tiempo desempleado y nuevamente logra ser tomado en cuenta para trabajar otra temporada. El trabajo del interino es totalmente azaroso, su nombramiento lo dice todo: "Interino hasta nuevo aviso". Este joven que se inicia en la docencia se pasa años intentando conseguir una plaza. En ese lapso conoce escuelas de la ciudad, del centro, de la orilla, de barrios acomodados, rancherías; una quincena se desempeña por el rumbo a Veracruz y la siguiente cerca del Cofre de Perote.

El maestro interino puede hacerse cargo de grupos de primaria. Digamos que a golpe y porrazo adquiere un buen dominio y desempeño en ese nivel. Pero en otra oportunidad de trabajo se le ofrece una escuela de preescolar. Entonces ese docente empieza de nuevo, ahora con las características de niños de menor edad, con otros programas que exigen habilidades, técnicas y procedimientos distintos.

Los sindicatos manejan a discreción esta bolsa de trabajo barata y acomodable a cualquier circunstancia. La SEC no le hace el fuchi.

Alternativas y migrantes

Fuera del servicio educativo regular, siguiendo la línea de CONAFE están los sistemas educativos denominados Alternativas y Niños Migrantes.

Alternativas.- Corresponde a lo que es jardín de Niños, pero en zonas rurales y marginadas. El discurso oficial habla de la calidad del servicio docente, pero en los hechos encontramos que el docente que se envía generalmente es un bachiller que no pudo continuar sus estudios de nivel superior. A este joven se le exige formarse académicamente en la UPN. Al término de la licenciatura se le promete la asignación de una plaza docente formal. Por el momento, los jóvenes que han concluido la UPN siguen esperando se cumpla la promesa, pero las plazas todavía no se otorgan.

Aparte del problema de la improvisación del servicio educativo en sus inicios y en los primeros semestres de la pedagogía, el joven de Alternativas recibe un sueldo del todo insuficiente que hoy día es de 700 pesos mensuales. Para poder subsistir, la comunidad se hace cargo de la estancia y debe cubrir diversos gastos que realiza el joven maestro. Por su parte, este chico sigue dependiendo económicamente de su familia para trasladarse a la comunidad y realizar los gastos que implican sus estudios en la UPN.

Como es de esperarse, la deserción de estos maestros de nivel preescolar es muy alta y no sólo debido a los gastos, el precario salario y la ausencia de prestaciones, sino que todavía el maestro debe ajustarse a las condiciones de pobreza de las comunidades donde son enviados a laborar. Aunque se ha procurado que los maestros sean de rumbos cercanos, frecuentemente son chicos de ciudad a quienes les es difícil adaptarse a lugares sin luz, sin baños, diversión, etcétera.

Este maestro cumple funciones similares al profesor regular, tiene exigencias similares, con el mismo programa; igual horario y hasta enfrenta una supervisión más rigurosa. Sin embargo no tiene sindicato, su salario es cinco veces inferior, carece de prestaciones, trabaja bajo contrato, es despedido sin posibilidad de defensa y no se le cumple la promesa de una plaza. Así, las repercuciones en la calidad del servicio que proporcionan es de imaginarse, no sólo por un posible desinterés, sino por las posibilidades reales de satisfacción y de superación en lo personal y la profesión.

Por otro lado, las condiciones de trabajo son peores que las de su contraparte formal. Los niños con los que labora tienen dificultades más serias para cumplir el programa y los padres de familia no siempre pueden brindar un apoyo educativo o económico consistente a sus hijos.

Migrantes- El nivel educacional corresponde a la escuela primaria. El servicio se proporciona a los hijos de los campesinos que laboran en el corte de café en los alrededores de Xalapa o de caña en los ingenios azucareros. El trabajo escolar es sólo por dos o tres horas, principalmente a la hora del regreso del trabajo agrícola, en las tardes. El niño acude al salón que ya no ocupa la escuela primaria o la clase tiene lugar en un cuarto de la galera que proporciona el patrón que emplea a los cortadores.

Este servicio lo proporciona la SEP con el objeto de que los niños no interrumpan los estudios que inician en sus comunidades de origen. Los hijos de los cortadores provienen de otras regiones de la entidad y de los estados de Puebla y Oaxaca.

En el caso del café laboran durante la mañana y por la tarde acuden a la clase con el educador. La observación de campo permite identificar escasa identificación del niño con sus compañeros y con el maestro. Las ausencias son frecuentes por cuestiones de trabajo, transporte y enfermedad. El trabajo en el aula, de acuerdo alas observaciones realizadas es, por decir algo, insuficiente.

En las galeras que circundan los ingenios de la región de Zempoala, por ejemplo, los maestros agregan a las dificultades el problema del lenguaje. Los niños oriundos de Oaxaca hablan el zapoteco, así que la labor del profesor no es del todo entendida. En estas zonas cañeras, el salón, que por cierto no cuenta con pizarrón, sillas, nada, se encuentra en la misma galera donde permanecen las mujeres, quienes según la necesidad van al salón y le piden al hijo que vaya a comprar jabón o pan, o cuiden al hijo menor.

La incongruencia mayor es ver el compromiso que adquiere el joven educador con sus alumnos. A pesar de sus bajos ingresos, es frecuente advertir que el maestro destina parte de su salario para llevarle a sus alumnos los cuadernos, los lápices; hasta hace campañas con sus familias para proporcionarles ropa, calzado, juguetes. La SEC se desentiende de estas minucias.

El maestro de las comunidades de niños migrantes también permanece en las comunidades o se traslada diariamente a ellas. Su pago es el mismo que el de Alternativas, 700 pesos al mes.

En los casos de Alternativas y Niños Migrantes, el gobierno habla numéricamente de las altas proporciones de niños rurales y de comunidades marginadas que se atienden con buenos niveles de calidad. Se ahorra detallar en qué consiste esa calidad neoliberal que nos permitirá la competitividad internacional con los bloques económicos.

La calidad del servicio educativo

Por lo que hemos señalado, estas opciones que tiene armadas la SEC para equipar de docentes a las escuelas del nivel básico, se caracterizan por la improvisación y por caer en los vicios que por décadas ha impuesto al país el Partido Revolucionario Institucional.

Aunque muchos jóvenes con esfuerzo y dedicación intentan prestar un servicio educativo responsable y de calidad, por razones de falta de formación, de una educación previa, en aspectos de teoría pedagógica, una concepción epistemológica, recursos de práctica educativa, su trabajo como educadores es incipiente. Es lógico que con años de servicio, de concluir su formación pedagógica en la UPN, el servicio educativo será mejor. Si a esto se agrega un salario que corresponda a sus necesidades, la basificación, el servicio médico, prestaciones secundarias, entonces se podrá hablar con un sentido real de calidad educativa. Habremos de incluir la educación continua, que por lo regular organizan las academias de escuela de zona y los programas de actualización de la propia SEC.

La situación en este momento es otra. Hoy por hoy, los sindicatos con la anuencia de la SEC, utilizan a cientos de maestros como carne de cañón con los interinatos. Este nuevo maestro debe ser un súper educador que en unos cuantos días debe adaptarse a comunidades, rumbos y ambientes diferentes; a niños de una y otra localidad, pero lo peor: debe saber laborar en escuelas bidocentes, en las multigrupo, es decir, en donde un solo profesor atiende a todos los grados de la primaria, y dos o tres meses después puede estar laborando en una colonia de Xalapa con un solo grado, con otras exigencias y reclamos.

El maestro que labora "hasta nuevo aviso", debe tener un conocimiento de todos los grados escolares, de todas las materias, cambiar de metodología pedagógica cada dos o tres meses, adaptarse a niños diferentes, conocerlos a fondo para proporcionar ayuda pedagógica y de aprendizaje.

Para colmo, estos profesores no son egresados de escuelas normales, son bachilleres de escuelas técnicas, CBETAS, telebachilleratos, CBTIS, prepas generales; pueden ser estudiantes de sociología, licenciados en derecho, pasantes de letras, médicos, ingenieros, dentistas. Algunos tendrán una adecuada vocación, pero otros sólo ven el sustento económico. Algo similar tenemos con las plazas producto de una herencia, la venta de la plaza con lo cual el jubilado ve un recurso más para hacerle frente a la vejez.

Atrás de esta situación no sólo está la supervivencia del hijo de familia, del desempleado, el joven que prevé no podrá continuar sus estudios superiores. Fundamentalmente está el ahorro gubernamental. Con los programas de Alternativas, Niños Migrantes e interinos, el gobierno deja de gastar millones de pesos por varios años, al cubrir plazas a un quinto de su valor, al dejar de proporcionar medicinas, vacaciones pagadas, prestaciones a que obliga la ley, material didáctico, capacitación, etcétera.

Por otro lado, el sistema logra su reproducción al pagar con plazas los servicios prestados en las campañas del PRI.

¿Alguien pierde? ¿Acaso los ciudadanos cuyos hijos son atendidos por un maestro interino? ¿Le afectará a la comunidad rural que a cada rato le cambien maestro, y que cada vez venga uno nuevo e inexperto? ¿Esa es la productividad y la calidad educativa de la que se nos habla en los informes de gobierno?

La Universidad Pedagógica Nacional

Los programas educativos de la UPN no están concebidos ni diseñados para la realidad que mencionamos. El proyecto pedagógico de la UPN está encaminado a la innovación del profesor en servicio, pero ese profesor en la actualidad es casi inexistente. El alumno de la UPN es la variedad de la que hemos estado hablando, por lo que en alguna medida el conjunto de materias podrá servir para formar al nuevo maestro, pues le proporcionará instrumentos teóricos, de análisis, de trabajo.

El alumno aprende de la formación de sus asesores, de las experiencias de sus compañeros. A todos les hace bien una introducción a Piaget, revisar las etapas de la inteligencia humana, las relaciones que tiene el sujeto con el objeto y que son la base del proceso de aprendizaje; es saludable que adviertan la concepción de Vigotski acerca de la función mediadora del docente y de la importancia del medio social en la adquisición de habilidades para satisfacer las relaciones con la sociedad y las exigencias productivas.

A1 maestro le es de enorme utilidad adentrarse en la discusión contemporánea sobre el curriculum, en las didácticas que se emplean en el aprendizaje de la lengua, la matemática o las ciencias sociales. El planteamiento no es circunstancial, pero la idea central de un proyecto académico centrado en la innovación pedagógica, se desvincula de la necesidad fundamental de un profesionista que en el inicio de convertirse en docente, lo que busca es hacerse de un estilo de trabajo en condiciones adversas. Tal corno está el proyecto académico de la UPN resulta inoportuno y hasta ocioso en algún grado.

El plan de estudios de la UPN fue diseñado, como todo en este país, desde el centro, sin contemplar una situación concreta de trabajo de las regiones y de los programas y maestros vivos inscritos en realidades dialécticas. Y en esas condiciones, lo menos que se puede decir es que hay ausencias, contradicciones, pérdida de objetivos, sin sentidos. Pero todo esto y lo anterior les despreocupa totalmente a quienes gobiernan al Estado y a las autoridades educativas.

Hay un desconocimiento y descuido con la realidad y las necesidades de los jóvenes que recién inician el proceso de convertirse en docentes, en condiciones sumamente desfavorables.

Conclusión

Esta es una cara de la educación básica actual en el Estado. No es el lado exitoso que se ve en la proclama oficial. Nuestro estudio de observación y análisis es producto de seis años de acercamiento a las aulas de las escuelas de la ciudad, principalmente de rumbos marginados y de las escuelas del medio rural. Más que nada es el resultado de escuchar la palabra de maestros que se inician en una profesión compleja, frecuentemente desvirtuada, en donde el villano es el maestro de grupo. Nuestra pretensión es conocer la realidad en la que se sustenta el educador que vemos todos los días. Seguramente con defectos, pero que muchos de ellos no son atribuibles a su persona sino a un sistema que lo prohíja y lo reproduce.

Este acercamiento nos hace ver un panorama difícil, en donde reluce la pobreza y resaltan los vicios del sistema. Tales defectos se señalan frecuentemente pero casi nadase hace para erradicarlos. Todo mundo se encubre argumentando que no es su responsabilidad, que esas son las condiciones que se heredan y que no es fácil detectarlas y menos suprimirlas.

Pero si la respuesta que encontramos es esa, quiere decir que la realidad es tal como la reportamos. Nadie la está inventando. La educación no está siendo una alternativa para superar flaquezas ni injusticias. La escuela, entonces, es un instrumento más de injusticia, una forma más para que unos asciendan en la escala social, otros permanezcan donde mismo y una buena proporción se hunda en las miserias que ha creado la sociedad.

No puede ser de otra manera. Cuando la autoridad educativa envía a una comunidad pobre aun maestro improvisado (no improvisado por sí mismo, sino porque es mandado a ejercer una labor cuando el proceso de convertirse en maestro apenas comienza) el resultado educativo que se obtendrá en los educandos será proporcional al interés de ese joven y a una formación en la profesión en la que se ha ubicado por azar, presiones, gusto, por mera necesidad. Otra parte del resultado depende del niño: de su salud, alimentación, convencimiento de la utilidad de la escuela. Los padres son otro factor determinante: sus ingresos, la cultura, el sentido que le vean a la escuela, el apoyo que le brinden al hijo para el trabajo en el aula y en el hogar.

De eso obtendremos miles, millones de ciudadanos de los distintos medios sociales, producto de una formación específica.

Si en suerte estos ciudadanos gozan de un medio social favorable, dé una escuela cuidada, de unos maestros deseosos de contribuir al desarrollo de sus alumnos, que gozan de un ingreso suficiente para atender a sus necesidades básicas y de superación, tal vez podamos hablar de competitividad en el mercado internacional de las habilidades superiores del hombre.

Pero si en mala suerte esos chicos son atendidos en su pueblo por un maestro que no comprende del todo cómo desarrollar simultáneamente a niños de 6 a 14 años, que debe estar enterado en las complejidades de un curriculum de primero a sexto, que debe abarcar conocimientos de disciplinas diversas, que esas temáticas exigen metodologías diferenciadas, y que nadie le ha formado al respecto, entonces el resultado habrá que verlo sin optimismo alguno.

Si todavía ese joven no goza de una alimentación apropiada, un hospedaje digno, si padece para pagar el transporte que lo llevará a la comunidad, si demora para comprar los libros que se le exigen en la UPN, bueno, Usted Lector, opine sobre la educación que se proporciona en México a pueblos y rancherías que ya desde antes fueron calificadas por el gobierno de marginados. ¿Qué futuro ve usted a ese pueblo y a este país?

* Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, sede Xalapa.