Editorial

Género y Política

En la iniciativa privada, en cargos de elección popular y en la administración pública, cada vez hay más mujeres ocupando espacios importantes, puestos donde se toman decisiones. Pero ¿cómo llega la mujer a ocupar esos espacios? Lugares que tradicionalmente correspondían a los hombres ahora están en sus manos.

¿Qué es lo que hace la mujer para llegar? ¿Hace otro tipo de esfuerzos o son similares a los de los varones? ¿Tiene metas trazadas? ¿Llega sola o tras de sí trae a todo su género? Son interrogantes cotidianas que se hacen los varones cuando llegan a una oficina y resulta que tienen que tratar con una mujer, pero ya no con la jovencita guapa y bien vestida que estaba en las recepciones, sino con la mujer ejecutiva, la que tomará la última decisión.

La educación, la disciplina, el trabajo constante, la superación y valorarse a sí mismas son las premisas de las que partieron aquellas mujeres que han llegado a espacios que antes estaban restringidos a los varones, aseguran las entrevistadas por "Transición" para este número de Género o Política.

Según el Censo de 1990, en la Entidad veracruzana las fuentes de trabajo son ocupadas por el 68.4 por ciento del total de hombres que están clasificados dentro de la población económicamente activa, quedando inactivo un 28.5 por ciento, contrariamente a las mujeres, ya que éstas desarrollan alguna actividad remunerativa sólo en un 14.4 por ciento.

Este porcentaje se incrementa notablemente cuando se habla de las mujeres (población económicamente inactiva) que pese a estar en edad de desarrollar alguna actividad productiva de la cual podrían percibir un salario, no han encontrado colocación o realizan actividades dentro del hogar que no se les pagan, esta clasificación es de un 84.3 por ciento.

En una década (de 1980 a 1990), las mujeres clasificadas dentro de la población económicamente activa perdieron espacios en el mercado de trabajo en 11 puntos porcentuales, mientras que el porcentaje de las mujeres clasificadas como población económicamente inactiva se incrementó en un 10 por ciento.

Las estadísticas nos señalan que al finalizar el siglo XX el hombre continúa siendo quien sale a la calle para obtener los recursos económicos para el sustento de la familia. Ante esto, la pregunta obligada sería: ¿Podrá la mujer remontar las estadísticas y ocupar los espacios que le corresponden?

Una cosa es muy cierta, la mujer cada día se prepara más y aunque el número de las que ocupan espacios importantes en el mercado de trabajo es todavía muy reducido, el profesionalismo con que desarrollan sus actividades profesionales es indiscutible. Además, realizan un trabajo que debería ser valorado más socialmente porque es seguro que una mujer que desempeña cualquier actividad remunerada desarrolla un doble y basta un triple esfuerzo pues además de contribuir al gasto familiar debe poner especial atención al esposo, a los hijos, al hogar y, desde luego, esforzarse más para poder destacar en ámbitos que anteriormente eran exclusividad de los hombres, como puede ser, la política.

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