Los espacios no se ganan por decreto: Zaida Lladó Castillo

Los espacios no se ganan por decreto, ni por el hecho de ser mujer, se ganan con trabajo y con responsabilidad

Entrevista a Zaida Lladó Castillo (*)

Zaida Alicia Lladó Castillo de Bacre, secretaria general del Partido Revolucionario Institucional (PRI), explicó que para una mujer, destacar en política significa un doble y hasta un triple esfuerzo y pese al gran número de espacios que ha ganado la mujer, reconoció que todavía hay muchas y marcadas diferencias, especialmente entre las mujeres con poco nivel social o cultural que siguen siendo discriminadas, engañadas y usadas.

Se pronunció porque las mujeres que aspiren o puedan ser promovidas a puestos de elección popular -de cualquier partido- tengan formación académica, intelectual y política para que puedan hacer un buen papel.

Con el cabello recogido, como es su costumbre, la licenciada en Psicología aseguró que en la selección de mujeres para puestos públicos o de elección popular se es muy exigente, "exigencias que no ponen los varones, sino nosotras mismas, porque bastante mal se ve una mujer que cuando llega, llega demostrando ineptitud. Todas las demás nos la acabamos porque el comportamiento de una mujer es más cuestionado que el del varón aunque éste haga un mal papel. Son ya normas sociales, estereotipos sociales que hacen que se critique más a una mujer.

"El ser tan rigurosas con nosotras mismas, tan severas, hace que muchas veces caigamos en el extremo y se ejerza una especie de canibalismo entre las mismas mujeres". Expresándose ampliamente también con las manos, pese a estar convaleciente de una cirugía en la espalda, Zaida Lladó aseguró que la mujer está cortada o estructurada dentro de un esquema de organización, de esfuerzo, el cual no es más que un proceso natural, innato en ella.

Explicó que así como hay una nueva generación de mujeres la hay de varones, mismos que le han permitido a la mujer seguir avanzando, "son los que ahorita valoran más la participación de la mujer en todos los contextos. Ya no tienen esa actitud prejuiciada hacia la mujer, que predominó en épocas pasadas".

Zaida Lladó asegura que el rol de la mujer en política, es el rol del político, hombre o mujer, pensando en lo que tienen que hacer los políticos de ahora en adelante con tantos cambios, principalmente democráticos, que se están presentando en la sociedad.

Pese a ello dijo que la política que hacen las mujeres es diferente de la de los hombres porque ellas han reincorporado el aspecto humano a la política, "como que los varones iban bien pero después como que se materializaron".

¿Qué tan difícil es para la mujer participar activamente en política?

Para nosotras representa doble esfuerzo en comparación con los varones. Esto es en función de los roles que tenemos que cumplir. En términos naturales sabemos que nosotras cumplimos... El rol de familia principalmente, y en ésta jugamos un papel importante, sea cual fuere nuestra posición: como hija, como madre. Por otra parte no descuidamos el rol de esposa lógicamente, y al mismo tiempo podemos combinar nuestras capacidades profesionales también y, ¿por qué no?, Nuestras capacidades políticas. En función de este panorama es lógico que para una mujer represente un doble y hasta un triple esfuerzo poder destacar y creo que en política nos llevan un poco de ventaja los varones, por eso también a nosotras nos representa un mayor esfuerzo.

Los varones tienen mucho más tiempo en política que nosotras, es lógico ellos han predominado en su mayoría siempre en términos de participación política, y la mujer, digamos que a partir de los años 30 es cuando empieza apenas a descollar en algunos movimientos que posteriormente dieron forma a las organizaciones femeniles políticas y a los partidos políticos donde se le va a dar espacio a la participación de la mujer que, finalmente, aunado también a esto, al sistema educativo en donde la mujer ha ido también preparándose perfectamente en diferentes áreas de especialidades.

Esto ha hecho que la mujer esté llegando a los espacios con mejor preparación, con mayores habilidades, con mayor conocimiento de su entorno, lo que ha permitido que ya se hable de mujeres muy importantes en el ámbito político, y lo estoy diciendo sólo en el plano nacional.

Según el padrón electoral la mayoría son mujeres, ¿son suficientes los espacios que hay para ellas?

Los espacios están abiertos para todos, sean hombres o mujeres, pero también tenemos que estar conscientes que los espacios no se ganan por decreto ni por el hecho de ser mujer, los espacios se ganan con trabajo, con responsabilidad, con compromiso y, principalmente, con confianza, y si esto lo reúne una mujer bienvenida, creo que ella misma se habrá ganado el espacio, como igualmente un varón, si reúne todas estas características lógicamente se está ganando en ese momento su lugar. Debemos pensar que las cosas no se ganan -mucho menos en la cuestión de espacios políticos- por género, se ganan por todas las atribuciones o merecimientos que debe tener una mujer y un hombre.

¿La mujer gana los espacios a través de organismos de genero, plurales, o únicamente importa la preparación profesional?

Los organismos u órganos u organizaciones por ejemplo de género, en este caso las organizaciones femeniles, puedo asegurar que son muy útiles, son muy útiles porque estamos partiendo de una base de que estamos viviendo en una sociedad donde no hay equidad o igualdad plena. Si estamos partiendo de esa base pues es lógico que las mujeres tendamos a participar en órganos femeniles. Si hubiera un medio o una sociedad equitativa e igualitaria no se justificarían las organizaciones femeniles, pero estamos partiendo de la base de que todavía hay muchas diferencias marcadas. Especialmente hacia las mujeres con poco nivel social o cultural, que siguen siendo discriminadas, engañadas, usadas, a eso me refiero, que partimos de la base de que no existe todavía esa igualdad en nuestro medio, esa equidad total o plena y por lo tanto sí se justifica en este momento la existencia de organizaciones femeniles en donde en ellas, a través de problemas comunes, como mujeres nos podamos entender, que luchemos por nuestras propias causas, por nuestras expectativas, que éstas las programemos y las planeemos juntas, para que logremos obtener nuestras reivindicaciones como merecemos. Creo que sí vale la pena la existencia de las organizaciones femeniles y especialmente en los partidos políticos.

El Papel de la mujer del PRI

Incluso el PRI tiene una organización femenil ¿verdad?

Sí, una organización femenil que nació antes que el mismo PRI. Nació antes que el mismo PRI porque los movimientos femeniles en México no empiezan con el nacimiento del PRI; el PRI nace en 1929 y los movimientos nacionales femeniles aparecen aproximadamente por el año 1919. Recordemos aquella asamblea nacional femenil que se dio en Yucatán en donde el gobernador Felipe Carrillo Puerto convoca a las mujeres de Mérida y a las de todo el país. Algunos cuestionaron mucho la actitud de este gobernador, porque decían que era un tipo al que mandaban las mujeres. Fue un hombre muy cuestionado por haber impulsado a las mujeres en aquellos años cuando debe haber sido un pecado. Sin embargo hubo mujeres muy valiosas, aquellas que nacieron de las posiciones democráticas realistas de aquella época y que impulsaron el movimiento femenil que, a la postre, se constituyeron en frentes, en alianzas nacionales con muchas mujeres que se fueron incluyendo y formaron bloques de profesionistas, de obreras y de campesinas. Finalmente todo ese movimiento tuvo cabida en el Partido Nacional Revolucionario que fue el abuelo del PRI, a fines de los años 20, de donde se incorporan los movimientos femeniles a las filas del Partido Revolucionario Institucional. Por eso yo siempre he dicho que nosotras no somos ningunas novatas en el PRI. Nacimos antes que el PRI, como un movimiento nacional femenino que en aquella época pudo haberse visto como mujeres revoltosas que no tenían qué hacer y que fueron muy cuestionadas. Debió haber sido muy difícil para ellas el haber hecho avanzar movimientos femeniles en aquellos años, sin embargo creo que fue visto bien y el Partido Nacional Revolucionario las acoge y forma primero el Departamento de Acción Femenil que fue lo primero que vieron, y entraron las primeras dirigentes de aquel departamento. Posteriormente se constituyen como organizaciones femeniles. Primero fue la Alianza Nacional Revolucionaria, la Dirección de Acción Femenil, la Secretaria de Acción Femenil, porque tuvo grado de secretaria dentro del partido. Posteriormente como organizaciones independientes autónomas como fue el ANFER, el CEPAN, posteriormente el CIM, que es la organización femenil que está en estos momentos adherida al PRI.

¿Por qué el porcentaje de cargos políticos no va de acuerdo al número de mujeres y a su militancia?

En este sentido voy a poner un ejemplo muy simple. Las mujeres podrían tener mayores posibilidades para ocupar cargos de elección popular, en cualquier partido, no hablo nada más del mío. Generalmente se busca a mujeres que tengan formación académica, aunque no es un requisito absoluto. Supongamos que se quiere asegurar que hará un buen papel, lo que se busca es que tenga una buena formación intelectual, académica, cultural, que de alguna manera sea gente que tiene alguna militancia dentro del partido y una experiencia administrativa, todos esos atributos que son muy difíciles de encontrar de momento de la noche a la mañana, porque de 100 propuestas que pueda hacer una organización femenina, te puedo asegurar que hay 500 de varón. Qué quiere decir, que nosotros somos más escrupulosas en términos de nuestra propia selección. Esto es muy importante en las mujeres que nos vamos a aventar, y más en la actualidad, sólo así vamos a ganar quienes nos interesa entrar en competencia.

Entramos en una competencia limpia. Nos decimos, bueno yo tengo cualidades, tengo formación académica, tengo preparación, tengo experiencia, por lo tanto tengo una gran seguridad de que puedo lograr algo, y en ese sentido son pocas las mujeres que pueden llegar a tener en primera una formación a nivel profesional, experiencia política, experiencia dentro de un partido que finalmente es lo que da cabida para que tú puedas ser promovida a cargos de elección popular. Si se va uno dando cuenta cuántas mujeres están preparadas académicamente, cuántas a nivel de experiencia política y a cuántas les interesa realmente ser militantes de un partido, que finalmente es lo que te da cabida a que tú puedas ser promovida a cargos de elección popular, ahí te vas dando cuenta que es como un embudo. Acá hay muchas y poco a poco ese embudo llega a la punta. Somos muy pocas las que ya estamos queriendo y tenemos expectativas, y de las que tenemos las posibilidades de llegar todavía se reduce mucho. Creo que eso es lo que ha estado pasando en las mujeres, las que son profesionistas no todas quieren participar en política, muchas optan por irse a dar clases en las universidades, a sus despachos privados o incluso a colgar el titulo en sus casas, además es muy legítimo, es derecho, pero no les interesa participar en política.

Cuántas son, aparte de las que participamos, a lo mejor somos un grupo más reducido en política Cuando te das cuenta cada vez son menos las que tenemos la posibilidad de cubrir los perfiles para un cargo de elección popular, para que se diga ésta es una excelente candidata y no la descarten con facilidad ante un candidato varón que puede tener atributos muy grandes. A eso me refiero a que esto es un proceso que en el caso de las mujeres se da muy escrupuloso, de depuración, de veras de aspirantes, en las que se va descartando poco a poco en términos de las posibilidades de poder llegar.

¿Entonces hay discriminación en el sentido de que se es más exigente con una mujer para que ocupe un puesto público con un hombre?

Pero las exigencias las ponemos nosotros, no los varones. Las ponemos nosotros porque bastante mal se ve una mujer que cuando llega demuestra ineptitud, por ejemplo, todas las demás mujeres nos la acabarnos. No podemos perdonar a aquella que llega a un cargo de presidenta municipal y hace un mal papel, creo que es más cuestionado el comportamiento de una mujer que un varón, o cuando menos la sociedad está más atenta de la actuación de una mujer, que en este caso de lodos los varones que pudieron haber estado en los cargos municipales, puede haber muchos que a lo mejor pudieron no haber hecho un buen papel y nadie los tomó en cuenta, pero en una mujer se ve muy mal, mucho muy mal, y eso son ya normas sociales, estereotipos sociales.

La mujer es más cuestionada en términos de su conducta y de su comportamiento y eso lo hemos tenido por años y no lo hemos roto. Hemos ido más o menos avanzando y superando algunas cosas pero no lo hemos roto, no lo hemos rebasado todavía, pero qué bueno que sea así porque las mujeres somos escrupulosas.

Es bueno que vayan llegando mujeres a los espacios, pero que vayan llegando con una gran seguridad de que son gente que cubre perfectamente los perfiles y sobre todo que son mujeres muy seguras, bien intencionadas, para cumplir su labor, esto habla bien de nuestro género y en cierta forma creo que es lo que nos está dando la ventaja ante la sociedad y la opinión pública, que somos merecedoras de mayor confianza en última instancia. Cargos que se requieren de manejo de organización, de manejo de dineros, de fondos, en aspectos de organización, las mujeres lo hacemos muy bien, estamos ya cortadas o estructuradas dentro de un esquema de organización, de esfuerzo que no es más que un proceso natural, entonces qué bueno que vaya siendo así... Si las mujeres que llegan hacen un mal papel, pues lamentablemente lo que sucede es que nos cierran las puertas y así como llega una les cierran las puertas a 20, o a 50, porque es muy decepcionante cuando una mujer falla. Cuando un hombre falla se le dan muchas justificaciones, cuando una mujer falla a su esposo, a sus hijos, a su trabajo, a la sociedad, es severamente cuestionada. Entonces partamos de esa cuestión , nosotras mismas hacemos esa depuración por ser tan escrupulosas y tan exigentes muchas veces con nosotras mismas, con las demás mujeres que puedan llegar a esos espacios.

¿El sexo, el hecho de ser mujer, limita a la misma mujer o al contrario?

En algunos casos sí, en algunos casos las mujeres no hemos aprendido a saber valorar todo lo que pueda merecer otra mujer, y no quiero decir que seamos injustas, de ninguna manera, sino que somos muy rigurosas en nuestras apreciaciones. El ser tan severas, en relación a nuestro propio sexo, hace que muchas veces caigamos en el extremo y se ejerza una especie de canibalismo entre las mismas mujeres.

Quiero platicarte una anécdota muy sencilla cuando todavía era diputada federal, recuerdo una cena que estuvimos con el presidente Ernesto Zedillo. Estábamos ya muy cerca de la 17 Asamblea Nacional, quisimos casi, casi, no exigir, pero sí comprometer al presidente para que así como en los cargos de elección popular y en la reforma a los estatutos del partido se ejerciera lo del 70-30, es decir que ningún sexo pudiera rebasar el 70 por ciento en los cargos, eso también lo queríamos para la administración pública federal, y se lo pedimos en aquella ocasión varias senadoras y varias diputadas federales. Entonces el presidente Zedillo nos dio una respuesta muy inteligente cuando nosotros le dirigimos: -"Oiga señor, por qué no se ejerce también, en los cargos de la administración pública federal, que haya un 30 por ciento como mínimo de mujeres ocupando los espacios". -"Sí, como no, pero primero me van a demostrar que las mujeres son capaces de votar o de confiar en la misma mujer". Cuando a nosotras nos dio esa respuesta creo que nos estaba dando la gran respuesta, porque es cierto nosotras, como partido, muchas veces hemos tenido candidatas y esas candidatas pierden,. Si nosotros realmente hiciéramos efectivo el voto del 50 y tantos por ciento mayoritario de las mujeres en las elecciones electorales, las mujeres no tendríamos por qué perder. Cierto, ¿o no? Entonces no es el género, vuelvo a insistir, es lo que tú puedas representar socialmente en donde no nada mas invites a la aceptación o a la atención, no sólo a las mujeres, sino que puedas ser capaz de inspirarle confianza a los varones. Esos varones cuando te entregan su confianza son grandes amigos, grandes compañeros y cuando menos, a mí en lo particular, créeme que yo he tenido siempre la mano amiga abierta y sincera de un compañero o muchos compañeros varones que me han tenido confianza y a los cuales, obviamente, no les he fallado porque en el momento que yo les fallara, en ese momento poco les inspiraría para que ellos me continuaran ofreciendo esa confianza que me han entregado.

Entonces vuelvo a insistir como decía hace un momento, no sólo el ganarse la simpatía de las mujeres, aunque de alguna manera seamos rigurosas, sino que seamos como personas, como individuos, gente que nos sepamos ganar la simpatía, la confianza, de todos a base de nuestros merecimientos, de nuestro esfuerzo y de una actitud honesta con los demás, esa es la ley de la vida.

¿Es una lucha la que libra la mujer para obtener espacios o estos se le dan porque el hombre al fin ha entendido que tiene capacidad intelectual y es digna de confianza?

Claro, yo siento que al parejo de que la mujer ha ido avanzando, también ha ido avanzando una generación de varones que son los que están ahorita con nosotras, me refiero en el contexto general; esa generación de varones ha sido formada con otro tipo de actitudes, de valores. Han visto crecer a sus hermanas también preparándose con ellos, a sus madres también trabajar para apoyar al esposo; o sea con otra mentalidad y otra visión de las cosas. Creo que esa generación de varones es la que ahorita valora más la participación de la mujer en todos los contextos. Ya no tienen esa actitud prejuiciada hacia la mujer, que predominó en épocas pasadas, no.

Ahora los mismos varones de esta generación le están dando toda esa apertura, porque han visto lo importante que son, de verás, los atributos que como mujer podemos tener, y sumados a estos, la formación, la experiencia, la capacidad hacia otros ámbitos. Y eso hemos visto y a cada rato, que cuando los mismo varones reconocen ¡ah caray! Tal compañera tiene todos los merecimientos ellos mismos son los que la impulsan y apoyan para que siga avanzando. Pero es debido a eso, que ya pertenecemos, tanto mujeres como hombres a una nueva generación que aquí se está sintetizando, pues todo lo que pudo haber hecho ya nuestro sistema de gobierno, etcétera, en términos de nuestra educación, de formación, ya en este momento se ven los resultados.

Insisto, tenemos que seguir luchando por una equidad y una igualdad, pero principalmente en función de las mujeres que no han gozado todavía los privilegios de una sociedad. Hacia ellas tenemos que voltear el rostro porque de las que ya hemos estado hablando, de las que ya hemos gozado de los beneficios de una sociedad, de las que ya hemos tenido una preparación. ¿Cuál es nuestra misión? Por una parte, si tenemos un espacio, cumplir la misión como debe ser, que, por el otro lado, prestigiemos y dignifiquemos el papel de la mujer en cualquier espacio, para que siempre tengan abiertas las puertas aquellas mujeres que vienen atrás de nosotros y que también vienen empujando fuerte y que nosotras, como gente que antecede, tenemos la obligación moral de poderles enseñar y allanarles el camino y no pensar egoístamente y decir "¡ah! no, ya viene atrás de mí una más joven que yo", la voy a bloquear para que sienta lo que yo sentí porque a mí me costó mucho trabajo. Pienso que conforme vamos avanzando hay que decir "bueno yo soy un medio, yo ya abrí brecha, que necesidad tengo de volverle a poner las espinas en el camino a las que vienen atrás". Pienso que al contrario, ya abrí brecha, ya quité las espinas, ya dejo allanado el camino, porque aquella persona puede venir a hacer cosas mejores que tú y dentro de ese futuro debemos pensar que están tus hijas, verdad, que están tus descendientes y qué bueno que hayas contribuido al futuro, finalmente.

A. estas alturas, y de acuerdo al número de espacios donde participa la mujer, ¿ya se puede definir el rol de la mujer en política?

Hablar de un rol de mujer en política, cómo te podría decir, no tanto. El rol de una mujer es el del político, hombre o mujer, pensando en lo que tenemos que hacer los políticos de ahora en adelante. Tantos cambios que existen en nuestra sociedad, en nuestro sistema político, que son más democráticos, más abiertos que, finalmente, esto nos hace adaptarnos a otras circunstancias, a otras condiciones. Debemos acostumbrarnos a convivir con otras instancias políticas, irnos y otros apoyándonos para la consecución de objetivos y metas comunes. Creo que sería el rol del político y en esto incluimos a mujeres y a hombres, en todos los que estamos en este momento en política creo que ese es el sentimiento que nos tenga que llevar hacia adelante si queremos realmente avanzar, cada quien, desde luego, desde su trinchera. Considero que cada político o cada partido político, hace su esfuerzo, hace su lucha. Pero pienso que se debe ir mejorando el sistema de competencia entre nosotros, luciendo cada vez una competencia legítima y limpia, honesta, que no sea necesariamente ofensiva entre unos y otros sino que nos ganemos la simpatía y el respeto con honestidad y con la verdad ante la ciudadanía que es la que finalmente nos juzga.

¿La política que hace la mujer es igual a la que hacen los hombres o es diferente?

Creo que en la política que hacemos las mujeres más bien hemos retomado el sentido de la política: las mujeres manejándole el aspecto humano a la política. Como que los varones empezaron bien, pero después como que se materializaron en política y de momento entramos tas mujeres y le damos el enfoque sensible, yo diría el aspecto humano, la calidad humana de la política. Considero que nos hacía falta entrar porque un sistema político, manejado por partidos políticos y a su vez estos manejados por hombres, seres humanos, no debe eliminar el aspecto esencial del ser humano, el aspecto centrado en la persona; no que finalmente el hombre se materialice exclusivamente, y vea la política como un fin. Puede ser sin embargo un medio para lograr un fin, debe ser finalmente el beneficio de una sociedad. Pienso en ese sentido, digo honestamente, nosotras como mujeres creemos, cuando menos en lo particular, en la política de calidad humana, de calidad profesional, porque cada vez tenemos que irnos profesionalizando en la política, que se entienda que no estoy diciendo profesionistas de la política, profesionalizarla, que es muy diferente.

¿Como se vislumbra el papel de la mujer para el próximo siglo?

Lo vislumbro con un gran optimismo, estamos en un proyecto todas las mujeres que estamos trabajando fuertemente en todos los medios, profesional, familiares, académicos, siento que es así. El proyecto es superamos, fortalecernos, desde luego llegar a una sociedad igualitaria, pero dentro de todo esto, vislumbro muchas cosas positivas para las mujeres porque creo que podríamos llegar a los tiempos en que los países pueden estar dirigidos por mujeres. Podemos llegar ya a un futuro, eso va a depender de nosotras mismas, en donde muchas áreas muy importantes puedan ser abordadas por mujeres, familiarizándonos más con su presencia, en esas áreas que antes eran prohibitivas o que finalmente eran vedadas para la mujer, pero también por el otro lado, no nada más en el aspecto material, sino también un desarrollo espiritual muy fuerte de la humanidad para el futuro, que creo que ahorita es lo que se está tratando de retomar, el rescate de los valores de los aspectos morales del individuo que para después del año 2000 tiene que tomar fuerza indiscutiblemente cada vez más. Esto nos va a llevar al reencuentro, al reencuentro de nuestra propia sociedad, de nuestra propia identidad, con otra textura y con otros valores, con otras actitudes hacia la vida, y desde luego que esto se va a transmitir y se va a reflejar en un país diferente, mucho más desarrollado, con todas las expectativas que uno quisiera cubrir o desear. Así veo para el año 2000.

Vienen muchas generaciones fuertes apoyando. Depende mucho, repito, de nosotras, que sigamos confiando en nuestro genero, que sigamos apoyándonos entre nosotras, que nos veamos con confianza y que desde luego tengamos cada una de nosotras, especialmente las que estamos en política, el deseo de hacer un buen trabajo. Siempre, seguirnos preparando y actualizando bien, y que tengamos la posibilidad más adelante de tener otros espacios y oportunidades mayores, especialmente ahora que ya hemos llegado a los espacios de toma de decisiones. Eso es muy importante, que lleguemos hasta donde se toman las decisiones, que no seamos nada más los escalones sino que ya lleguemos nosotras a las juntas donde se toman las decisiones y que las decisiones que tomemos en esos niveles sean las más acertadas, sean, desde luego, decisiones que permitan inspirar confianza y finalmente desarrollar tanto en forma individual como a nivel social.

Siento que hay muchas cosas que se dan en la vida. Yo particularmente te quisiera hablar en términos personales, quizás mi formación, lo que se me dio a mí en la vida, haya ayudado mucho en función de lo que quizás en este momento estoy haciendo y recibiendo. Tiene que ver mucho la manera como te formen en tu familia, muchísimo. Fui formada desde niña con una estructura mental de estar siempre en la competencia, pero no en la competencia desleal, sino en la competencia justa y, desde luego, esa competencia al final se convierte en cooperación; ésta es una formación que me dieron a mí en mi casa, muy fuerte, y eso me hizo indiscutiblemente que yo fuera una persona que se esforzara siempre en una lucha. Que cuando lograra esa lucha, siempre la viera con mucha humildad. Si es que llegabas a triunfar en algo, en lugar de volverte soberbia, humildad, el reconocimiento de que pudieron haber sido mejores otros y que, sin embargo, la suerte te lo permitió a ti. Esa ha sido mi mentalidad que es parte de la estructura que me hicieron mis padres, mi familia; claro aunado a mi preparación, a mi formación y a mí actuación, porque finalmente he cuidado mucho mi actuación, soy una persona generalmente respetuosa. Lo digo con toda honestidad, tengo un gran respeto a todo mundo, me he dado mi lugar en término de respeto y, bueno, el valor que se te considere como persona ¿no? Que no te toca a ti juzgarlo ni valorarlo, pero que finalmente te lo han reconocido. Es muy importante en la vida, darle esa imagen a las nuevas generaciones. Esas nuevas generaciones que no vean que quienes alcanzan a los grandes puestos, las grandes decisiones, son aquellas personas que ya llegan descompuestas mental y emocionalmente, sino que al contrario, individuos que podemos llegar de una manera u otra y que somos más simples, más sencillos y más humildes. Finalmente se llega a la conclusión de que lo que más vale en la vida es tomar las cosas con naturalidad, porque algunas veces eres y en otras ya no, y tienes que acostumbrarte a ser, como en algunas otras, a no ser, y eso hace que nunca pierdas el piso. Y en política eso es muy importante: que te conserves siempre agarradito del piso y que seas siempre objetivo con las cosas y natural. Con esto se es una persona muy tolerante a la frustración y como todo, también vas a ser una persona muy fortalecida en la emoción para seguir haciéndole frente a lodo lo que se te venga en la vida; esa sería mi forma de pensar y ojalá y la pudiera seguir transmitiendo como lo hacía antes con mis alumnos -toda mi vida he sido maestra en la Universidad-. Yo lo digo ahora que he vivido todos estos años con experiencias tan bellas tan edificantes -no me puedo quejar-, y que bueno que me han permitido crecer y ese crecimiento lo quiero compartir, no sólo con mujeres, también con varones, con jóvenes que quieran tener una inspiración en política, que la vean así.

* Zaida Alicia Lladó Castillo de Bacre es licenciada en Psicología de la Universidad Veracruzana. Ha sido directora de Relaciones Públicas de la UV. Catedrática y directora de la Facultad de Psicología. Siendo regidora del Ayuntamiento de Poza Rica, en el trienio 92-94, solicitó licencia en 1993 para asumir la dirigencia estatal del Consejo para la Integración de la Mujer. Fue la primera mujer presidenta interina del Comité Ejecutivo Estatal del PRI y es la primera Secretaria General de ese instituto político.