La mujer comunicadora. Regina Martínez

La Mujer Comunicadora

Por Regina Martínez

Dentro del desarrollo social, económico, cultural y político del país -y en este caso del Estado de Veracruz- que se vive en los tiempos actuales, tan cambiantes y acelerados, la mujer se ha abierto espacios importantes y su participación ha sido muy destacada. En forma ventajosa, la mujer ha sobre salido en la actividad periodística, es decir en los diversos medios de comunicación, radio, televisión y prensa escrita.

Las oportunidades van desde el momento en que cada vez son más las mujeres que tienen acceso a la educación, principalmente en áreas de capacitación y estudios universitarios. Lo que otrora fuera una actividad desarrollada exclusivamente por los hombres las ciencias de la comunicación actualmente son abordadas principalmente por el sector femenino. Se puede vislumbrar que a partir de la década de los ochenta y hasta la actualidad la mujer ha dominado esta función de manera prevaleciente.

Hoy, se puede observar a mujeres desarrollando su capacidad y compitiendo en igualdad de condiciones que los hombres. Las hay en los medios radiofónicos, televisivos y de prensa escrita, ya sea como conductoras productoras y reporteras: tratando de ganar cada vez más los espacios informativos.

En esta área de la actividad productiva, los retos tanto para hombres como para mujeres son los mismos. No hay diferencias de funciones. El trabajo es igualitario, no se pueden vislumbrar diferencias, dado que el conocimiento de las diversas fuentes informativas permite a cada comunicador (hombre-mujer) controlar y especializarse en todas y cada una de las ramas de la política, la cultura, la economía, los problemas sociales y demás. Pero, no solo eso, sino también hacer propuestas en torno a cómo desarrollar un mejor trabajo informativo, ya sea logrando una entrevista exclusiva, haciendo una investigación periodística de fondo o un reportaje de cualquier nivel.

Existen grupos de mujeres que pretenden dividir a hombres y mujeres por género, de entrada ya están discriminando y limitando su desarrollo personal y como ser humano. Tanto hombres como mujeres pertenecemos a un sólo género, el humano. Por lo tanto, las diferencias sólo podrían ser de sexo o físicas, mas no de capacidad intelectual.

Los espacios laborales en otra época tal vez eran menores para las mujeres, pero dadas las condiciones actuales, donde la economía ha sido y es el principal factor de crecimiento de una sociedad, al verse afectada ésta por una severa crisis recurrente, la mujer ha tenido que abandonar su papel tradicional de ama de casa, para enfrentar las mismas responsabilidades que el hombre. Es decir, trabajar y competir para lograr ingresos económicos.

Pero, además, el acceso a la educación ha permitido que la mujer tenga otra visión de ese papel tradicional en que la habían encajonado. Ahora sabe que el estar más capacitada, le servirá como una herramienta principal para lograr su desarrollo tanto personal como profesional.

El escenario, no sólo para la mujer sino para todo ser humano requiere estar preparados y abiertos para poder enfrentar los nuevos retos de este fin de milenio, puesto que los estereotipos cotidianos han cambiado en forma acelerada.

En este sentido los medios de comunicación en todos los procesos de cambio -políticos, económicos, sociales y culturales- han estado íntimamente ligados a estos y no sería exagerado considerarlos como parte constituyente de los mismos. Es decir no pueden estar al margen del contexto histórico en el que actúan.

Por lo tanto, el trabajo de los comunicadores, en este caso de las periodistas, no puede desligarse de los acontecimientos políticos. Esto, porque el estudio de la comunicación adquiere sentido cuando se le vincula a los procesos sociales que se han desarrollado en el país, al menos en la última década, donde se incluyen todas las formas colectivas de acción y del quehacer político de la sociedad.

De esta forma los medios de comunicación son parte orgánica de la sociedad y, por lo tanto, los comunicadores no pueden estar al margen, es decir, o se adaptan a los procesos históricos de los cambios que se han registrado en el país en los últimos años, o se quedan a la zaga.

En concreto, el rol de la mujer que trabaja en los medios de comunicación no puede concebirse como algo estático, al contrario, su acción debe ser dinámica.

Si bien el ser humano es por naturaleza individualista, aunque viva en comunidad, el objetivo fundamental de los trabajadores de los medios de comunicación será la conquista gradual de una democratización más real de los mismos, uniendo a la acción individual, la colectiva de los gremios y asociaciones, para ganar una participación más directa y de espacios en materia de comunicación.