Con la autonomía, el grupo que tenga más saliva va a tragar más pinole: Gerardo Alvarado Rodríguez (AFECUV)

Con la autonomía, el grupo "que tenga más saliva va a tragar más pinole": Gerardo Alvarado Rodríguez (AFECUV)

Entrevista de Gina Domínguez

La decisión de conceder su autonomía a la Universidad Veracruzana ha sido política -así, sin ambages, categórico y rotundo-, se expresa el Secretario General de la Asociación de Funcionarios y Empleados de Confianza de la U.V. (AFECUV), Gerardo Alvarado Rodríguez, quien sin cuestionar las virtudes de la decisión gubernamental, indica que la autonomía deberá implicar pluralidad y apertura al interior de la institución y el replanteamiento de las relaciones políticas y laborales. Hasta el momento, explica, la autonomía es un concepto que se maneja sólo a niveles directivos y académicos, el resto de los organismos que forman parte también de la comunidad universitaria está al margen del proceso. De ahí que advierta también acerca del riesgo tangible sobre la manipulación política de la vida universitaria.

Lic. Gerardo Alvarado Rodríguez: la autonomía universitaria, ya consumada legalmente, ha entrado en el proceso de consolidación. En la práctica, usted como miembro de la comunidad universitaria, ¿cómo concibe el proceso de autonomía?

Creemos que es magnífico porque viene a dar una pauta que se había estancado. La Universidad Veracruzana era la única universidad pública del país que restaba por convertirse en autónoma; ello implica que los programas académicos, los programas sustanciales de la Universidad deben de tener su propia autonomía, esto es, que debe tenerse la libertad de cátedra y de expresión con los maestros, con el alumnado; en cuanto a la relación obrero-patronal que existe con todos los trabajadores administrativos, los académicos, en nada nos preocupa la nueva categoría.

La autonomía universitaria fue una sorpresa para mucha gente, ya que al menos de manera visible no había un movimiento en demanda de ello. A su juicio, ¿a qué demandas reales respondió la determinación del Gobernador del Estado para conceder la autonomía a la Universidad?

Quiero confesarle que desconozco cuál sería el criterio que consideró el Gobernador para tomar esa decisión; lo que sí podemos afirmar es que es un proceso de carácter político, que obviamente tiene un reflejo en la imagen de quien en este momento ostenta el poder. Como usted dice, previo al anuncio, no se dio un movimiento, un tipo de reuniones con catedráticos, con colegios, asociaciones, no, en absoluto, esto se llevó a cabo en un hermetismo total y sí, fue una sorpresa, nadie se esperaba; era necesario, era un secreto a voces que se tenía que dar, pero nunca hubo una manifestación en ese sentido por lo que nos cayó de sorpresa. Para algunos la iniciativa tenia que haber partido de la propia comunidad, pero se dejó que el Gobernador de el Estado tuviera esa -digamos-, alternativa tomando en cuenta la facultad que la misma ley le otorgaba en su calidad de máxima autoridad de la institución. Lo que no podemos ocultares que la determinación se tomó como un factor político.

A partir del ámbito de su representación, ¿qué ventajas considera que va a traer la autonomía?

Hay que manejarlo con mucha cautela. Nuestros agremiados y nuestros compañeros se preguntan ¿qué va a pasar? Es decir, no hay un planteamiento ni una explicación en concreto por parte de la autoridades universitarias. Tenemos que ubicarnos en el nuevo ámbito; tenemos que pelear por un registro, por una mayor participación dentro de la Universidad. Tal vez consideran los compañeros que ese es un papel que nos corresponde como comité directivo. Ante ellos estamos proponiendo buscar nuestro registro legal como sindicato. Anteriormente estábamos muy limitados porque estamos clasificados como personal de confianza, que de hecho no lo somos. La Ley Federal del Trabajo establece condiciones específicas para que un trabajador sea considerado como de confianza, y en los niveles que tenemos que son: secretarias ejecutivas, oficiales, analistas a, b, c y d, no realizamos ninguna de las labores que en ese capítulo la legislación señala para tener la categoría de confianza.

La autonomía, en este sentido, ¿obligará a un replanteamiento de las relaciones laborales?

¡Claro! Tenemos que buscar esa alternativa. En 1984 se estableció un estatuto para el personal de confianza, que cuando las autoridades quieren nos lo aplican; hacemos un planteamiento y nos dice que no procede en base a esa reglamentación, y cuando en base a esa norma solicitamos algo, nos reiteran que el estatuto no lo establece. Los funcionarios han jugado con nuestra condición. ¿Qué pasa? Que tenemos que hacer un replanteamiento de nuestra condición laboral de cara a la autonomía, ratificar nuestra presencia en términos jurídicos y que se nos dé el trato y respeto que merecemos como trabajadores y miembros de la comunidad universitaria.

En este sentido se habla que la autonomía deberá llevar un replanteamiento de las relaciones internas dentro de la comunidad universitaria. ¿Opinaría también que la nueva categoría debe mover a un replanteamiento de modelo de universidad?

Yo considero que sí. En estricto sentido hay libertad de cátedra; los colegios, las academias se manejan con cierta libertad, pero a mi juicio hace falta un mayor control, no en cuanto a la forma de dar la cátedra sino un mayor control sobre la calidad universitaria. Existe ausentismo e improvisación de catedráticos en las aulas. Todos sabemos que cuando se da un cambio de gobierno pues hay que ubicar a los amigos, a los compañeros. Se crean entonces muchos compromisos que son subsanados, en muchas ocasiones, a través de la Universidad. Y así encontramos que los que acaban de dejar de ser diputados ya están incrustados en la nómina sin un esquema básico ni académico que justifique la presencia de algunos maestros o investigadores. Eso se puede constatar muy fácilmente y eso trae como consecuencia que no haya calidad académica. Es verdad que existen maestros de muy alto nivel -pecado sería generalizar-, pero considero que debe haber más integración en cuanto a academias, a colegios, a consejos académicos, para hacer méritos a nivel académico que es lo más importante.

Una vez que la autonomía legalmente ya está asentada, ¿las autoridades universitarias han abierto los canales o han definido con los diversos organismos que integran la comunidad universitaria los canales para aumentar la participación de ustedes en la toma de decisiones?

Desafortunadamente no, ésto se está manejando en un sentido puramente institucional y académico. Se tiene la idea de que universidad es academia y por ende todo gira alrededor de ello, el resto de la comunidad hasta el momento se mantiene al margen del proceso de autonomía, tan es así que en la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Veracruz, sólo un artículo, el 104, hace referencia directa en este caso a los trabajadores de confianza y señala: "el personal de confianza en los términos del ordenamiento respectivo, tendrá la obligación de realizar eficazmente las actividades para las que fue contratado durante la jornada de trabajo a las órdenes de su superior inmediato"; en el artículo 102 se establece apenas que "el nombramiento del personal administrativo, técnico, manual y de confianza se regirán por la reglamentación respectiva". En la ley de autonomía hay grandes vacíos legales con respecto a las relaciones laborales internas.

¿Podríamos calificar, en este sentido, que la autonomía hasta este momento se ubica, todavía, en el ámbito propagandístico?

Está constreñido a los ámbitos de los funcionarios universitarios, de la autoridad, no de las bases de la comunidad; no tanto propagandístico. No negamos, nadie podría hacerlo, de que la autonomía sea buena. Eso no es un factor que esté en tela de juicio, lo que pasa es que a nosotros no nos dan la participación, todo se maneja a nivel académico, a nivel ejecutivo; maestros y estudiantes, nosotros, estamos fuera y ello nos preocupa, insisto, porque tenemos que cuidar nuestra situación. ¿Dónde vamos a quedar ubicados, si la propia ley no nos toma en cuenta?

El proceso de autonomía se concretará en los hechos, primero con la designación de la Junta de Gobierno y posteriormente con la elección del primer rector autónomo. ¿Cuál es la postura del AFE-CUV, sobre el perfil que deberá cumplir la Junta de Gobierno y cuál el que deberá reunir el rector?

Antes que nada yo considero que el rector debe de ser, ante todo, un universitario egresado de nuestra casa de estudios, con tiempo no sólo de laborar aquí sino que su desempeño le haya permitido conocer a fondo la problemática y condiciones de la institución; su preparación académica es importante pero más lo será su vinculación con esta casa de estudios. Lamentablemente la facultad que tenía el Gobernador de nombrar al rector, provocó que muchas veces fuera designado un político, que obvio desconocedor de la vida universitaria, no siempre tomaba las mejores decisiones para la institución Y este perfil puede establecerse para los miembros la Junta de Gobierno que, como se sabe, serán los responsables de elegir al rector.

Uno de los riesgos de la autonomía -se dice en base a la experiencia de otras institución en el país-, es la politización interna, el que la Universidad pueda convertirse en botín político de algún grupo o partido. ¿Usted consideraría que la comunidad universitaria está preparada para enfrentar los riesgos de la autonomía?

Sí, absolutamente. De que se van a crear intereses políticos, siempre han existido, todo el tiempo, sea o no autónoma la universidad. Lo que pasa es que los grupos de interés han tenido que sujetarse a las reglas del juego que les han marcado; ahora se supone que va a haber una mayor participación y que todos van a estar en un plano de igualdad. Y ello tal vez mueva a un replanteamiento de los grupos y fuerzas. Como dice el refrán popular: "El que tiene más saliva, traga más pinole".

¿Qué demanda haría la AFECUV, en el terreno de la autonomía, a las autoridades universitarias?

Qué bueno que hace este cuestionamiento porque ha sido una inquietud de nuestra organización. Lo que queremos es que se nos dé una mayor participación, no que tengamos injerencia en asuntos que no nos competan, pero que sí nos den voz y voto para dirimir nuestros problemas, sobre todo de tipo laboral. A nosotros se nos ha condicionado bajo el argumento de que somos personal de confianza. Insisto, tener esa marca nos ha perjudicado, pero bueno así está nuestro contrato y así lo hemos manejado siempre; lo que pedimos es una mayor participación, que se abran los canales para poder resolver los conflictos. Hay problemas tan sencillos que incluso no le costaría dinero a la Universidad atenderlos, en cambio se cuidan otros aspectos y el aspecto laboral siempre se deja aparte. Y eso, en cualquier ámbito, las cosas no marchan ni marcharán bien. Lo único que pedimos es que se nos escuche, se nos atienda en nuestros problemas.