El fraude electoral, un término que se desvanece: Juan Schuster Fonseca
El fraude electoral, un término que se desvanece: Juan Schuster Fonseca
Artífice de la primera reforma electoral del actual sexenio y operador de la consulta pública para la segunda concluida apenas a principios de este año, Juan Schuster Fonseca, quien hasta mediados de marzo pasado se desempeñaba como consejero presidente del Consejo General de la CEE, reta a los escépticos de la reforma democrática que en Veracruz se ha echado a andar desde tres años atrás, a comparar "cuál era la situación en materia de instituciones y de normas electorales hasta antes de octubre de 1994" con los avances vigentes actualmente en la entidad.
Schuster Fonseca, quien destaca tres puntos sustanciales alcanzados hasta hoy con los procesos de reforma -el de la "ciudadanización" y la categoría de órgano autónomo y permanente de la CEE, aunado a la supresión de los colegios electorales y de la intervención de la Legislatura en la calificación de los comicios, lo que, a su juicio, "era un proceso más político que jurídico", responsabilidad que ahora ha recaído en el recién creado Tribunal Estatal de Elecciones-, resalta también que todos estos logros, aunque graduales, han contribuido a darle más certeza a los procesos electorales y a desvanecer, poco a poco, el término de fraude electoral que hoy en día es una acusación "muy difícil de sostener y sustentar" jurídicamente hablando.
Catedrático e investigador de la Universidad Veracruzana, con maestría y doctorado en Sociología, el consejero electoral expresa que su principal interés con miras a los comicios municipales de octubre próximo, es el de promover entre los partidos políticos la cultura del debate para que realicen campaña propositivas, basadas en la argumentación y oferta de sus plataformas ideológicas y no en la descalificación, el insulto y la violencia verbal que sólo ahuyenta a los ciudadanos de las urnas.
Entrevista
Doctor Schuster, quisiéramos conocer cuál es su opinión precisamente sobre la reforma electoral que fue aprobada; cuáles son sus alcances, cuáles son las perspectivas de esa nueva legislación que en materia electoral se estrena en Veracruz y que tendrá su primera aplicación en la elección municipal venidera.
Creo que en esto, como en muchas cosas que significan un cambio en la vida de la sociedad, hay siempre tendencias a ver lo que se llama el vaso medio lleno o el vaso medio vacío. En relación a esta reforma pues se ha dicho que no satisface las expectativas porque todavía hay muchas cosas que faltan por hacer, en fin. Yo ubicaría más bien en un nivel, digamos de objetividad, buscando en relación con todas las expectativas que se generaron en la consulta, ver cuanto se ha avanzado y en última instancia qué es lo que faltaría por hacer. Pero en un balance muy general yo diría que es un avance importante, o sea, baste simplemente para los escépticos hablar de cuál era la situación en materia de instituciones y de normas electorales hasta antes de octubre del 94, y a partir de ahí iniciar el análisis de lo que han sido algunos avances graduales que se han ido dando y, de los cuales, yo creo que los más importantes se podrían resumir de la siguiente manera: el primero, lo que se ha dado en llamar la "ciudadanización" de los órganos -yo más bien diría la participación con mayores responsabilidades de los ciudadanos sin representación partidista en los órganos electorales-, es el punto número uno que tiene su culminación con la salida del Ejecutivo, de los órganos de gobierno, de las representaciones en los órganos electorales; eso es un elemento fundamental. El otro, que también apunta en este sentido, es lo que se refiere ya a la estructura misma de los órganos electorales; es decir, antes de octubre del 94 no existía la Comisión como un organismo permanente -eso lo sabemos todos-, sino que era un grupo de representantes de partido que se reunía con el representante del gobierno que era el secretario de Gobierno, para hacer las elecciones y pasadas las elecciones desaparecía el órgano. Y hoy tenemos ya una Comisión Estatal Electoral como organismo permanente que ya dio pruebas también de lo que pueden ser sus funciones, sus tareas en épocas no electorales como las del año pasado en que no hubo elecciones. Eso son dos puntos que yo llamaría sustanciales. Y un tercer punto sería el que se refiere a la calificación de los procesos electorales, en el que se ha dado también un avance muy importante pues se suprimieron los Colegios Electorales, la intervención de la Legislatura en la calificación, lo que era un proceso más político que jurídico, y se constituyó el Tribunal Estatal de Elecciones como una instancia jurídica para conocer las controversias y resolverlas. Creo que en estos tres elementos se resumirían los avances muy importantes que desde luego en esta reforma se han ido consolidando.
Doctor, ¿quedarían puntos pendientes, en la agenda que por falta de consenso, por, la falta de tiempo o porque aún no estaban dadas las condiciones no pudieron aterrizarse? Bueno, algunos partidos reclaman el plebiscito, el referéndum, los partidos regionales, las candidaturas independientes, por mencionar sólo algunos. ¿Usted consideraría que todavía hay puntos pendientes en la agenda que tendrán que adecuarse de acuerdo a las nuevas circunstancias del estado?
Creo que son cuestiones que se tienen que discutir todavía más. No hubo prácticamente ningún tema sin discutir, la consulta permitió justamente que se diera una discusión de todos estos aspectos que son muy importantes. Si el plebiscito, el referéndum y la iniciativa popular no fueron esta vez considerados por los legisladores, yo creo que existieron razones que desde luego los propios legisladores deben haber tomado en cuenta. Y si tomamos como referencia la explicación que dio el secretario de Gobierno en su presencia ante la Legislatura para argumentar en torno a la iniciativa de reforma, creo que son cuestiones que efectivamente fueron consideradas en si momento y que no obtuvieron un consenso como es el caso de los demás temas de reforma. Son cuestiones que se tendrán que seguir discutiendo, definitivamente no están descartadas porque no hayan entrado, pero son cuestiones que no permiten descalificar el resto de las reformas que se dieron; creo que son cosas que se tendrán que seguir analizando. Y otra cuestión es la la de la distritación. Como se sabe, la distritación requiere trabajos técnicos complicados, en los tiempos en los que se dio la reforma ya no pudo llevarse a cabo una propuesta importante en ese sentido, una propuesta sustentada, porque propuestas para una redistritación las hubo pero no estaban sustentadas en un trabajo técnico. Entonces creo yo que ese es otro punto que pasada la elección de este ano tendrá que considerarse para futuros procesos electorales.
Veracruz cuenta, doctor, con un nuevo marco legal para sus procesos electorales locales, pero aparejado a esto, cómo construir o cómo reconstruir -por decirlo de alguna manera- la credibilidad social en los procesos, en las instituciones, en los partidos mismos.
Bueno, yo creo que es una cuestión de práctica, ¿no? Siento que en esto de la credibilidad no estamos partiendo de cero, creo que incluso en esto se ha avanzado y esto ha sido reconocido por los propios partidos políticos, que se ha avanzado en la construcción de la credibilidad de los órganos electorales. Baste ver cuál era el panorama -como decía ya hace rato- de antes de la reforma del 94 y lo que se ha venido dando a partir de ese fecha; yo lo ubicaría sobre todo en cuanto a las impugnaciones, en cuanto a los conflictos poselectorales. Si nos vamos del 94 hacia atrás nos vamos a encontrar toda una historia de descalificaciones de los procesos, de la forma de organizados, de los resultados, en fin, situaciones que no dejaban satisfechos a nadie. A partir de 94 se ha ido paulatinamente desplazando el conflicto o la controversia en torno a los resultados o a la credibilidad misma de los resultados, lo que se ha dado en llamar el respeto o no al voto ciudadano. Y en ese sentido yo creo que se ha avanzado mucho; ahora nadie cuestiona, es decir, una denuncia por ejemplo de fraude en este momento pues sería difícil sostenerla, sustentarla. Lo digo con pleno conocimiento de la tarea que nos ha tocado realizar desde que ingresamos a los órganos electorales, y veo que poco a poco se ha ido desvaneciendo ya este término. Claro, existen otras prácticas que hay que erradicar y están todavía muy arraigadas; incluso una cuestión que nosotros hemos estado recomendando ahora es que exista una cultura del debate, que exista entre los partidos políticos un nivel de debate, de argumentación, de propuestas, sobre todo de promoción de plataforma electorales que es en donde los partidos plantean sus ofertas políticas, y no de descalificación, de violencia verbal, insultos, porque todo eso lo que hace es alejar a los ciudadanos de las urnas. Entonces se puede decir que el área crítica en torno a la organización de los procesos electorales se va desplazando ahora al área de la cultura política, una área en donde todavía hay que trabajar mucho.
En el proceso electoral que se avecina, ¿cuál sería, de acuerdo a su perspectiva, la responsabilidad de los diferentes actores, en este caso las instituciones, los órganos electorales, los partidos y los ciudadanos?
Yo creo que todos los que estamos participando en la organización de los procesos electorales y los propios actores de estos procesos, estamos conscientes de que hemos optado por una vía, por la vía democrática, como una vía de construcción de consensos y de representaciones de gobierno de manera pacífica. Eso es muy importante porque a veces los propios actores olvidan cuál es su compromiso en torno a la democracia y entonces, al olvidar esto, empiezan a violentar los procedimientos, el proceso mismo, la reglamentación, las reglas, lo que podrían ser las reglas, y esto hace que se pongan en peligro en un momento dado hasta las propias instituciones. Yo creo que no podemos avanzar en la democracia descalificando todo lo que al mismo tiempo hemos ido construyendo. Creo que el reto es consolidar y fortalecer las nuevas instituciones electorales que hemos construido, y no contribuir ni generar en los ciudadanos desconfianza. Creo que no se vale votar al mismo tiempo por una reforma en la que estamos conscientes que se va avanzar en la consolidación de la autonomía del órgano electoral y, al propio tiempo, descalificarla como una posibilidad precisamente que nos hemos dado para organizar procesos sin la intervención de las autoridades gubernamentales. Creo que es un claro ejemplo de lo que todavía falta por hacer.
Los comisionados ciudadanos como uno de los puntos claves de la credibilidad de los órganos electorales, ¿cuál es el reto principal de éstos?
Como comisionado yo creo que debemos de ser muy claros en que nuestro papel se ubica más por encima de lo que es la contienda, y al decir "por encima" no quiero decir en término de importancia que nos ubiquemos como algo más importante de lo que puedan realizar los propios partidos y los propios candidatos. No, no, no. Me refiero a que estamos fuera de la contienda; o sea, quienes se están disputando justamente los cargos de representación popular son los partidos y sus candidatos, nosotros estamos colocados en una posición de arbitraje, eso es claro. Nuestra posición dentro de un órgano y la exigencia de imparcialidad en nuestra función nos coloca en un papel de árbitros. Entonces nosotros no tenemos por qué descender al terreno de la contienda y estar disputando con los partidos en torno a los intereses que ellos tienen en la contienda, en la disputa por los cargos de representación popular. Entonces creo que eso tiene que ser muy claro y tenemos que contribuir desde luego a vigilar que se aplique la ley; en ese sentido nuestro compromiso es muy claro: nosotros estamos claramente comprometidos con una aplicación de la ley, con una legalidad en los procesos electorales. Eso es lo fundamental.
¿La reforma electoral contribuirá en cierta medida, mucho o poco, a conformar una nueva cultura democrática en Veracruz?
Yo así lo creo y lo digo con pleno conocimiento simplemente por una situación: la creación de órganos electorales permanentes, que es un fruto de las nuevas disposiciones legales, tiene que ver con estos fines o tareas que establece la ley para estos órganos permanentes que es de justamente el de contribuir a fortalecer el sistema de partidos políticos, algo que todavía está en construcción, y a contribuir también a desarrollar una cultura democrática. Entonces, en ese sentido, creo que la reforma pone parte de las bases que se habían dado ya en la reforma del 94, es decir, pone nuevos elementos a disposición de estos órganos electorales que permitirán darle mayor certidumbre a sus tareas y también a los procesos electorales.
El abstencionismo, como un fenómeno inherente a los procesos electorales, cómo podría si no abatir por lo menos hacer que se modifique el comportamiento electoral del ciudadano, de desinterés, de apatía ante los procesos.
Bueno, el asunto del abstencionismo, lo he dicho ya en otras ocasiones, es un cuestión compleja que no tiene como se sabe una sola causa; es decir, obedece a muchas causas y en cada caso además se pueden presentar aspectos muy diferentes. Yo he puesto como caso el de algunos procesos electorales en los que a pesar de ser procesos muy competidos, en los que obviamente no hay una certidumbre sobre lo que serán los resultados. Yo creo que uno de los ingredientes más atractivos para el elector puede ser el que no se conozca de antemano quien va a ser el ganador; es decir, la incertidumbre sobre los resultados es un atractivo para el elector que puede participar con su voto en la decisión, de quien sea el ganador. Pero esto si se hace en medio de una campaña de insultos, de descalificaciones, de violencia verbal o incluso en algunas ocasiones de atentados a la seguridad de las personas, de los candidatos contendientes, creo que eso genera un clima adverso a la participación; es decir, genera temor e incertidumbre ante la población sobre los condiciones en las cuales se desarrollan los procesos. Los casos recientes del estado de México y del estado de Morelos son ilustrativos; lo hemos dicho: esa situación de contienda con violencia física o verbal, pues lo único que hacen es ahuyentar a los ciudadanos. Entonces ahí hay una problema en el que a pesar de que los órganos electorales tienen plena credibilidad por parte de los ciudadanos, de que no ha sido impugnada la actuación de los órganos electorales, sin embargo hay una ausencia de electores en las urnas por un ambiente previo que se genera, que es desfavorable a la participación de los ciudadanos.
Un punto central del debate es si la alternancia en el poder de los partidos es sinónimo de democracia, ¿usted qué piensa?
No, no, no. Definitivamente la alternancia es solamente uno de lo mecanismos o una de las características del juego democrático; o sea, ciertamente no puede haber democracia si las reglas democráticas no garantizan la posibilidad de una alternancia, ¿si? Es muy diferente que a nivel normativo se pueda garantizar que se dé tal alternancia, y, otra, de que deba darse necesariamente para que haya democracia y si no, no la hay. Está el caso de las elecciones federales para Presidente del 94; bueno, normativamente garantizaron una real alternancia, sin embargo ésta no se dio porque finalmente el elector prefirió votar por el candidato que le garantizaba, de acuerdo a su plataforma, de acuerdo a sus propuestas, le garantizaba su seguridad y todo con relación a sus bienes, sus personas, etcétera; es decir, una oferta política que fue elegida por los ciudadanos y que determinó el resultado electoral. Pero eso no quiere decir que en 94 no hubiera posibilidades de una real alternancia; yo lo sostengo: es decir, normativamente tenemos ya muchas condiciones, incluso a lo que se refiere a la equidad por ejemplo en la competencia, se ha avanzado mucho. Creo que en ese sentido tampoco hay que confundir la cuestión de la equidad con darle trato igual a los desiguales. Hay que tomar en cuenta eso en muchos sentidos: que aunque las normas lleguen a garantizar realmente una equidad para que todos los contendientes puedan participar con las mismas condiciones, va hacer difícil que las mismas normas garanticen el resultado para alguien en particular. Eso hoy en día ya no se da. Eso es lo que cambió
Finalmente doctor, ¿los comisionados ciudadanos, la Comisión Estatal Electoral está en capacidad de ofertar a los veracruzanos que el voto será cabalmente respetado y que el proceso electoral municipal, que será responsabilidad directa de este organismo, en lo inmediato va a ser una prueba de democracia, un ejercicio de democracia en Veracruz?
Pues un ejercicio sí; ya no tenemos que estar probando, demostrando en cada proceso electoral nada. Yo creo que lo que se somete un poco a prueba son algunas disposiciones respecto a la mayor operatividad o menor operatividad de un proceso electoral. Como le dije ya, en este momento no estamos hablando de que sí las normas garantizan o no que haya o no un fraude; creo que ahora es realmente -y los mismos partidos lo han reconocido-, es realmente imposible por la misma razón de que son ellos los que están vigilando el proceso. Nuestro compromiso en ese sentido, desde luego, es por el respeto al voto y estamos ciertos que en este momento todo lo que es la normatividad, como las posibilidades de operación de un proceso, van en ese sentido, en el de garantizar el respeto al voto.
¿Qué llamado haría el doctor Juan Schuster a los partidos y a los ciudadanos para el próximo proceso?
A los partidos, fundamentalmente, como lo dije, a mantener un debate de altura, una contienda ejemplar en el sentido de que se sustituya el insulto, la descalificación personal y cuestiones que crean un ambiente poco favorable a la participación, por una campaña muy propositiva, de discusión, de argumentación en tomo a propuestas de solución a problemas que a los ciudadanos les interesan. Si no se da, si no se centra el debate en torno a las propuestas de solución de problemas concretos que al cuidando le interesan, se va completamente a perder por parte del ciudadano todo el interés en acudir a las urnas. Eso es muy claro. Para los partidos ese sería el exhorto. Y en cuanto a los ciudadanos, desde luego, a estar pendientes y a buscar estar informados. En una ocasión una persona, en una entrevista radiofónica, me hizo una pregunta o más bien un comentario acerca de que ella ya no participaba en las elecciones porque los candidatos siempre hacían promesas que no cumplían. Yo diría que los ciudadanos tienen hoy más que nunca todas las posibilidades para exigir que los candidatos cumplan los compromisos que hacen en las campañas electorales; es decir, que esto no sea un motivo para que ellos opten por no participar, sino al contrario, que busquen todos los medios para exigir el cumplimiento de esos compromisos de campaña de los candidatos y sus partidos.


















