Sería soberbio decir que ésta es el máximo de reforma: Ernesto Fernández Panes
Sería soberbio decir que ésta es el máximo de reforma: Ernesto Fernández Panes
Categórico y rotundo, en respuesta a quienes pretenden descalificar la reforma electoral recién aprobada porque en ella no se incluyeron propuestas de avanzada como las candidaturas independientes, el registro de partidos locales o prácticas democráticas como las del plebiscito o el referéndum, el consejero electoral Ernesto Fernández Panes -exmilitante del desaparecido Partido Comunista Mexicano y primer representante de la oposición en el Congreso local por la vía plurinominal-, dice, de entrada, que "la discusión no debe de cancelarse" y que "no podemos tampoco afirmar que éste es el máximo de reforma", pues considera que "sería exagerado y muy soberbio señalarlo, que ya es lo único que podemos hacer en el cambio de las instituciones en Veracruz".
Con estudios en Economía y maestría en Docencia Universitaria, el catedrático de la UV explica que actualmente estamos inmersos en un proceso de programación y experimentación, y que "esta reforma tendríamos que plantearla a futuro en el momento en que los partidos políticos -los cuales, dice, están cubriendo expectativas, van avanzando pero apenas empiezan a tener cuerpo- estén plenamente consolidados y requieran también de una relación con la sociedad en un sentido más dinámico". Y propone mantener abierto el debate y la discusión, continuar ejerciendo la crítica y el análisis, pues subraya que justamente la reforma es producto de una convergencia pero también de procesos de discrepancias.
Fernández Panes, quien aclara que él no es "de los que piensan que para que haya democracia tengamos que desaparecer a un partido" sino que la alternancia es producto de la propia dinámica social y que el sentir de la democracia, en todo caso, "es la transparencia en los procesos electorales, la certeza, la objetividad, el apegarse a Derecho y sobre todo la equidad", expresa tajante que en cuanto al fenómeno del abstencionismo por la falta de credibilidad en los procesos electorales, todos somos corresponsables de él y que sus causas no deben atribuírsele exclusivamente al factor político-electoral.
"También influye el ambiente social. Cuando se genera una angustia por cuestiones de carácter económico, de carácter incluso moral, es decir, cuando los aspectos de los principios, de los valores se confunden, cuando hay una dispersión en los procesos de identidad, cuando hay estos procesos de transición hacia nuevas identidades, tenemos que entrar también a los ámbitos de la vida cotidiana de los seres humanos...", manifiesta el exdiputado local por el PSUM y expresidente de la Academia Mexicana de la Educación, A.C., Sección Veracruz, quien anota que para intentar explicar este complicado fenómeno social también se tiene que recurrir al análisis de aspectos como los de religiosidad y de educación: "Un estado que tiene alto grado de analfabetismo tiene problemas de construcción de simbolismos, de significados, de trascendencia; esto hace que la vida se convierta en un mundo muy pequeño, muy reducido".
Si bien consigna que la responsabilidad inmediata para ir despertando la credibilidad es que los partidos políticos se despojen de ese sentido utilitarista de la función pública y que realmente "presenten opciones con un perfil realmente democrático, coherente y eficiente, formen un buen gobierno y actúen en las instancias de gobierno de manera como lo dijeron, es decir, que haya coherencia entre lo que se dice y lo que se hace", sin embargo para el maestro de tiempo completo de la Facultad de Antropología de la UV también los medios de comunicación, con su alarmismo y amarillismo, con su trabajo poco calificado de la información y sus "versiones distorsionadas, manipuladas", también han contribuido a alejar a los ciudadanos de las urnas.
"Si a cada rato vamos a estar señalando sólo los errores de los funcionarios, de los partidos, de las instancias públicas, de las escuelas,, del ámbito social en general, si sólo vamos a señalar los aspectos negativos, ¿qué cultura estamos generando en los jóvenes, en los niños, en las mujeres y en los hombres de este estado? ¡Pues estamos generando desconfianzas!", concluye.
Entrevista
La reforma electoral recientemente aprobada, cómo la visualiza usted, ¿Cuál sería su perspectiva acerca de este proyecto político que fue de una u otra manera consensado y que ya fue aprobado por la Legislatura?
Mira, yo he vivido un periodo bastante amplio de reformas, muy cercano a mi participación personal en diferentes ámbitos. De las reformas que recuerdo, la de (Rafael) Hernández Ochoa en el 79; antes fue una de (Rafael) Murillo Vidal, cuando hubo diputados de partido que fue en el caso de Veracruz una reforma importante porque entraron otras fuerzas al Congreso local, y después la de Hernández Ochoa permitió una representación mucho más abierta también en el Congreso y en los ayuntamientos porque a partir de entonces hubo regidores de representación proporcional. Después, cuando Dante (Delgado Rannauro), se incrementó el número total de diputados y se aumentó sólo un plurinominal más.
Por otro lado, en el caso de esta reforma, yo veo que siguiendo esta línea, la reforma del 94 define formar una nueva instancia electoral. Hubo una serie de avances. Por ejemplo, esta reforma del gobernador Chirinos en el 94, incluía ya la independencia de los órganos electorales. Eso es muy importante y nadie, a nivel federal, lo había planteado en ese sentido; es decir, la salida por ejemplo de los representantes del Ejecutivo, del Legislativo y quedar sólo en manos de partidos políticos y comisionados ciudadanos la instancia electoral. Creo que en ese sentido ese antecedente de reforma que está presente en el Código actual y que lo recoge el Código que fue reformado en este año, creo que hay que señalarlo como un avance.
En otro sentido, yo he estado leyendo todo este conjunto de ordenamientos electorales desde 1917 -cuando Cándido Aguilar era gobernador-, he seguido la forma en que se organizaban las elecciones municipales, la elección de diputados, la misma elección de gobernador y he estado observando esta serie de cambios, por ejemplo, cómo se organiza el proceso. Hay que decir que uno de los cambios previos a la reforma del 94 es que ya existía un Tribunal de Elecciones; esto fue un proceso de cambios desde los ochenta que se vino dando, pero hoy en la reforma electoral de este año, creo que el hecho de que el Tribunal se integre a la estructura judicial como un tribunal que se forme el Consejo de la Judicatura le da otra característica a los problemas, a los litigios que se presenten.
Un avance que noto también en este sentido de la reforma, es que si dimos un paso en el 94 con el código vigente en muchas de sus partes en relación con las anteriores, en la reforma actual dio otro paso más que es la profesionalización, es decir, que todos los que estamos en el ámbito de la institución electoral, la Comisión Estatal Electoral, ya existía un cuerpo profesional que era el órgano ejecutivo, pero el órgano directivo -es decir los miembros del Consejo, excepto los partidos ya que sus dirigentes son profesionales porque se dedican de tiempo completo a participar en la vida política-, pero los comisionados ciudadanos, que en ese entonces así nos llamábamos, no estábamos dedicados de tiempo completo. Entonces yo creo que es un paso importante en el sentido de dedicar todo el esfuerzo y el tiempo completo al trabajo electoral; eso significa un avance porque ahora también la profesionalización se da en el sentido del estudio, de la formación, de la investigación del trabajo electoral y, sobre todo, también en el compromiso como funcionarios públicos porque estamos sujetos al título sexto de la Constitución que habla sobre la responsabilidad de los funcionarios públicos. Ese es otro avance importante por nos está construyendo una figura este nuevo código, esta nueva reforma constitucional y de la ley electoral: una figura que está ya en los órganos electorales para actuar como funcionarios del Estado -que no del gobierno, porque esa es una diferenciación-, y, por otro lado, de tiempo completo, profesionalizado y con alto nivel de eficiencia; es decir, la sociedad, la administración pública y todo el conjunto de los propios partidos exigen de los que estamos dedicados al trabajo electoral, eficiencia; no sólo conocimiento de la ley, no sólo honestidad y conducta en e¡ sentido ético, coherente con los principios jurídicos, con los principios de la ética política y con los principios que la sociedad demanda de un funcionario: la honestidad, la coherencia. Eso es un espacio importante de avance. Hay otros elementos que yo he venido analizando en las leyes anteriores; por ejemplo en la de Hernández Ochoa se hablaba de manera muy general de prerrogativas de partidos, pero posteriormente se empezaron a introducir en los códigos las prerrogativas a las que tenían derecho los partidos, por ejemplo eso de los 500 salarios mínimos, de que se duplicaba en los momentos de las campañas. Ahora en este reforma que se dio en este año, por ejemplo, se habla de financiamiento público y privado. En un tiempo, en el código del 94, sólo se hablaba de financiamiento público. Ahora al plantearse el financiamiento privado, que es el caso de las personas que contribuyen con su partido o de las actividades que realizan para obtener recursos pero claro que con ciertos límites y no rebasando determinado porcentaje, creo que es otro avance interesante. He venido siguiendo también la forma de representación proporcional en los ayuntamientos y en la legislatura. Había un desequilibrio en la representación de los propios partidos, y esa era una demanda muy reiterada ya desde años atrás en el sentido de evitar el control de un solo partido de la mayoría de los votos en el Congreso y la estructura municipal. ¿Qué pasó? Bueno, después de una serie de discusiones, de ponencias y de planteamientos de especialistas y de los propios partidos, del gobierno y el PRI -que en este caso es el que tiene la mayoría-, se convencieron de que efectivamente esa fórmula de tener por ejemplo el 70 por ciento del control del Congreso, con muy pocos votos o con un 50 por ciento de los votos, era desequilibrado. Entonces, el bajar esa representación al 60 por ciento -es decir, el partido que tenga la mayoría sólo podrá tener máximo ese porcentaje de posiciones en el Congreso-, implicará que ese partido por sí mismo no podrá modificar la Constitución sino que tendrá que haber una serie de pláticas, de acuerdos entre los propios partidos para llegar a una reforma constitucional. Creo que eso es un avance. Ya se había dado otro avance en el sentido de que los ayuntamientos participen en la distribución de lo que llamamos "las responsabilidades del poder", porque los ayuntamientos tienen que votar las reformas que se hagan a la Constitución en un 50 por ciento más la mayoría simple. En este caso la mayoría de los ayuntamientos tendrán que aprobar también la reforma constitucional; es decir, eso es un avance también porque garantiza que no queda sólo en manos de los diputados la decisión de modificar la Constitución sino que ahora los ayuntamientos también participan. Eso yo lo siento como un avance interesante de la reforma que se había dado ya. Hay otro elemento en cuanto a los ayuntamientos de representación proporcional también. Ahora el síndico, el que es representante del ayuntamiento, se le pasa al partido mayoritario y todos los demás cargos edilicios son de representación proporcional. Entonces creo que ese es otro avance importante que se había estado planteando y que ahora se logró. Otro avance que noto y que tiene que ver con las líneas de la reforma federal: por ejemplo, en el IFE, existía una junta directiva como puente entre los órganos ejecutivos y los órganos directivos; nosotros en Veracruz -a mí en la experiencia que me tocó recorrer desde el 94-, notaba que entre estas dos instancias no había ese puente de comunicación establecido en la ley, y eso hacía que hubiera en la práctica cotidiana ciertos problemas de coordinación. En ese sentido se van a superar. Yo también veo como un avance el que la Junta Ejecutiva, presidida por el presidente del Consejo General -donde está el Director y están los coordinadores de diferentes áreas de la Comisión Estatal Electoral que participan en esta Junta- se reúna cuando menos una vez al mes; en proceso electoral se van a reunir más cotidianamente, pero esto genera un puente entre la instancia del Consejo General en donde estamos los comisionados electorales, los partidos políticos y los órganos ejecutivos, es decir, es una manera de coordinar trabajo, de planear las actividades, de programarlas, de analizarlas y de emprender acciones; eso lo veo también como una cuestión positiva.
Hay algunos otros elementos de esta reforma que indudablemente el hecho de que los haya aprobado la mayoría de los diputados o haya sido producto de una discusión amplia, de una consulta en la que los ciudadanos propusieron muchos puntos que ahora salieron en esta reforma, hay que verlo como un elemento virtuoso porque se está consultando. Ahora, posiblemente haya elementos con los que los partidos y los ciudadanos no quedaron satisfechos, pero yo creo que esta reforma tendrá que aplicarse y tendremos que seguir analizando el código, tenemos que seguir analizando la propia organización del proceso y también algunos otros elementos. En el caso específico de los partidos creo que es una gran responsabilidad el ir teniendo un seguimiento por parte de cada uno, no solo en las campañas, sino en el proceso donde no haya elecciones, para mejorar esta estructura jurídica de Veracruz. Pero creo también, por ejemplo, que era mucho más sano que la Legislatura nombrara al presidente del Consejo porque tiene así un consenso mayor, no se deja solo a la elección de los propios comisionados que éramos antes -así fue la elección del presidente anterior-, sino que el trasladarlo a la Legislatura a mí me parece que evita lesiones internas en el propio Consejo y el presidente llega a este órgano con una mayor base ya que todos fuimos designados por unanimidad por todas las fracciones parlamentarias; en ese sentido todos tenemos el voto de confianza de los legisladores pero también la exigencia y la responsabilidad. Creo que ahí yo lo notaría también como la búsqueda de los equilibrios entre el órgano electoral, el poder legislativo y las demás instancias.
Por otro lado, el hecho de que haya un requisito de que los comisionados electorales salgan de la propuesta que se hace y que deban tener la mayoría calificada -nosotros no sólo tuvimos la mayoría calificada sino que fuimos designados por unanimidad-, eso muestra un órgano electoral con una presencia de confianza que tenemos que comprobar también nosotros en la práctica y con nuestra propia actuación. Ahora, hay otros elementos de avance en este reforma que posiblemente ahí hubo discrepancias porque no todos quedaron satisfechos pero la aprobaron en términos generales: el ir juntando las elecciones. Creo que el haber dado ese paso también significa un avance en política y en cuestión electoral. ¿Por qué? Porque Veracruz es uno de los estados que tiene muchos procesos electorales tanto federales como estatales; por ejemplo hoy tenemos la elección de diputados y senadores y tenemos también la elección municipal. Se nos juntan mucho. El próximo año viene la elección de gobernador. Todo esto genera una serie de problemas tanto de costos como de presión hacia los ciudadanos. Yo creo que todo esto se fue analizando pero hay que hacerlo por pasos. Fue sano que los partidos se hayan puesto de acuerdo de hacerlo por etapas hasta unificar. Hay estados que ya lo tienen. Creo que hay que estudiar; por eso este foro del 25 y 26 que vamos a tener de comisionados y consejeros electorales va a ser muy rico porque vamos a intercambiar experiencias. Estuvimos en Querétaro y elecciones empatadas. Eso ha favorecido, pero también genera otra serie de formas de coordinación entre el Instituto Federal Electoral y el órgano estatal electoral; eso ya presenta otras situaciones que tienen que ser analizadas, pero creo que estamos en esa línea de avance para la unificación de los procesos electorales.
Otro elemento que me parece que también es un avance es el del incremento de los recursos para los partidos, pero sobre todo el que se considere también a aquellos partidos que no han logrado tener el suficiente apoyo ciudadano pero que son fuerzas que están en la sociedad, que fueron parte del espectro político. Entonces ahora la ley les da posibilidad de distribuir recursos para su actividad; la ley anterior no lo tenía.
Por otro lado, el avance de esta reforma yo lo vería también en el sentido de cómo se prevé la organización del proceso electoral en cuanto a la estructuración de las casillas, los plazos que se dan, etcétera. Yo creo que se tuvieron que hacer algunos ajustes porque el presupuesto de la Comisión se incrementó. Por otra parte, también, creo que el que haya una institución electoral completamente profesionalizada va a permitir un mayor contacto con los ciudadanos, con la comunidad, con los medios de comunicación que están informando más; el proceso de difusión se tiene que organizar mucho mejor y desde luego profesionalmente para que todos los medios de comunicación -la prensa, la radio, la televisión- estén teniendo una alimentación permanente de información. Yo no digo que no se hubiera hecho, lo hemos hecho y lo hicimos en los períodos pasados -incluso en un período no electoral nos dedicamos a una labor editorial importante-, pero creo que en ese sentido de la difusión, de la comunicación es muy importante hacerlo.
Ahora, hay algunos otros elementos que quedaron allí en propuesta y que no recoge esta reforma pero que algunos lo señalábamos: Yo he observado a lo ¡argo del análisis de estas leyes desde principios de siglo que, por ejemplo, antes, en los años 20, 30, había candidatos de estos llamados "independientes"; quizá era otro momento político, era el proceso de construcción de los partidos políticos. Hoy ya tenemos partidos políticos que están en proceso de consolidación, ya tienen cuerpo. Entonces algunos vieron que estos candidatos independientes, en este momento, podían distraer el propio proceso de consolidación de los partidos políticos. Yo digo que esta reforma tendríamos que plantearla a futuro en el momento en que los partidos políticos estén plenamente consolidados y requieran también de una relación con la sociedad en un sentido más dinámico. Pero, por ejemplo, ese punto no se incluyó. El otro, los requisitos para el registro de partidos estatales, es muy excesivo; eso lo tiene incluso el código electoral y lo viene arrastrando desde el cuarenta y tantos, desde la reforma de 1943-44 en Veracruz. Esos requisitos son bastantes fuertes.
Sin embargo creo que esto habría que analizarlo aunque sí se favorecen las agrupaciones políticas que ya existían como figura en otros códigos anteriores y que son la base previa para la conformación de fuerzas políticas regionales y locales. Pero esto ya dependerá de los propios ciudadanos, a los que si no les satisfacen algunas opciones políticas tendrán que agruparse. Pero hasta hoy lo que vemos en Veracruz es que los partidos están cubriendo expectativas y van avanzando, van creciendo; el comportamiento en votos, en captación de puestos públicos, en representación, se han pluralizado. Ese es otro de los elementos positivos que yo veo de la reforma, que por ejemplo en el caso de la pluralización política vino hacer una erupción a fines del 94 con las elecciones municipales; nunca en la historia electoral de Veracruz se había tenido una presencia tan importante de los diferentes partidos como el PAN, el PRD, el propio PT que ha venido desarrollando su fuerza; desde luego el Partido del Frente Cardenista tuvo una presencia a nivel de regidurías, y, bueno, el propio PRI, que tuvo sus tropiezos pero yo siento que es una fuerza importante en Veracruz el PRI. Es decir, yo no soy de los que piensan que para que haya democracia tengamos que desaparecer a un partido; yo creo que más bien son los propios ciudadanos quienes tendrán que ir conformando sus preferencias, y que la alternancia es producto de la propia dinámica social; pero el sentir de la democracia es la transparencia de los procesos electorales, la certeza, la objetividad, el apegarse a derecho y sobre todo la equidad. En este sentido tendremos que aplicar ahora estos nuevos ordenamientos y comprobar que efectivamente sí podemos construir procesos electorales creíbles. Yo creo que el reto de la Comisión actualmente es que avancemos en la credibilidad y que haya certeza, que haya oportunidad de la información; en este sentido la Comisión Electoral tendrá que ir construyendo una infraestructura adecuada. Necesitamos espacios, necesitamos mejores condiciones de trabajo porque creo que las oficinas actuales son muy pequeñas, necesitamos mayor infraestructura a nivel de procesos internos de trabajo técnico, mayor tecnología en el sentido de la captación de información, en ese sentir de la comunicación también hacia la sociedad. Creo que la Comisión logra dar un avance pero siento que todavía hay mucho hacer en este sentido.
Sin duda, usted toca un punto neurálgico del proceso electoral y de cualquier ley que se vincule a esto, que es la credibilidad. ¿Cómo construir la credibilidad social que durante tantos años, debido al sistema político imperante que impactaba directamente a los procesos electorales, se ha ido perdiendo? La gente continúa sin creer en los procesos electorales como una garantía de respeto al voto y como una garantía de democracia. En nuestro país y, bueno, Veracruz no es la excepción, esto es el reflejo de un fenómeno tan real como lo es el abstencionismo.
Bueno, el fenómeno de la credibilidad y de la no credibilidad es complejo; no solo obedece a un factor político-electoral o no sólo es atribuible a las instancias electorales. Yo digo que las instancias electorales, las instituciones, han hecho un gran esfuerzo porque somos corresponsables; creo que ese es otro avance de la reforma en Veracruz: los partidos políticos y los comisionados electorales y los órganos ejecutivos somos corresponsables, y los órganos desconcentrados, las comisiones municipales, las comisiones distritales que se formen. Pero hay un asunto: indudablemente que la credibilidad tiene que ver no sólo con la oferta política y el tipo de candidatos que se propongan sino con la propuesta de gobierno sensata, creíble también, viable, sustentable y sobre todo con la actuación del gobernante, es decir, aquí los ciudadanos observan no porque sean nada más de un partido o de otro, lo que quieren es un buen gobierno, un gobierno eficiente, un gobierno honesto y un gobierno que efectivamente resuelva problemas y que no prometa porque ahí tiene que haber mesura. Creo que a veces se abusa en el discurso de que un candidato va a resolver casi todo por arte de magia y eso también el ciudadano no lo cree, dice "no es cierto, me está engañando, tanto me engaña uno como me engaña otro", y eso aleja a los ciudadanos de las urnas.
Ahora, hay otro fenómeno de la falta de credibilidad que es el ambiente social. Cuando se genera una angustia por cuestiones de carácter económico, de carácter incluso moral, es decir, cuando los aspectos de los principios, de los valores se confunden, cuando hay una dispersión en los procesos de identidad, cuando hay estos procesos de transición hacia nueva identidades, tenemos que entrar al fenómeno de la cultura, al fenómeno de la sicología social, tenemos que entrar también a los ámbitos de la vida cotidiana de los seres humanos, es decir, las expectativas de cómo están buscando empleo, cómo lo encuentran, cómo resuelven su alimento, cómo resuelven su tiempo libre, ¿tienen tiempo libre?, cómo sienten satisfechas las expectativas en cuanto a religiosidad. No hay que olvidar que los aspectos de credibilidad también tienen que ver no sólo con el gobierno sino que tiene que ver con las iglesias, con los credos, con los aspectos de la educación. Un país o un estado que tiene alto nivel de analfabetismo pues tiene problemas de construcción de simbolismos, de significados, de trascendencia; esto hace que la vida se convierta en un mundo muy pequeño, muy reducido. También el otro sentido. Ahora en el congreso de la lengua se dijo que para conservar y hacer que la lengua crezca y florezca debe de leerse, y yo digo: ¿cuántos leemos en el estado de Veracruz? Barcelona, dice Sergio Pitol, tiene más librerías que nuestro país con noventa millones. Entonces imagínate eso. También es un fenómeno educativo, es un fenómeno cultural, pero hay que irlo analizando aunque yo sí creo que la responsabilidad inmediata para ir despertando la credibilidad es que los partidos, además de que presenten opciones con un perfil realmente democrático, coherente y eficiente, formen un buen gobierno y actúen en las instancias de gobierno de manera como lo dijeron, es decir, que haya coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Y, por otro lado, yo creo que también la función pública es una función de servicio, que efectivamente sé vea como eso: como un trabajo de servicio con la comunidad; creo que se ha perdido este sentido y se ve muchas veces la actividad política como un fenómeno utilitarista. ¿Y qué con el papel de los medios de comunicación? Si en los medios de comunicación vemos alarmismo, vemos amarillismo, vemos un trabajo poco calificado en cuanto a la información, vemos versiones distorsionadas, manipuladas, eso también aleja a los ciudadanos de las urnas. SÍ a cada rato vamos a estar señalando sólo los errores de los funcionarios, de los partidos, de las instancias públicas, de las escuelas, del ámbito social en general, si sólo vamos a señalar los aspectos negativos, ¿qué cultura estamos generando en los jóvenes, en los niños, en las mujeres y los hombres de este estado? ¡Pues estamos generando desconfianzas! Yo digo que la política en el sentido de la ética tiene que generar esperanzas, y si un político no es capaz, o un funcionario o un profesor o un trabajador en general no genera esperanzas, pues eso está marchando en contra de estas posibilidades.
Maestro, hay voces críticas que aseguran que la reforma electoral en Veracruz se quedó a la zaga de la nacional, ya que hubo aspectos que quedaron fuera como los que usted mismo mencionó, por ejemplo el caso de los candidatos independientes o de los partidos regionales. Se hablaba también de incluir cuestiones como el plebiscito y el referéndum como una manera de promover la participación directa de la sociedad en las decisiones que le son importantes. Si hubo algo que faltó en la reforma, a su juicio como conocedor y protagonista cercano al proceso, ¿cuál hubiese sido si es que hay algo que le falta?
Bueno, yo creo que habría que afinar en algunas de las atribuciones de los propios órganos electorales, habría que seguir estudiando en ese sentido cómo mejorar las atribuciones de cada parte del órgano electoral; eso creo que podemos seguirlo analizándolo. En cuanto al plebiscito y el referéndum es un tema complejo, es un tema que indudablemente tienen seguidores que apoyan esta medida pero hay otros que piensan que no es el momento todavía. Muchos dicen: "bueno, estaríamos tratando a nuestro pueblo como un ignorante, como un inmaduro porque no tiene la posibilidad de decir 'yo esta medida la apruebo, esta otra no". Yo creo que ahí debemos de dejar que esta reforma, aún con las limitaciones que todavía tenga, funcione, se aplique, y que en un recorrido de consolidación de partidos en Veracruz y a nivel nacional, sigamos discutiendo estos asuntos. Yo creo que la discusión no debe de cancelarse, no podemos tampoco afirmar que este es el máximo de reforma. Sería exagerado y muy soberbio señalarlo, que ya es lo único que podemos hacer en el cambio de las instituciones en Veracruz. ¡Yo digo que no! Estamos en un proceso de programación y experimentación, pero que los experimentos también sean serios, es decir, que sean bien estructurados. Además creo que hay que seguir pensando en que una reforma es producto de una convergencia y también de procesos de divergencias; no siempre se logra en los procesos de reforma el que haya una unanimidad en todos los puntos. Yo creo que esto está pendiente, pero yo no quisiera decir que el hecho de que no se hubiera incluido el plebiscito y el referéndum o no se hubiesen disminuido los requisitos para los partidos estatales, o por ejemplo algunos otros aspectos que algunos otros partidos han planteado, eso demerite la reforma. ¡No! Yo más bien diría que hay que analizarlo bien, los avances de la reforma, lo positivo de la reforma y hay que ver la actuación de los protagonistas, y en ese sentido la actuación de los protagonistas son partidos políticos, son instituciones electorales y son los órganos de gobierno también; hasta dónde son respetuosos, hasta dónde esos equilibrios entre los poderes. Yo siento que ahí también hay otro fenómeno, hay quienes opinan que debemos de marchar más en este proceso de equilibrio entre poderes y hay otros que piensan que para que exista democracia como estamos ahora entre el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, está bien. Yo creo que hay otros temas, no sólo estos que tú señalaste. Pero desde mi propio punto de vista creo que sí hemos tenido avances importantes y que la agenda de procesos de reforma no está cancelada, y que saliendo de este proceso electoral tendremos que hacer un balance. Yo diría que la Comisión Estatal Electoral tienen un compromiso: si ya hizo un foro de balance de las elecciones pasadas, ahora tendremos que volver a hacer un nuevo foro de balance; encontrarnos con todos los funcionarios, con los comisionados ciudadanos para discutir cuáles fueron los problemas. Yo digo que aquí un elemento es el problema de la insaculación. Por la desconfianza entre los partidos, por la desconfianza en el órgano, el problema de la insaculación te lleva a procesos muy complejos. Precisamente para que sean los ciudadanos -por un muestreo los que salgan, por una letra-, entonces eso te complica porque no siempre los que están siendo ya seleccionados van a ser los funcionarios de casillas. Entonces eso te complica mucho el proceso; por eso yo digo que en esto tenemos que seguirlo analizando y tenemos que ir generando mayor confianza en el órgano. Creo que ese es e! reto para nosotros, pero yo definitivamente no quisiera pronunciarme por un "sí" o un "no" en esto porque me parece que no hay que hacer dicotomías tan simplistas, sino que más bien tenemos que seguir estudiando.
Ahora, en cuento a la reforma federal, muchos aspectos de reforma constitucional, creo que los sustanciales, se trasladaron a la reforma constitucional de Veracruz; hubieron elementos que se trasladaron a la Constitución y hubieron otros que quedaron en nuestro código. Y teníamos nosotros desde antes, desde la reforma del 94, y eso hay que señalarlo. Ahora, hay un punto de controversia: por ejemplo aquí los partidos políticos tienen voto en e! Consejo General, en el IFE ya no tienen; a nivel de otros estados, creo que la mayoría no tienen aunque habrá un estado, no recuerdo ahora, algunos de los estados que puedan tener los votos de los partidos. Pero, ¿qué pasa? Que eso también es producto de un contexto político; los partidos no plantearon que ellos querían retirar su voto del Consejo, y, simplemente por eso -porque a nivel federal los partidos ya no tienen voto y en Veracruz sí lo tienen-, ¿vamos a decir que nuestra reforma es atrasada? Sería muy simplificador el señalarlo así, ¿o no? Más bien obedece a un contexto político. Ahí te estoy poniendo un caso, un ejemplo, de que a veces esto lo debemos analizar en un contexto muchos más abierto, no tan reducido.
Finalmente maestro Panes, ¿consideraría usted que la próxima elección municipal será la prueba de fuego para la reforma electoral de Veracruz? ¿Ahí se verá si realmente esta nueva legalidad que rodea a los procesos electorales es la adecuada, la necesaria de acuerdo al momento político de Veracruz?
Bueno, yo no lo pondría tan extremoso como de que es la prueba de fuego.
Yo digo que es un paso. Y en la actividad política y en la cuestión electoral no hay puntos así de definitivos de blanco o negro, frío o caliente. ¡No!, son procesos de transición, son consensos de matices que hay que analizarlos con mucho cuidado. Yo tengo la confianza y soy optimista, aunque moderado, de que vamos a tener éxito en conducir un proceso electoral que despierte confianza en los ciudadanos. Creo que estamos dedicando todo el esfuerzo para lograr eso, porque mal haría yo si dijera que no tengo confianza en el trabajo que estoy desarrollando para lograr esos objetivos. Entonces a mí me parece que vamos a dar un paso importante, pero indudablemente que los actores políticos, los partidos, los ciudadanos, tendrán que señalar también el camino, tendrán que mostrar su disponibilidad para participar. Está el caso de las casillas, por ejemplo. Bueno, está abierta la participación ciudadana, desde ahí empieza el proceso electoral cotidiano, vamos a decirle así, de las casillas. Los ciudadanos tiene en sus manos la manera de fijarse, de observar, de analizar y de participar en la organización electoral. Entonces yo creo que esta es una oportunidad que no deben de descuidar; pero, bueno, también en esto el órgano tiene que ver mucho porque tenemos que seleccionar a las personas adecuadas en el sentido de los funcionarios municipales y de los comisionados electorales municipales. Por otro lado, yo no diría que a partir de esta elección ya probemos todas las reformas, porque acuérdate que también tendremos elecciones para diputados y elecciones para gobernador. Es sólo una parte del fenómeno electoral en Veracruz; entonces no creo tampoco que la elección municipal pueda decir que toda la reforma esté a prueba. Su contexto será que este nuevo marco jurídico, que creo que tiene avances importantes, puede desarrollar otra perspectiva, ¿no? Pero también hay que estar abiertos. Yo digo que nosotros debemos estar muy abiertos a las críticas, a las propuestas y a las sugerencias que se hagan.


















