La industria de la construcción, la más afectada. Entrevista a Marcos Salas Contreras

La industria de la construcción, la más afectada: Marcos Salas Contreras

Aunque la define como la industria que en épocas de auge económico "es la primera que crece, es la que detona en 76 industrias hermanas, es un área de oportunidades para generar empleos, es la forma más veloz para mover la economía de un país y de "un estado", sin embargo, dice Marcos Salas Contreras, presidente regional de la CNIC, la de la construcción "es también la más vulnerable en una situación como la que vivimos", ya que tan sólo entre finales de 1994 y durante 1995 se perdieron en este sector entre 10 mil y 15 mil empleos en el estado, de los cuales únicamente se han podido recuperar, hasta la fecha, alrededor de un diez por ciento.

Salas Contreras, presidente estatal de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, da como punto de referencia -de la dura crisis que enfrenta este sector- la situación que en la actualidad prevalece en el área habitacional, una de las que dentro de esta industria más mano de obra suele ocupar: de las 20 mil viviendas que anualmente se requieren construir en la entidad, hoy "cuando mucho andamos construyendo alrededor de 3 mil, entre los diferentes institutos promotores de vivienda que hay".

Y apunta que, por ejemplo, esto ha provocado que muchos albañiles hayan tenido que abandonar su especialidad y ahora tengan que dedicarse a cortar café o a otras ocupaciones que les permitan sobrevivir.

Entrevista

¿La crisis que inició en diciembre del 94, considerada como una de las más severas que ha sufrido el país en los tiempos recientes, de qué manera impactó a la Cámara de la Construcción en Veracruz?

De diciembre del 94 para acá traíamos, de una manera o de otra, un crecimiento en la construcción, con proyectos privados que habían de integrarse -esa era la modalidad- a la globalización; con criterios de acuerdo al TLC, con tecnología de punta, en fin, toda una serie de esquemas que habría de cambiar lo que era el constructor a lo que sería el empresario promotor de proyectos. Sin embargo, yo creo que la falta de experiencia de parte de los mexicanos en nuevas formas de hacer actividad empresarial, pues nos dio un atraso. ¿Por qué? Porque todo mundo se fue con proyectos que considerábamos que eran viables, que eran confiables, que prácticamente íbamos a pasar a ser del primer mundo, pero la verdad es que no fuimos lo suficientemente cuidadosos para prever hasta el mínimo detalle en cualquier situación que pudiera fallar. Sin embargo estamos tan vulnerables que con cualquier movimiento quedamos en el aire. Así se dieron las cosas, y prácticamente lo que fue del 94 al 95 en la industria de la construcción se perdieron como 200 mil empleos; perdimos más o menos el 21% del PIB de la construcción. Nuestro PIB de la construcción representa un 4% del PIB nacional, entonces este desplome del 21% significa que prácticamente caímos cuando menos un punto del PIB nacional. Con ese 4% debimos haber caído a 2.5 cuando menos. Fue así como prácticamente, en ese período, se perdieron muchos empleos, pues muchos de nuestros empresarios que estimulados por dichos desarrollos compraron maquinaria, adquirieron deudas en dólares y quedaron en una situación terrible. Tan terrible que muchos hasta la fecha prácticamente desaparecieron como empresarios, y otros se debaten en una situación de deuda impagable. ¿Qué es lo que pasó? ¿Cuál era la escenografía que se tenía? En los 70's los constructores nos apoyábamos en un 70% en la economía que liberaba el gobierno en sus tres niveles. Los constructores participábamos en un 70 de la obra pública y un 30% en proyectos particulares; sin embargo, en la década del salinismo, el 70% de los proyectos son desarrollados por la iniciativa privada y solamente en un 30% nos recargábamos ya en lo que era la obra pública, que cada día tiende a ser menos, en adelgazarse. ¿Por qué? Porque es un proyecto de globalización y realmente los países que han crecido, no han crecido con un aparato burocrático muy fuerte. Los países que han crecido lo han hecho con una burocracia muy adelgazada y con un gasto corriente muy bajo. Nosotros, en cambio, como país tenemos un gasto corriente muy alto y por lo tanto cambiamos las políticas en la forma de desarrollarnos como país.¿Qué es lo que pasa?, pues que ya la gran mayoría empieza a generar sus proyectos y el 70% seguimos en la obra privada y un 30% en la obra pública. ¿Qué sucede ahora? Pues actualmente aquellos constructores que venían haciendo obra privada, pues ya no tienen el servicio de oportunidades y ahora entran a la competencia de lo que es la obra pública y eso ha traído como consecuencia que haya una sobre oferta de empresarios en obra pública y que estén dando propuestas muy bajas, insolventes, y prácticamente dando al traste con lo poco que hay en la industria de la construcción.

Si en los años 80's estábamos cobrando en obra un peso, de ese mismo peso en la actualidad sólo cobramos sesenta centavos. ¿Qué es lo que significa? Que prácticamente no tan solo estamos perdiendo sino que nos estamos acabando y comiendo nuestra maquinaria. Es una situación difícil que está viviendo nuestro sector, porque ahora los que trabajaban en el área privada nos están secundando en el área de obra pública, haciendo una competencia mucho más fuerte. Cada quien quiere un trabajo, quiere una actividad, pero con precios como los que se están dando prácticamente estamos acabándonos lo poquito que tenemos. Ese es el escenario que prevalece ahorita en nuestro estado y el país; prácticamente no hay proyecto de carácter nacional que sea importante, con excepción de la siderúrgica Las Truchas y la Lázaro Cárdenas, en las que hay inversión privada pero con capitales extranjeros, en las que ha habido una inyección de 300 millones de dólares, pero son casos muy aislados. Si vemos el ramo de las autopistas quedó prácticamente paralizado, y esos proyectos que se tenían de desarrollo del estado como el tramo Cardel-Nautla, Nautla-Poza Rica, y el que se pretendía de Poza Rica hasta llegar a Tampico con una carretera de cuatro carriles, con un camellón en medio, esos son proyectos que ahorita prácticamente no tienen viabilidad. ¿Por qué? Porque caen en el rango de la misma situación de las autopistas concesionadas. ¿La vivienda? La vivienda se hizo para un nivel que actualmente no tiene capacidad de compra. La vivienda sí la requiere el pueblo y bastante, solamente que la capacidad del pueblo está en un nivel muy bajo, de tal manera que lo único que puede accesar son hasta viviendas tipo pie de casa, con un rango que puede andar en 70 mil pesos. Por lo tanto, esas viviendas que aún son de interés social, se venían realizando para las diferentes instituciones de vivienda, prácticamente se convirtieron en casas caras y no hay mercado para ellas. Toda esta gente que se subsidió con recursos de los bancos, prácticamente ahorita no tienen manera de venderlas ni a quién vendérselas porque no hay ese nicho de oportunidades para poder vender toda esta vivienda. Entonces la industria de la construcción es una industria que cuando hay crecimiento es la primera que crece, es la que detona en 76 industrias hermanas, es una área de oportunidades para generar empleos, es la forma más veloz para mover la economía de un país y de un estado, pero también es la más vulnerable en una situación como la que vivimos. También es la más afectada en todos y en cada uno de los sentidos, pues por si esto fuera poco, arrastra prácticamente con la carga provocada de lo que es Hacienda, el Seguro Social, Infonavit, el SAR y todo lo que se le pueda colgar; es prácticamente una industria que está haciendo su gran esfuerzo para superar esto y seguir adelante, pero estimamos que muchos compañeros se van a quedar en el camino por las condiciones que todavía existen.

¿Cuál ha sido la recuperación de empleos en este sector?

Yo creo que ahorita todavía, de los 200 mil que perdimos, cualquiera diría que el año pasado tuvimos una recuperación del 7%. ¿Qué significa eso? Que del 21% que habíamos perdido en el PIB de la construcción recuperamos un 7%. Bueno, sí, pero también hay que considerar que en estos dos anos no hemos hecho nada. O sea, todavía no hemos recuperado los 200 mil; digamos que hemos recuperado 35 mil empleos de los que se perdieron, pero aparte, en estos dos años, se sumaron a la bolsa de trabajo jóvenes que andaban en el rango de los 17 años y que ahorita debieran estar incorporados a Población Económicamente Activa. Entonces, tenemos que los 200 mil empleos que perdimos, más los que se acumularon en ese periodo, en México deben generarse cuando menos un millón de empleos anuales. Vamos a considerar que la industria de la construcción debió haber generado 50 mil empleos cada año. Por ese motivo, ya no son sólo los 200 mil perdidos, sino que ya suman 300 mil y solamente llevamos recuperados 35 mil, lo cual significa que no hemos recuperado ni siquiera lo que a cada ejercicio corresponde.

En el caso concreto de Veracruz, ¿cuántos empleos se perdieron y cuántos se consiguieron?

Estimamos que Veracruz tuvo que haber perdido entre 10 mil y 15 mil empleos, porque somos de los estados que más mueve obras de vivienda. Si vemos el caso del Infonavit, Veracruz mueve más vivienda que otros estados. Y en cuanto al área de carreteras es lo mismo. Estimamos que pudieron haberse perdido entre 10 mil y 15 mil empleos pero en números no lo podemos tener muy precisos porque es una población que se mueve con mucha facilidad. Hoy, por ejemplo, podemos iniciar una obra, un fraccionamiento, y contratamos a mil gentes, pero a los seis meses terminamos y esas mil gentes están desocupadas; después desarrollamos otras obras y de esas mil sólo recontratamos trescientas. Entonces es una industria con mucho movimiento y no se puede precisar qué tanto de esa gente quedó fuera. Lo que sí es más medible es el área de la vivienda: por cada vivienda que se realiza, se generan tres empleos directos. En el área de carreteras, caminos, puentes y demás participa mucho más infraestructura, más equipo, más maquinaria; la incidencia de gente trabajando es en una proporción muy baja. Digamos que en vivienda la mano de obra incide en un 40% de cada peso, mientras que en carreteras de cada peso incide en diez centavos; 90 centavos son de equipo maquinario y sólo un 10% de mano de obra.

De estos 10 mil o 15 mil empleos directos que se estiman perdidos, ¿cuántos se han logrado recuperar?

Yo estimo que de esos 15 mil que perdimos, recuperamos alrededor de 1,500. Que ya no se pierdan, eso es bueno y es sano.¿Por qué? porque los desarrollos de vivienda más fuertes ya no se hicieron. Aquí localmente, en Xalapa, teníamos en Lucas Martín, Lomas Verdes, acá para San Bruno, la parte de la Represa del Carmen, teníamos seis u ocho, pero ahorita dígame cuántos desarrollos de vivienda tenemos. ¡No tenemos uno!

Y eso se repite en todas las regiones del estado...

Sí, eso es repetitivo. Por ejemplo, la cuota de vivienda que el Infonavit tiene destinada para nuestro estado cada año, no es obra nueva toda. De los 5,000 créditos que entre comillas se liberan en Veracruz, muchos se van como créditos para comprar a terceros, para mejoramiento de la vivienda, préstamos para el pago hipotecario que pidieron los derechohabientes. Entonces son ciertas líneas en las cuales se percibe la participación del Infonavit y vivienda nueva 1,600. Y si hablamos de que Veracruz requiere 20 mil viviendas anuales, cuando mucho andamos construyendo alrededor de 3 mil, entre los diferentes institutos promotores de vivienda que hay. Andamos muy por abajo de nuestras expectativas y por lo tanto muchos albañiles pasaron de albañiles a cortadores de café, o sea, han tenido que irse a otras áreas en donde pueden obtener un recurso aunque ya no sea su especialidad. En fin esa es la situación de carácter general que guarda la economía.

¿En este momento qué tanto se ha reactivado la industria de la construcción?

Bueno, ahorita el único proyecto que el gobierno, tanto federal como a nivel estatal, está logrando que se lleve a cabo es el proyecto de las viviendas, el proyecto también de Ceprocit que son 5 mil viviendas para el estado, y 50 mil a nivel nacional. Pero eso todavía está en el aire, porque hasta que no se apruebe la iniciativa de ley enviada por el señor gobernador a la Legislatura, no entraremos al programa, aunque con la simple iniciativa ya era susceptible de entrar al programa. Sin embargo, mientras no se apruebe. Si no se llegara a aprobar, prácticamente de ese proyecto quedarían fuera 5 mil viviendas que se traducirían en 30 mil empleos directos y en unos 350 millones de pesos en inversión que se desparramarían en el estado y prácticamente quedarían sin beneficiar 5 mil padres de familia con vivienda. Entonces, este proyecto por su impacto de tipo social es muy interesante, pero yo creo que no nada más ese proyecto debería ser en nuestro estado, nuestro estado que debería estar en los primeros planos dada la estructura y la naturaleza que tenemos para producir ganado, café, caña, somos a nivel nacional e internacional, líderes. Deberíamos estar en ese nivel, sin embargo nuestras redes de carreteras siguen siendo carreteras de un estado que no ha entrado en un progreso de buen nivel.

Para llegar a Xalapa deberíamos contar con más de un aeropuerto, deberíamos de contar con carreteras a cuatro carriles uniendo nuestro estado con la capital del país; sin embargo, no hemos crecido en esa infraestructura carretera, se están haciendo esfuerzos, pero lo que se está haciendo prácticamente son desahogos de ciertos cuello de botella, pero no se está llegando al problema. Por ejemplo, el libramiento de Banderilla para acá, es un desahogo de cuello de botella, pero sería más factible darle oportunidad al transportista que llegara a nuestra tierra, a nuestra capital a dos horas de la ciudad de México en carretera, y no necesitaríamos de agarrar ni avión. Estamos hablando de 350 kilómetros a México, con autopista se recorta la distancia y se aumenta la velocidad. Por esa razón sentimos que Veracruz, con esa estructura de ingenio de primer nivel, podemos estar en todos y en cada uno de los ámbitos que se le quiera ver. Si por cada barril de petróleo que se sustrajera de nuestro estado se pagara un impuesto para que se quedara en las ciudades de donde se extrae, ahora sí, las ciudades en ruinas como Poza Rica, que cuántos años no aportó cientos y miles de barriles de petróleo al país y, ¿qué le hemos dejado a Poza Rica?. Solamente una ciudad sucia, una ciudad sin la infraestructura para el desarrollo. Una ciudad cara por no tener una manera de vivir de un modo natural. Lo mismo tiene Naranjos, Cerro Azul, Coatzacoalcos, Minatitlán, son ciudades que más bien son sinónimos de suciedad.¡Qué diferencia con una ciudad como Houston, en donde también se genera petróleo! Entonces, si se le pusiera un impuesto por cada barril que se sustrajera de nuestro suelo para infraestructura, tendríamos por ahí una respuesta increíble. Si en las zonas en donde se siembra la caña -que estamos viendo también que son sinónimo de ciudades muy sucias, porque en donde hay un ingenio son ciudades muy sucias- se aplicara un impuesto para la estructura carretera, tuviéramos las mejores carreteras del país. Esa es mi manera de observar las cosas y de cómo se pueden dar, porque las condiciones las tenemos.

Aquí en Veracruz, ¿qué es lo que pedirían?

Primeramente, ahorita, con la banca, estamos divorciados porque no hay manera de obtener créditos. Para empezar no los hay, y, si los llegara a haber, pues que se dieran a tasas que sean competitivas a nivel internacional. Los gringos y los canadienses trabajan con tasas del 5 % anual. De esa manera, nosotros no podemos competir -contra esas tasas- porque aquí no las tenemos, esas condiciones no están dadas, tenemos que formar alianzas con la iniciativa privada y con el gobierno y traer inversiones del extranjero para que aquí nosotros empecemos a retomar. Ideas hay, o sea, nada más hay que darle el respaldo, no queremos que el gobierno las construya, de ninguna manera, pero sí que forme parte de un aval de un proyecto que se aterrice y que sea confiable, en donde sí se vea la certidumbre de que sí se puede lograr y traer esos capitales, empezar a lograr y reactivar esta industria. Así como estamos, prácticamente hemos caído en un bache, en un hoyo del que no se ve cómo vamos a salir, porque depender de la obra pública prácticamente es condenarnos a que cada día las micro y las pequeñas compañías desaparezcan. ¡Ya no hay empresas grandes en el país, ya no hay! ¿Por qué? Porque se están yendo a construir a Sudamérica: ICA, Tribasa y los grupos fuertes se están yendo al extranjero porque aquí ya no hay respuesta, aquí ya no hay obra grande y el esquema de obra pública, de obra grande tiende a desaparecer. Eso ya no va a suceder; antes que se hacían carreteras con 200 millones, ahora eso es una propina. Obras grandes con 30 millones ya es una súper obra. Ya no hay obras grandes en el estado y en el país tampoco las va a haber. Ya el gobierno se ha quitado la rectoría de esas obras, y la responsabilidad nos las pasa a los empresarios, a la iniciativa privada. Y la iniciativa privada, para entrar a esos grandes retos, preferimos ser apoyados financieramente, con proyectos como las autopistas que van a Nautla, Cardel, así como las de Xalapa, Acatzingo.

De tal manera que nosotros sí le queremos entrar pero no lo hacemos porque no hay recursos; ya la gente se ha venido acabando la maquinaria, había empresas que tenían buena dotación de equipo, pero ya no lo tienen, cada quien está haciendo su esfuerzo para sobrevivir. Tenemos que rescatar una industria que puede ser la alternativa de salir y romper con la inercia de la caída, para convertirla en una inercia positiva de crecimiento. Nosotros consideramos que por ahí es -como el estado y el país- pueden salir adelante, de lo contrario vamos a esperar a ir construyendo las migajas de obras que el gobierno va a seguir haciendo, porque si vemos los programas que hubo en otros tiempos, eso ya no se va a dar. La tendencia es que cada día el gobierno y sus instancias ya no hagan obras y se convierta en normativo y rector del desarrollo de un estado. Ellos ya no van a querer ser empresarios como en un tiempo quisieron ser dueños del petróleo, dueños de la Comisión de Electricidad, dueños de teléfonos, dueños de siderúrgicas, dueños de tantas cosas que más bien lo tienen que hacer los industriales. ¿Qué pasó con la siderúrgica de Lázaro Cárdenas? La agarró la iniciativa privada, y si antes obtenía un millón de toneladas anuales, ahora están obteniendo cuatro millones de toneladas, y están ganando. Con la producción que tuvieron en los dos primeros años pagaron lo que les costó y ya ampliaron la planta, y de ahí quieren sacar los recursos para construir otras plantas en Estados Unidos. ¿Entonces qué significa? Que nosotros en mucho tiempo no supimos aprovechar, que tuvieron que venir gente del extranjero a hacerse cargo de esa industria para hacerse millonarios ellos, no nosotros. Entonces, creo que por ahí se tiene que seguir dando la responsabilidad a la iniciativa privada, pero de una manera muy escrupulosa. Porque tampoco podemos dársela a cualquiera; ya ves que los bancos se entregaron y qué paso con ellos. Por eso hay que saber a quién y -en un momento dado- ver de qué manera se pueden dar las cosas.

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