La recuperación de empleos y los espejismos estadísticos. Rafael Meseguer Lima

La recuperación de empleos y los espejismos estadísticos

En tiempos recientes se han vuelto casi cotidianos los anuncios que -en los ámbitos gubernamentales y en ciertos sectores de la iniciativa privada-, consideran una importante "recuperación económica", y hasta señalan los conceptos o indicadores a través de los cuales se manifiesta la ''evolución favorable" de la economía nacional.

En efecto, si nos atenemos a ciertos indicadores, como por ejemplo; el índice inflacionario, las reservas monetarias, la paridad de nuestra moneda respecto de la de otros países, la balanza comercial y algunas mes, tendremos que admitir que, evidentemente, hay signos inequívocos de que la situación en lo macroeconómico tiende a mejorar en forma significativa.

Por Rafael Meseguer Lima (*)

Este hecho ha traído como consecuencia, dicen los voceros del gobierno, el resurgimiento del interés de algunos empresarios extranjeros, porque contemplan a México -de nueva cuenta- como una opción para sus futuras inversiones. Aunque primero sea necesario considerar, los resultados de la encuesta que recientemente llevó a cabo la American Chamber of Commerce de la Ciudad de México entre sus socios extranjeros; en donde un número muy importante de las empresas consultadas -según las referencias 405- revelaron que habían resuelto canalizar sus inversiones hacia otros países debido: a la inestabilidad económica, la corrupción en las esferas gubernamentales y al pesado lastre burocrático, no obstante las supuestas acciones -que a lo largo de los últimos 20 años se han emprendido- para simplificar los sistemas administrativos. Estos factores, según la opinión de los encuestados, impidió que se llevaran a cabo inversiones en activos hasta por 25 mil millones de dólares.

Lo anterior revela que la recuperación económica, a la que con tanta frecuencia se alude en los círculos gubernamentales y en los grupos afines, enfrenta serios inconvenientes. De tal modo, que no basta con una mejoría de ciertos indicadores macroeconómicos para garantizar que las circunstancias se tornen favorables a la inversión.

Al margen de la inestabilidad, la corrupción y el burocratisrno ya aludidos, que operan como inhibidores de la inversión, lo cierto es que los inversionistas extranjeros no han encontrado una mejoría sustancial en otros indicadores que serían determinantes para formar la decisión de traer sus recursos a México, tales como la capacidad de compra de los grupos mayoritarios de la población, pues esto sólo se logra cuando se avanza hacia una condición de empleo pleno; es decir, cuando la falta de puestos de trabajo no se manifiesta en una forma tan severa como actualmente, en que importantes proporciones de la población adulta padece por falta de oportunidad para desarrollar una actividad productiva remunerada. ¡Qué va!.

El Desempleo en México y la falta de capacidad de Compra.

Ciertamente esta cuestión del desempleo constituye uno de los factores que, al margen de los pronunciamientos oficiales, más afectan y seguirán afectando en el mediano plazo la evolución de la economía en nuestro país, puesto que de ello se deriva la falta de ingreso familiar y, por lo tanto, la escasa capacidad de compra del individuo medio, pues al ser ésta de tal modo precaria los mercados se contraen; o sea, la demanda de productos y servicios permanece tan baja que la producción desciende y desalienta la inversión.

Lo anterior tiene su origen en la estrategia seguida por el gobierno federal para contener la inflación, pues ha dado lugar a un derrumbe de la capacidad de compra de los asalariados, tal como se observa en la Gráfica No. l.

Quizá también convenga señalar que la participación de las remuneraciones en relación al PIB se ha derrumbado brutalmente, pues en tanto que hacia 1976 representaba algo más del 40%, en 1988 cayó hasta el 25% y, si bien es cierto que en 1993 se había recuperado a cerca del 29%, para 1996 las remuneraciones andaban ya por debajo del 24%. Véase Cuadro No. 1 y Gráfica No. 2.

CUADRO No. 1

PRODUCTIVIDAD, REMUNERACIÓN y EXCEDENTE

(1970 - 1993)

(Miles de pesos de 1980 por persona ocupada)

AÑO PRODUCTO MEDIO REMUNERACIÓN MEDIA PLUSVALOR MEDIO REM/PROD (%) PLUSV/REM (%)
1970 181.98 64.90 117.07 35.67 180.38
1971 182.32 64.69 117.63 35.48 181.83
1972 191.85 70.88 120.98 36.94 170.73
1973 196.34 70.44 125.90 35.88 178.74
1974 204.76 75.23 129.53 36.74 172.19
1975 207.34 78.95 128.38 38.08 162.61
1976 212.96 85.74 127.21 40.26 148.36
1977 210.85 81.95 128.90 38.87 157.29
1978 221.47 83.92 137.55 37.89 163.92
1979 231.51 87.33 144.18 37.72 165.09
1980 220.40 79.43 140.97 38.04 177.48
1981 225.64 84.52 141.11 37.46 166.95
1982 224.91 79.20 145.71 35.21 183.98
1983 220.48 64.71 155.76 29.35 240.69
1984 223.25 63.97 159.28 28.65 248.99
1985 224.10 64.28 159.84 28.68 248.73
1986 218.83 62.47 158.37 28.55 250.32
1987 220.59 58.76 161.82 26.64 275.38
1988 221.43 58.10 165.33 26.33 294.72
1989 224.02 58.10 167.92 25.71 289.01
1990 233.92 58.42 175.50 24.97 300.43
1991 236.27 60.89 175.38 25.77 288.04
1992 241.90 66.12 175.78 27.33 265.87
1993 242.99 69.14 173.84 28.46 251.43
FUENTES: CRISIS ECONÓMICA, POBREZA Y POLÍTICA SOCIAL
Enrique Valencia Lomelí (coordinador); Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades; Universidad de Guadalajara

En base a datos del INEGI el desempleo en México se ha abatido en los últimos meses hasta situarse por debajo del 6%, lo cual se celebra como un logro muy importante en el proceso de la recuperación económica. Sin embargo, es incuestionable que, con todo y ser técnicamente correcto el procedimiento para medir la tasa del desempleo -y suponiendo que los trabajos de investigación de campo fueran válidos-, lo cierto es que el indicador de ninguna manera refleja la dramática situación que vive la sociedad mexicana en su conjunto debido al asunto del desempleo. Si analizamos la cifra que reporta el INEGI y las comparamos con la de los países más ricos del mundo -véase Cuadro No. 2-, podríamos caer en la apreciación errónea de que en esta materia estamos en mejores condiciones que Canadá, el Reino Unido, Francia y Alemania, aunque nos supera por ligero margen EEUU y, en forma más notable, Japón. Sin embargo, nadie en su sano juicio se atrevería a afirmar que esas cifras reflejan una condición equiparable; por lo tanto, es inadmisible festinar como término de la crisis la evolución de un indicador que no dice nada, que no significa nada digno de ser creíble.

CUADRO No. 2

TASA DE DESOCUPACIÓN POR PAISES SELECCIONADOS

PERIODO MÉXICO ESTADOS UNIDOS CANADÁ REINO UNIDO FRANCIA ALEMANIA JAPÓN
1983 9.4 11.9 13.3 8.1 7.6 2.6
1984 7.4 11.2 13.3 9.3 8.3 2.7
1985 7.1 10.5 13.2 10.1 8.6 2.6
1986 6.9 9.6 12.2 10.3 8.4 2.8
1987 3.9 6.2 8.9 10.3 10.6 8.9 2.9
1988 3.5 5.5 7.8 8.1 10 8.7 2.5
1989 2.9 5.3 7.5 6.3 9.5 7.9 2.3
1990 2.7 5.5 8.1 5.8 9.1 7.2 2.1
1991 2.7 6.8 10.3 8.1 9.6 6.3 2.1
1992 2.8 7.4 11.3 9.8 10.4 6.7 2.2
1993 3.4 6.8 11.2 10.3 11.7 8.3 2.5
1994 3.6 6.1 10.4 9.3 12.2 9.5 2.9
1995 6.3 5.6 9.5 8.2 11.6 9.4 3.1
1996 5.7 5.4 9.6 7.7 12.3 10.3 3.4

El Desempleo en Veracruz.

Puesto que no hay cifras dignas de confianza en las estadísticas nacionales para evaluar el desempleo, no es fácil medir el impacto que ese factor ejerce sobre la economía regional, a menos que se utilicen como referencia los efectos que se derivan hacia ciertos sectores económicos. Por ejemplo; la contracción de las ventas en el comercio, la evolución de los depósitos bancarios, la contracción en las ventas de bienes raíces y hasta el crecimiento de la cartera vencida de la banca comercial, aunque en este caso el indicador presenta ciertos aspectos nebulosos debido a la sensible disminución de nuevos créditos a partir de los primeros días de 1995. No obstante, es posible afirmar que hacia el mes de marzo de 1997 se había recuperado el 80% de los niveles de ocupación que prevalecían en diciembre de 1994, aunque aun no se alcanzan los que prevalecían en 1991.

Quizá convenga señalar al respecto que de acuerdo a las estadísticas demográficas, el estado de Veracruz evolucionó de una condición de crecimiento demográfico positivo por inmigración, a una de expulsión de la población por falta de oportunidades de empleo.

Entre las causas del desempleo en el estado pueden señalarse las siguientes:

  • Ajuste de personal en la industria petroquímica.
  • Suspensión de actividades en el sector azufrero.
  • Disminución de la actividad petrolera (exploración y perforación).
  • Cancelación de los programas de fabricación de barcos en los astilleros de Veracruz.
  • Aumentos sustanciales en la eficiencia y productividad en la industria siderúrgica.
  • Contracción severa de la inversión pública.
  • Recortes de personal en los ferrocarriles.
  • Aumento de la eficiencia en la industria azucarera.
  • Paralización de algunas plantas productoras de concentrados de cítricos.
  • Reestructuración de las instituciones bancarias y servicias conexos.
  • Sensible contracción en la industria de la construcción; en especial en el renglón de vivienda de interés social.
  • Cierre de una planta productora de cerveza.
  • Reconversión y modernización de varias plantas de la industria textil.
  • Paralización de plantas productoras de bienes de capital; en especial fabricantes de equipo para la industria petrolera.

Como atenuante de los factores adversos ya indicados, se han generado algunos empleos en la hotelería, en la puesta en marcha de expendios de comida rápida, en negocios de comunicación telefónica inalámbrica, en empresas de afores, en la reparación de embarcaciones; es obvio que el efecto positivo de todo esto es apenas perceptible.

Perspectivas a medio plazo.

Sin duda uno de los factores que tendrán mayor influencia en el tema del desempleo será la falta de oportunidades para los jóvenes que desde hace varios anos están reclamando su oportunidad para incorporarse a la fuerza laboral en las zonas urbanas; aunque es cada vez más notorio el desplazamiento de corrientes humanas de las zonas rurales a las suburbanas. Esta cuestión será particularmente crítica hacia el año 2000, en que tendrá lugar el relevo en el gobierno federal, y las masas de desempleados podrían hacer sentir su inconformidad en las urnas. Este asunto, por razones electorales, seguramente provocará la instrumentación de programas de emergencia; sin embargo, la falta de recursos financieros por parte del gobierno federal hará de tales programas un paliativo poco efectivo.

La solución de fondo no es fácil, pues está relacionada con la necesidad de atraer nuevas inversiones, orientadas a la manufactura de productos así como a la prestación de servicios destinados a la exportación. Pero, para que esto ocurra, deberán instrumentarse estrategias orientadas a brindar estímulos fiscales a los inversionistas, llevar a cabo una auténtica simplificación administrativa y un cambio radical en las políticas fiscales e impositivas. Todo lo cual es difícil que se instrumente en el breve periodo de tres años, sobre todo por la falta de una cabal comprensión de la necesidad de actuar en esa dirección.

Puesto que, como es bien sabido, el nivel socio-económico de Veracruz se ha deteriorado de tal modo que ya ocupa un honroso primer lugar nacional por el porcentaje de su población en condición de pobreza extrema, es de desear que adopten las medidas correctivas de inmediato. De no ser así, la presión social podría desembocar en situaciones indeseables. ¡Al tiempo!.

* Rafael Meseguer Lima.

(Tuxpan, Ver., 1936)

Cursó estudios de Ingeniería Mecánica en la ESIME (Instituto Politécnico Nacional; 1955-1959). Realizó estudios de post-grado en Administración de Empresas en la Universidad de las Américas gracias a una beca que le otorga la Ford Motor Co. (1964-1968).

También cursó estudios de Ingeniería Económica en EE UU (Detroit. Michigan; 1969-1972) mediante una beca que le concediera The Budd, Co.

Ha presidido múltiples organizaciones profesionales y empresariales, incluyendo: la Sociedad Mexicana de Fundidores, A.C.; The Society of Automotive Engineers (SAE), y la Asociación de Industriales del Estado de Veracruz, A.C. (AIEVAC).

Ha obtenido innumerables premios y distinciones, algunas de éstas en el extranjero; a él le enorgullece la que le concedió la Asociación Mexicana de Ingenieros Mecánicos y Electricistas (AMIME) en Testimonio de Excelencia Profesional.

Actualmente es miembro del Consejo de Administración y Asesor de múltiples empresas.