La democratización nos llevará otros 50 años: Héctor Luis Galindo Delfín

La democratización nos llevará otros 50 años

Empresario que hasta hace poco presidía localmente la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Héctor Luis Galindo Delfín -quien presume de ser uno de los pocos consejeros electorales sin ningún nexo con el sistema, pues se jacta de que jamás ha cobrado un solo centavo en una nómina del gobierno- asegura que efectivamente este proceso electoral será un gran parteaguas en el México moderno, aunque precisa que sólo es el punto de partida del tránsito hacia la verdadera democratización del país, la cual estima que será"cosa de dos generaciones, y estoy pensando en 50 años, no antes."

Propietario de la empresa Metálicas Galindo -en cuyas amplias instalaciones de la avenida Lázaro Cárdenas se vienen organizando últimamente bailes populares-, afirma categórico que la transparencia de la elección del próximo 6 de julio está garantizada ya que expresa que muchos de los vicios electorales como los carruseles de votantes, los tacos y las urnas embarazadas, entre otras prácticas ilícitas que para arrasar en los comicios hasta hace poco aún se le atribuían al partido en el poder, hoy están virtualmente desterradas. Es más, rechaza enfático que estas votaciones vayan a ser problemáticas -al menos dice que no advierte posibles conflictos poselectorales en nuestra entidad- y sí pronostica, muy optimistamente, una concurrencia similar o mejor que la que se dio en la elección federal de 1994, mínima del 70 por ciento del total de los votantes,

Cuestionado sobre la equidad en la contienda electoral actual, Galindo Delfín asegura sin titubeos que él observa un proceso muy justo y equilibrado en comparación a los recursos económicos desplegados en las campañas de los últimos comicios presidenciales, cuya proporción fue de cuatro a uno entre el PRI y los demás partidos políticos. Ahora, en cambio, argumenta que ve mucha justicia y equidad, "tan es así que Acción Nacional devolvió el 50 por ciento de lo que se le dio; entonces sí era mucho dinero lo que se les había dado,"

El microindustrial xalapeño se duele de que un país como el nuestro, con graves problemas económicos, esté gastando lo que no tiene para sensibilizar hasta ahora a la ciudadanía en la construcción de la cultura de la democracia. "Es una tristeza que tengamos que gastar tanto dinero en eso, pero son los tiempos, son las formas y son los medios. No tenemos de otra. Mientras la cultura política no llegue a este país, tendremos que hacer este tipo de cosas", anota el consejero electoral quien desde hoy anuncia que luego del 6 de julio, una vez culminado este proceso, habrá que trabajar de inmediato en las nuevas reformas al Cofipe.

Entrevista de Gina Domínguez a Héctor Luis Galindo Delfín

La elección federal del próximo 6 de julio ha despertado un sinnúmero de expectativas por considerarse un proceso que puede marcar un parteaguas en la democratización de este país, y por las características del proceso de ciudadanización que se llevará a cabo -en este caso- de los órganos electorales responsables de la organización. Usted como consejero ciudadano como representante de la sociedad civil, que tiene la responsabilidad de vigilar la transparencia del proceso, ¿cuál es su perspectiva en este momento del proceso electoral?.

Definitivamente estoy convencido que en este proceso electoral se marca un gran parteaguas en el México moderno. Estoy seguro que este proceso va a ser el que nos lleve a la verdadera democratización de este país. Sin embargo, al decir esto, a veces suena raro, suena optimista. Sí, soy optimista, pero quiero dejar asentado que yo veo que la democratización de este país es cosa de dos generaciones, y estoy pensando en 50 años, no antes. Es una mentira decir que para el año 2000 vamos a llegar con procesos democráticos. No, no, no. No podernos compararnos con otros países corno Suecia, Suiza, Inglaterra, y ya no se diga los Estados Unidos; son países que realmente experimentan la democracia desde hace muchos años, en donde no se dan tantos problemas como los que hemos tenido en México, en donde la principal semilla que tenemos sembrada en el proceso es la desconfianza. Entonces, mientras nosotros no arranquemos esa desconfianza de parte de los partidos políticos y por parte de la ciudadanía, este proceso no podremos llevarlo a un rango altamente democrático.

Se habla de desconfianza y se reclama transparencia en los procesos electorales. ¿Con la presencia de los representantes de los ciudadanos, los Consejeros Ciudadanos, realmente está garantizada la transparencia del proceso?

Yo pienso que sí está garantizada la transparencia. En los órganos electorales sí está representada y en la misma ciudadanización esta garantizada; eso, los mismos partidos lo saben. Si ponemos ejemplos, se han quedado atrás las épocas en que votaban los muertos; se han quedado atrás las elecciones en las que algunos votaban dos y hasta tres veces; se ha quedado atrás el fantasma aquel que se manejaba de que las fuerzas públicas, los servidores públicos, elementos del ejército y de la policía, pasaban repetidamente por cada sección a votar. Eso ha quedado desterrado, como también ha quedado desterrado el que las urnas llegaban llenas al distrito, a las casillas de los distritos antes de iniciar las votaciones, y que las mismas urnas, al momento de su traslado de la casilla al centro de computo o centro de acopio como se llamaba en aquella época en donde eran los recuentos, se le metían boletas en un momento determinado a favor de un equis partido. Yo creo que eso quedó desterrado y que ya el fraude electoral no existe como tal. Existen las impugnaciones, los recursos, una serie de estrategias legales dentro del marco jurídico de la ley, que pueden llegarse a dar y que pueden llegarse a aplicar, y que a nosotros como Consejeros -es un momento determinado- nos tocará a veces analizar, turnar y mandar en un momento determinado al Consejo General, a México, para que esto se defina y en otras ocasiones nos tocará decidir dentro de la Junta local del estado de Veracruz. Es este el momento del proceso actual. Yo pienso que la responsabilidad más grande de todo este proceso, no es cómo se ha querido buscar en los consejeros electorales; para mi la responsabilidad del proceso está en los partidos y en la propia ciudadanía.

La transparencia podríamos ubicarla como un reclamo de los ciudadanos, la equidad como un reclamo de los partidos; siempre se ha hablado de que la lucha electoral en México es inequitativa, que hay un partido -fundamentalmente el partido hasta ahora mayoritario- que goza de ciertos privilegios. ¿La equidad cómo se está construyendo en este momento en México y, en este caso, en Veracruz?

Yo pienso que la equidad y la justicia van de la mano en un momento determinado y que ambos se han construido. A nosotros, como consejeros electorales, nos ha tocado llegar a distritos, a municipios que, como se denominan ellos, están en manos de la oposición; estar en manos de la oposición significa no ser PRI. Yo no diría oposición, no tenemos por qué hablar de fuerzas de oposición, sin embargo es parte de la cultura. Y aquí hago un paréntesis: precisamente a lo que es la democracia, se llama cultura de la democracia, cultura de la politización de este país. No tenemos, en ese sentido, una cultura los mexicanos todavía. Por eso le digo: yo espero que usted les inculque a sus hijos, sus hijos a sus nietos, y entonces vamos a poder hablar de cultura de la democracia en este país.

Ahora bien, ¿cómo se comportan equidad y justicia? Bueno, la equidad se ha dado porque, ciudadanizado el órgano electoral, no tenemos intereses ni partidos qué defender; nosotros no tenemos compromisos con nadie ni estamos atados a nadie sino que nos debemos a la ciudadanía, a los grupos cívicos y a todos los partidos políticos, sin. excepción, que nos han llevado como consejeros al Instituto Federal Electoral. Entonces somos parte representativa de una sociedad, pero yo creo que queda muy claro que ninguno de nosotros tiene ningún vínculo ni cobra en un puesto de gobierno, ni ha cobrado ni mucho menos. Muchos son investigadores, como es el caso de la mayoría de los consejeros de aquí, pero el único que no ha cobrado en el gobierno es su servidor. ¡Nunca! Los demás todos han cobrado en el gobierno. ¿Por qué? Porque somos parte de un sistema. Entonces es el sistema en el que no podemos ya decir es el Sistema-PRI. ¡No! Este es un sistema mexicano, en donde participamos obviamente los mexicanos y del que todos formamos parte. Unos del sistema público, otros del sistema privado; pertenecemos a diferentes sectores, dentro del sector privado y del mismo sistema publico existen varios sectores: el sector educación, el sector salud, el sector trabajo, y así empieza una cadena que va hacia abajo.

Por eso, nosotros tratamos de impugnar, tratamos de establecer, tratamos de solucionar los problemas básicamente mediante la concertación, el dialogo y, a través de la buena predisposición de la gente, se logra mediar la situación y llegar a acuerdos. Evidentemente hay cosas que tienen que defenderse bajo el marco jurídico; hay un marco jurídico: tenemos el Cofipe y tenemos una Constitución, sobre los cuales no podemos pasar por encima de ellos en ningún momento.

Uno de los argumentos precisamente para la asignación por ejemplo del financiamiento público, esgrimido por los partidos con mayor fuerza política o representatividad, es de que no puede haber igualdad entre desiguales. Este es uno de los argumentos que fundamentalmente se manejan. De acuerdo a su perspectiva y a como ha visto el proceso en este momento, ¿podríamos hablar de justicia en el proceso electoral pese a esas diferencias en el financiamiento público entre los partidos que tienen más fuerza y los llamados partidos chicos?

Mire, a este respecto hay mucho que decir. Habla mucho la sociedad y habla mucho la gente pero no saben qué está pasando realmente. Si hablamos de las prerrogativas económicas, si hablamos de financiamiento a los partidos y si hablamos de lo que el IFE puso, no hay diferencia entre lo que es PRI, PRD y PAN. Yo no veo gran diferencia. ¿Por qué? Porque al PRI le tocaron 800, al PAN 700 y al PRD 650. Entonces la diferencia no es como ellos la quieren platicar, de que tú tienes diez por cada uno que yo tengo. Y esa es la imagen que le hacen ver a la ciudadanía. ¿Quiénes son responsables de eso? Los partidos. Ahí tenemos una mancha en los partidos, porque los partidos siguen insistiendo en que esto no es equitativo. Dicen que no hay equidad en el gasto que se les da a los partidos. Sí la hay, y nosotros la conocemos, la hacemos llegar a los medios de comunicación y ustedes, los de los medios, tienen la responsabilidad en un momento dado de hacerla llegar a los ciudadanos. Las prerrogativas a los partidos ahí están. Yo los veo muy justos, porque, sí, efectivamente, en el pasado y hace todavía cuatro años -no se valía tampoco-. estábamos cuatro a uno y hoy casi estamos uno a uno. Ya la diferenciación que hay es por la situación que guarda con respecto a la penetración que tiene dentro de la sociedad cada uno de los partidos. Yo, a ese respecto, veo mucha justicia, veo mucha equidad. No lo veo algo fuera de la realidad, tan es así que Acción Nacional devolvió el 50 por ciento de lo que se le dio; entonces sí era mucho dinero lo que se les había dado.

Licenciado, por otra parte, ¿la autonomía es ya una realidad en los órganos electorales? ¿Ya no hay ningún tipo de injerencia o de presión de las instancias gubernamentales? ¿Podemos hablar de una verdadera autonomía?

Yo siento que bajo este nuevo concepto del IFE y con el nuevo Cofipe, la autonomía del Instituto para este tipo de cosas es efectivamente autónomo. Realmente hay autonomía. No tenemos por qué poner en tela de juicio que la autonomía. Y tan hay autonomía que yo le insisto en que yo no pertenezco a ningún sistema, a ningún partido, a nada. Entonces, no hay nadie que me pueda decir que yo sea "parte de", y así estamos en casi toda la república mexicana.

Otro aspecto importante que se ha mencionado de manera reiterada es la responsabilidad de los partidos políticos, como esencial, para la construcción de un proceso democrático. La democracia, se dice, es un proceso casi siempre inacabado y en México es aún incipiente. ¿Cómo considera usted la responsabilidad de los partidos y cómo la han asumido hasta el momento?

Yo veo que los partidos han asumido una madurez más grande, sobre todo que tengo un buen parámetro para comparar, pues soy consejero ciudadano desde la elección extraordinaria de abril de 1995 y el cambio en la mentalidad y la preparación de los partidos se hizo de noche a día. Hay que reconocer que sí han avanzado los partidos, pues pese a los problemas que se traen todavía -se siguen dando hasta con la cacerola y el metate-, pero existe mucha madurez por parte de los partidos políticos. Si se aprecia, sí se siente. Y yo creo que esto irá creciendo cada vez más.

Sin embargo, el abstencionismo como un fenómeno social, ¿en parte es responsabilidad de los partidos?

Yo no puedo culpar a los partidos, pero sí puedo decir que parte del abstencionismo es parte del problema de los partidos. Es un problema muy serio de los partidos, en donde ellos no han hecho un exhorto a la población a sufragar el voto. Se han puesto más a analizar y expresar sus plataformas y a atacar el famoso voto de castigo, que solicitar el voto de la ciudadanía. Y eso es algo que no debe ser. Si usted se da cuenta de las campañas del Instituto, en esta ocasión, buscan sensibilizar a la gente sobre el sufragio, para que todos los mexicanos vayamos a sufragar. Ahora, en el estado de Veracruz tenemos antecedentes importantes: en el proceso del 94, en las elecciones federales, votó el 70 por ciento de los electores y el abstencionismo fue del 30 por ciento; no así en el proceso municipal, en donde los votantes llegaron apenas a un -muy a fuerza- 30 por ciento. Entonces el abstencionismo fue del 70 por ciento, totalmente inverso el proceso estatal que el proceso federal.

¿A qué atribuye fundamentalmente el fenómeno del abstencionismo? Se dice que podría ser abatido ante la expectación que está generando este proceso federal.

Mira, tanto como vencerlo y acabarlo, no. Yo creo que en las estadísticas vamos a subir en un momento determinado. Yo sí pienso que lleguemos en este proceso nuevamente a una votación de un 70 por ciento y ojalá llegáramos a un 80 por ciento, Eso es lo que requiere el sistema mexicano. El esfuerzo que se ha hecho en lo económico ha sido muy grande. Usted se ha dado cuenta de este país no tiene para tratar de sensibilizar a la ciudadanía. Es una tristeza que tengamos que gastar tanto dinero en eso, pero son los tiempos, son las formas y son los medios. No tenemos de otra. Mientras la cultura política no llegue a este país, tendremos que hacer este tipo de cosas.

¿Cuál es a su juicio la responsabilidad que en este momento tiene el ciudadano?

La responsabilidad que tiene es acudir al llamado en los términos de la Constitución; es una de las obligaciones y derechos de los mexicanos el de votar y ser votado. Entonces debemos cumplir con la obligación de votar, y debernos cumplir con la obligación de acudir a los órganos electores, de cumplir con la función de representantes de casilla; es una obligación de los mexicanos, es un derecho también, pero no lo queremos ver así. Infinidad de amigos nos dicen "Oye, ¿qué pasa si no voy? Es que a mí me escogieron..." No, no te escogimos, saliste insaculado en una lista que dio inicio así a un proceso limpio y transparente. "No, qué casualidad, a mí es la tercera vez que me nombran".¡Eso no puede ser cierto! Son argumento que ya no van, pero lo que pasa es que la misma ciudadanía ya no quiere aceptar el llamado del IFE. Y ahí está parte del dinero. O sea, ¿qué es primero, el huevo o la gallina? ¿En dónde nace la democracia? ¿Con quién nace la democracia? ¿Y por qué nace la democracia? Entonces, vamos a decir qué es primero, si el huevo o la gallina, y esta gente no se va a poner de acuerdo en eso. Yo creo que en ese aspecto los partidos políticos ya se pusieron de acuerdo acerca de qué es primero. Se han puesto a trabajar, y es lo que tienen que seguir haciendo: cada día ofrecer mejores opciones, mejores plataformas, mejores elecciones, mejor todo, porque es una obligación de ellos.

La reforma electoral federal, recientemente aprobada, consensada por los partidos -se dice que es uno de los avances políticos más importantes que ha tenido nuestro país en los años recientes a raíz de que empezaron las reformas-, ¿considera usted que está dicho todo en materia electoral a nivel federal para construir esa cultura democrática que México requiere?

Yo siento que sí están dadas las leyes. Que el Cofipe tiene fallas, bueno, definitivamente tiene fallas. Tampoco considero lo que mucha gente cree y algunos analistas, sobre todo -bueno, no me voy a poner a discutir por ello; ellos tienen una vida en eso, y yo no me he dedicado a eso-, dicen: que fueron leyes hechas al vapor, que fue una ley hecha con los pies. Eso no es cierto. Es una ley hecha, basada, aprobada, que tiene fallas, bueno, sí, pero creo que si nos ponemos a analizar todas las fallas de las leyes mexicanas, todas tienen fallas, no nada más el Código Electoral Federal. Todas nuestras leyes pueden tener fallas, pero debemos de buscar toda la mayor transparencia que se pueda dentro del código electoral. No tengo la menor duda que al cierre de este proceso, en julio, y concluido el proceso en el mes de octubre, noviembre -como dije anteriormente-, el Cofipe tenga una reforma otra vez, pero de inmediato, porque la necesitamos. Si no para qué estamos trabajando nosotros. ¿Cuál ha sido el objeto de haber ciudadanizado los órganos por primera vez, si no va a venir una modificación como respuesta a la ciudadanización de los órganos electorales?. Entonces, sí se requiere una modificación, ya no tanto de fondo -y aquí hay que ser muy claros: la modificación al Cofipe en 1996, fue más bien una modificación a la Constitución-, entonces, ahora, ya no vendrá una modificación a la Constitución porque yo creo que la Constitución queda muy bien cimentadas las bases para crear un código electoral de acuerdo a las necesidades que va a tener el país en los próximos 25 años.

Finalmente, ¿cuál es su expectativa como ciudadano y como consejero de este proceso electoral?

Mi expectativa en cuanto a qué...

En cuanto a cómo se va a definir esto o cómo se debería definir esto.

Yo pienso que es un proceso que finalmente se va a desarrollar en lo que podemos llamar "paz". No creo que sea un proceso problemático, por lo menos en el estado de Veracruz. Las diferencias son notorias, son grandes y vemos el movimiento de los partidos hacia ciertos distritos, pero tendrá que triunfar el partido y tendrán que declararse justos esos triunfos de los partidos en un momento determinado. No creo que tengamos mayores problemas, aunque como ustedes lo saben existen focos rojos; el sur no es la excepción, es donde más problemas hemos tenido, principalmente en los distritos de Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque, y sobre todo Mina y Cosoleacaque por los límites, ahí es muy importante. Y Coatzacoalcos se ha convertido ya en foco rojo para el sistema electoral.

¿Por qué razón lo de focos rojos en el sistema electoral?

Porque no es el primer proceso electoral en que Coatzacoalcos es el foco rojo, ya son varios procesos -estatales, municipales y federales- que Coatzacoalcos se convierte en foco rojo. Ya van tres veces que intentan tomar el palacio municipal y el órgano electoral. Creo que eso debe de quedar ya en el pasado. O sea, no es la forma de presionar. Yo insisto en que el recurso jurídico es más importante que los recursos de andar de grillo natural. Entonces, creo que eso es lo importante, pero en sí, yo considero que en Veracruz va a ser un proceso delicado en todos los aspectos, porque la ciudadanía está muy expectante. Considero que los candidatos que los partidos han presentado finalmente son dignos candidatos de cada uno de los partidos, cada uno tiene su defectos, pero es obvio que debe de salir un candidato en cada distrito y de eso no tenemos la menor duda. Y con lo que yo he dicho de la madurez de los partidos políticos, creo que vamos a lograr un buen proceso en Veracruz y en toda la república mexicana.

¿Usted considera que la alternancia en el poder sea sinónimo de democracia? ¿Cuál es su punto de vista acerca de este debate?

Yo no creo que la alternancia en el poder sea sinónimo de democracia. Cuando la alternancia se da, se está comprobando la democracia, pero el hecho de que no haya alternancia no quiere decir que no haya democracia. Puede haber mucha democracia, pero no nos perdamos en la palabra "democracia", vayamos a su raíz, de origen grecolatino: demos-pueblo, cratos-poder. Es el poder del pueblo el que da. Entonces, no el poder, sino la voluntad del pueblo es la que va a elegir a sus representantes, representantes que hoy van a un Congreso de la Unión. Entonces, el hecho de que cambie o no cambio no nos habla de democracia porque nosotros pudimos haber cambiado todo -los que eran PRI que se vuelvan PRD, y los que eran PRD que se vuelvan PAN y los PAN que se vuelvan PRI-, pero eso no nos indica que haya democracia en este país, por el contrario, nos dejaría sentir otro tipo de fenómenos que pudieran darse. La alternancia, entonces, no es amiga y compañera elemental de la democracia en un momento determinado.

Podríamos afirmar, licenciado, que ahora sí, sin lugar a dudas, ¿este proceso será el más democrático de los tiempos recientes políticos de México?

Yo pienso que sí, porque además de todo lo que nos hemos ocupado, lo que hemos tratado de hacer, no nada más para el día de las elecciones sino el trabajo que hemos desarrollado desde el mes de diciembre en que nosotros fuimos nombrados y que de hecho comenzamos a trabajar en enero de este año, ha sido con el fin de que éste sea un proceso totalmente o lo más limpio y transparente. Ese ha sido uno de los objetivos de la Junta local: buscar la limpieza y la transparencia en todo el proceso electoral, y hasta ahorita hemos tratado de dar limpieza y hemos tratado de dar esa transparencia, como se lo dije al principio, mediante la concertación, mediante el diálogo, porque es la única forma de llegar a hacer algo. Si nosotros, cada quien jalara por su rumbo y nos volvemos a encontrar hasta el 6 de julio, no vamos a llegar a ningún lado. Tenemos que ir limando problemas, asperezas gruesas propias de los partidos. Y vuelvo a insistir: ahora se están pegando hasta con el molcajete pero eso no debe ser, debe de haber respeto entre los partidos, debe de haber respeto por parte de los candidatos. Yo creo que la vida privada de todos nosotros como seres humanos, precisamente como lo dice la palabra, es una vida privada, y quienes la han expuesto a una vida pública, bueno, pues deben atenerse a las consecuencias de querer tener una vida pública en función de querer ser un servidor público. Y que si el señor es corrupto y si lo tachan de corrupto, si lo tachan de rata y si lo cachan de lo que quieran en su persona pública deberá encararlo porque eso es lo que nos va a permitir a los ciudadanos escoger buenos candidatos y tener buenos candidatos, gente que sea limpia, gente que también sea transparente. Yo pienso que eso es lo más importante y que eso, en esta última década de este siglo -como ya se sabe-, las gentes que están llegando ya a las Cámaras son gente que tiene otro antecedente, otra imagen, otra formación, otro todo. Ya no estamos hablando de los líderes charros de antaño, ya no nos podemos comparar con los años 50's y con los años 60's, en que era diputado quien decía un gobernador o el que decía un presidente, y era senador igual o se era gobernador de igual manera. Hoy ya no. Los tiempos han cambiado, las formas también y las plataformas con mayor razón.

Ahora, finalmente señor, ¿qué le diría o qué le pediría como Consejero Ciudadano a los ciudadanos veracruzanos?

Yo les pediría a los ciudadanos veracruzanos que participen en todo lo que es el proceso. Como le dije a usted: desde aceptar la capacitación, aceptar que fueron insaculados, aceptar que tienen que ser representantes de casilla en un momento determinado. Yo le pediría a la ciudadanía veracruzana que no queremos aceptar la realidad de muchas cosas: que este proceso electoral, al igual que otros, ha abierto la posibilidad de observadores electorales que en el estado de Veracruz, hasta a mediados de mayo, llegaba a 126 observadores electorales y que eso no es posible, que el Consejo General en la Ciudad de México hasta dos veces modificó plazos para capacitación y para registro de observadores. Entonces, ahí está el problema de ceder muchas veces. De seguro la ciudadanía piensa que va a haber otra vez ampliación, y en el caso de los observadores electorales no hay plazo extra, se cumplió el 30 de mayo y ahí se cierra. Tenemos entregadas más de 2,600 solicitudes, pero acreditadas sólo 126. Entonces no es proporcional, ¿verdad.? Y el problema no nada más es en Veracruz, es en todo el país, lo hemos venido observando y manejando en estadísticas. En los primeros días de marzo, en todo el país, teníamos dos observadores nada mas. Entonces, los observadores casi casi quieren ver cuánto se les va a pagar y después a ver si se dedican a ser observadores o no, y creo que eso no es válido. Finalmente le pido a la ciudadanía que, como decimos en el béisbol, ya estamos a dos outs de la victoria: el día 6 de julio ya está a la vuelta de la esquina, que acudan a las urnas a emitir su sufragio, deben de votar, deben de manifestar sus ideas, sus pensamientos e ideologías y confiar en alguien la representación que posteriormente va a llevar los destinos de este país y de sus distritos, porque los diputados que salgan deberán hacer compromisos con sus distritos, ya no los compromisos tradicionales de campaña, de clientelismo, de que van a realizar puentes, carreteras, escuelas, programas de salud pública, no, no, no. Yo creo que la imagen que un diputado debe proyectar debe ser la nueva imagen también del México moderno y que efectivamente se convierta en un representante, en un eslabón más de una comunidad, de un distrito en este caso. Entonces, que efectivamente voten, que realicen ese derecho, que ejerzan ese derecho que la Constitución nos otorga a todos los mexicanos y que escojan a quien sientan que mejor los va a representar en los órganos legislativos.


SEGMENTOS:

El fin de la legitimidad revolucionaria

Luis Salazar C.

En este contexto, la distinción y separación precisas entre las instituciones del Estado, el gobierno y los partidos ha devenido la condición sine que non de la construcción de una nueva legitimidad democrática compatible con la nueva gobernabilidad pluralista. Las instituciones estatales, en efecto, desde el Ejército hasta la administración pública, son patrimonio de la Nación -lo que significa que ningún grupo o partido puede pretender apropiárselas o utilizarlas en beneficio particular- y su funcionamiento, legalmente delimitado, debiera ser independiente de los gobiernos, temporales y hasta cierto punto contingentes que surgen de los procesos electorales. En este sentido la profesionalización y legalización estricta de las funciones y competencias institucionales es condición de un funcionamiento relativamente racional del Estado. Los gobiernos, en cambio, pueden orientar en determinados sentidos las acciones de ciertas instituciones estatales, pero nunca de manera arbitraria y discrecional, so pena de desgastarlas y desacreditarlas, convirtiéndolas en meros instrumentos faccionales o partidistas.

Correlativamente, los partidos deben asumirse como formas organizadas de transmitir y representar el pluralismo social existente en programas y proyectos gubernamentales, cuya competencia asegura tanto la reproducción pacífica de dicha pluralidad como la posibilidad de formar gobiernos legítimos aunque siempre temporales y sujetos a la sanción del sufragio universal. Ello asegura la apertura del sistema político, en relación a los problemas, conflictos y demandas de la sociedad, lo mismo que su responsabilidad y responsividad democráticas. Los errores y omisiones de los diversos niveles de gobierno pueden así conducir a su desprestigio y relevo, sin afectar el funcionamiento y la legitimidad de las instituciones estatales. Tal es la compleja fórmula que explica la capacidad de las democracias modernas -pluralistas y representativas- de institucionalizar y hasta legitimar los conflictos de interés e ideología, manteniendo la estabilidad dentro de los cambios. La alternancia de los partidos puede entonces dejarse de ver como una catástrofe que es necesario conjurar, para asumirse como una posibilidad permanente de autocorrección y limitación responsables de las acciones gubernamentales, que hace posible la apertura y la sensibilidad de los cambios y las rectificaciones.

Tomada de la revista: Gobiernos, el año electoral. Publicación bimestral de la Secretaria de Gobernación, Segunda Época No. 1. México, abril/mayo 1994.