Entre la apatía, nos jugamos el destino del país: Irma Medel Barragán
Entre la apatía, nos estamos jugando el destino del país en estas elecciones
Autoconsiderada "representante de la sociedad que no tiene partido", la consejera electoral Irma Medel Barragán hace una reseña de la importancia que para la democratización y la definición de las políticas económicas y sociales del país tendrá el actual proceso electoral que culminará con las votaciones del 6 de julio próximo. Sin embargo, Medel Barragán -una experta abogada en materia laboral-, lamenta la apatía que hasta ahora se percibe entre la ciudadanía en general "porque muchísima gente no sabe qué son estas elecciones", y responsabiliza en buena medida de esta situación a los partidos políticos, algunos de los cuales -puntualiza- funcionan como meras "agencias electorales" en épocas de comicios, mientras que el resto del tiempo se mantienen pasivos, olvidándose de sus cuadros militantes que muchas veces no reciben educación cívica ni política, y relegándolos al margen de la nueva cultura democrática.
Entrevista de Gina Domínguez a Irma Medel Barragán
En unas semanas tendremos ya los comicios federales que de una u otra manera constituirán un proceso inédito en México, considerando las características de los órganos electorales y de la nueva ley electoral que le darán mayor garantía y certeza a la elección. Nosotros quisiéramos conocer, ¿cuál es su perspectiva como consejera ciudadana ante el Consejo Local del IFE de este proceso que vive México y en consecuencia también Veracruz?.
Sí, mira, como bien has dicho, efectivamente es un proceso inédito porque actualmente los órganos electorales se han ciudadanizado. Hemos estado dentro de los órganos electorales ciudadanos sin ningún partido político y muy interesados en que el proceso sea limpio, sea transparente...
Es un proceso totalmente inédito...
Efectivamente, porque para calificar las elecciones ahora no interviene para nada el gobierno. Sin embargo, en el proceso electoral actual me doy cuenta de que hay apatía en los ciudadanos, y bueno, cuando hay elecciones de presidentes municipales están atentos porque nos llega de cerca, igual que cuando se trata de gobernadores. Lo mismo sucede en la elección de presidente de la república, que es una figura significativa en el país, también suscita mucho interés. Sin embargo, en estas elecciones intermedias de diputados y senadores al Congreso de la Unión, la gente es apática, la gente no ve la importancia que tiene esto y tiene muchísima importancia, tanto así que vamos a elegir a los que van a levantar el dedo en el Congreso de la Unión por nosotros. Y te pongo un ejemplo de su importancia: si se modifica o no la Ley Federal del Trabajo, esto va a repercutir directamente en todos los trabajadores del país porque la ley es de aplicación nacional, y los diputados federales que estén en esta Legislatura número 57 serán los que van a determinar si se modifica o no esta ley.
Otro caso es la aprobación de empréstitos de endeudamiento del país y cómo los vamos a pagar los mexicanos. Otro punto importantísimo también es el de las leyes sobre educación; pero, también, la aprobación de la ley de egresos: cuanto a educación, cuánto a agricultura, cuánto a transporte. Todo eso a los mexicanos nos llega muy de cerca, pero los ciudadanos están apáticos y quizá por falta de información no ven que esta elección es importantísima porque el Congreso va a traducir en leyes las demandas y peticiones sociales.
Y aquí es donde yo haría un llamado a los partidos políticos para que no se conviertan sólo en agencias electorales en la época de elecciones y que después, en el resto del tiempo, estén como pasivos. Ahora vemos que en época de campañas se acentúan las descalificaciones y no son propositivas. La postura de los partidos políticos debe ser: canalizar todas las demandas sociales, todas las preocupaciones y carencias sociales para que se traduzcan en leyes o en programas de gobierno. Creo que el papel de los partidos políticos, en lugar de estarse descalificando, es el de educar cívicamente a sus militantes, darles educación política para que la cultura democrática se vaya extendiendo entre los ciudadanos y para que estos conozcan más las plataformas, propuestas políticas y los idearios de sus propios partidos.
Por eso es que la Constitución considera a los partidos políticos como entidades de interés público. Aunque relativamente tenemos un padrón de 53 millones y pico, sin embargo, son pocos los ciudadanos que están afiliados a los partidos políticos, los cuales también deben fortalecer sus cuadros porque a veces están tan débiles que por eso vemos que una gente de un partido se pasa a otro y a otro y a otro. Están así porque sus cuadros no son fuertes, pienso yo. Entonces, deben fortalecer sus cuadros también, y, bueno, por eso son entidades de interés público.
Actualmente los consejeros electorales estamos siguiendo muy de cerca el proceso electoral en Veracruz, en los 23 distritos del estado. Somos la entidad con más distritos electorales. Ahora que estuvimos -en el mes de abril- en el Distrito Federal en una reunión de Consejeros Electorales Locales de todo el país, nos dimos cuenta que la preocupación de todos es que el país transite a la democracia, que seamos un país más democrático y equitativo. Por eso nos preocupa a los consejeros seguir de cerca el proceso electoral, vigilando que se cumplan las disposiciones del Cofipe, del Código. Yo acabo de estar en Martínez de la Torre y en Misantla, y aunque nos hemos dividido los distritos -los consejeros formamos comisiones para el sur, norte y centro-, pero aunque no son mis distritos, yo sí quiero ir a todos aunque no me correspondan. Yo estoy con el consejero (José) González Sierra comisionada a los distritos del sur, pero también tengo interés en observar el desarrollo del proceso en otros distritos. Y me estoy dando cuenta que los consejeros están participando muchísimo, que hay muchos maestros de educación media superior involucrados en el proceso de capacitación, que inclusive ellos mismos capacitaban y fueron a entregar los nombramientos a los funcionarios de casilla, que aquí entre paréntesis -y me parece muy bueno-, les van a otorgar 60 pesos a cada uno de ellos el día de la jornada electoral, prácticamente como ayuda para alimentos y pasaje, porque es una obligación ciudadana y está constitucionalmente establecido que debe ser gratuita, pero esto es parte de una convocatoria para que los ciudadanos participen. ¿Y yo qué les diría a los ciudadanos? Yo les pediría que voten, por el partido que quieran pero que lo hagan porque de no hacerlo es dar su consentimiento tácito a lo que sea, a lo que venga, sin importarles algo que de lleno nos esta involucrando, nos va a afectar a todos los ciudadanos.
Yo invito a todos a que ejerzan su derecho de voto, que es además de un derecho, una obligación. Y yo diría que también un privilegio, porque los que no votan son los extranjeros y los que están privados de sus derechos políticos, los que están en la cárcel. Entonces nosotros, que somos mexicanos y que no tenemos -afortunadamente- un proceso penal que nos suspenda nuestros derechos políticos, creo que tenemos el privilegio también de elegir a nuestros gobernantes. El lema debería ser: cada ciudadano, un voto, porque todos estos votos van a legitimar a las autoridades. Las autoridades serán tan legítimas como los ciudadanos votemos por ellas. Quien sea, ¿verdad? Cada quien votará por el partido que más le convenga, por el partido que esté canalizando las demandas sociales, cuyos candidatos sirvan.al pueblo y que no se sirvan de él, que manejen con honestidad el dinero de los mexicanos porque hay un gran porcentaje de mexicanos en extrema pobreza y no es válido que haya tanta desigualdad y que el erario público tenga fugas tremendas. Entonces, candidatos que se preocupen por el bienestar del pueblo, por manejar honestamente los recursos públicos, por canalizar las demandas sociales, y que éstas se traduzcan en leyes, en leyes que verdaderamente interpreten las necesidades sociales.
Se dice que a veces en México apostamos mucho a legalismos como la base, en este caso, de la Reforma del Estado que se viene instrumentando desde hace algunos meses. Pero, en otras ocasiones, el problema no son las leyes sino cómo se aplican, o si se respetan o no, que ese es otro de los graves problemas que hemos tenido no solo en materia electoral sino en términos generales. Actualmente tenemos un nuevo código, que se dice no es el último o el más completo sino el más avanzado de las últimas décadas. ¿Usted cree que en realidad, mediante la ley, se va a poder garantizar la transparencia y la limpieza del proceso?
El Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, que es el Cofipe, es un gran avance, no lo podemos negar. Está tan avanzado que, si no fuera así, yo no estuviera aquí hablando delante de ti, y muchos ciudadanos que no estamos militando en ningún partido no estaríamos formando parte de los órganos electorales. Es avanzado, pero tiene muchas omisiones y ¡por supuesto que no es una reforma electoral definitiva! Yo pienso que después de este proceso del 6 de julio sí va a haber una reforma porque hay lagunas, en fin. Incluso, de que se respeta la ley sí se está respetando, tan es así que el Tribunal Federal Electoral está revisando, en ese sentido, jurídicamente, algunas resoluciones del propio Consejo General cuando las han impugnado. Pero personalmente siento que en algunas ocasiones se abusa del Estado de Derecho, de la letra de la ley sin ver su espíritu.
Las leyes son generales y abstractas y debemos acatarlas. El consejero (José) Barragán dice que hay que acatar la ley y que sólo reformándola ya podemos aplicarla de otra forma, pero que mientras exista esa ley, tal como está, hay que aplicarla. Yo estoy de acuerdo con él casi en todo, pero lo que yo digo es que el aplicar la ley puede incluso instrumentalizarse. No hay que perder de vista también el espíritu de esta ley. Sí, es cierto, hay cosas muy puntuales que hay que seguir y que están allí, pero personalmente pienso que sin abusar del famoso Estado de Derecho, sin abusar de él porque esto hace rígida la ley. Y, bueno, hay otras cosas que pueden ser susceptibles de interpretación y ahí es en donde yo pienso que entraría la equidad, cuando la ley deja margen a la interpretación; pero, cuando no es eso, hay que aplicarla puntualmente y luchar, estar atentos, a que se reformen y que todas estas lagunas, estos huecos, se vayan llenando y se vayan adecuando a la realidad. Mientras tanto tenemos que acatar la ley, tal como está.
Uno de los puntos medulares del proceso electoral sobre el cual debaten los partidos políticos es el de la equidad. ¿Qué tan equitativo es el proceso? ¿Sigue teniendo todavía puntos débiles que favorecen a uno o a otro partido? ¿Usted consideraría que este término de la equidad se está construyendo o se ha alcanzado ya en este proceso?
Bueno, yo creo que se está construyendo y que vamos hacia allá. Porque precisamente los cinco principios que norman -independencia, legalidad, imparcialidad, objetividad y todos esos principios que están normando el proceso electoral- tienden a esto, ¿verdad?, a lograr elecciones justas y equitativas. Yo creo que vamos hacia la equidad, tal vez no ahorita en un cien por ciento, pero estamos tendiendo hacia la equidad, a que todos los partidos tengan las mismas oportunidades, a que no se carguen los dados hacia un lado y a que no se favorezca desmedidamente a un partido, sino que todos estén con las mismas oportunidades en los medios de difusión. En la televisión, por ejemplo, estamos viendo que ya el tratamiento de las campañas es más equitativo, porque posiblemente las elecciones anteriores fueron legitimas pero no equitativas. Parece que hubo una gran inequidad, sin embargo se está tratando de acortar esa distancia y de que las elecciones sean más equitativas. Los mismos partidos están empujando hacia esa equidad, que creo va a ser parte de esta transición a la democracia que todos estamos deseando, que todos queremos.
En los partidos llamados pequeños -por darles alguna denominación-, se quejan de que el sistema político, con todo y sus órganos electorales, están apostando a un tripartidismo en México y que ello no es democrático. ¿Usted considera que de acuerdo a las circunstancias actuales, sí estamos transitando -sin querer o queriendo obviamente- hacia en un tripartidismo?
Yo creo que los órganos oficiales no pueden trabajar por un tripartidismo, porque quienes deciden la fuerza política de un partido o que un partido sea considerado de los mayoritarios son los propios ciudadanos. Externamente, oficialmente y por decreto no se puede decir tales partidos son los importantes y otros son los pequeños y tienen menor categoría. Yo creo que la representatividad de los propios partidos es la que los está colocando en el lugar que les corresponde. No creo que oficialmente se les esté ninguneando, porque en proporción a su votación es que también tienen su participación económica, ¿verdad?. O sea, yo creo que quienes realmente van a decidir en qué lugar se coloca a cada partido son los propios ciudadanos, nadie más.
Hace unos momentos, usted hablaba de la responsabilidad de los partidos; que dejaran de ser agencias electorales, que nada más actúan y salen a la calle en tiempos de elecciones. Pero vayamos a la otra parte: ¿cuál sería a su juicio la responsabilidad de la sociedad o de los ciudadanos?
Bueno, quiero aclarar, tal vez no me expliqué bien: No digo que todos y que siempre actúen así, pueden ser algunos y en algunas ocasiones; no puedo generalizar, ciertamente, pero sí pienso que la actuación de los partidos debe ser la de fortalecer sus cuadros, tener plataformas políticas, ideales, soluciones, ser propositivos y canalizar -eso es muy importante- la demanda, las necesidades sociales a través de sus candidatos para que se conviertan en leyes, en políticas económicas del país y en lineamientos que beneficien a la población. Y yo creo que una de las cosas importantes -que a lo mejor, tal vez un partido o dos o más lo hagan- es estar constantemente informando a sus partidarios, que creo que están un poquito olvidados. Por eso es que muchísima gente no sabe qué son estas elecciones, o sea, desconocen la importancia de estas elecciones intermedias en las que, para mí, se está jugando el destino del país. Por eso hay que darle la importancia debida, y los partidos políticos deberían ser los voceros de esta importancia. Nos estamos jugando el destino del país en estas elecciones.
¿Y el papel de la sociedad o de los ciudadanos...?
Bueno, el papel de los ciudadanos, una vez informados, es el de razonar su voto y que, como todos sabemos, éste tiene que ser libre, secreto, directo, personal. Libre: que no sea coaccionado por nada ni por nadie; tampoco puede ser comprado a cambio de cosas materiales. Nadie debe saber ni decidir su orientación por consigna en fábricas, empresas o por parte del mismo sindicato que pretenda el voto corporativo. No se favorece ya el voto corporativo y directo, que nadie pueda votar por otra persona. Y hay mucha seguridad ahora: en las listas nominales con fotografía, en papel moneda infalsificable, el marcador de la credencial, la tinta indeleble, etcétera. Identificado un ciudadano no podrá votar más de una vez. Yo creo que sí se está garantizando la transparencia. Me gustaría -pero parece que ahora no respondió tanto la sociedad como en el 94- que hubiera habido (espero que los haya, todavía no tenemos los últimos números) muchos observadores electorales, que ellos también van a coadyuvar a esta transparencia. Pero ciertamente, como te decía, la lista nominal con fotografía y todos los demás candados y seguridades, dan a la ciudadanía confianza de que su voto sí será respetado. Todos los órganos electorales, pero especialmente los consejeros electorales, queremos y estamos muy vigilantes de esto. Claro que muchos estamos sin experiencia, pero tenemos capacidad de aprender rápido, especialmente los que somos abogados porque estamos acostumbrados a manejar leyes, y rápidamente estamos informándonos, leyendo periódicos, estando muy involucrados en el proceso electoral. Yo auguro y espero que sea un proceso electoral con una votación copiosa, un proceso electoral limpio, que no haya impugnaciones, que no haya desacatos a la ley y que sea esta limpieza la que se traduzca en una elección verdaderamente democrática.
Finalmente licenciada Irma Medel: como consejera ciudadana, ¿Qué ofrece a los ciudadanos veracruzanos?
Bueno, en principio -como definieran por ejemplo la consejera (Jacqueline) Peschard y algunos consejeros más de México, y yo estoy de acuerdo con ellos-, somos una autoridad de Estado, no de gobierno, de Estado. Pero al mismo tiempo, y esto ya es un punto de vista personal, no podemos ser tan descarnados. Somos autoridad de Estado para vigilar las elecciones. Yo me considero personalmente -a lo mejor no es muy ortodoxo-, pero yo me considero representante de la sociedad que no tiene partido; siento una gran responsabilidad con los ciudadanos que no tienen voz y voto en un foro como son los Consejos Electorales. Yo me siento responsable, en ese sentido, ante esta ciudadanía de vigilar por ellos lo mejor que pueda, en la medida de mis posibilidades, para que este proceso sea limpio y su voto se respete. Y creo que este punto de vista puede ser compartido por muchos consejeros: yo sí quiero cumplir honestamente y quiero cumplir esta función para la que fui designada, y la quiero cumplir dando lo mejor de mí.


















