Las moralejas de una elección histórica. Ángel Leodegario Gutiérrez Castellanos
Las moralejas de una elección histórica
Por supuesto que no se trata de una frase: estas elecciones del 6 de julio serán históricas por muchos motivos.
Con mayor razón si aceptamos la imposibilidad lógica de separar la elección de diputados y senadores, y de gobernador del Distrito Federal.
Aún antes de su realización, ya pueden desprenderse enseñanzas. Y también toda una rica variedad de sucedidos, anécdotas, experiencias, historias y leyendas.
Por Ángel Leodegario Gutiérrez Castellanos (*)
Cuauhtémoc Cárdenas, por su parte -el dos veces candidato a la presidencia-, logró ya lo que debe ser uno de los más sentidos anhelos de los políticos grandes: que su nombre se grite como remedio contra la corrupción, el autoritarismo, la arbitrariedad, la impunidad.
Al respecto, relata Jorge Fernández Meléndez, de El Financiero, en edición reciente, que cuando en un bar de Filomeno Mata en la Ciudad de México, irrumpieron policías judiciales para realizar una de esas razzias, de las que dicen que ya no se hacen, a uno de los presentes se le ocurrió empezar a gritar ¡Cuauhtémoc, Cuauhtémoc!, y santo remedio, aquello funcionó "como insecticida contra cucarachas": los arbitrarios policías se fueron del lugar, porque el grito aislado al principio, fue secundado por oídos los presentes, a coro.
En el mismo riel, los medios nacionales cronicaron que cuando los granaderos agredían a fotógrafos y reporteros que cubrían esa especie de careo efectuado entre Córdoba y Cárdenas, alguna de las víctimas gritó ¡Cuauhtémoc!, ¡Cuauhtémoc! lo que tuvo la consecuencia de que los granaderos se fueran del lugar.
Cuando el nombre de los candidatos se convierte así en grito de guerra contra lo malo del sistema político -y digo lo malo porque también hay bueno- tiene que concluirse que ese candidato ya la hizo y que muy probablemente su ventaja sobre los demás es irreversible.
Pero también, ello autoriza a suponer que ese candidato, en el presente caso Cuauhtémoc, habrá de proyectar a la provincia su prestigio y arrastre social, convertido en arrastre político.
Cuauhtémoc Cárdenas, el candidato del Distrito Federal y el segmento perredista de su entorno, impulsarían como lo están haciendo, candidaturas y campañas del Partido de la Revolución Democrática.
Aquí, una reflexión a partir de lo sucedido a Acción Nacional: las directrices de campañas deben ser regionales y no nacionales.
Digo esto porque cuando candidatura y campaña de Carlos Castillo Peraza se vinieron abajo, la prensa informó acerca de una cambio en la estrategia, cambio que tuvo que ver con una menor agresividad del yucateco ideólogo de Acción Nacional.
En Jalapa por ejemplo, el candidato Alejandro Cossío le bajó también al tono agresivo de su campaña, a pesar de que le iba dando muy buenos resultados. Consecuentemente la campaña de Cossío se cayó temporalmente.
Hablando concretamente de la mayoría en la Cámara de Diputados, por mi parte no veo tan sencillo que el PRI la pierda porque los mecanismos están hechos precisamente para facilitarle lo contrario. Esto, independientemente de que con el Partido Revolucionario Institucional sucede algo similar a lo que pasa con los gatos: como los tiren, caen parados.
A propósito de esto último recuérdese cuánto se dijo que en el 94 habría un "choque de trenes" y la verdad es que nada pasó, seguramente por la inclinación que acompaña al ser humano de no querer correr riesgos al cambiar en el sentido que sea. No es casualidad el dicho popular de que "vale más malo por conocido que bueno por conocer". Sobra agregar que los dichos populares además de sabios son eso precisamente: populares, o sea, suma de lo que todo mundo piensa y siente.
Cuando hablo de que estas elecciones del 6 de julio serán históricas, es porque tendrán un efecto inmediato o mediato de cambio, transcendente, democrático, inevitable, como parte de nuestra evolución nacional.
Por lo que hace a Veracruz -estado-, el síndrome opositor del Distrito Federal no alcanzará más de cuatro o cinco distritos, en el mejor de los casos para las oposiciones, por falta de tiempo. O quién sabe...
El efecto mayor lo veremos seguramente en el 98 en la sucesión gubernamental local, y en el 2000 en la, al parecer, inminente alternancia del PRI a cualquiera de las oposiciones mayores: PAN o PRD.
Cuando me refiero a Veracruz, es porque el triunfo de Cárdenas en el Distrito Federal podría poner de moda ser candidato del PRD; más, ante la imposibilidad formal de ser candidato priísta a gobernador de Ignacio Morales Lechuga. O porque el presidente Zedillo confirmara su decisión en favor del para ese entonces senador Pérez Jácome.
Lo que está sucediendo en el Distrito Federal confirma que en México el único político muerto es el enterrado: Cuauhtémoc Cárdenas se les reapareció y lo verán seguramente como candidato a la presidencia, cuando políticos y politólogos lo habían borrado de sus directorios.
La campaña del Partido en el poder en contra del procurador panista Lozano y contra el excandidato Diego Fernández de Cevallos se equivocó de partido: la probable alternancia no estaba en el PAN; reempollaba en el Partido de la Revolución Democrática.
Y obviamente: también en el PAN.
* Ángel Leodegario Gutiérrez Castellanos. Abogado. Actualmente es director del periódico xalapeño Política. En la ciudad de Acayucan edita el Diario del Sur. Entre las múltiples cargos públicos y partidistas que desempeñó hasta noviembre de 1986, destacan los de diputado, presidente del CDE del PRI y Jefe de Prensa del Gobierno del Estado, hoy elevada a rango de Coordinación General de Comunicación Social.


















