Pie de Página. Julio César Martínez
Pie de Página
Crear espejismos o propiciar el cambio
Selección y notas: Julio César Martínez
Todo cambio tiene un origen. Lo que existe en la actualidad, como resultado de los hechos operados en el pasado, influyen poderosamente para configurar la sociedad del presente. Aún así no podemos asegurar, en este momento, que la sociedad mexicana ha cambiado su modo de ser ético -simplemente nos encontramos en un proceso de transición- pues la problemática que vive nuestro país rebasa las fronteras de lo político, invadiendo casi todos los estratos de la vida comunitaria.
Es cierto que la realidad social y todas sus manifestaciones siempre están en constante movimiento, en continuo cambio, y, desde luego, este comportamiento también afecta las ideas de los hombres, así como la vigencia de sus normas legales y morales. En este sentido el sistema político mexicano, que a la postre se convirtió en el eje principal de la conducta nacional, desarrolló formas de vida donde el autoritarismo y la corrupción han predominado de manera cotidiana. Por mencionar sólo algunos ejemplos harto conocidos: presidencialismo, machismo, corporativismo, nacionalismo, fraude electoral, revanchismo y tráfico de influencias. También, para actualizarnos, debemos incluir el narcopoder y los asesinatos políticos.
En fin, la agresividad como un modo específico de autoafirmación -individual o colectiva- demuestran que aún no hemos cambiado. Sin embargo, debemos reconocer que el proceso electoral del 6 de julio es un acontecimiento de singular importancia, que contribuye sustancial y legítimamente a impulsar el cambio, pues en el espacio de unas cuantas décadas la ciudadanía empezó a cambiar su visión del mundo, sus valores básicos, su estructura política y social, inclusive, las artes y las instituciones educativas también han vivido alteraciones que apuntan su desarrollo hacia otros horizontes. Pero insisto, es la sociedad civil y no las instancias gubernamentales o partidistas, la generadora del cambio. Mientras los políticos continúan creando espejismos verbales, la sociedad civil busca y desarrolla -día a día- el movimiento que la libere de las condiciones que la oprimen: el voto es un camino hacia la democracia, un paso de transición del poder absoluto al poder compartido. Pie de Página participa de este proceso de transición, teniendo como punto de partida al conocimiento entendido como una actividad concreta y práctica que nos acerca a la libertad, y la libertad es un modo natural, humano y legítimo de vivir.
De súbditos a ciudadanos
de Emilio Rabasa Gamboa.
México, UNAM, 1994.
Si el propio título de este libro nos advierte lo que puede, y ha sido, la condición del individuo en sociedad, el subtítulo -que funciona a manera de tema- nos pone en la orilla de la comprensión cabal de su contenido: sentido y razón de la participación política.
De este modo, desde un principio y sin mayor esfuerzo, el lector entiende con toda claridad que el concepto fundamental del análisis es el de política, pero asociado al de sujeto, y al de ciudad, como centro esencial donde tiene su desarrollo la vida civilizada. A pesar de que no forma parte de las intenciones del autor es necesario, para entender este agudo ensayo, que bajo el nombre de política entendemos varias cosas, tales como: una doctrina del derecho y la moral; la teoría del Estado; el arte o la ciencia de gobernar; y, finalmente, el estudio de los comportamientos de los individuos en sociedad. Lo que me hace recordar a Jean Paul Sartre, cuando argumenta que: No hay otro universo que este universo, el universo de la subjetividad humana.
Volviendo con el libro de Emilio Rabosa Gamboa, donde reúne las principales ideas políticas que nos explican por qué la humanidad ha decidido transitar de súbditos a ciudadanos, esto es; de objeto a sujetos del poder, nos lleva por un mundo cambiante y lleno de sorpresas. El libro, dividido en tres ensayos, abarca tres momentos decisivos de la historia de las ideas políticas de occidente: La Antigüedad Clásica y el Renacimiento, el Siglo de Las Luces y, para finalizar, los siglos XIX y XX. De cada época Emilio Rabosa Gamboa, profesor de Teoría y Ciencia Política en la UNAM, selecciona a un conjunto de pensadores que ofrecieron respuestas que se constituyeron en paradigmas históricos para la teoría y práctica políticas.
Para encender lo que está ocurriendo en el mundo y, particularmente en México, entre los gobernados y el gobierno es imprescindible su lectura. Por ejemplo, entre otras cosas, el autor afirma que: "Las nuevas expresiones de la conducta política de la sociedad civil no son, por lo tanto, síntomas de una enfermedad que haya que curar con la medicina de la represión, sino manifestaciones de una vida social saludable". Por lo tanto, para que los políticos y sus partidos puedan sobrevivir, tienen que cambiar radicalmente.
Orígenes de la República Mexicana
de José C. Valadés
México, Editores Mexicanos Unidos, S.A.
Resulta inevitable decirlo, pero en José C. Valadés, nuestro ámbito académico tiene a uno de los más rigurosos y prolijos historiadores. Bastaría con leer el índice de este libro para así confirmarlo, sin embargo, nuestro autor publicó durante su vida más de 40 títulos, entre ellos Historia General de la Revolución Mexicana, que está compuesta por diez volúmenes. Todos y cada uno de los temas tratados por José C. Valadés están abordados con toda la maestría de un gran historiador.
En los Orígenes de la República Mexicana, Valadés analiza la trayectoria histórica que ha seguido el pueblo de México -desde la época de la independencia hasta los cimientos del moderno Estado mexicano- para fundar la República. En sus páginas describe las pasiones, torpezas y agravios entre vencedores y vencidos que suscitó la lucha por la independencia y la libertad en nuestro país. Forjar una patria libre y soberana tiene un alto costo social y político, así como humano y vivencial, como por ejemplo: "No debíase ver únicamente a los galoneados y altivos estados mayores. Era necesario estudiar la tipología, la indumentaria y la fatiga del grueso de aquella tropa descalza que, partiendo de Chapultepec, desfiló al compás jubiloso de los vecinos de México, entre los que figuraban quienes durante el virreinato habían estado cerrados dentro de discriminados barrios suburbanos. De tal estudio se desprendía cuan disímbolas células iban a batallas para poder dar corporeidad a la Nación mexicana; y no debido a que una sangre rechazase a la otra sangre, antes por las notorias desemejanzas de tradición, mentalidad y costumbres que existían en el país".
Además de narrar el escenario donde ocurrieron todos aquellos hechos que contribuyen a la formación de la república, también va anotando cronológicamente las influencias intelectuales y políticas del mundo occidental en los procesos históricos, sociales y económicos que impulsarían a la nueva Nación. Desde la idealización de los insurgentes hasta la estructuración de una constitución política, pues en México era tan endeble y tan errático el derecho público que no existía una clara separación de los poderes.
Muchas son las situaciones que podemos comparar, entre los procesos de la formación de la república en México en el siglo XIX y la transición democrática que hoy impulsa la sociedad civil, aunque sería suficiente con mencionar los siguientes puntos: en la política mexicana el Presidente hace a otro Presidente, el poder de las presiones externas, el impuesto enemigo del pueblo, la realización imperfecta de la Democracia, la desfiguración del principio de autoridad y el cohecho, arma indecorosa. Pero, también, forma parte del análisis este libro: La herencia hispánica, el papel desempeñado por la iglesia en la forja del México independiente, la relación con el mundo, las características de la nueva configuración jurídica y política de la nación, la introducción de las ideas socialistas, así como la formación de la burguesía y el proletariado en nuestro país. Por lo visto no existe en la historia de México un momento de reposo, siempre el pueblo ha batallado contra los poderes que nos han gobernado, para evitar -hasta donde sea posible- el abuso del poder político.
La Democracia en México
de Pablo González Casanova
México, Editorial ERA.
Si en la década de los setentas La Democracia en México, resultaba una lectura imprescindible, hoy debería ser una lectura obligatoria, para toda persona interesada en el estudio de los procesos políticos del país. De cierta manera, por su contenido y por la fecha de su edición, 1967, este es un texto premonitorio, pues el autor -con gráficas estadísticas- muestra el penetrante autoritarismo del partido en el poder que llegó a construir una dictadura casi transparente, a través de una serie de recursos por todos conocidos: el corporativismo sindical, el control de los procesos electorales, la represión a los grupos de oposición y de la lucha de los trabajadores, la corrupción y la marginación selectiva. Pero, finalmente, todas estas actividades opresivas estallaron en 1968. Con la matanza de Tlatelolco, el ritmo de la historia develó los factores de la crisis en las estructuras sociopolíticas y económicas, definidas para entonces como Estados de Bienestar.
El libro La Democracia en México se origina a partir de una preocupación muy concreta: la distribución equitativa de la riqueza en el país. Queda implícito que el fracaso de este principio pone en evidencia el fracaso de las grandes expectativas populares: "Cuando hablamos de desarrollo económico pensamos también implícita o explícitamente en un aumento de los niveles de vida de la población: de su nutrición, de su salud, de su indumentaria, de su educación. Pero hay más, al hablar de desarrollo económico estamos refiriéndonos, querámoslo o no, a un fenómeno mucho más amplio que el simple crecimiento del producto, o la sola mejoría de los niveles de vida; a un problema de orden moral y político". Para responder a este y a otros planteamientos teóricos, González, Casanova, propone cuatro grandes capítulos: La estructura del poder, la estructura social y política, la estructura política y el desarrollo económico y las posibilidades de la democracia.
En las conclusiones, el doctor Pablo González Casanova, rector de la UNAM en 1971, escribió que una democratización efectiva sería aquella que impulse el desarrollo inmediato del país, mejorando las condiciones de vida de los ciudadanos mexicanos. Dice: "...la democratización del país es un hecho posible, un hecho probable, aunque lleno de obstáculos:", sobre todo cuando existen organizaciones políticas o individuos empeñados en ocultar -mediante racionalizaciones y actos demagógicos, retórica y verdades a medias- que el requisito necesario para el desarrollo del país consiste en impulsar una democratización efectiva donde la riqueza del producto sea distribuida de modo equitativo.
Entre la guerra y la estabilidad política
de Rafael Loyola, coordinador
México, Editorial Grijalbo, S.A. 1986.
Después de la expropiación petrolera, México modificó drásticamente su relación con las potencias internacionales, siendo 1938 el momento de culminación de las reformas cardenistas, cuando la política de la reforma agraria y el tutelaje de los obreros -por parte del Estado- alcanzaron sus principales logros. Son tres grandes momentos que comprende este libro: el periodo radical de Lázaro Cárdenas (1934-1940), la transición reformista de Manuel Ávila Camacho (1940-1946) y la fase conservadora del gobierno de Migue! Alemán (1946-1952).
En el panorama internacional la Segunda Guerra Mundial fue una causa decisiva en los cambios políticos nacionales, sobre todo en el periodo avilacamachista el gobierno, surgido de la Revolución Armada de 1910, canceló las reformas de carácter social que habían distinguido a su predecesor. Desde entonces, y durante toda la década de los 40's, la estrategia presidencialista se orientó -a través del partido oficial- a consolidar los instrumentos de control político-social. Así los movimientos populares y las luchas agrarias y obreras fueron constantemente reprimidas.
Pero esta etapa de la historia contemporánea de México no es tan fácil de explicar, Rafael Loyola, coordinador y autor de este libro, divide el periodo en cuatro grandes temas, que son: Política interna y guerra mundial, unidad Nacional, reivindicaciones obreras y opción sindical, las exigencias de los sectores productivos y los tópicos culturales. Para abordar tal cantidad de asuntos fue necesaria la participación de ensayistas de gran experiencia en la investigación histórica: Martha Rivero, María Emilia Paz Salinas, Blanca Torres, Aurora Loyo, Ricardo Pozas Horcasitas, Víctor Manuel Durand Ponte, Ricardo Tirado, John Heat, Carlos Monsivais, Sara Sefchovich, Guillermo Boils, Carlos Martínez Assad y Efraín Pérez Espino. Todos ellos ofrecen un amplio estudio interpretativo de los años cuarenta en México, justo en el momento cuando se polarizan los intereses entre los gobernados y los gobernadores, cuando la sombra de la guerra mundial influyó para restablecer -con el impulso económico- la concordia nacional, pero al mismo tiempo dan cuenta de los conflictos laborales que marcaron la política en el país. En esta década el Estado mexicano consolida un Sistema Político y social que ha empezado a transformarse en este final de siglo.
El Ogro Filantrópico
de Octavio Paz
México, Editorial Joaquín Mortiz, S.A. 1979.
El filósofo inglés Tomás Hobhes plasma sus ideas políticas en el Leviatán, título que tiene un sentido claramente apocalíptico, y con el cual describe el origen y el carácter del Estado moderno, pues considera que el poder del soberano se adquiere por la fuerza, es decir, se trata de un poder despótico que tiene el control absoluto de las vidas y la libertad de un pueblo.
Del mismo modo, Octavio Paz, en su libro El Ogro Filantrópico, buscó explicar el carácter del Estado mexicano. Aunque nacido también de la violencia entre los diferentes grupos de poder, el Estado pos revolucionario en México no se presenta como un verdadero Leviatán, sino que asume el disfraz del Ogro Filantrópico: Es decir, el gobierno institucionalizado, transita del dominio paternalista al dominio despótico. Así, en la cuarta de forros, leemos: La literatura política es lo contrario de la literatura al servicio de una causa. Brota casi siempre del examen de las realidades de una sociedad: el poder y sus mecanismos de dominación, las clases y sus intereses, los grupos y los jefes, las ideas y las creencias. A veces la literatura política se limita a la crítica del presente; otras nos ofrece un proyecto de futuro. Diagnóstico y terapéutica.
Por otra parte debemos fijar nuestra atención en el contrasentido conceptual en el mismo título del libro: ogro y filantrópico. El ogro representa -en los cuentos de hadas- a un gigante que comía carne humana, mientras que el concepto filantrópico nos remite a una definición humanista, pues filántropo es aquella persona que profesa amor a sus semejantes y procura mejorar su suerte. Por lo tanto, el Estado mexicano tiene dos rostros, con uno sonríe y con el otro devora a sus enemigos. Vivimos, dice Octavio Paz, no la quiebra de este o aquel sistema social sino una crisis general de nuestro mundo. Pero a la universalidad de las tiranías le corresponde la universalidad de las rebeliones.
El Paraíso Podrido
de Rubén Salazar Mayén
México, Editorial UAEM. 1985.
En El paraíso podrido, el escritor veracruzano Rubén Salazar Mayén simultáneamente nos entrega un ensayo crítico acerca del sistema político mexicano y una extraordinaria narración trágica que nos comunica la descomposición humana vinculada a la sucesión presidencial en nuestro país. Recorre las miserias y las esperanzas de la vida política de la familia mexicana que anhela cambiar, por el acceso fácil, sus condiciones económicas y sociales. Con ambos recursos literarios, Salazar Mayén, pone sobre el papel una de las situaciones más contundentes de la historia de nuestra patria: la degradación del ser humano que aspira -inevitablemente- al poder político para construir una poderosa economía personal.
La capacidad intelectual y la sensibilidad del poeta nos hace ver aquello que, aunque conociéndolo ya, nos resistimos a revelarlo, todo queda como un valor atendido: la degradación a través de la corrupción, la intriga burocrática, el revanchismo, la manipulación y el resentimiento invaden todos los ámbitos sociales. Pero El paraíso podrido es algo más que una crónica del sistema patrimonialista nacional, que recurre al dedazo, al tapadismo y al acarreo para mantenerse y reafirmar la razón de Estado. Es decir, sustentar el poder a pesar de la degradación y el autoengaño: ahora sí todo cambiará. Es el gobierno en el poder, conformado bajo la figura del Estado. Y es el Partido, que incorpora a los trabajadores a una militancia coercitiva, quien influye en el conjunto de la sociedad hasta formar y fortalecer una cultura política basada en la corrupción. Cultura, que lamentablemente, ha ido creciendo hasta formar círculos concéntricos que invaden los diferentes estratos de la sociedad y a las distintas instituciones. Grotesca cultura política que destruye y convulsiona a toda una sociedad. Nadie está exento de caer en esa vorágine llamada realidad política mexicana, misma que viven dramáticamente -de súbito- los protagonistas de El paraíso podrido.
El autor de esta novela, siempre desconfiado del halago palaciego, descubrió, admitió y enfrentó el discurso político a través de nuestra realidad política, que es cotidiana; porque, a pesar de su trascendencia para mostrarnos la condición humana recurre a su experiencia inmediata: Sabía, y así lo narra en El paraíso podrido, que en nuestro país los valores políticos son vejatorios porque humillan y destruyen la dignidad del ser mismo. Por eso Rubén Salazar Mayén, siempre crítico al régimen unipartidista y antidemocrático del PRI, fue marginado hasta sus últimos días; quizá esto, le permitió -no sólo ver- sino escribir esta fabulosa novela, que por su veracidad y vitalidad incuestionada, se hace cada vez más vigente frente a la realidad casi inevitable.



















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