Rumbo a una democracia con adjetivos. Leticia Colonna de Tejeda

Rumbo a una democracia con adjetivos

A Layda Sansores

Por Leticia Colonna de Tejeda (*)

Vivimos el 6 de julio próximo-pasado, el triunfo y el inicio de lo que puede, o, mejor, pudiera ser el comienzo de la Democracia en México. Dicho triunfo tiene su mejor representante en Cuauhtémoc Cárdenas y se logró a plenitud en la capital de la República Mexicana, a pesar de que, en el Distrito Federal, existían colonias fuertemente panistas así como priístas. Si bien el triunfo es del ingeniero Cárdenas, sin la fuerza del Partido de la Revolución Democrática, de su inteligente presidente, Andrés Manuel López Obrador, y otros miembros distinguidos del PRD, el triunfo quizá no hubiera sido la gran realidad que fue y, de cierta manera, continúa siendo.

Los puestos obtenidos en la Cámara de Diputados, en la de Senadores, y en otros estados de la República son, también, parte importante del multicitado triunfo, de la victoria lograda no sólo ese día, sino a través de muchos días, de muchos años de esfuerzo diario, de trabajo tenaz y, en no pocas ocasiones, de asesinatos y, por ello, de gran dolor.

Fue el pueblo de México quién, después de casi 70 años de opresión, mentiras y engaños, se manifestó: acudió a las urnas y, por fin, decidió: manifestó su voluntad política, su conciencia política, sus deseos de justicia y paz.

Durante casi 70 años hemos sido aplastados, "humillados y ofendidos" -para decirlo con una expresión de Fiodor Dostoievski-, pisoteados, en fin, por un partido que, afortunadamente, comienza a ver su fin, pero perpetuado en el poder sin que le importaran los sufrimientos del pueblo, un pueblo despojado, vejado, atropellado... Pero que, sin embargo, supo mantenerse digno y fuerte, más lleno de esperanzas, paciente y unido.

Por fin el pueblo despertó. Despertamos todos el día primero de enero de 1994 con el TLC a cuestas, pero también y, sobre todo, con una novedosa y heroica guerrilla, la chiapaneca, que es hoy día casi mundial, misma que despertó la conciencia de muchos y demostró el oprobio de otros: no ingreso al primer mundo: regreso a nosotros mismos y voz para todos los pueblos del mundo. Caída del concepto de clases sociales, negación de las "diferencias" que conllevan consigo: el color de la piel, la estatura física, las ideologías que servían para "justificar" aquellos conceptos, etcétera.

Nuestro estar en camino ha sido una noche muy larga, más triste que la primera noche triste, nuestra patria está manchada con sangre: cayeron muchos por creer en la democracia. ¿Cuánta sangre más tendrá que ser derramada? ¿Hasta cuánto tiempo deberemos esperar para que la democracia perdure y sea real? Para contestar esta serie de preguntas debemos plantearnos, con toda la seriedad del mundo, el concepto de Democracia. No del de Democracia, sino el de Democracia con adjetivos: el de Democracia Social, aquella Democracia que permita a todos los mexicanos empleos justos y equitativamente remunerados, servicios de salud integral, niños que cuenten con un hogar donde exista paz, alimentación adecuada para sanos y enfermos, tiempo libre para poder crear en él y para todos, seguridad a los ancianos, un país, en fin, donde el Amor sea el motor principal de la Democracia a la que he adjetivado con el adjetivo de Social; en lo anterior no existe pleonasmo alguno: la Democracia será Social o no será. Continuarán los fraudes electorales, las pugnas internas por el poder que incluyen al crimen cobarde y oculto tras las redes de aquél. La Democracia Social debe ser, así mismo, liberadora, plural y fruto de la justicia social: pilar sobre el que descansa tal Democracia y la paz misma del país. Entonces y sólo entonces, llegaremos al Cosmos sagrado de la Libertad, de una Democracia con adjetivos: Social, liberadora y fraternal.

P.S.- Sin proponérselo, el Dr. Ernesto Zedillo pasará a la historia como un hombre que luchó por la Democracia y demócrata él mismo; si el Sr. Presidente lo desea, puede o, mejor: podrá pasar, así, a la historia. Sólo tiene que generar el clima de Libertad que México necesita, evitar los derramamientos de sangre y comprender, a todo lo largo y lo ancho del concepto, qué es Democracia o, si se quiere, qué es la Democracia, cuando ésta es Social.

* Leticia Colonna de Tejeda, estudió biología y filosofía, polemista incansable en favor de la democracia. Fue colaboradora del suplemento cultural Caligrama, del periódico La Crónica.