CULTURA EN TRANSICIÓN. No hay lugar para una ética del poder: Octavio Castro López

Cultura en Transición

No hay lugar para una ética del poder

Entrevista con Octavio Castro López (*)

Por Luis Guillermo Manzano

A escasos años de finales de siglo y milenio, la sociedad humana se convulsiona en luchas fratricidas en diversos puntos del orbe. Nuestro país ha entrado en una etapa inédita en su historia política, la democratización del poder público se ha vuelto una demanda casi nacional y en medio de la vorágine discursiva, resalta el llamado a la "ética" como norma de actuar en la política nacional.

Octavio Castro López; autor de innumerables libros y ensayos, catedrático de la facultad de Filosofía y coordinador del postgrado de la misma disciplina en la Universidad Veracruzana, accede a compartir sus puntos de vista sobre la situación actual del país y, en especial, a tratar de dilucidar el posible caso, de compartir la ética y la política en el México contemporáneo.

En la actualidad la sociedad vive una crisis de credibilidad respecto a las acciones gubernamentales, en especial, el quehacer político. Los dirigentes de los principales partidos políticos del país empiezan a retomar el término "ética", como un ingrediente principal de sus acciones, ¿cómo se puede concebir este concepto y como llevarlo a la práctica?.

Si la política se entiende como conquista y ejercicio del poder, difícilmente deja un margen para que las acciones de los políticos se guíen por algún principio noble o moralmente aceptable. La seducción que ejerce el poder casi excluye alguna consideración ética. La nueva España, el México del siglo XIX y el México contemporáneo abundan en ejemplos de autoritarismo y de ejercicio absoluto del poder, al margen de las condiciones de vida de la sociedad.

En el mismo sentido de la pregunta anterior, ¿podemos hablar de una ética del poder y cuáles serían sus características?.

Por lo que acaba de señalarse, no hay lugar para una ética del poder. El que ha logrado conquistarlo, tiende a prolongarse y a desplazar al rival. La historia reciente muestra que puede acudirse a los medios más extremosos, si las circunstancias lo exigen.

Cuando se habla de democracia, generalmente las referencias son las de los países industrializados, también hablar de democracia implica cierta autodeterminación y se excluye de nuestras decisiones a los demás países, sin embargo en la práctica los países industrializados son los que marcan líneas políticas supranacionales, entonces, ¿cómo concebir una democracia con un respeto irrestricto a los demás países, si nuestros modelos no la ejecutan?.

Los países desarrollados en el interior disponen de una organización política que más o menos facilita la convivencia. Hacia fuera predominan los intereses de dominio. Los países débiles -entre los que figura México- no tiene más remedio que subordinarse en muchos casos a condiciones ajenas.

En México se dice que estamos en una transición o un perfeccionamiento de nuestra democracia, y ésta se entiende como una consecuencia de procesos electorales más o menos imparciales, pero esto no puede ser la única característica de la democracia, a su juicio, ¿cuáles elementos faltan para poder hablar de una sociedad mexicana plenamente democrática?.

Hay indicios alentadores de que nuestra vida política parece orientarse a alguna forma de participación de la sociedad civil. Todavía se palpa una enorme resistencia. Los años venideros serán testimonio de que logramos un tránsito saludable o de que todo se quedó en "llamarada de petate". No debe olvidarse nuestra inercia de siglos y nuestra frivolidad. Con Madero nos entusiasmamos sólo unos meses.

Por último, ética y democracia son dos características que puede una civilización social aspirar para una mejor convivencia cotidiana, ¿Qué tan próximos o qué tan lejanos estamos de alcanzar estas virtudes sociales?.

Insistimos: el proceso es lento; nos aguardan todavía formidables obstáculos. Abrigamos la esperanza de que el pueblo mexicano se decida a escribir su libreto y a participar en la escena, sin que lo manejen.

* Su último ensayo versó sobre el pensamiento político de Sor Juana. Editado por el Instituto Veracruzano de Cultura, agosto de 1997.