Geografía electoral de Veracruz. Javier Ortiz Aguilar
Geografía electoral de Veracruz
Las áreas geográficas están concebidas generalmente como escenarios naturales de los acontecimientos históricos. Esta concepción asigna al ámbito un carácter cuantitativo, cuya función consiste simplemente en limitar objetivamente el universo de un proceso social. Otra perspectiva más elaborada considera al espacio como el factor que determina o condiciona la actividad humana. El área geográfica es pues la variable independiente de la cultura y de la historia. Renán por ejemplo, encuentra en la península Balcánica el origen del politeísmo grecorromano y en los desiertos del Medio Oriente la génesis del monoteísmo. Dicho en otras palabras, la situación geográfica de la Grecia Clásica y del Medio Oriente reside la explicación de las expresiones religiosas del mundo occidental: el antropomorfismo, el judeo-cristianismo y el islamismo.
Por Javier Ortiz Aguilar
Fernand Braudel a través de sus investigaciones rompe radicalmente con estas tradiciones del estudio de lo social. Para el precursor de la geohistoria, como trabajo científico, los ámbitos geográficos son producto de los complejos procesos históricos, o si se quiere de la actividad humana. Incluso las áreas geográficas son producto de la sedentarización; pues evidentemente ellas surgen gracias a las revoluciones prehistóricas tanto agrícolas como neolíticas, que posibilitan los primeros asentamientos humanos, asentamientos que constituyen a decir de Gordon Childe "los orígenes de la civilización". Desde entonces los procesos históricos son el resultado de un diálogo conflictivo pero creativo entre los hombres y su condición geográfica. Desde esta perspectiva es dable concluir que el área geográfica no es una realidad natural dada, por el contrario es una entidad construida y por tanto histórica. Como tal esta realidad está sujeta a los cambios, sufre en consecuencia, expansiones y contracciones a tono con la dinámica de la práctica social
Esta referencia teórica ofrece las herramientas para una análisis de la nueva geografía política de Veracruz, generada en las pasadas elecciones municipales. El perfil político de la entidad federativa no puede explicarse por tanto como una entidad ya dada e inmutable, como presupone la tesis que la considera "la reserva electoral del PRI" y por tanto el resultado de las elecciones son imputables a los errores de sus dirigentes políticos: la conformación de las áreas políticas son el resultado de procesos históricos que se entrecruzan: las exigencias políticas de la globalización económica, la transformación sociopolítica del país, el proyecto de reforma electoral, la madurez de las organizaciones y partidos políticos, los efectos de la crisis económica endógena o importada que afecta negativamente a los amplios sectores de la sociedad, y por supuesto la incredulidad en los discursos oficiales y la consecuente búsqueda de nuevas opciones entre los ciudadanos. No menos importante resulta la crisis en distintos niveles del partido político dominante. Las consecuencias están en los resultados de las elecciones municipales; resultados que por una parte significan una ruptura con la tradición electoral, y por otra, la generación de una nueva geografía política.
Para entender la significación de esta ruptura es preciso comprenderla en su movimiento. Aquí simplemente se enuncian algunas ideas y datos que permitan elaborar un proyecto de investigación capaz de comprender la complejidad dialéctica del cambio.
A).- Origen de la geografía electoral.
El Estado Nacional surgido del movimiento revolucionario 1910-1916, crea el Partido oficial, el cual, independientemente de sus denominaciones, no funciona como una institución competitiva en la lucha electoral, sino como un «Partido de razón histórica». Dicho en otras palabras el partido revolucionario opera como garante absoluto de la realización del proyecto liberador construido por el pueblo de México a través de su accidentada historia. Por tanto este partido no puede depender, bajo ningún argumento, de la impredecible voluntad ciudadana. Las elecciones en esta perspectiva resultan ser simplemente el rito legitimador de las decisiones de la estructura de poder.
Los partidos de oposición en esta dinámica, son proyectos pero de ninguna manera espacios. El Partido Nacional Revolucionario, El Partido de la Revolución Mexicana y el Partido Revolucionario Institucional, cada uno en su tiempo, crean desde la estructura de poder una nación y una geografía electoralmente homogénea.
Las primeras contiendas electorales organizadas por el Estado Nacional ya consolidado prueban lo señalado. La oposición es más bien una idea moral que resulta atractiva a los sectores no corporatizados, pero de ninguna manera una alternativa electoral. La llamada «cruzada democrática» de Vasconcelos, la reacción conservadora de Almazán y la contradictoria posición de Henríquez Guzmán, parecen en la distancia, reminiscencias de un romanticismo político. Después de 1952, los partidos de oposición en las elecciones presidenciales operan como grupos de presión o bien como instrumentos de difusión de proyectos alternativos.
En el ámbito municipal el modelo electoral es muy simple. Existen principios no escritos pero entendidos: los priístas constituyen la única clase política del país, por lo tanto este partido está destinado a gobernar. Los municipios de acuerdo a su actividad productiva dominante quedan bajo la dirección y el control de alguno de los tres sectores del PRI (CNOP, CTM, CNC). Bajo esa condición, la elección del candidato a la presidencia del municipio es producto por tanto de una negociación entre las autoridades políticas, los dirigentes de sector y los caciques regionales o locales. Algunas veces la selección del candidato provoca protestas que no alteran la decisión.
B).- La crisis.
La modernización de la. vida nacional genera la crisis del arcaico sistema electoral. El fortalecimiento del área urbana y la consecuente debilidad del medio rural, la trasnacionalización del capital y la tecnología, la reducción del peso político del movimiento obrero y lo pasos tendientes a una reforma, electoral conducente a la desarticulación del corporativismo, base del control electoral. El equilibrio de los sectores del Partido oficial se pierde, ganado posiciones la CNOP a costa de sacrificios de las confederaciones obreras y campesinas. Este hecho genera una protesta sistemática de los priístas ante las candidaturas surgidas en su mismo Partido.
No obstante la crisis estructural, el régimen de partido único en el área municipal parecía estar incólume. En el trienio 1975-1977, según Marco Antonio Calderón Mólgora, únicamente en el 28.1% de los municipios del país existe la concurrencia de dos o más partidos en las elecciones. Es decir que en el 71.9% de lo municipios restantes solo participa el PRI en los comicios. Esta tendencia se modifica substancialmente en el trienio 1984-1986, donde la participación en las contiendas electorales los partidos de oposición cubren el 56.6% de los municipios del país. (1)
Estas datos muestran la gestación de una nueva geografía electoral. Independientemente de los resultados, otras fuerzas están cuestionando la hegemonía absoluta de un partido. Estas fuerzas están mostrando la voluntad de crear futuros espacios políticos.
La tendencia a la diversificación de la clase política y la generación de una nueva geografía electoral alcanza su madurez en las elecciones presidenciales de 1988. La caída del sistema informático acompañada de una crisis de la credibilidad, obliga al régimen salinista a una negociación de espacios con la oposición «responsable» reconociendo sus triunfos en los Estados del norte y del Bajío; y a ceder posiciones a la oposición «indeseable» en un importante número de municipios. El PRD llega a gobernar en 1989 53 alcaldías en Michoacán, incluyendo Morelia, 8 en Guerrero y 6 en Puebla. (2)
El nuevo perfil de la geografía electoral en el país no permanece estática. Las elecciones de 1994 se desarrollan en un ambiente de violencia política. En esas circunstancias el electorado orienta su voluntad al proyecto de centro-derecha y con ello el PRI recupera la hegemonía y el PAN se convierte en la segunda fuerza electoral del país. La maleabilidad de la estructura geográfico-electoral queda manifiesta en 1997. La voluntad ciudadana se inclina por un proyecto de centro-izquierda, generando un equilibrio que augura la transición democrática. De esta manera la geografía electoral toma otras dimensiones. El hecho de que el Distrito Federal, espacio histórico de la decisión política haya quedado en manos de la oposición más consecuente, sin duda altera la tendencia política. En esas condiciones se dan las elecciones municipales de Veracruz.
C).- La nueva geografía electoral en Veracruz
Las elecciones municipales celebradas en el mes de octubre de 1997 hacen vivir a los ciudadanos veracruzanos, por primera vez, la "normalidad democrática": alianzas, violencia verbal, debates entre candidatos, polémicas informales entre ciudadanos y ciertas prácticas viciadas que se niegan a desaparecer. No obstante el día de las votaciones una parte significativa de la sociedad concurrió y votó con libertad por las alternativas establecidas por las instituciones partidistas. Por tanto es dable pesar que en ellas se expresaron las tendencias políticas reales en el Estado de Veracruz.
El resultado de la contienda electoral determina una nueva geografía electoral. La parte moderna, los polos de desarrollo vinculados obviamente al gran capital constituyen las áreas de gobierno del Partido de Acción Nacional. El corredor turístico-industrial de Veracruz y Boca de Río como sus municipios periféricos así como el corredor industrial de Córdoba y Orizaba quedan bajo su dirección .
Coatzacoalcos y Minatitlán, cuya economía gira en la industria paraestatal queda bajo la responsabilidad del PRD, así como importantes sectores del medio agrario y la Capital del Estado,
El PRI, está ubicado en las zonas prácticamente agrarias del Estado de Veracruz.
No obstante en todos los municipios hubo concurrencia al menos de los tres partidos políticos más significativos, existiendo en consecuencia una verdadera competencia electoral, que no garantiza la hegemonía de ninguna organización política.
La lectura de los resultados electorales puede hacerse desde diversas perspectivas. Cuantitativamente el PRI sigue siendo la principal fuerza política del Estado. Desde el punto de vista del potencial económico el PAN llega a ser cualitativamente el partido privilegiado en la elección y desde el punto de vista político, por posiciones alcanzadas, el PRD alcanza una mayor significación.
Sin embargo hay tres hechos importantes, que deben tomarse en cuenta en toda perspectiva:
- la permanencia de las alianzas.
- el alto índice de abstencionismo.
- la forma convincente de los gobiernos de la oposición.
Estas tres variables serán fundamentales para el mantenimiento o el cambio de la estructura geográfico-electoral de Veracruz y su futuro político inmediato.


















