Cultura en Transición. Hacia una teoría de lo humanitario. Mauricio Beuchot Puente

Cultura en Transición

Hacia una teoría de lo humanitario

Mauricio Beuchot Puente. "Los derechos humanos y su fundamentación filosófica". Cuadernos de Fe y Cultura. Universidad Iberoamericana, México D.F.

En la historia de las comunidades humanas complejas existen dos tendencias constantes y contrapuestas. En estas sociedades, invariablemente la preponderancia de una de ellas ha dado como resultado la desaparición del orden que dio origen a su propia hegemonía interna lo que a su vez amenaza incluso la existencia misma de la sociedad.

Este desequilibrio entre las fuerzas que componen un estado se da aun en las grandes civilizaciones y en los grandes imperios. Podemos nombrar a una de estas fuerzas como "restrictiva"; en el sentido de que acumula poderes y privilegios para fortalecer la autoridad del grupo a cargo de las instituciones vigentes en la sociedad que dominan y consecuentemente, la fuerza opuesta se nombrará como "expansiva".

Sin embargo, ambos términos llegan a ser equívocos en virtud de que, si bien hoy podemos nombrarlas de esta manera las connotaciones relativas a la época y a la propia sociedad les han tenido que poner el nombre preciso, el que les corresponde en el tiempo y el espacio.

De este modo, el nombre de estas fuerzas emanadas de los grupos diferenciados al interior de una sociedad cambia como los colores en un camaleón ante la luz o la sombra.

Por ejemplo, en el siglo XVII, en Inglaterra, las fuerzas contrapuestas se llamaban "absolutista" y "parlamentaria". Durante el siglo siguiente, en Francia, que a sí misma se nombraba la sociedad del "despotismo ilustrado", surge la tendencia "monarquista", opuesta a la "republicana". A principios del siglo XIX, toda tendencia semejante a, o relacionada con, los postulados de la Revolución Francesa, suele nombrarse en Occidente como "liberal", en oposición a la tendencia "conservadora". Después, cuando el auge del progreso hizo evidentes las diferencias entre empresarios y trabajadores, el "progresismo", que implica forzar el empuje de la sociedad al futuro, fue reclamado como ideal de las tendencias "socialistas" y "positivistas", que al intentar el mutuo desprestigio se tacharon respectivamente de "anarquistas", término que después fue asumido como propio por los socialistas radicales, y "reaccionarias", que no tuvo tanta fortuna.

Pero no sólo cambian las denominaciones opuestas según la época, sino también en el pensamiento. Tomamos como ejemplo las transformaciones temporales de los vocablos para ejemplificar el cambio según el contexto histórico, que es el que vive la colectividad en general, pero esas mismas fuerzas suelen entrelazarse con otros nombres en los argumentos que explican esas posturas, en los postulados que las justifican, en las corrientes artísticas que les dan expresión, en los motivos y peripecias que las ejemplifican y en las teorías que los fundamentan.

Y justo en el campo de la teoría es donde ambas fuerzas se combaten con mayor sutileza, con mayor precisión; porque además de enfrentarse entre sí, también se encuentra presente el descubrimiento de elementos en lo desconocido, que pueden ganarse para la causa. Con frecuencia, alguna de ambas tendencias encuentra su vigencia hacia el futuro a partir de su transformación en la esfera de lo teórico, pero además, es aquí donde puede ganarse también la hegemonía de una de ellas sobre la tendencia adversa.

De este modo, cada carencia humana, sea individual o grupal, que se haya originado en, o por, la situación particular del equilibrio entre las tendencias opuestas de la comunidad, tiene de origen la necesidad del fundamento filosófico, del teorema lógico, del argumento teórico que la lleve, por un lado, a la satisfacción ideal, y por otro, a la generación de respuestas, a la elaboración de su discurso, a los motivos de su expresión, a los postulados de su justificación, a la explicación de la tendencia que a su vez está encaminada a la supervivencia de, y en, la comunidad que la sostiene.

Cuando el asunto de los derechos humanos se plantea como problema, suele restarse importancia al trabajo de plantearlo en términos filosóficos, teológicos, teóricos o en los de aquellas actividades propias del pensamiento, de la abstracción. Para muchos de quienes se dedican a la defensoría de éstos derechos, es más importante la actividad, la lucha por defenderlos en la práctica que la construcción de fundamentos en los cuales basar su acción.

Esta es una actitud pragmática útil en principio, no obstante en la misma práctica es endeble en cuanto a la convicción del sujeto y de la comunidad que dice defenderlos. En el caso de los derechos humanos, la falta de conocimiento acerca de éstos, de su naturaleza, de su origen, de su necesariedad, tiene como resultado la inconsecuencia, el desentendimiento, la indolencia de sus adalides ante cuestiones que según su mismo punto de vista­ debieran importarles. Es decir, si existe una explicación clara, obvia y argumentada de una carencia social generará mayor convicción entre lo que hoy llamamos opinión pública, pero que durante muchos siglos se llamó "la voz del pueblo".

De este modo, no podemos considerar ociosas las preguntas: ¿Cómo se plantean los derechos humanos? ¿Cómo es que existen? ¿Cuál es su implicación en nuestra vida? ¿Cuál es, en fin, la razón, o razones, de su existencia?

Existen y están relativamente a nuestro alcance algunos trabajos al respecto. Uno de ellos es el libro de Mauricio Beuchot Puente, "Los derechos humanos y su fundamentación filosófica", en donde busca precisamente las causas de la existencia y vigencia de aquello que conocemos como derechos humanos, más allá, según él mismo explica, del principio de razón suficiente de Leibniz: Cualquier cosa existe por alguna razón suficiente de su "existencia".

El filósofo dominico explora, a partir de un cuestionamiento profundo de esta respuesta, aplicada al derecho y luego a los derechos humanos, las diversas corrientes y opciones de pensamiento que se dan acerca de los derechos humanos, del humanitarismo y de la visión más contemporánea de la teoría social, para en principio, fundamentar la existencia de tales garantías y explicar las razones ineludibles de su defensa. Por esta razón, es un de los textos que podrían ser claves en la comprensión acerca de lo humanitario.

Virgilio Ruiz Rodríguez. "La Legislación de derechos humanos a partir de 1945". Universidad Iberoamericana, México D.F.

Explicar la presencia de los derechos humanos en la legislación es un trabajo que atañe a la historiografía, aun cuando es parte del campo de estudio del derecho. Desde esta óptica, los derechos humanos pueden ser vistos desde dos niveles, el teórico y el positivo legal. En el primero, encontramos una concepción de los derechos humanos más general y de manera más ostensible, como los derechos naturales de las antiguas concepciones, estimándolos como derechos que tienen su razón de ser en la propia naturaleza del hombre.

No obstante, en el nivel positivo o legal, se da a los derechos del hombre un ámbito legal reducido en comparación con lo que se afirma a nivel teórico. Los derechos humanos fundamentales vienen a ser, de un modo especial, los reconocidos como tales a través de un ordenamiento jurídico estimado en su totalidad normativa. Es decir, los constitucionalmente enunciados como tales, o lo que es igual, los dotados de amplias garantías que ofrecen los textos constitucionales, aunque no puedan tener cabal desarrollo en el ordenamiento legislativo ordinario.

El año de 1945 es el punto inaugural del equilibrio geopolítico entre las llamadas "democracias burguesas" y los estados socialistas. La protección de los derechos fundamentales es un asunto en el cual ambos bloques plantean sus propias soluciones. El caso de México es singular porque las medidas de protección al trabajador son elevadas a la categoría de leyes en la Constitución mexicana de 1917, que dio origen a un estado de social de derecho al enmarcar los derechos sociales y los individuales. Asimismo, la Iglesia católica busca pronunciarse en cuanto a los derechos humanos al concebirse como defensora del a la fe y de las garantías fundamentales de su grey ante las instituciones y el estado.

Héctor Morales Gil de la Torre. "Derechos humanos, dignidad y conflicto". Universidad Iberoamericana, México D.F.

En este trabajo se relata cuáles han sido los saldos de la transición política de México, saldos alarmantes -dice el autor- económica, política, social, cultural y ambientalmente, dejando una situación en la cual las condiciones estructurales que posibilitan la vigencia de los derechos fundamentales de los individuos, de los grupos, de la sociedad en su conjunto, están muy lejos de cumplirse.

La reflexión en torno a la defensa y promoción de los derechos humanos no tiene que ver solamente con factores culturales, educativos, políticos, económicos, sociales, ambientales, etcétera. Tiene que ver funda mentalmente, con el desarrollo de la historia como un proceso complementarlo entre racionalidad y subjetivación, es decir, implica la modificación de nuestros esquemas conceptuales en torno al orden social, a los fundamentos valorales que dan sentido a la práctica cotidiana.

Por ello, esta labor no puede estar a cargo de un sector aislado del país, porque se trata, a final de cuentas, de construir nuevos referentes éticos que permitan la convivencia mundial frente al deterioro de la soberanía de los estados a partir de la influencia de los nuevos centros de decisión de carácter supranacional. De modo que deben establecerse los límites del poder a partir de la generación de condiciones de integración social que permitan la constitución de las identidades individuales y colectivas.

Ammin Malouf. "Los jardines de la luz". Alianza Cuatro. Madrid.

¿Desde qué posición puede enfrentarse al poder? ¿Cuál es la naturaleza de las condiciones de vencedor y vencido? ¿Es la nuestra una historia impredecible o es una sucesión de personajes y acontecimientos cuyo orden se repite y se entremezcla como en un canon coral? Por más de mil años fue viva la palabra de Mani en el Oriente, y su vida ejemplo de quienes lo siguieron hacia la verdad.

El relato ilustra a nuestra mirada occidental la vida de uno de los más polémicos profetas de la humanidad, el líder de los maniqueos, sólo comparable al príncipe Gotama, al profeta Elías, al maestro Kung Fu Cheng.

Mani, quien toma para sí las enseñanzas de Jesús y de Zarathustra, predica la luz y la sombra que le fue revelada por Dios. Enfrenta en la Mesopotamia del siglo IV al emperador sasánida, a quien después aconseja desde las sutilezas de su revelación.

El esplendor del poder no lo tienta. Hijo de un buscador de la verdad, Mani sigue hablando con su Dios, a solas, hasta que la voz calla para siempre.

El maestro muere en la plaza tras ser atormentado en público para satisfacer el egoísmo imperial y sostener los privilegios de los magos. Su cadáver se exhibe para dejar constancia de su muerte, mas el pueblo, desde entonces y por mil años le llamará "Mani, el vivo".

Francisco Peralta Burelo. "La nueva experiencia del ombudsman mexicano". Publicaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Villahermosa, Tabasco.

El término "ombudsman" designa, en su significado más preciso, el cargo honorífico que se le otorga al defensor de las causas comunitarias. Su origen es poco preciso, pero es en las naciones del norte de Europa donde se asienta su tradición. Se trata de unas cinco naciones cuya gente es la más desprejuiciada entre los habitantes del Viejo Continente.

El hecho de que en un país con una larga tradición autoritaria, como es el caso de México, exista un solo "ombudsman" es una flagrante paradoja. En este país, la defensoría de las causas comunitarias no es un cargo honorífico sino casi clandestino, y hasta hace muy poco tiempo era clandestino en verdad. ¿Cómo puede hablarse de la experiencia de un "ombudsman" en México?

Documento interesante para conocer la visión gubernamental sobre los derechos humanos y el fundamento de premiar con títulos honorarios a funcionarios de gobierno, claro, a nombre del pueblo.

Otros títulos

Virginia Molina Ludy. "Los indios de Veracruz". Colección V Centenario, Gobierno del Estado de Veracruz.

"La violencia política en México: un asunto de derechos humanos". Comisión legislativa de derechos humanos, grupo parlamentario del PRD.

David Fernández. "Los derechos humanos en México". 2 tomos. Universidad Iberoamericana, México, D.F.

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