Si el niño es sujeto de derecho, habrá posibilidad de cambio. Entrevista con Arturo Marinero
Si el niño es sujeto de derecho, habrá posibilidad de cambio: MATRACA
Rodrigo de Dios Urbina
Uno de los contrastes más persistentes del gobierno mexicano es el que se da entre la política exterior y la política interna. Por un lado, se firman acuerdos de carácter progresista y se establece el compromiso de hacerlos vigentes ante la comunidad internacional, mas al interior persiste la actitud oficial de no permitir la aplicación de tales compromisos ni su observancia por la sociedad civil.
En particular, el caso de la niñez veracruzana puede ser ejemplo de cómo un segmento de la población permanece víctima de la indolencia social ante sus condiciones de vida y ante los abusos que sufren a manos de las autoridades, pese a la vigencia de ciertos compromisos internacionales en nuestro país. Vigencia, decimos, porque fueron firmados por el gobierno.
Ante esta realidad, vergonzosamente cotidiana de la niñez callejera, trabajadora y, en su caso, delictiva, el responsable del Movimiento de Apoyo a Niños Trabajadores y de la Calle (MATRACA A.C.), Arturo Marinero, insiste en que es necesario elevar la condición jurídica del niño de todos los niños a la de sujeto de derecho en formación, y no como hasta ahora se plantea tanto en los programas oficiales de educación y como en los de atención a la infancia, en los cuales el niño es objeto de atención, de vigilancia y de sometimiento.
¿Cuáles son los derechos humanos, vigentes y reales, de la niñez veracruzana?
Respecto a los derechos humanos de la infancia veracruzana podríamos hablar de dos niveles de circunstancias. La primera es que, en principio, los derechos de los niños están legalmente establecidos en la Constitución, la cual es uno de los instrumentos que tenemos en México para fundamentar los derechos de los niños.
Otro instrumento vigente es la Declaración sobre los Derechos de los Niños aunque ha sido rebasada por la Convención sobre los Derechos de los Niños, ambos de la ONU, que nuestro país firmó durante el sexenio de Salinas de Gortari. Esos compromisos de alguna manera fueron asumidos por el gobierno, aunque eso no quiere decir que se cumplan.
Paralelamente hay otros dos reglamentos que nuestro propio gobierno ha signado también: las Reglas Mínimas de Beijing, para la atención de los niños que viven en instituciones carcelarias, y las Directrices de Al Ryad, el cual nos sirve para afrontar la problemática de la drogadicción en la infancia y en la juventud. Todos esos instrumentos hablan de una serie de derechos humanos que nuestro país los hace vigentes en el papel, pero en la realidad es otra la circunstancia.
En Matraca consideramos, y no por la relación que tenemos con los niños que viven o trabajan en la calle, sino pensando en toda la niñez, que en este momento los niños no son sujetos de derecho.
Por ejemplo: si bien hay niños que tienen la posibilidad de gozar del derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, más bien es por casualidad, porque sus padres tienen al mismo tiempo esos derechos establecidos, no porque haya una intención real de cumplirlos. Sin embargo, los derechos a la recreación, a la cultura, al esparcimiento, a la opinión, a la organización no son muy tomados en cuenta. La mayoría de los niños veracruzanos y xalapeños viven muy a medias sus derechos y no a cabalidad, no plenamente, no cumplidos por completo.
¿Hacia cuáles metas deberia avanzar nuestra sociedad en cuanto a los derechos humanos de la niñez?
Nosotros señalamos que pese a que la Convención ha sido asumida por nuestro gobierno, ese compromiso debe estar todavía más vigente en cada uno de los estados, porque tenemos que reconocer que México es una nación pluriétnica y multicultural. No podemos decir que los derechos de los niños se expresan de la misma manera en las ciudades que en las zonas rurales o incluso en las comunidades indígenas y es muy importante que cuando hablamos de concretar la Convención en nuestra realidad local, los derechos deben cumplirse igualmente en cada una de estas realidades comunitarias.
Considero que en materia de derechos de los niños, nuestra sociedad tiene que avanzar con una propuesta hacia una ley, una legislación, que realmente garantice todos y cada uno de los derechos reconocidos en la Convención, porque las iniciativas en este rubro son las que podrían hacernos avanzar hacia una circunstancia social distinta.
Esta propuesta de ley debe implicar, entonces, que a los niños en principio se les trate como sujetos de derecho, como sujetos en formación y en desarrollo, y como sujetos que serán, en el futuro, fuente igualmente de producción de nuestro Estado.
¿Cuáles son las carencias de la ley actual respecto a la realidad de Veracruz?
En este momento podría decir que los vacíos han estado llenándose en la medida de que ahora hay como cinco o seis propuestas. Si de esas seis propuestas se toma una, o se consesúa una y se hace una nueva propuesta, realmente ya no habría vacíos. Claro, toda ley se puede mejorar.
Son vacíos que efectivamente tendríamos que cubrir, pero con estas propuestas la legislación no puede dar marcha atrás y decir: «No tenemos nada de dónde partir». Ahorita hay plataforma para decidir: podemos estudiar, podemos avanzar, podemos concretar una legislación en esta materia.
Por ejemplo: uno de los derechos de la infancia que no se cumple es tener una vivienda, pero éste no sólo es un derecho de la infancia, es un derecho también de la familia, sobre todo de los padres.
Otro derecho que no se cumple es el de la educación gratuita, que en el papel está escrito pero a la hora de que el niño va a la escuela no solamente hay un costo económico para entrar, sino incluso muchas veces los niños son expulsados porque no van bien arreglados o por cosas que no determinan su formación académica. Entonces es un derecho también parcializado.
¿Han mejorado las condiciones de la niñez por el trabajo de las asociaciones civiles en Veracruz?
Nuestra experiencia da cuenta de que parcialmente sí, aunque no puedo decir que Matraca A.C., Caritas u otro tipo de organizaciones que trabajan también con niños hayan logrado transformar totalmente las condiciones de vida de la infancia. Alcanzamos a dar respuesta a necesidades muy concretas: vivienda, vestido, alimentación, educación, justicia tanto en el sentido del derecho a la propia identidad de los niños para obtener su documentación como en el de defensoría legal.
Si no hubieran existido estas asociaciones creo que los niños vivirían en más indefensión, de tal manera que el trabajo de estos organismos ha sido importante porque las condiciones de algunos niños han cambiado: niños que no han dejado de estudiar, niños que cuando salen de la calle tienen una alternativa de vivienda en Matraca y niños que cuando se enferman por su trabajo hay posibilidades de ingresarlos al hospital sin costo para su familia; niños que cuentan con defensoría cuando por causas de injusticias o por amenazas de la policía se encuentran viviendo un momento de hostigamiento.
Por otra parte, no es hasta que aparece Matraca que empezamos a hacer hincapié en la dificultad que viven estos niños que trabajan y que viven en la calle. Antes era un fenómeno también menor en Xalapa y no quiero decir tampoco que seamos, en ese sentido, los padres o los «originales», pero ahora los derechos de los niños se han vuelto algo más cotidiano y creo que tenemos la posibilidad de construir una cultura en favor de esos derechos.
¿Cuál es la relación de estas asociaciones con el Gobierno del Estado respecto de la protección a la infancia?
Aunque tenemos una relación de respeto, de nuestra parte siempre ha habido una crítica hacia el modo en cómo está operando el gobierno, porque nosotros creemos que éste, con todas sus posibilidades económicas y de infraestructura, tiene que dar otra atención a la infancia.
Una crítica muy fuerte que hemos hecho es que el primer artículo de la Convención sobre los Derechos de los Niños, reconocida a nivel mundial, dice que se es niño hasta los dieciocho años, pero en el estado de Veracruz, un niño de dieciséis o diecisiete años es encerrado en Pacho si tiene un problema legal. Esto contraviene tanto la Convención como el propio desarrollo de los niños.
Otra crítica es que el Gobierno del Estado es muy asistencial y muy paternalista en la atención que brinda a la infancia y a la familia, a través del DIF; nosotros creemos que debe cambiar esa visión al respecto de la familia y de la infancia. Tenemos que reconocer, en principio, las circunstancias tan adversas, tan difíciles, que viven las familias de estos niños. Y una vez que se reconozcan estas adversidades, entender que también no es persiguiendo a los niños, no es encarcelando a sus familias, no es limitándoles las posibilidades de empleo, de trabajo, etcétera, como se resolverá su problemática, sino por el contrario: solamente en la medida que se invierta en el sector social, en la educación, será posible que las condiciones de pobreza puedan ser abatidas.
Y en ese sentido, la visión de las instituciones no gubernamentales es que los problemas de la infancia callejera, de la delincuencia y de la infancia trabajadora tienen que ver con la estructura social que estamos viviendo, pero el gobierno no reconoce esto.
¿Esa misma relación de respeto y de crítica la tienen también con la sociedad?
En esto también incluyo al propio DIF municipal e incluso a los medios de comunicación, porque hay medios de comunicación donde exhiben y estigmatizan a los niños cuando cometen un delito, a veces incluso sin saber si efectivamente la infracción o el delito la cometió este menor.
Precisamente las Directrices de Al Ryad mencionan el respeto de los medios de comunicación hacia la identidad del niño, porque está en formación. Estas Directrices protegen la identidad y la inti del niño, porque luego sencillamente se van poniendo estigmas y dedos señalándolos, la policía misma lo hace, y no es lo mismo juzgar a un adulto por delinquir ya que su personalidad está formada y presuntamente tiene una inclinación delictiva, a juzgar a un menor de 14 o 15 años a quien se le está poniendo en el mismo grado de responsabilidad. Eso no se vale en términos de que el niño o el adolescente está formándose, es decir, en desarrollo.
Esta misma relación crítica la tenemos también respecto de la educación, la académica incluso, porque la escuela para nada suele ser atractiva a los niños. Ellos prefieren irse a una maquinita, a un parque o estar en la calle que llegar a una escuela, de tal manera que las estrategias pedagógicas actuales de nuestro sistema nacional de educación se ven ensombrecidas por estas otras preferencias que tienen los niños. Y eso también lo fomenta el propio gobierno al permitir que pululen ese tipo de negocios.
Pero también hay una crítica no solamente al gobierno sino a la propia sociedad, porque no se ha alcanzado a mirar con toda certeza las circunstancias y las dificultades en las que vive la infancia; e igualmente a la Iglesia, porque en su discurso hay una oposición entre lo que se predica y lo que se hace.
En general, el mundo adulto de alguna manera hace objeto y no sujeto al niño. Por ejemplo: es frecuente decir de alguien que "parece un niño" al expresar que esa persona no tiene capacidad para entender de otro modo lo que tiene que enfrentar, así estamos tachando de desafortunada una actitud infantil cuando muchas veces hemos perdido los adultos ese mundo lúdico de los niños, esa creatividad, esa capacidad también de ser distintos. Esto es: también se han invalidado las capacidades de los niños en términos del mundo adulto.
Y sin embargo esto también es una autocrítica a nuestro propio tratamiento a los niños porque, para Matraca, los niños son nuestros educadores y no los adultos los que tenemos que definir la vida de los muchachos.
¿Esa situación podría cambiar radicalmente en cuanto al niño se le considere sujeto de derecho?
Sí, sujeto de derecho y no un recipiente al que hay que llenar o un adulto chiquito; sino como un sujeto que está en formación.
¿Los intereses de algunos sectores de la sociedad o del gobierno pudieran ser la causa del estigma hacia los niños, a semejanza del que existe hacia las mujeres, hacia la gente de distinto color, hacia todo lo que no es, digamos, «el deber ser» según este tipo de poderes, es decir, de la parte que controla a la sociedad y al estado?
Más que ser una política o una línea del propio gobierno, considero que tiene que ver con una suma de intereses como tú quizá señalas en términos de lo económico, del poderío comercial, de la deshumanización, de esa globalización de la cual somos parte todos en la cual el individuo se ha vuelto egocentrista, se ha desinteresado por cuanto le sucede al otro, a quien está junto, al próximo.
Sin embargo, pronunciarse en ese sentido sería también mitificar a los propios niños, porque ellos igualmente tienen esas mismas conductas y actitudes, es decir: son egoístas, son egocéntricos e igualmente no les interesa quizás la vida del otro más que su propio interés, pero esto ya tiene que ver con una ideología globalizante, en la que hay también toda una serie de actitudes interiorizadas en las personas por la ideología, por el comercio, por los medios de comunicación.
Creo que hay cierta razón al entender así este problema, pues cuando reconozcamos plenamente estos derechos de la infancia y los hagamos vigentes, cuando no solamente reconozcamos sino entendamos qué significan esos derechos, entonces existirá una crítica muy fuerte al sistema de vida que estamos llevando, y no sólo al sistema político, sino al sistema de vida global, en el que la ecología no importa, en el que la niñez tampoco es un tema fundamental, en el que la educación parecería más bien cosa de las aulas y no cosa de la vida.
¿Qué pasó con la iniciativa de atención a la niñez propuesta por Matraca, presentada al Congreso del estado de Veracruz?
Lo que nosotros sabemos es que en el Palacio Legislativo nuestra propuesta quedó paralizada desde la anterior Legislatura (LVI), donde al principio se recogió con muchos aplausos y mucha intención por hacerla suya. Posteriormente se fue haciendo a un lado, se fue marginando y quedó "congelada" porque no había un interés político para hacerla ley.
Quienes más intención tuvieron en aquel periodo legislativo fueron los perredistas y ellos dijeron que era una herencia que dejaban a los entonces futuros diputados. Después, en la actual legislatura quienes la tomaron con mayor ahínco fueron los panistas, ahora incluso han reformado nuestra propuesta, le han hecho algunas modificaciones y la han presentado así.
La crítica que se le ha hecho a esta propuesta es que es una copia de una ley brasileña ajena a nuestra realidad, aunque no nos dicen porqué. Nosotros queremos decir que la propuesta fue basada en la Convención sobre los Derechos del Niños, tuvo una base también en la propuesta brasileña que es una propuesta muy completa, integral, progresista; en las propias Reglas Mínimas de Beijing y en las de Al Ryad... Y fue también consensuada con algunos juristas, e igualmente se recabaron. mil firmas de apoyo entre la sociedad civil para que se tuviera realmente una legislación en esta materia.
A la fecha, la única respuesta que hemos tenido es que, al parecer, la propuesta que se va a tomar en cuenta para estos efectos será la que presentó la Red de Alcaldes Defensores de los Niños, que presidía el entonces presidente municipal Carlos Rodríguez Velasco, pero es una propuesta muy limitada.
Hace más o menos dos años se creó lo que es el Consejo Consultivo de la Niñez y la Infancia de Veracruz, al que convocó la señora Sonia Sánchez de Chirinos y donde participa Matraca, participa DIF, participan otros organismos casi todos gubernamentales. Ahí se recogieron todas las propuestas: la del PAN que es la nuestra pero modificada , la de Matraca, la de los alcaldes, la del DIF y por ahí habían otros reglamentos que ya existían. Se tomó la propuesta de ley brasileña, la nicaragüense, la española e incluso la alemana, y se hizo una nueva propuesta. Incluso el propio UNICEF vino e hizo señalamientos y recomendaciones para mejorarla.
Se pulió el documento y, si no mal recuerdo, en noviembre pasado se le entregó al diputado Pericles Namorado. Él hizo saber que en la Legislatura estaban pensando más bien en aprobar la propuesta de la Red de Alcaldes. Nosotros le dijimos que ya se había revisado en este Consejo Consultivo y que tenía muchísimas limitaciones, que valdría la pena analizar mejor ésta que estaba hecha por expertos en la materia.
El diputado Pericles Namorado propuso entonces que podía haber incluso un debate y una propuesta de ideas, tanto del grupo legislativo como de quienes trabajan con niños y de los que habían propuesto esta ley. Quedamos en que eso se haría para que fuera una propuesta mejor elaborada y que no se aprobara nada al vapor.
A la fecha no hemos tenido absolutamente ninguna respuesta. Entonces, yo te puedo decir que no solamente está la propuesta que presentó Matraca hace cuatro años, sino ahora hay una segunda propuesta que ya presentamos junto con otros organismos ante la necesidad de legislar en favor de los niños. Sé que este periodo legislativo acaba de terminar y no hay señales claras de querer legislar en la materia.
Y, bueno, ahorita sabemos que su prioridad está en la cuestión electoral y como es un año electoral, nosotros ya tenemos bastantes dudas en términos de qué puede pasar con esta propuesta, ya no con la nuestra, sino con ésta, la que presentamos con el Consejo Consultivo.
¿Cuál es la diferencia entre la propuesta de los alcaldes y la propuesta "nueva"?
Una de las dificultades que tiene esta propuesta de ley de la Red de Alcaldes es que responsabiliza fundamentalmente a la familia de las circunstancias que están viviendo los niños y eso aparentemente es cierto, pero al observar si la familia tiene empleo, vivienda, salud, educación, servicios, que son condicionantes que van a determinar la relación con el niño, no puedes castigar a la familia porque castigarías al mismo niño si tratas de culpabilizar y asentar el origen de la problemática en la familia.
En ese sentido, la propuesta está muy limitada y esa es su visión castigante, persecutoria, y antipedagógica. La propuesta del Consejo Consultivo intenta ser una propuesta educativa, incluso para la socíedad, donde reconozcamos esta cultura por los derechos de los niños.
La propuesta del Consejo Consultivo señala que también el estado tiene incluso un deber y una obligación de atención a la infancia. En la propuesta de la Red de Alcaldes eso no lo deja muy claro. Entonces, en ese sentido se están contraviniendo los propios derechos que la Convención señala. Por otra parte, la propuesta del Consejo afirma que la atención para la infancia tiene que ser integral, en el sentido de que todas las organizaciones participen para la atención de estos niños. En cambio, en la propuesta de la Red de Alcaldes se plantea una atención únicamente municipal, unilateral, en donde nosotros como organismos no gubernamentales no tenemos capacidad de intervención. E incluso se le niega el propio derecho al niño de emitir su propia opinión, ya no siquiera de que se haga realidad, sino de emitirla.
En la propuesta del Consejo Consultivo hay que tomar en cuenta al niño, hay que anotar su opinión e incluso hay que mirar también cuál sería en un momento determinado lo que mejor le favorece, siempre tomando en cuenta lo que la Convención señala como supremo interés del niño. En la propuesta de los alcaldes, el supremo interés del niño no es válido ni se cumple.
De tal manera que son contraposiciones en términos generales por la visión que se tiene al respecto de la infancia. Nosotros planteamos que el niño sea un sujeto pleno de derechos y en la propuesta de la Red de Alcaldes, aunque se marca, el niño es mirado como un objeto, como un recipiente, como una personita chiquita, como un adulto chiquito, donde el estado tiene todo el dominio sobre el modo de atender y es el quien decide, quien castiga, quien señala.
Nosotros decimos que solamente integrando a la familia, integrando al niño y abriendo posibilidades de discusión y abriendo alternativas para la infancia tendremos posibilidades de obtener una mejoría y beneficios reales para la infancia.
Un último señalamiento sería precisamente reconocer que el niño es niño hasta los 18 años en esta propuesta del Consejo Consultivo, pero en la propuesta de la Red de Alcaldes eso no es vigente. Entonces sí hay diferencias: por un lado de técnica jurídica, por otro de visión, de concepción de la infancia, y por otro más de estructura.
Y valdría la pena apostarle a esta propuesta de que tenemos que educarnos a nosotros mismos. Los niños nos tienen que educar al mismo tiempo y esto puede ser importante en términos de que habría que regionalizarlo, porque no es lo mismo Xalapa, el Uxpanapa, el sur o el norte del Estado, la zona indígena que la zona urbana. Son esfuerzos que no se deben de escatimar y de nuestra parte seguiremos en este intento de seguir revalidando estos derechos de los niños, de seguir proponiendo que haya esta posibilidad de apertura en la Legislatura para que se haga eficiente y real ese derecho de los niños.
Y mientras no tengamos como sociedad una política definida de atención a la infancia, y no tengamos definido qué tipo de país queremos, desgraciadamente no va a haber un desarrollo real y parejo. Mientras no se apueste por la infancia y no se apueste económicamente y no se invierta económicamente seguiremos siendo un país subdesarrollado, porque lo que tenemos ahora en calidad de vida de la infancia tendrá que ver mucho con la calidad de vida y de producción, esto es, de desarrollo dentro de diez o quince años.
Entonces, la política que deberá seguir el Gobierno Federal tendrá que ser en términos de inversión para la infancia, para el desarrollo y para el progreso de México, pues mientras se siga invirtiendo en armas, se siga invirtiendo en el gasto administrativo en vez de rubros que tengan que ver con el desarrollo social, dificilmente vamos a alcanzar lo que tanto se pregona de parte del gobierno.
* Arturo Marinero es dirigente del Movimiento de Apoyo a Niños Trabajadores y de la Calle (MATRACA).
La propuesta de Ley Matraca
Propuestas políticas específicas en el tratamiento para menores:
- Crear una red de instituciones públicas especiales que velen por el desarrollo y la protección integral de la niñez y la adolescencia, tales como los consejos de los derechos del menor y el tutelar.
- Asegurar mecanismos de colaboración entre los organismos gubernamentales y no gubernamentales al servicio de la infancia.
- Incorporar al niño y al adolescente a un derecho penal especial, como sujetos plenos de derechos y obligaciones.
- Municipalizar la atención a menores.
- Cambiar el enfoque criminalístico frente al menor delincuente y adoptar uno pedagógico-educativo.
- Establecer diversas posibilidades de atención psicosocial para los menores infractores y el internamiento como última opción, y sólo para los adolescentes mayores de 14 años.
- Crear un sistema judicial y policiaco propio y exclusivo para niños y adolescentes.
- Aplicar el principio de la proporcionalidad de las sanciones, conforme a las faltas cometidas.
- Proteger la intimidad de los menores infractores.
- Crear sistemas intermedios, como trabajo a favor de la comunidad o escuelas abiertas, para la reincorporación social de los menores delincuentes.


















