Cáncer cérvico uterino, principal causa de muerte de la mujer: Rosa María Ortiz Campos. Entrevista de Rosa Contreras Pérez

Cáncer cérvico uterino, principal causa de muerte de la mujer: Rosa María Ortíz Campos

Entrevista de Rosa Contreras Pérez

El cáncer cérvico uterino es la principal causa de mortalidad feme­nina. Se considera que cada 20 horas en alguna parte de la Entidad muere una mujer que pudo sobrevivir si se hubiese atendido ha tiempo. Se trata de casi 450 personas al año, afectadas por un mal cuya atención es gratuita en cualquier institución del Sector Salud.

La doctora Rosa María Ortíz Campos, jefa del Departamen­to de Salud Reproductiva de los Servicios de Salud en Veracruz, señaló que desde 1975 se ha dado la atención para detectar el cáncer cérvico uterino, pero no en forma pro­gramada, sino a las mujeres que demandaban el servicio, dado que para este fin sólo existían dos laboratorios en el Estado.

"Curiosamente -explicó-, es hasta 1998 cuando la Secreta­ría de Salud le da un gran im­pulso al programa de cáncer cérvico uterino porque precisa­mente en este mes de marzo se echa a andar el programa na­cional. El 6 de marzo, el secretario de Salud, Juan Ramón de la Fuente Lezama, presenta a nivel nacional el nuevo programa de estrategias para combatir el cáncer cérvico uterino".

Desde hace muchos años, el cáncer cérvico uterino es la primera causa de muerte en las mujeres. Cada dos horas, de 1990 a la fecha, se mueren en México dos mujeres por cáncer cérvico uterino. Veracruz no es la excepción, aquí aproximadamente cada 20 horas en algún rincón de nuestro Estado hay una mujer que muere por cáncer cérvico uterino. Y lo más penoso: se puede evitar, se puede detectar.

El virus del papiloma humano lo podemos detectar a través de un papanicolau. Esta célula es la propulsora del cáncer. Entonces, si nosotros vamos y nos hacemos un papanicolau, una muestra, con eso podemos evitar que una persona o nosotras mismas podamos enfermarnos y morir.

En este año pretendemos abarcar en el programa al mayor número de mujeres entre 45 y 64 años, que son quienes más frecuentemente fallecen. Pretendemos que se haga la detección de manera oportuna, no que vayan cuando ya tienen toda una sintomatología y nada se puede hacer por ellas.

El cáncer cérvico uterino, así como es de agresivo así también es de noble: cuando se detecta en las primeras etapas es 100 por ciento controlable; sin embargo, desgraciadamente cuando se detecta ya está demasiado avanzado y nada se puede hacer por las pacientes.

Es necesario entonces que las mujeres que hayan tenido varios hijos y/ o varios esposos y, principalmente, que nunca se han hecho su papanicolau, pues que se lo hagan en cualquier institución, es totalmente gratuito. Los requisitos son mínimos: sólo se les pide que no vayan con su menstruación, aunque si se tiene un sangrado de otro tipo igual pueden acudir, no hay ningún problema. Antes se decía que si no se aseaban nada; ahorita sólo que no estén con su menstruación, su regla.

Una de las principales causas para que las mujeres no acudan a hacerse el papanicolau es la educación, el pudor y el maltrato del personal paramédico que las atiende, ¿se está haciendo algo al respecto?

Tienen toda la razón del mundo: en el pudor no existen credos, ni razas, ni que sea o no universitaria. Cuando se trata que nos vayan a revisar nuestros genitales, a cualquiera nos da cierta pena, cierto pudor, cierta desconfianza, y aunado a esto, si no somos tratadas con el respeto que nos merecemos y con la calidad del servicio que nosotros debemos exigir porque es nuestro derecho, pues no regresamos al servicio y lo que es peor: nosotras mismas nos encargamos de decirle a las demás compañeras, a las demás conocidas: "No vayas, te tratan re mal".

Generalmente nosotras nos estresamos, nos da un poquito de nervios cuando nos introducen un espejo vaginal. El espejo vaginal con el que se hace el papanicolau, la revisión ginecológica, generalmente es metálico. Digo generalmente porque también hay de plástico, pero los que usan las instituciones son metálicos y fríos. Muchas veces nosotras no nos relajamos por la misma tensión que nos causa el estar sobre una mesa de exploraciones, desnudas de la cintura para abajo, con una posición fuera de lo común, y nos introducen un instrumento frío y duro y aparte con una persona a la que no le vemos buena cara; inconscientemente hacemos una contracción y nos lastimamos nosotras mismas. Aunado a eso, en lugar de que se nos diga "señora, cálmese", o llamarnos por nuestro nombre, o "esté tranquila, le va a molestar un poco", recibimos un "¡no se mueva señora!".

Yo sé que no duele, quienes tenemos la experiencia sabemos que no duele, que no molesta, pero sí es una sensación muy desagradable. Tanto como decir que no se siente nada, pues claro que no porque es un cuerpo humano, somos vivas, si el hecho de que nos pique una hormiga lo sentimos, ¡imagínese la introducción por la vagina de un instrumento!, tiene que molestar un poco y tiene que hacer sentir una sensación bastante rara, pero no tarda mucho, yo puedo decirlo por experiencia: a lo máximo serán 10 minutos.

¿Se está capacitando al personal del Sector Salud para la implementación de este programa de detección del cáncer cérvico uterino?

El programa de cáncer cérvico uterino tiene muchos años, pero el que inicia en este año tiene una serie de estrategias: la primera es que el papanicolau ya no va a ser cada año, como tradicionalmente se hacía, sino cada tres y siempre y cuando la paciente tenga el antecedente de que sus papanicolaus anteriores fueron negativos y que nunca se encontró el virus del papiloma humano, entonces esa persona es candidata a regresar a los tres años para darle oportunidad a las mujeres que nunca se lo han hecho y que pudieran tener algún problema de poder ser atendidas de manera adecuada.

La segunda: vamos a dar capacitación al personal médico para, sobre todo, orientar y aconsejar a las pacientes de manera libre, no obligarlas ni inducirlas a que se hagan. su papanicolau. Las mujeres tenemos que tener cultura, y también los hombres, nuestras parejas, para que ellos también nos cuiden porque si bien es una enfermedad de la mujer, muchas veces es producida también porque no tenemos una educación sexual adecuada y durante nuestra relación sexual se tienen hábitos poco higiénicos. Esto trae pequeñas infecciones que a la larga, si no se tiene cuidado, degenerarían en una infección mayor que pudiera ser precursora del cáncer.

Entonces hay que informar a los hombres y a nosotras las mujeres con educación sexual, orientación y consejería; enseñarnos un poco qué es el cáncer porque la mayoría sabemos que una se muere y nada más, pero no sabemos cuál es el proceso del cáncer, cómo inicia y el tiempo que requiere producirse. La persona que se enferma de cáncer no lo adquirió ayer, ni siquiera el año pasado, sino mucho tiempo atrás y cuando el cáncer ya invadió es que tuvo mucho tiempo de evolución, mentira que "¡hace dos meses estaba yo bien y mira lo que me pasó!".

Generalmente nos descubrimos el cáncer por accidente, porque no acudimos de manera oportuna, porque cada vez que nos dicen: "Haste tu papanicolau", a cualquiera, inmediatamente lo relacionamos con "ay, es que me van a ver", "ay, que como estoy", "no vengo preparada", "mejor mañana, no estoy preparada..." No hay que estar preparada, hay que estar decidida, y sobre todo que nosotras las mujeres nos convirtamos en promotoras de la salud de nuestras mujeres, de nosotras mismas, de nuestra mamá, de nuestra abuela, nuestra tía, nuestra cuñada; decirle a todas, "¡oye, ve, es gratuito!", y si son mal atendidas ¡por favor!, háganos el favor de notificarlo, no se queden calladas.

Generalmente todos nos quejamos de que no nos tratan bien, pero no ponemos una queja formal, simplemente nos peleamos con la enfermera que nos atendió y le decimos a toda la gente que conocemos cómo nos trató, pero no la demandamos de manera oficial.

Desde septiembre de 1995 estoy a cargo del Departamento de Salud Reproductiva y a la fecha no tenemos una sola queja en el sentido de que dentro de este programa alguien haya sido mal atendida. ¿Comentarios?, un montón, pero son comentarios solamente. Necesitamos no dejarnos, exigir nuestros derechos y cuando nosotras nos sintamos agredidas, porque el hecho de que nos maltraten es una agresión, pues inmediatamente hay que notificarlo, hay que decirle a la persona: "Te voy a reportar", porque es una manera también de obligarla a hacer lo que, ahora sí, es su obligación, válgase la redundancia. Porque si yo estoy en ese servicio mi obligación es hacerlo lo mejor que puedo, y si voy a tener que estar expuesta a malos olores y no voy a estar consciente de que ése es mi trabajo, mejor voy a pedir mi cambio, porque ahí hay que tratar con gente que a lo mejor no es higiénica o tienen otro tipo de enfermedades, quizá de transmisión sexual, que también se pueden detectar a través del papánicolau, y tener la capacidad para decir "yo soy mujer, y no me gustaría a mí ser tratada de esa manera".

Entonces, es un poquito complicado, pero estamos iniciando con capacitación y educación al personal médico y paramédico así como a la población. Es una serie de estrategias en las cuales queremos tener el apoyo de toda la población, pues ya tenemos el respaldo de las instituciones, si de alguna manera queremos lograr que disminuya la mortalidad por cáncer cérvico uterino debido a que es la principal causa de muerte en todas las mujeres, sobre todo las mayores de 45 años.

Es por eso que cualquier mujer que conozcamos de esa edad, por favor: que se vaya a hacer su papanicolau, sobre todo quienes nunca se lo han hecho, que hayan tenido varios hijos, algún parto difícil o antecedentes de alguna enfermedad sexual que a veces no las consideramos, aunque si es más joven y sana también puede hacerlo, pero no es tan importante en ellas como en ese grupo de mayores de 45 años.

Hay mujeres que tuvieron un desgarrito en el último parto y nunca se trataron por pena o por indecisión, hay quienes tienen flujo constante o ardor al orinar y lo consideran normal porque es de vez en cuando aunque tiene mucho tiempo que lo tienen; todos esos padecimientos muchas veces pasan desapercibidos y pueden ocasionar a la larga algún problema.

Es necesario entonces que tengamos una plática con alguien que consideremos de confianza acerca de cómo asearse y de los problemas que tenemos en ese aspecto, y es vital también que nosotros trabajemos con nuestros médicos para tener la capacidad de poder tratar con respeto a la mujer, a la paciente, y hacernos acreedores a la confianza que se necesita para que vengan a hacerse el papanicolau y todo lo necesario para cuidar de su salud.

En todas las instituciones del sector público el servicio es totalmente gratuito, ellas pueden acudir al Seguro Social o a Pemex aunque no sean derechohabientes, y allí tienen la obligación de atenderlas de igual manera. Por supuesto, la Secretaría de Salud ya ni se diga, nosotros atendemos a toda la población, y a nosotros lo que menos nos importa es si son o no son derechohabientes; sin embargo, a otras instituciones sí les importa. Hay algunas personas que no están bien informadas y les piden su credencial o su carnet de identidad como derechohabiente y si no lo tienen les dicen que no, pero por ningún motivo deben permitir esto, es un programa gratuito y en breve, el 6 de marzo, lo van a decir en todos los medios de comunicación. Próximamente también se estará promoviendo entre la población la cartilla nacional de la mujer, es un documento único.

En el estado tenemos 5 clínicas de displasias, 3 de las cuales están funcionando. Tenemos una en Xalapa, en el hospital "Dorantes Meza", otra en el Hospital General de Veracruz y la otra en Río Blanco. Asimismo, están por funcionar las de Poza Rica y Coatzacoalcos. A la clínica de displasias acuden las mujeres que tienen algún problema que no sea completamente cáncer cérvico uterino, sino alguna displasia, alguna enfermedad que puede generar el cáncer, y ahí se les da el tratamiento. En ocasiones es necesario cortar un pedacito del cuello del útero y ahí mismo, con un aparato que congela con nitrógeno a baja temperatura, se le da la curación.

Ya cuando el problema está muy avanzado las enviamos al Centro de Cancerología instalado en el hospital "Dorantes Meza", donde son tratadas por un oncólogo y por personal altamente capacitado, pero lo que nosotros queremos es evitar que estos problemas de la mujer se conviertan en cáncer, que se quede en displasias y que nuestras clínicas de displasias puedan ser suficientes para atender la demanda de la población.

Con los programas que se han implementado, ¿ha disminuido la mortalidad? ¿Cuántas mujeres mueren anualmente de cáncer cérvico uterino?

Aproximadamente ocurren entre 420 y 450 defunciones anuales entre las mujeres veracruzanas. Cada 20 horas muere una mujer veracruzana de cáncer cérvico uterino en alguna parte de la entidad o del país, porque muere en algún hospital de otro estado al que llegó con la esperanza de sanar.

Respecto a si hay alguna disminución de la mortalidad femenina por esta causa sí la vamos disminuyendo, pero muy lentamente. Prácticamente se ha mantenido, es decir, no aumenta y tampoco disminuye como nosotros quisiéramos, pretendemos que a través de estas nuevas estrategias del programa que se amplía, ojalá y podamos incidir, aunque no a corto plazo, pero si lograr que disminuya la mortalidad femenina.

¿Hay causas que provocan el cáncer cérvico uterino?

No hay una epidemiología que pueda determinar la causa del cáncer, todavía no sabemos, pero se le atribuye a que pudiera causarse por un virus, que es el virus del papiloma humano; sin embargo, hasta ahora no sabemos de donde proviene ese virus.

¿Este padecimiento se presenta en mujeres de todos los estratos sociales?

El cáncer cérvico uterino no respeta ni edades, no respeta religión, estratos sociales, escolaridad, nivel socio económico, no respeta nada, no hay ningún impedimento, ni siquiera es más frecuente en determinada población, nos ataca por igual a todas. Los antecedentes son que se hayan tenido muchos hijos, que se hayan tenido muchas parejas, que hayan iniciado la menstruación a edad temprana, que la menopausia haya tenido también una etapa difícil, que se haya padecido enfermedades de transmisión sexual y que no se haya hecho nunca un papanicolau.