La lucha biológica contra los vectores de enfermedades. Mauricio Mendoza, Alina Sánchez y Enrique Colar

La lucha biológica contra los vectores de enfermedades

Mauricio F. Mendoza González y Alina P. Sánchez Casas *

Enrique A. Colar Gómez **

Entre los mayores obstáculos para la presencia humana se encuen­tran las antaño llamadas "enfermedades tropicales". El trópico hú­medo mexicano vio retardar por décadas su crecimiento demográfico debido a la falta de control sobre las enfermedades causadas por vector, es decir, transmitidas por el contacto de fauna portadora. Después, los avances en materia de sanidad y el uso de insecticidas químicos hicieron posible que en la Llanura del Golfo de México y otras zonas tropicales se instalaran gran­des asentamientos humanos en torno a la producción agropecuaria, extractiva o industrial. Hoy, esos mecanismos de saneamiento ya no son viables porque implican un deterioro ecológico que afecta lo mismo al vector que a los huma­nos, de tal manera que se hace necesario el diseño de nuevas estrategias en el combate a estas enfermedades, cuya efectividad vaya de la mano con la con­servación del entorno.

E1 descubrimiento de los insecticidas, su uso indiscriminado en grandes proporciones y el perfeccionamiento de productos de acción residual en los últimos años, proporcionó un instrumento relativamente sencillo, "barato" y eficaz para combatir los vectores de enfermedades, especialmente en las zonas rurales del trópico, donde el paludismo y el dengue entre otros padecimientos se presentan entre las principales causas de enfermedades y muerte.

No obstante, la aparición y propagación en muchas especies de vectores de la resistencia a los insecticidas, la preocupación por la contaminación ambiental causada por el uso inadecuado de éstos y el encarecimiento de los nuevos tipos de insecticidas químicos pone de manifiesto que la lucha antivectorial ya no puede basarse exclusivamente en esta práctica.

Los esfuerzos tendientes a la implementación de formas alternativas para el control de vectores se han orientado básicamente en torno a las estrategias establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su 6° Informe del Comité de Expertos en Biología de Vectores y Lucha Antivectorial y que pueden reseñarse como siguen:

  1. Descubrimiento y uso de insecticidas substitutivos, que si bien favorecen menos la aparición de resistencia y son menos tóxicos para el ambiente, habrán de ser evaluados suficientemente en términos de sus efectos residuales a largo plazo.
  2. Investigaciones en torno a los mecanismos de resistencia de los vectores a fin de aplicar juiciosamente los insecticidas existentes y retardar su aparición.
  3. Diversificación de las formas de aplicación de los insecticidas tales como el uso de aerosoles, uso de volúmenes mínimos, nieblas o nebulizaciones térmicas.
  4. El control genético de las especies que no ha derivado hasta la fecha en medidas de uso práctico.
  5. La eliminación y/o manipulación de los hábitats que favorecen la cría y proliferación de vectores con la consecuente alteración de los ecosistemas.
  6. El control biológico, que consiste en la regulación de las poblaciones creando ambientes menos adecuados para la especie plaga a partir de la acción de parásitos, depredadores y gérmenes antagónicos.
  7. El uso de métodos integrados que parten de la combinación de métodos químicos con los biológicos y/ o ambientales a fin de aminorar la actual dependencia respecto de los productos químicos.

En los últimos años se ha mencionado el control biológico como la alternativa más importante para sustituir progresivamente el uso de pesticidas. Las ventajas son evidentes considerando, desde el punto de vista ecológico, cómo una fase de control natural que permite restaurar y mantener el equilibrio biológico que el hombre ha alterado mediante el uso indiscriminado de agentes químicos, amén de su probada efectividad y su gran actividad selectiva.

Para que los métodos de lucha biológica resulten eficaces es necesario conocer la ecología y biología del vector aún más detalladamente que cuando se trata de aplicar plaguicidas químicos, ya que los agentes biológicos son organismos vivos en interacción con el vector y su ambiente.

La lucha antivectorial es una de las herramientas más poderosas para controlar las enfermedades transmitidas por insectos, sin embargo, la aparición y propagación de la resistencia a los plaguicidas químicos, unido al impacto ecológico observado mundialmente sobre la biósfera ha provocado que la popularidad de algunos de estos métodos decaiga y se promuevan nuevas soluciones a través del empleo, por ejemplo, de agentes de control biológico.

Entre los biorreguladores más prometedores para la lucha contra los mosquitos vectores de enfermedades como paludismo, dengue, filariasis, etcétera, se encuentran las bacterias esporógenas, Bacilus thuringiensis serotipo H 14 y Bacillus sphaericus cepa 2362, entre otras.

Varios agentes de lucha biológica están siendo ensayados y desarrollados en biolaboratorios, los cuales han pasado las pruebas de inocuidad para el empleo operacional y para la aplicación de ensayos a gran escala sobre el terreno. En vista de los favorables resultados obtenidos, la OMS recomienda proseguir el desarrollo y el uso de estos agentes para la lucha antivectorial.

Las enfermedades que habían sido controladas aparecen como emergentes y reemergentes en América Latina. En la mayoría de los países la erradicación no es un objetivo realista y la tendencia es alcanzar el control, por lo que es necesario confirmar regularmente la situación del paludismo, el dengue y otras enfermedades transmitidas por vector en cada país, incluyendo los factores ecológicos, sociales y económicos que determinan la enfermedad.

En México, las enfermedades transmitidas por vectores han sido protagónicas del perfil de enfermedades y muerte en el panorama epidemiológico; y aún cuando la lista es grande, algunas de ellas destacan por su magnitud, tales como el paludismo y el dengue, entre otros.

Esta última enfermedad merece mención especial, porque desde su reemergencia en 1978 a la fecha observamos una transmisión hacia 27 estados del país, aislamiento de los 4 serotipos posibles y distribución del Aedes aegypty en localidades por arriba de los 2000 metros sobre el nivel del mar. Además, e1 dengue puede desenlazar en una terrible complicación que puede ser mortal: el dengue hemorrágico.

La gran cantidad de cuerpos de agua y las condiciones climático geográficas de los municipios de Veracruz favorecen la proliferación masiva de vectores donde parte de su ciclo de vida, en la fase larvaria es acuática. Estos factores unidos a la escasez o falta de vigilancia entomológica y epidemiológica, control ecológico en los programas, poca participación social, fundamenta la necesidad de desarrollar y abordar métodos alternativos de lucha para el control de mosquitos en áreas endémicas.

Tomando en consideración la existencia de altos índices larvarios y de adultos vectores de paludismo y dengue, condiciones climático naturales que favorecen la proliferación masiva de mosquitos causantes de enfermedades y molestias públicas en el estado de Veracruz, se propuso en 1996 la valoración de métodos biológicos como una alternativa de lucha, dentro del manejo integrado del medio con el fin de reducir los índices larvarios y la consecuente reducción de índices de adultos, proponiéndose además acciones conjuntas de ordenamiento del medio ambiente (control físico) y de participación de la comunidad.

Es claro y evidente el problema, y no sólo en Veracruz, ya que estas mismas condiciones propicias para el desarrollo y transmisión de enfermedades vectoriales, son el perfil de muchos estados de nuestro país, sin embargo, intentaremos puntualizar algunas conclusiones:

  • Es necesario el desarrollo de infraestructura para la vigilancia entomoepidemiológica, análisis, control y capacitación de cuadros de trabajo de alto nivel. En este sentido el Instituto de Salud Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México está comprometido en la próxima implementación de cursos de capacitación de personal para el desarrollo de este proceso.
  • Tendremos que trabajar en forma conjunta los diferentes sectores involucrados para que, de esta forma, se modifiquen actitudes arraigadas altamente dañinas; en este sentido el Instituto de Salud Pública se compromete al cambio, a la reforma y a este momento de transición.

* Investigadores del Instituto de Salud Pública de la Universidad Veracruzana.

** Director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Veracruzana.