La salud infantil en Veracruz: carencias y deficiencias. Carlos Bravo Matus
La salud infantil en Veracruz: Carencias y deficiencias
Carlos Bravo Matus *
Quizá la población más expuesta a la enfermedad es la niñez y tal vez por ello los sociólogos toman la mortalidad y la morbilidad infantil como importantes datos de referencia acerca del bienestar de una sociedad. Ambas cosas, mortalidad y morbilidad infantil, están relacionadas en forma directa con el libre acceso a los servicios médicos y programas de sanidad gubernamentales o privados y, en fin de cuentas, con el mayor o menor interés de autoridades, instituciones o empresas en el bienestar y el futuro de la comunidad.
Los modelos de atención sanitaria a la niñez, en el caso del estado de Veracruz, han sido implementados directamente o bajo la directriz de la Federación, lo cual ha impedido el desarrollo de un esquema estatal de atención que defina las prioridades fundamentadas en las necesidades de los niños veracruzanos.
Siempre nos vanagloriamos de que la niñez está el futuro del país y es cierto, aunque en nuestro país muy pocos niños tendrán la posibilidad de alcanzar el final de una carrera técnica o profesional, menos llegarán a la vida adulta con holgura económica y muchos llegarán a adultos con alguna secuela de padecimientos sufridos cuando niños, mientras que muchos otros morirán en los primeros meses o años de la vida.
Si bien los niños tienen mucha resistencia a las enfermedades, también es verdad que están expuestos a muchos padecimientos y que si éstos no se atienden o no se detectan a tiempo, pueden dejar consecuencias que afectan la salud de manera importante o incluso de manera irreversible.
En nuestro país, las enfermedades infecciosas, especialmente las digestivas y respiratorias, siguen siendo el grupo de enfermedades más comunes en la niñez y el que más vidas cobra cada año, seguido por el grupo de accidentes; aunque hay muchos otros padecimientos que atacan a los niños y jóvenes con bastante frecuencia, pero que sus cifras estadísticas se ven opacadas por las afecciones ya mencionadas.
Por fortuna, padecimientos como la viruela y la poliomielitis han sido ya erradicados y cada vez son menos frecuentes los casos de tos ferina y difteria; todo esto gracias a las campañas masivas de vacunación que desde hace años se llevan a cabo; sin embargo, otras vacunas muy útiles, aún no se incluyen en el esquema de la cartilla nacional de vacunación y aunque una de ellas se aplica de manera ocasional en el sector oficial de salud, las más de las veces se aplica mal o incompleta, de tal manera que sólo engañan a los niños y sus padres quienes creen que con esa vacuna contra el germen llamado hemofilus influenza, aplicada en dosis única o dos dosis muy espaciadas, los niños quedan totalmente cubiertos contra meningo encefalitis o neumonía por hemofilus. Esta vacuna debe aplicarse a la par que la vacuna triple en tres dosis durante el primer año de vida, con un refuerzo al año, para que sea verdaderamente efectiva. Otras vacunas ya en el mercado y que sólo se aplican de manera privada, son las de hepatitis A, hepatitis B, paperas y rubéola y está por salir al mercado la de varicela; de todas ellas las de paperas y rubéola son muy importantes, siguiéndole la de hepatitis A. La de varicela, en nuestro país, tiene aún muchas dudas y pocas ventajas con su aplicación, será costosa, pero para quienes la puedan aplicar en sus hijos no dejará de ser una protección más.
Volviendo a los padecimientos infecciosos, cada vez hay más casos de SIDA en niños, y al igual que en los adultos, son muchos los recursos económicos que se destinan a su atención, aunque sabemos que son pacientes que irremediablemente morirán y los tratamientos actuales sólo logran prolongar un poco más la vida, sin que disminuyan de manera importante los malestares, y quizás prolongando la agonía. Visto así, se deben atender a los pacientes lo mejor posible, pero hay otros padecimientos más importantes, más frecuentes y que sí tienen curación, que requieren de más recursos económicos y médicos para su prevención y tratamiento. Concretamente en nuestro Estado, la tuberculosis está ganando nuevamente terreno y cada día hay nuevos casos de tuberculosos que no sólo requieren atención médica sino el tratamiento completo, incluyendo estudios y análisis ya que por desgracia y aunque puede enfermarse cualquier persona sin importar edad, sexo y condición social, esta enfermedad afecta más a la gente humilde y con menos recursos para atenderse. Por otra parte, en las campañas masivas de vacunación se ha dado importancia a polio y sarampión, pero menos a la aplicación de BCG o vacuna antituberculosis y mucha gente haciendo gala de su ignorancia, prefiere no aplicar la vacuna. Lo mismo sucede con el paludismo, que aunque las cifras oficiales hablan de su tendencia ala erradicación, se sabe que su frecuencia se mantiene alta en lugares endémicos y seguida por el dengue en la población general, padecimientos transmitidos ambos por un mosquito.
Otra campaña populista que resuelve poco, es la desparasitación masiva, mediante la administración de un desparasitante para lombrices en los centros de salud, clínicas de IMSS, ISSSTE y escuelas, faltando un desparasitante para amibas y otros parásitos similares, que en cierta forma son más frecuentes y los causantes de cuadros de diarrea y disentería.
Tal vez la principal enfermedad nacional y particularmente en Veracruz, es la desnutrición, que afecta a más del 50 por ciento de la población infantil y juvenil y a un porcentaje mayor en la población total; de tal manera que por una inadecuada alimentación, por un lado a causa de la crisis económica que desde hace décadas nos afecta y que en los últimos años se ha agudizado y por otra parte por falta de una educación adecuada para llevar una dieta más sana, son muchas las personas que padecen desnutrición crónica, madres que gestan y amamantan estando desnutridas y que por ende tendrán hijos desnutridos, los que mantendrán ese padecimiento por años sino es que por siempre. Padecimiento cuya historia natural es la causante de que muy pocos niños del medio suburbano y rural e incluso del medio urbano, puedan tener un adecuado desarrollo cerebral y de todas sus potencialidades físicas y mentales, con lo que están condenados a seguir en camino de sus padres, con pocas oportunidades de salir de la pobreza, de mejorar el conocimiento y de sobresalir intelectualmente, a pesar de que cada vez más mexicanos tienen acceso a la educación básica y hasta superior, pero en gran parte por esa misma desnutrición crónica, aun aquellos que logran llegar a educación superior, no sobresalen. Obviamente el tratamiento para este mal, no está tanto en las clínicas y hospitales; ahí se atenderán las consecuencias graves, pero mientras nuestra economía y educación permanezcan precarias, seguirá siendo un mal sin remedio. El sector salud ha promovido desde hace tiempo y en algunas instituciones hasta de manera obsesiva, la alimentación del seno materno, lo cual es indudablemente bueno y digno de reconocimiento, toda vez que la leche materna es el mejor alimento para los recién nacidos y lactantes y aún madres desnutridas, pueden ofrecer a sus hijos un alimento de mejor calidad que los atoles que a veces tan sólo les pueden dar a falta de recursos para otras leches; sin embargo en algunas instituciones, sobre todo de medios urbanos, es tal la obsesión de sus directivos al seno materno, que regañan a su personal y a los pacientes que usan leches industrializadas, sin tomar en cuenta que en el medio urbano, la mayoría de las mujeres trabajan y que una vez pasada la cuarentena, esas madres tienen que usar casi de manera obligada otras leches al no tener posibilidad de salir de su trabajo cada tres horas para amamantar. Por cierto, de esas leches para bebés, ninguna es mala como promocionan esas instituciones; cierto, no son tan completas y baratas como la leche materna, pero de ahí a que sean dañinas dista una gran falsedad, claro que desde que el sector salud dejó de proporcionar leches a sus derechohabientes, el ahorro económico ha sido sumamente considerable; imagínese cuánto, si una lata a precio institucional cuesta alrededor de 16 pesos y cada recién nacido recibía de 6 a 8 latas de leche por mes durante seis meses. Ahora esas latas le cuestan directamente a la derechohabiente si es que no puede dar pecho.
Además de lo mencionado, hay padecimientos que día a día ganan terreno en la población infantil, entre ellos los padecimientos alérgicos principalmente el asma bronquial, padecimientos endocrinos, metabólicos como la diabetes juvenil, la artritis reumatoide juvenil y otros como neurosis, gastritis, epilepsia, tumores, etcétera, que si bien no son llamativas en las barras y cifras de la estadística de salud general, cada día alcanzan cantidades mayores y van, no supliendo, sino acercándose a las cifras de los padecimientos comunes mencionados y que curiosamente no han sido tomadas en cuenta en el sector oficial de salud para ampliar recursos económicos y humanos para su atención, aunque si vemos cómo se encuentra hoy por hoy dicho sector, es comprensible, pues hay una gran carencia de recursos incluso para los padecimientos más simples y comunes.
En el campo quirúrgico, existen múltiples padecimientos infantiles que requieren atención, destacando la reparación de hernias de la ingle y del ombligo, mismas que deben atenderse pronto, a cualquier edad que se diagnostiquen, principalmente las inguinales, aunque a veces el temor de los padres y muchas veces la ignorancia del médico no habituado a tratar estos padecimientos, retrasan el tratamiento oportuno, lo mismo que la presencia de los testículos no descendidos en los niños (criptorquidia), cuyos riesgos principales secundarios por atrofia del testículo en la niñez o adolescencia y el cáncer testicular en el adulto joven. Otros padecimientos frecuentes en cirugía infantil son la circuncisión y extirpación de las amígdalas que al paso de los años han sufrido controversia o exageración de acuerdo a la "moda", sin embargo éstos padecimientos tienen sus indicaciones quirúrgicas precisas y efectivas.
Las malformaciones congénitas cada vez son más comunes y requieren de tratamiento quirúrgico casi inmediato, en otras su tratamiento puede ser más tardío, pero finalmente deben ser atendidas por cirujanos pediatras y a pesar de que la cirugía infantil es bastante frecuente, en las instituciones hay muy pocos especialistas en ellas, por ejemplo en Xalapa, capital del Estado, solo hay un cirujano pediatra en el IMSS, uno en el Hospital Civil y ninguno en el ISSSTE, en los primeros sólo en turno matutino y en el último, porque nunca ha existido la plaza; de tal manera que si se presentara un niño con una urgencia quirúrgica por la tarde o noche, es operado por un cirujano no experimentado en niños, lo que sería equiparable a que a una mujer le practicara una cesárea el dermatólogo; y qué decir de las campañas de labio y paladar hendido: los niños que nacen con este tipo de malformaciones requieren de un tratamiento demasiado prolongado, que se inicia por el cierre de los defectos en manos de un cirujano pediatra y/o cirujano plástico, debiendo continuar con tratamiento psicológico, de odontología pediátrica, ortodoncia, foniatría, otorrinolaringología y hasta manejo psicológico y análisis social en los padres y el resto de la familia, para que la rehabilitación sea completa, aunque las campañas sólo se concretan al cierre del defecto en nuestra entidad y en muchos estados del país, siendo muy pocos los que llevan un programa de atención integral, y el colmo de la atención de estos pacientes son las campañas espectaculares que algunos clubes sociales o incluso autoridades de salud hacen, efectuando las cirugías de manera masiva con cirujanos extranjeros que lejos de venir a hacer una labor altruista, vienen a practicar "cerrando agujeros" pero sin resolver el verdadero problema que implica esta malformación.
Los accidentes son otro problema grave, causa de hospitalización y muerte con altas cifras estadísticas nacionales y en el caso de niños, los accidentes caseros van a la par con los de tránsito, y van desde caídas de escaleras, fracturas, lesiones neurológicas, quemaduras por líquidos hirvientes, cerillos o electricidad, hasta lesiones causadas por algún juguete bélico o no. Y en este rubro podría agregar algo que cada vez es más común y que no sólo daña la integridad física de los niños, sino que deja huellas indelebles en su mente; me refiero al abuso sexual, padecimiento y problemática social cada vez más común y que sin respetar clases sociales, afecta más a las clases menos afortunadas económica y socialmente. Pacientes, niños y adolescentes de ambos sexos, que requieren de todo un equipo multidisciplinario para su atención y rehabilitación, empezando por médicos pediatras entrenados en la exploración, reparación de las lesiones fisicas y en ginecología infantil, participando en los centros de atención médica, Ministerio Público y DIF, además de trabajadoras sociales, psicólogos, psiquiatras, entre otros, colaborando cercanamente a las autoridades judiciales.
Por todo lo anterior, es notorio que en el país y particularmente en nuestro estado, hay muchas carencias y deficiencias de atención médica pediátrica, especialmente accesible a las clases más desprotegidas, porque si bien es cierto que hay excelentes especialistas de todos los campos médicos en las principales ciudades del estado, no existen programas y plazas laborales que los incluyan en las instituciones oficiales y los pocos que hay, están tan sobresaturados de trabajo, que dilatan mucho la atención oportuna de los niños o se cae en el error de que éstos sean atendidos por personal no capacitado. Además, inexplicablemente somos de los pocos estados del país que no cuenta con un centro hospitalario propio y adecuado para niños; prácticamente todos los estados se han preocupado por este aspecto y así existe el Hospital del Niño Poblano, Hidalguense, Zacatecano, Tabasqueño, Mexiquense, etcétera, y Veracruz que es el estado más largo del país y uno de los más poblados, con una población infanto juvenil muy importante, no cuenta con un hospital adecuado para su atención.
Cierto, hay secciones de pediatría, generalmente pequeñas, en todos los hospitales generales, lo mismo en el IMSS, el CEM, Río Blanco, General de Veracruz, etcétera. Hasta hace quince años existió el Hospital Infantil "Jorgito Alemán V." en Xalapa, siendo un modelo de atención, al cual acudían incluso especialistas del Hospital Infantil de México por un acuerdo entre ambas instituciones y coordinado por el doctor Arturo Fonseca Quintana atendiendo a niños de Veracruz, Puebla, Tlaxcala y Tamaulipas; sin embargo, durante el sexenio de Agustín Acosta Lagunes se modificó el modelo de atención a la salud, se recortaron camas de la entonces Asistencia Pública y desapareció el Hospital Infantil de Xalapa, para accesar este servicio en forma reducida al Hospital Civil de Xalapa. Durante la campaña a la gubernatura veracruzana de don Fernando Gutiérrez Barrios, en el foro de salud presentamos las necesidades de salud en el Estado, así yo hacía ver la necesidad de un nuevo hospital infantil, el doctor Tito Domínguez la de un hospital universitario y el doctor José Valenzuela Herrera, de un hospital psiquiátrico. Curiosamente, parte de la comitiva de don Fernando tuvo un accidente carretero y los lesionados fueron llevado al Hospital Civil de Xalapa, que entonces y casi sin cambios se encontraba en muy malas condiciones físicas y de equipamiento, dándose cuenta el futuro gobernador de las necesidades reales de un centro hospitalario de calidad; así que conjuntando las ideas antes mencionadas nació el Centro de Especialidades Médicas "Rafael Lucio", mismo que fue conducido por el licenciado Dante Delgado Ranauro, aunque habiendo cambiado al grupo médico iniciador de la idea y proyecto debido a los cambios de autoridades, y dejándolo como hospital de especialidades generales, dejando atrás el concepto universitario y un área pediátrica pequeña. Lo que se mejoró y modernizó fue el área psiquiátrica del Hospital "Dorantes Meza", activa actualmente. A inicios del sexenio actual, presenté de nueva cuenta un estudio actualizado sobre las necesidades de salud infantil en Veracruz y principalmente la importancia de un hospital infantil, concepto que más tarde fue apoyado por otros grupos pediátricos del Estado ante la Presidenta del DIF estatal y no sólo argumentando la necesidad de un hospital en la ciudad capital, sino hospitales celulares en las principales ciudades del Estado ya que siendo una entidad cuyo territorio es muy largo y eso dificulta el traslado de un lugar a otro, se propusieron hospitales de nivel medio en ciudades como Coatzacoalcos, Veracruz, Poza Rica y un Hospital Infantil de alta especialidad en Xalapa. Propuesta muy aplaudida que quedó en el archivo.
A estas alturas de fin de siglo, todavía son muchas las carencias y necesidades en cuanto a salud general y más las referentes a salud infantil; muy poco lo que se ha hecho y muy pobres los resultados, excepción hecha de las campañas de vacunación. Todavía hay muchos niños que mueren por falta de atención adecuada , afectados por padecimientos comunes. Aun las infecciones, la diarrea y la neumonía siguen cobrando vidas y dejando secuelas en la niñez veracruzana. Ojalá y en el próximo sexenio se tome en cuenta este aspecto y se haga realidad el Hospital del niño Veracruzano que desde hace muchos años está haciendo falta. Somos un estado de niños y jóvenes, con gran potencial de desarrollo, riqueza de recursos naturales y con gente entusiasta y trabajadora que sólo necesita un poco de estabilidad económica, salud, bienestar familiar y una mejor nutrición para salir adelante. El progreso de un país puede medirse a través de la salud y educación de su niñez, y para alcanzar esto último todavía nos falta mucho camino por recorrer en Veracruz.
* Cirujano gíneco pediatra, miembro del Colegio Médico de Xalapa, de la Sociedad de Pediatría de Xalapa y del Fellow International College of Surgeons.


















