Retos estratégicos de las campañas políticas. Felipe de Alba y Érika Zamacona
Retos estratégicos de las campañas políticas
Felipe de Alba Murrieta y Érika Zamacona Martínez *
Para los partidos políticos de cobertura nacional, las elecciones que se desarrollarán el próximo 2 de agosto en Veracruz tienen la máxima importancia ya que podrían representar el inicio de la consolidación del sistema político de partidos en México.
Asimismo, para las grupos políticos locales, los comicios de gobernador y de diputados significan la oportunidad tangible de lograr una representatividad legitimada por el marco institucional en Veracruz.
Ambas situaciones confluyen hacia la transformación irreversible de la política estatal, lo cual implica una responsabilidad para los partidos en la conducción propositiva y cuidadosa de sus campañas.
Aún cuando podría haber cambios en el plazo próximo, la contienda Apara la gubernatura de Veracruz tiene ya sus tres candidatos principales: Luis Pazos de la Torre por el PAN, Miguel Alemán Velasco por el PRI e Ignacio Morales Lechuga con la alianza probable entre el PT, PVEM u otros.
El carácter histórico de la contienda
La contienda por la gubernatura tiene ya un carácter "histórico": Viviremos una disputa en la que participan fuerzas políticas con posibilidades reales de acceder al poder; una justa política donde las tácticas, alianzas que desarrollen los equipos de campaña requerirá de alto grado de inteligencia, audacia y eficacia política para atraer la atención de un electorado con variaciones importantes en el sentido de su decisión.
En este sentido, algunos rasgos de las campañas podrían contemplar algunos de los siguientes objetivos:
- Campañas políticas de "economía de esfuerzos", cuya transparente fiscalización permita evitar dispendios de viejo cuño;
- Disminución o eliminación de prácticas clientelares añejas, que demostraron en el pasado reciente la escasa efectividad en la promoción del voto y el aparente efecto inverso que tiene en el sentido de la votación;
- Estrategias modernas de promoción del voto, probadas por su eficacia de impacto proselitista, entre las que se encontrará el uso racional de los medios de comunicación, cuyo papel será determinante en esta campaña; y, por supuesto,
- Propuestas concretas de solución a los problemas centrales de la entidad; que deberán contemplar, como rasgo central, la corresponsabilidad comunitaria, no las decisiones unilaterales y tutelares.
Todos los equipos de campaña preparan discursos y el diseño de la imagen política de sus candidatos a través de la revisión de sus tradiciones, costumbres, clientelas electorales, estrategia de proselitismo y de contestación política; en fin, observaremos próximamente una importante renovación de prácticas políticas en el sistema político mexicano, desde Veracruz.
La dimensión de los cambios futuros en la escena electoral, la articulación de alianzas, el proselitismo y los resultados del 2 de agosto, afectaran la posición estratégica de Veracruz en el escenario de sucesión presidencial del año 2000.
La integración clave de la transición política
Cualquiera que sea el candidato triunfador por la gubernatura y la nueva composición del Congreso local, la política en Veracruz será otra a partir del 2 de agosto. Nada quedará igual. El futuro equipo de gobierno, hoy equipo de campaña, que demuestre la audacia para remontar la inmediatez requerirá incorporar, no sólo incluir; tendrá que gobernar con opositores probablemente fortalecidos, o disminuidos, sean priístas, perredistas o panistas; cuyo objetivo de gobierno, entre otros, no podrá contemplar sólo la distribución de cuotas de poder, sino la integración en el poder.
En este escenario, el próximo gobierno será un gobierno de integración social, que podría enfrentar una alta participación ciudadana y también un probable incremento de la conflictividad social y política; derivado de la profunda crisis económica imperante, cuyas expectativas de recuperación aún no repercuten con claridad en los núcleos familiares.
En este sentido, el inicio de la contienda electoral -aun cuando no son los tiempos formales, plantea algunas "necesidades básicas" en la estrategia a desarrollar por cada uno de los equipos de campaña. Este documento pretende un esbozo de los mismos, de ninguna manera exhaustivo.
La fuerza electoral y las expectativas
Entre los distintos grupos políticos y algunos medios de comunicación de la entidad es común plantear la posibilidad de que un partido de oposición triunfe en la contienda para la gubernatura.
Dicha estimación se funda en el decrecimiento electoral del PRI, a su vez atribuido a lo que se denominan signos de "descomposición" del sistema político mexicano. En Veracruz, estas posturas ubicaron al PRD -antes del Congreso de Oaxtepec y la controversia por la postulación de Ignacio Morales Lechuga- como la fuerza potencial de este cambio.
Entre el PRD, el PAN y el PRI, este último partido presenta una marcada tendencia electoral negativa que, por otra parte, requerirá revertir en la próxima contienda.
El PAN registra un notorio "crecimiento estable"; mientras que el PRD presenta las mayores variaciones en sus índices electorales, casi siempre variaciones de carácter positivo.
En este sentido, de acuerdo con el comportamiento electoral reciente de cada partido político, se preveía que la disputa por la gubernatura se centraría entre el PRD y el PRI, aunque con una presencia electoral importante del PAN. En el caso de la contienda para las diputaciones locales, la contienda parece prever una mayor distribución entre los triunfos que obtengan los diferentes partidos.
Dicha estimación se funda en la hipotética confirmación de las tendencias electorales del PRD y PAN en el pasado reciente. En sentido contrario a esta estimación, existe la posibilidad de una importante recuperación del PRI, según algunas variables expuestas líneas adelante.
Los retos de campaña para 1998
En todo proceso de sucesión política los equipos de campaña y más tarde, eventuales equipos de gobierno-, deben contar con la capacidad de rearticular tanto la tradición como la modernidad política en sus actividades proselitistas.
Esta capacidad podrá observarse tanto en el perfil de sus integrantes, como en la estrategia de alianzas y exclusiones que desarrollen, particularmente si éstas últimas son implícitas.
a) La campaña del PAN
La inclusión de Luis Pazos de la Torre como candidato externo a la gubernatura buscaría, quizá, capitalizar el éxito editorial de sus obras (sic); intentaría acercamientos con empresarios, así como con grupos de clase media urbana, principalmente. Parece previsible que la estrategia del equipo de campaña panista se orientará principalmente a las zonas urbanas, con objeto de apoyar a sus candidatos a diputados locales.
Asimismo, un factor central serían los nuevos ediles que triunfaron por el PAN (39 municipios) y el apoyo que brinden a las campañas de gobernador como a las de diputados locales.
b) El alemanismo histórico y el "Neoalemanismo"
Por su parte, en el PRI la postulación de Miguel Alemán sería favorecida por la tradición del "alemanismo" histórico en Veracruz, lo que resultaría en una relativa recuperación de la votación de este partido. Lo anterior; aunque supeditado a una estrategia política integradora, tendrá que seleccionar con cuidado extremo los apoyos de grupos que pretendan proteger antiguos excesos bajo la égida de este movimiento político.
Como posible tendencia de reagrupación del priísmo veracruzano bajo una variante moderna del alemanismo o "neoalemanismo", este fenómeno político presentaría algunas de las siguientes características:
Igual que con el "neocardenismo" encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, para modernizar su legitimidad política el "neoalemanismo", como corriente política vigente tendrá que renovar su estrategia, táctica y alianzas políticas en Veracruz.
La analogía de algunos priístas que prefiguran el escenario del 2000 en la contienda para la Presidencia de la República, en un enfrentamiento entre Miguel Alemán por el PRI y Cuauhtémoc Cárdenas por el PRD, muestra una ansiedad que podría afectar la simpatía que despierta el virtual candidato priísta, aunque igualmente favorecería en el imaginario colectivo, una especie de "nueva grandeza veracruzana".
Este escenario, que enfrentaría en el 2000 a las dos corrientes en las que se dividió la élite triunfante de la Revolución Mexicana, podría actuar en favor de una polarización innecesaria en el Estado para un proyecto político cuya principal razón será, en el mediano plazo, el gobierno de Veracruz.
No obstante, la postulación de Miguel Alemán como rearticulador de los diferentes grupos de ese partido que disputaron la candidatura del tricolor podría, asimismo, convertirse en un paulatino proceso para favorecer antiguos grupos de poder en el Estado. Ya en campaña, al interior se generaría una intensa disputa entre los grupos priístas por las posiciones y los recursos, con miras a fortalecerse a la llegada de Alemán Velasco al Gobierno del Estado.
c) Morales Lechuga y el "movimiento social"
La candidatura de Ignacio Rey Morales Lechuga- que, por la "aparición" de dificultades parece afectar intereses de diverso tipo-,contempla alianzas con el PT, el PVEM o el PC, y el apoyo descartado de Convergencia por la Democracia (Cp1D), organismo cuyo dirigente es el ex gobernador actualmente preso, Dante Delgado Rannauro y con la cual el PRD mantuvo alianzas fructíferas en el pasado reciente.
De paso, el aparente "retiro electoral de Cp1D será muy probablemente un factor decisivo -si no nos excedemos en nuestra estimación-, en las futuras campañas.
Hasta el 30 de marzo, cuando parecía ya imposible su postulación por el PRD, el reto de Ignacio Morales Lechuga radicaría quizá en ampliar su política de alianzas; incrementar la participación ciudadana en sus labores proselitistas; explorar nuevas fuentes de financiamiento, así como capitalizar los grupos sociales y políticos inconformes con la actual administración estatal.
En una estrategia de contestación política, el "movimiento social" de Morales Lechuga -que hasta ahora logró una amplia presencia en los medios, en detrimento de los otros candidatos y partidos-, un factor decisivo radicaría en la inconformidad ciudadana derivada de la agudización de la crisis petrolera y sus repercusiones económicas en Veracruz, entidad que tiene aún fuerte dependencia de esos recursos.
Un factor de acción indirecta, favorable y/ o desfavorable para Morales Lechuga serán las declaraciones de nuevos "alemanistas" que en el afán de oportunidad política erigieron "peligros para la República" en la candidatura del ex embajador de México en Francia; también la preliberación afortunada de Vázquez Chelius y sus declaraciones de alta moral política, entre otros.
Por los intereses que se manejan y los grupos recientemente "reactivados" en este aspecto -el desarrollo de contracampañas podría centrarse el reto principal del ex procurador como candidato, quien sería objeto de una de las más intensas campañas para disminuir su popularidad. El menor logro de esa estrategia adversa seria mantenerlo "a la defensiva", disminuyendo la discusión sobre su propuesta política.
Conviene advertir que, en un escenario adverso -incluida la resolución negativa del Congreso Nacional del PRD- el Exprocurador mantiene viva la discusión sobre su candidatura, una cualidad que advierte capacidades útiles para el próximo periodo, cuando se concreten las campañas proselitistas.
Morales Lechuga tendría que desarrollar realmente, con plazos políticos muy cortos, lo que se propuso en un principio: la generación de un "movimiento social" capaz de reactivar a su favor grupos ciudadanos emergentes; un "movimiento social" capaz de "dar el vuelco" a la historia en la entidad. El reto es enorme.
En todos los casos, el tiempo actúa como exigente implacable.
* Licenciados en economía con maestría en ciencia política; ambos también son responsables editoriales del proyecto Informe Ejecutivo de la Política en Veracruz.


















