¡Aquel PAN! Cuando se perdió el rumbo. Manuel Zamora Casal
¡Aquel PAN!
Cuando se perdió el rumbo
Manuel Zamora Casal *
Aunque los partidos políticos se conciben como instituciones que organizan en posturas y directrices los consensos parciales de la sociedad, no les son ajenos los disensos en su vida interna. Y cuando el partido está en formación o en un momento relevante, como sería el de su consolidación como opción de gobierno o el de tomar una decisión de máxima importancia, suele ocurrir al interior una fractura entre quienes han buscado fortalecerlo mediante la oportunidad de soluciones pragmáticas y los que intentan desarrollar los espacios de discusión y representación políticos.
El caso de Acción Nacional es, quizá, representativo de la mecánica descrita. Y los primeros disensos irreconciliables en su interior ocurrieron ante la postura que oficialmente asumió el Partido tras las elecciones de 1988. La pregunta es ¿hará disensos aún más decisivos en este instituto político?
Muchas personas, a lo largo de mi trayectoria política, me han calificado como "un romántico de la política"; otros, como un "Quijote". No sé si tengan razón o no, pero sí tengo conciencia plena que desde estudiante abracé esa hermosa actividad, imbuido por dos rasgos perfectamente definidos: uno desde mi infancia, pues me tocó vivir en el seno de una familia participativa en los problemas sociales de su comunidad y esa actividad siempre se realizó con profundo sentido solidario y ético.
El segundo rasgo, al crecer en el conocimiento de la vida, comprendí que lo que había vivido con el ejemplo cotidiano de mi abuelo y de mi padre me impulsaba de manera impostergable a poner en marcha toda mi humana capacidad para llevar adelante ese proyecto de vida, anteponiendo siempre el bien común a cualquier apetito personal.
A manera de introducción es todo lo expresado anteriormente, porque también quiero hacer una breve referencia de lo que viví y aprendí de esos dos personajes que fueron parte del engranaje que sirvió para que se echara a andar la maquinaria que posteriormente daría origen al Partido Acción Nacional. Me refiero a mi abuelo, el licenciado Manuel Zamora Cabañas, y a mi padre, el ingeniero Manuel Zamora y Duque de Estrada. Por referencias que mi padre me hizo y por las anécdotas que el propio "Palo" -así le decíamos los nieto- nos contó, sé que mi abuelo participó en la defensa del Puerto de Veracruz contra la invasión norteamericana de 1914, y ante lo inevitable por la superioridad bélica del enemigo invasor, cuando tuvo que rendirse la plaza, fue mi abuelo quien habiendo participado activamente en la defensa, redactó el acta de rendición, la cual fue bajo condiciones de dignidad y no de entreguismo, lo que le valió el reconocimiento y respeto del comandante de la flota invasora para los que con heroicidad defendieron su Veracruz.
Cabe resaltar que el licenciado Manuel Zamora Cabañas se significó siempre por su militancia en la oposición y así puedo decirles que participó en unas elecciones para diputado federal -por Alvarado- y ganó, pero cuando se presentó al recinto de la Cámara de Diputados a tomar posesión de su cargo, un "piquete de soldados" le impidió el acceso y el teniente que estaba al frente de ellos le manifestó que tenía instrucciones de no dejarlo entrar, pero que podía pasar a cobrar sus dietas en la Tesorería. Mi abuelo se retiró del lugar-desde luego no cobró "sus dietas"-y nos contaba a los nietos del profundo sentimiento de impotencia que ése acontecimiento le ocasionó, pero nunca desánimo, pues decía él que ahí se empieza a construir la democracia.
Esa inquietud después desembocaría en la formación de un partido con principios y actividad permanente, mas para llegar a ese punto, antes tuvo que vivir la campaña y las amarguras del fraude de 1929, cuando el gobierno "revolucionario" de Calles -pues aunque el presidente era Portes Gil, Calles era "jefe máximo de la Revolución"- cometió no en contra del maestro Vasconcelos, sino contra toda la Nación mexicana. El fraude electoral, por medio del cual impusieron al presidente "nopalito", Pascual Ortíz Rubio, quien era un maniquí de Calles, hizo reflexionar a mi abuelo, quien desde estudiante cultivó amistad con distinguidas personalidades como Rafael Preciado Hernández, Efraín González Luna, Manuel Herrera y Lasso, Aquiles Elorduy y Manuel Gómez Morín, quien el 1o. de junio de 1939 le escribió a mi abuelo una carta que entre otras cosas decía:
"...Por eso hemos pensado en Acción Nacional, NACIONAL en cuanto postula la primacía de la Nación; quiere la afirmación de sus valores esenciales de tradición, de economía, de cultura, y busca inspirar la ordenación jurídica y política de la Nación, en el reconocimiento de la persona humana concreta, cabal, y de las estructuras sociales que garanticen verdaderamente su vida y su desarrollo. ACCION , porque quien dice establecimiento de una doctrina básica, dice también implícitamente, la necesidad de abandonar el bizantinismo de las discusiones críticas para adoptar una postura resuelta, una actividad definida, una acción constante de defensa y de realización de esa doctrina.. "
Ésa carta, como otras muchas que se cruzaron en aquel entonces Gómez Morín y mi abuelo, fueron las primicias de lo que a la postre desembocaría en la formación de Acción Nacional. En el intercambio epistolar de estos dos personajes, una pieza importante fue mi padre, pues cómo estarían las cosas en el México de aquella época que no había servicio postal, de tal suerte que el emisario epistolar fue mi padre, que en aquellos años acababa de terminar sus estudios en la Escuela de Minería, en la ciudad de México. Manuel Zamora y Duque de Estrada decía jocosamente: "Ésa fue mi primera colaboración con Acción Nacional, el servir de enlace con don Manuel Gómez Morín."
Todos esos acontecimientos sirvieron para forjar el documento que como informe de labores presentó el Comité Nacional Organizador de Acción Nacional a la Asamblea Constitutiva, en voz de su presidente, licenciado Manuel Gómez Morín, efectuada la mañana del jueves 14 de septiembre de 1939 en el edificio del Frontón México. A continuación del informe presentado por Gómez Morín, tomaron la palabra los delegados a la Asamblea Constitutiva, correspondiendo el primer turno al licenciado Manuel Zamora Cabañas -mi abuelo-quien en los dos últimos párrafos de su intervención dijo: "...Señores: la labor es honda, la labor individual se pierde, nosotros como Acción Nacional, en un conjunto enorme, cuánto es lo quepodemos realizar. Aislados y solos indudablemente seremos vencidos; la disciplina, el conjunto, con ellos se multiplica el valor, y el valor y la decisión no son solamente la acometividad; tengamos nosotros la acometividad necesaria para que se cumplan los principios y encarnen en la conciencia nacional, y para este sacrificio, la Delegación en conjunto. Veo caras y comprendo que no hay entre vosotros quien aspire a cargo personal, no nos trae aquí para mañana ir afirmar las nóminas.
"Como ha dicho el licenciado Gómez Morín, somos manos limpias, somos todos trabajadores que hacemos a un lado las preocupaciones personales y del momento para tener la preocupación magna de los destinos de la Patria. ¿Cómo, señores delegados? Yo recuerdo, y recuerdo siempre con emoción las palabras aquellas del más escéptico de los poetas, aquél que no creía en muchas cosas y que ante la niña de los ojos azules, como dos estrellas azules, después de afirmar que sí creía en el Padre y en el Hijo, agregaba que también creía en el Espíritu Santo, porque yo sé que el Espíritu Santo ha. lanzado a la faz de la tierra un grupo de caballeros que llevan una coraza infranqueable y que van con todas las armas propias para combatir la deslealtad y el deshonor, la hipocresía, la concupiscencia; van armados con esas armas capaces de vencer y de destruir a los enemigos del género humano. Vosotros; señores delegados, traéis, ya lo sé, esa coraza. A cumplir pues, la misión, y a imponer las virtudes de las que se os ha hecho paladines, por quien puso en vuestro corazón ideales tan altos".
Los conceptos vertidos por mi abuelo en esa primera intervención de la Asamblea Constitutiva de Acción Nacional, sumados a los del maestro Herrera y Lasso y los otros muchos que con su participación enriquecieron ese legado histórico que dio paso ala formación de Acción Nacional, como instrumento democrático que aspira a la afirmación de los valores esenciales del género humano, al establecimiento de un orden jurídico y político en la Nación, con mentalidad democrática y plural para que en México se lograra el respeto y el reconocimiento de todas las corrientes de opinión, fueron durante muchos años el sendero a seguir por quienes militamos en este instrumento de cambio, puesto al servicio de México por los visionarios mexicanos del 39, que participaron en la formación de Acción Nacional.
Así, a partir de ese momento, se empezó a escribir en nuestro país la historia de la transición del barbarismo político hacia la democracia, objetivo que lamentablemente aún no se ha logrado, por lo que considero muy importante hacer aquí algunas remembranzas de casos héroes que se enfrentaron armados sólo con su valor y espíritu cívico, a los gorilas y caciques (del PNR primero, después PRM, ahora PRI), de tal suerte que el 17 de marzo de 1940, al celebrarse simultáneamente dos reuniones de Acción Nacional, una en Morelia y la otra en Querétaro, la respuesta del gobierno del general Lázaro Cárdenas (papá de Cuauhtémoc) fue encarcelar a los militantes ahí reunidos y consignarlos ante el Ministerio Público Federal por "los delitos de incitación formal y directa a la rebelión" e "injurias a funcionarios y al señor Presidente de la República". Veintiséis horas duró la detención y las autoridades luego tratarían de justificar el secuestro aduciendo que la detención se realizó para protegerlos de la indignación popular, provocada por los "ataques e injurias de aquellos a los héroes".
El 7 de julio de 1940, la Nación mexicana se vio envuelta en sangriento fraude electoral (otro más de la larga lista). Dice Calderón Vega: "... En lo interno e íntimo no hubo mexicano que no se doliera de aquella burla y patraña sangrienta que el General Cárdenas hizo al pueblo..." En esa fecha, cuando Lázaro Cárdenas se acercó a votar en la casilla ubicada en las calles de Juan Escutia, manifestó en forma un tanto vaga que había irregularidades que le impedían votar ahí, y es que en la fila de votantes se encontraban Gómez Morín, Manuel Ulloa, Luis de Garay, Aquiles Elorduy y otros fundadores de Acción Nacional. Pocos minutos después de que Cárdenas se retiró por las "anomalías presentes en la fila" se consumó uno de los más arteros atentados del "gorilismo" gubernamental en contra de indefensos ciudadanos; en ese artero ataque perdieron la vida apunta de ametralladora Diego Pineda, Lidoro Villanueva, Juan Castillo, Félix Salgado, Jesús Nava y Pedro Kuri; todos ellos militantes de Acción Nacional.
Con ésta cobarde acción que no resultó ser un caso aislado, pues ese día se distinguió porque a lo largo y a lo ancho de nuestro país se vivieron un sinnúmero de éstas infamias, sello característico de los regímenes de la Revolución, ya estaba bien claro y delineado cuál sería el camino a seguir por los militantes de Acción Nacional en las siguientes décadas: tendrían que sufrir vejaciones, atropellos, encarcelamientos y asesinatos como la matanza del 2 de enero de 1946 en León, Guanajuato, para tratar de instaurar en el suelo patrio un sistema democrático que permita al ciudadano común ejercer sus derechos cívicos.
Así, bajo ese tenor, se desarrollaron las primeras campañas de Acción Nacional y es por el camino pacífico de la gallardía y la dignidad como llegan en 1946 las primeras voces independientes al Congreso de la Unión. Cuatro fueron los primeros diputados de Acción Nacional: Miguel Ramírez Munguía de Michoacán, Antonio L. Rodríguez de Nuevo León, Juan Gutiérrez Lascuráin del Distrito Federal Aquiles Elorduy de Aguascalientes. Cuatro triunfos inobjetables, obtenidos por movilización multitudinaria de simpatizantes, obligarían a la maquinaria para el fraude del régimen, ahora representada por Miguel Alemán, a apretar los candados de la libertad, intensificando hábilmente las dosis de diatriba y terror, causando por un lado desánimo y apatía entre los electores y por otro un gran pánico a cualquier actividad política. En ese ambiente de temor y deserción, me tocó vivir los primeros años de mi vida, ahí fue donde mi abuelo y mi padre realizaron una significativa labor social, enarbolando siempre la bandera libertaria de Acción Nacional, no obstante las críticas y los sinsabores de una lucha dispareja, sin equidad en contra de un aparato gubernamental dispuesto a impedir por todos los medios a su alcance, el crecimiento y desarrollo de ¡aquel PAN!, que con dignidad, independencia y entereza se oponía al gobierno y su partido, que no es otra cosa que la secretaria electoral del sistema político mexicano.
Muchos fueron los embates del sistema, para destruir ¡aquel PAN! De muy distintas formas trataron de ocultar ante la opinión pública los avances, y muchos de los intentos de sedición para desunir, pero ¡aquel PAN! resistió los embates, cimentando siempre su actuación en cinco premisas fundamentales: la democracia interna, la congruencia entre lo que se dice y lo que se hace, el respeto a la dignidad humana, el derecho a disentir y la disciplina en la actuación. Pero lamentablemente, aprovechando el crecimiento de ¡aquel PAN!, se infiltraron personas que antepusieron sus intereses personales por encima del interés general de la Nación y con su actitud se contrapusieron a la aseveración que en 1939, realizó mi abuelo ante la Asamblea Constitutiva "...veo caras y comprendo que no hay entre vosotros quien aspire a cargo personal, no nos trae aquí para mañana ir a firmar nóminas..."
¡Sí! En el pasado reciente, ese organismo se vio plagado de infinidad de personas que hábilmente ingresaron ala burocracia interna del Partido y desde ahí, han manipulado para realizar la primera gran traición a los principios de doctrina y a la militancia, pues se discutía ya en los 90- sobre la aceptación o no del subsidio gubernamental y para determinar la postura del Partido se realizó un referendum entre la militancia. El resultado fue: más del 70% se pronunció en contra de recibir el subsidio y menos del 30% por aceptarlo; no obstante ese resultado, la dirigencia nacional encabezada por Luis H. Álvarez, dando la espalda al principio democrático, decidió aceptar el subsidio y ahí, en ese momento, dio el primer paso traicionando los valores democráticos que dieron origen a ¡aquel PAN! y se inició la pérdida de su independencia frente al poder público, justificando con ello las millonarias y deshonestas "aportaciones" del gobierno para su partido de Estado.
Manuel J. Clouthier -Maquío- decía: " El PAN es un partido rabiosamente democrático...", pero a él no le tocó ver cómo la dirigencia declinó gravemente en ese aspecto: Luis H. Álvarez nunca quiso abrir una línea de investigación a ese respecto -¿por qué sería?- aun cuando existía el clamor de la militancia para que eso se realizara. A Clouthier no le tocó vivir la época en que el Comité Central del PAN cambió las decisiones de las Asambleas y Convenciones para destituir dirigentes y postular como candidatos a los: perdedores "amigos" de los dirigentes, ni tampoco le tocó ver la época de las "concertacesiones" donde se cambia la voluntad popular por mendrugos de poder.
Pero sí le tocó vivir en carne propia una gran traición: cuando el PAN por medio de Luis H. Álvarez y Diego Fernández de Cevallos, reconoció como válidas las elecciones de 1988. A raíz de esto, al término de un mitin en el Ángel de la Independencia, Maquío manifestó públicamente no estar de acuerdo con el documento firmado por el PAN y el Gobierno: "Voy a mi tierra dijo- a la campaña municipal; a mi regreso discutimos eso y si el PAN no cambia esos puntos, formamos otro partido" Fueron esas las últimas palabras que escuché de Maquío, pues lamentablemente la muerte lo alcanzó y jamás volvió.
Muchas de las personas que nos retiramos de las filas de ese organismo político y algunos de quienes todavía "creen" que militan en ¡aquel PAN!, vemos con tristeza cómo se ha echado por la borda el esfuerzo y el sacrificio de tantos héroes mexicanos que gallardamente entregaron su vida para lograr un México democrático y plural, pues lamentablemente, se ha pasado del monolítico partido del estado, al monopolio cupular de los partidos.
Finalmente, debo hacer una consideración respecto a quienes nos retiramos de las filas de ese instituto. Lo hicimos no sin antes luchar afanosamente porque se regresara al seguimiento de los ideales traicionados, pues nosotros no nos salimos del PAN, fue el PAN perversamente manipulado por sus dirigentes el que se desvió de los principios éticos y morales que aprobaron como documento doctrinario los visionarios mexicanos del 39, que participaron en la formación de Acción Nacional, nosotros luchamos hasta el último momento para que se retornara a la vida democrática y a las tesis de la doctrina social cristiana del respeto a la dignidad de la persona y el humanismo político del que nos habló Gómez Morín.
* Manuel Zamora Casal fue dirigente estatal del Partido Acción Nacional y diputado local. Actualmente presidente del Partido Foro Democrático.


















