Municipios deficitarios, riesgo de ingobernabilidad. Ignacio Morales Lechuga

Municipios deficitarios, riesgo de ingobernabilidad

Ignacio Morales Lechuga

El viernes 22 de mayo de 1988 dio inicio el foro "Tesis y compromisos de los candidatos a la gubernatura del estado de Veracruz para fortalecer el municipio libre", a iniciativa del Ayuntamiento de Xalapa, en el cual participaron los candidatos al Gobierno de Veracruz.

El aspirante postulado por los partidos del Trabajo y Verde Ecologista de México, Ignacio Morales Lechuga, al participar en el evento, manifestó que este ejercicio marca una nueva forma de hacer política en la entidad, ya que por primera vez se convocó a una confrontación de ideas, de reflexiones, de proyectos y de expresiones entre las diversas opciones políticas en campaña acerca del nuevo papel de los ayuntamientos en esta etapa de transición.

Si bien es cierto que los ayuntamientos y los municipios han tenido en los últimos años algunos avances en cuanto al apoyo económico o hacendario, también estamos muy lejos de alcanzar un concepto maduro, actuante y característico de nuestra etapa sobre lo que debiera construir un municipio libre.

Hablar de municipio libre en nuestra entidad y en nuestro país, es hablar de una historia que ha caminado en sentido inverso. Lamentablemente en la Convención de Querétaro los veracruzanos perdimos el debate sobre el municipio libre. Heriberto Jara, quien había propuesto la libertad hacendaria para que fuera posible la libertad política, perdió el debate en la asamblea al favorecerse la tesis sostenida por el legislador jalisciense Baca Calderón, que hacía depender al municipio de las haciendas estatales.

El "pordiosero" de la Federación

A partir de ese momento quedaba sellada la historia del municipio como algo accesorio a una entidad federativa, y ante este hecho también se le colocaba a lo último de las estructuras administrativas y republicanas de nuestro país. Así, con el paso de los años, llegamos a la paradoja de convertir al municipio en el "pordiosero" de la Federación, porque en este país a partir de 1917 empezó un avance paulatino para impulsar las facultades del gobierno federal por las de sobre toda la República y se fue privando a las entidades federativas y a los municipios de las facultades reservadas que no habían sido concedidas al gobierno federal.

Para muestra de ello cualquiera puede observar que cuando menos se han realizado o agregado 26 alas 30 fracciones que contenía el Artículo 73 de la Constitución General de la República, en las cuales la Federación se apropia cada día de más facultades para después revertirlas engañosamente mediante una supuesta coparticipación, coordinación o competencia concurrente entre la Federación, los estados y los municipios.

Este Artículo 73 ha sido también una de las estrategias constitucionales para que en México se fuera desarrollando el presidencialismo a ultranza: una deformación de una institución republicana que acabó por convertir al titular del Ejecutivo Federal en el dueño de este país. Ese modelo de presidencialismo a ultranza ha sido imitado por los gobiernos estatales, por esa razón al Ejecutivo estatal lo hemos deformado en una especie de "gobernador cacique" que está por encima de los ayuntamientos y de los municipios. Con estas dos acciones hemos tenido un resultado funesto: el 90 por ciento de los habitantes de los municipios de la República, quienes son la mayoría de nuestros conciudadanos, viven en municipios que reciben la mínima parte del presupuesto nacional, pues el 80 por ciento de estos recursos se queda en manos de la Federación. La pirámide hacendaría y de reparto fiscal está invertida, es decir, donde están los más es donde menos tienen y donde están los menos es donde se acumulan más de las 4 quintas partes de cada peso que se recauda en México.

Debido a esta tendencia deformante, la mayoría de los habitantes de los municipios de la República padecen situaciones como la pobreza extrema y la fractura social. No hay que recorrer toda la entidad para darse cuenta de ello, en los últimos 15 años Xalapa ha sido reflejo de la migración del campo a la ciudad: más de 60 colonias se han creado, especialmente en la zona oriente, como una expresión de la marginación y la miseria por las ineficientes políticas aplicadas hacia nuestro sector primario, agrícola y agropecuario.

Esto genera sobre las autoridades de los municipios urbanos una demanda constante de abasto, escuelas, servicios públicos, salud o de los otros renglones importantes de la administración municipal; demanda que se ve desbordada con frecuencia. Esa misma realidad acompaña a la mayoría de los municipios del país y representa el paradójico centralismo/federalismo en el cual vivimos, pero es también el motivo de la lucha por la transición democrática que desde hace años se ha iniciado en este país.

México y Veracruz no pueden ser propiedad política o patrimonio exclusivo de una sola persona, ni tampoco los ayuntamientos, porque no pueden someterse los dictados y las políticas de los otros poderes a una sola gestión central que emane del Palacio de Gobierno en nuestro Estado o del Palacio Federal en todo el país. Este proceso electoral tiene una connotación completamente diferente a los anteriores porque ya no está en juego quién va ser electo gobernador del Estado, sino sobre cuál modelo se aplicará en Veracruz: en lo político, el de la democracia o el del autoritarismo; en lo económico, el del neoliberalismo o el de la democracia económica y social.

Ayuntamientos y sociedad civil

Si optamos por el triunfo de la sociedad civil estamos hablando no de un triunfo electoral, sino de un cambio impulsado por la misma sociedad veracruzana: una sociedad politizada, culta y educada que ha decidido impulsar ella misma una auténtica transición ante la indolencia de partidos políticos que al sentirse mayoritarios y grandes han visto con desprecio el movimiento hacia la democracia, que no han logrado sentarse con el Gobierno Federal en una mesa para impulsar lo que han llamado "reforma del estado", ni han logrado cambios en casi 4 años sobre el modelo económico, la política social, el conflicto de Chiapas, la educación o el desarrollo.

Por eso estos espacios y movimientos son ciudadanos. Por eso creo firmemente que los ayuntamientos, jugándosela al lado de la sociedad civil, están impulsando la transición que el país reclama, exige y merece. Y esta transición significa también el cambio de las políticas económicas y sociales en el país, porque el reclamo constante a lo largo y ancho de toda la entidad es el desempleo. ¿Y cómo no va haber desempleo si tenemos unos gobiernos federal y estatal que deciden apoyar a 40 familias con 40 mil millones de dólares, con 36 mil millones de dólares para los bancos, 2 mil 500 millones de dólares para los constructores de autopistas y otros 2 mil 500 millones de dólares que han llamado "rescate financiero" estratégico nacional, mientras que al sector primario de nuestra economía, a la planta productiva veracruzana sólo le tocan mil 290 millones de pesos, lo que quiere decir 140 millones de dólares para 4 millones de veracruzanos?

Ése es el modelo que impide que la famosa recuperación económica, el crecimiento económico, se refleje en nuestros bolsillos y nuestras mesas, pues toda la recuperación se está quedando arriba, a 10 mil metros sobre el nivel del mar; solamente en los aviones la ven. Mas la nuestra es la vía alterna para la construcción de la democracia, en la cual tanto los municipios como la sociedad tienen el mismo papel a desarrollar porque los municipios han sido los pordioseros de la Federación y del Estado, y la sociedad civil en estos tiempos neoliberales a ultranza, será también dentro de poco la pordiosera de esta entidad: los hombres sin empleo y -lo digo en sentido admirativo, no peyorativo- los miserables hombres del campo que no encuentran la forma en que sus productos vuelvan a valer.

Los extremos del centralismo

Si quisiéramos hacer un ejercicio sobre la historia fiscal de los municipios nos encontraremos que a partir de los años Setenta este país se uniformó fiscalmente, se estableció primero un convenio único de coordinación fiscal y luego prácticamente todas las leyes se volvieron federales. Se canceló en consecuencia la posibilidad de que los ayuntamientos obtuvieran recursos propios por licencias, impuestos, predial, derechos por servicios de agua u otros aprovechamientos y se estableció una regla de absoluta y total dependencia hacia las participaciones federales y hacia las transferencias de la Federación a los estados.

Incluso se llegó al extremo del centralismo al mandar recursos etiquetados. Por ejemplo: durante muchos años fue incluida la construcción de la planta nucleoeléctrica de Laguna Verde en el presupuesto de Veracruz, como si fuera un presupuesto de la propia entidad manejado exclusivamente por la Federación o como si los veracruzanos lo hubiésemos pedido. También se incluyó en el presupuesto estatal la ampliación de las instalaciones de PEMEX, aunque sabemos que en esos recursos no existía un claro concepto de derrama o beneficio social más allá de empleos descentralizados. Este modelo fiscal fortaleció la figura del presidencialismo a ultranza y la de gobernador cacique, que deben ser objeto de cuestionamiento para los cambios que se impulsen a partir de este proceso electoral.

Por eso cuando hablo de cambio hablo de una transición, y cuando hablo de una transición hablo de una vía alterna, y cuando hablo de una vía alterna hablo de un modelo totalmente diferente y es un modelo que no choca con la posibilidad de implantarlo porque la manera de desarrollarlo es muy sencilla: el voto y la urna, el cuidado de los votos, la promoción del sufragio, el control de las urnas, la legalidad del proceso electoral.

"Sueños guajiros"

Continuar en un país que dependa de un solo hombre equivale a lo que ya hemos vivido: una noche dormimos como un país revolucionario con identidad nacional; con un modelo educativo gratuito; con derecho a la vivienda, a la salud y al empleo; con universidad para todos; con una aspiración a formar parte de una sociedad de bienestar y en una clase media de una sociedad homogénea, y al otro día despertamos enterándonos de que ya éramos ultraneoliberales miembros de una economía de mercado; que nos lanzaríamos a conquistar la globalización; que formaríamos parte de un mercado común americano; que nos enfrentaríamos a los europeos; que vendrían miles de empresas al territorio nacional; que el empleo abundaría, que México crecería y se constituiría como parte del "Primer Mundo".

Esos sí son sueños guajiros: el país está descapitalizado, el campo abandonado, la microindustria tronándose los dedos, las tasas de interés elevadísimas y los únicos que han sido rescatados han sido los banqueros, constructores de autopistas y grandes industriales porque la mayoría de los mexicanos y los veracruzanos viven en el olvido.

Por esta razón yo he hablado, de un nuevo concepto: la refundación del municipio libre. Debemos tener una cultura y un movimiento refundacional, y al decir "refundación" estamos hablando de una redistribución de poderes, porque finalmente el poder que demanda del pueblo es transmitido a sus servidores públicos para que se dé respuesta a las necesidades que la propia comunidad plantea; aunque no por eso planteamos una reforma que fortalezca lo que hasta ahora ha tenido el municipio. Porque el municipio tiene que ver con todo y muchas veces no tiene facultades efectivas en muchos campos de la administración.

El deterioro ambiental

Estamos viendo la destrucción de las cuencas hidrológicas de Xalapa por la contaminación y el municipio puede intervenir, pero tiene que hacerlo con el Estado y la Federación. Los incendios están acabando con los bosques y no podemos intervenir los veracruzanos. En Perote me dijeron: "Ya basta, licenciado, ya paren la destrucción del Cofre de Perote". Esos incendios son hechos por manos criminales que ahora ya están solicitando el aprovechamiento de la madera; todos sabemos quiénes son y todos hemos visto la destrucción del Cofre de Perote, menos el Gobierno Federal y el Gobierno del Estado.

No podemos ser dirigidos por quienes no nos ven. Tenemos que convertirnos nuevamente en dueños de nuestro propio destino, de nuestra casa, porque un ayuntamiento representa al municipio que es nuestro entorno, nuestro hábitat. Por esa razón, al hablar de redistribuir el poder estamos hablando de devolver a los veracruzanos lo que en justicia nos corresponde.

Debemos resolver nosotros qué industrias y qué empresas queremos para Xalapa, así como el problema de la contaminación de nuestras cuencas hídricas; tenemos que preservar nuestros bosques y obligar a que todos respeten la política de desarrollo sustentable. Y tenemos que exigir que venga una comisión del Programa de las Naciones Unidas para el Medios Ambiente (PNUMA) del cual México forma parte- para que nos dé un diagnóstico del estado de funcionamiento de la planta nucleoeléctrica de Laguna Verde. Así sabremos el riesgo que tenemos para que se establezcan medidas de protección civil, medios de transportación y sistemas de alarma, así como autopistas que aparte de funcionar como vías de escape también sean pivotes del desarrollo; o si ese fuera el caso, pidamos la cancelación de la planta.

Pero lo que no podemos permitir es que se siga dirigiendo nuestro destino en forma tan absurda como se ha hecho hasta ahora. Porque aquí cabría decir: "Gobierno federal, si no me vas a ayudar, cuando menos déjame hacer mi mejor esfuerzo para salir adelante"; pero no solamente no me ayuda, sino que ha reducido las inversiones aquí y aparte bloquea la planta productiva veracruzana cuando suscribió un Tratado de Libre Comercio que ha venido a dañar y a poner en riesgo el futuro de millones de veracruzanos en la caña de azúcar, ha agredido a los citricultores y desde 1992 abrió las fronteras de este país para que entrara carne indiscriminadamente y sin control alguno a toda la entidad, con lo que la ganadería veracruzana ha pasado a segundo plano después de haber tenido siempre el primer lugar en producción ganadera.

Asimismo levantó la tasa de interés por un problema económico generado por el mismo gobierno: la hecatombe del 20 de diciembre de 1994, al extremo de la bancarrota y por eso hay miles y miles de deudores veracruzanos que no encuentran salida económica o jurídica a su problema.

Esa agresión es la que se necesita detener por un gobierno del Estado y autoridades municipales que se involucren con la problemática veracruzana, que gestionen una relación más justa y equitativa con la Federación. Esto es parte de la transición que se está construyendo en una nueva etapa político electoral desde Veracruz.

La refundación municipal

De este modo, la refundación implica también una reestructuración orgánica y funcional de los municipios. Un sentido de devolución de todo lo que se les ha escamoteado a través del Artículo 73 Constitucional y que no se les ha devuelto con la reforma al Artículo 115 de 1983. Y yo marcaría cuatro reglas muy sencillas para la refundación municipal:

  1. Que les sea entregado a los municipios todo aquello que pueda serles devuelto por parte de la Federación y del Estado, porque no le corresponde todo al Gobierno Federal y al Presidente y casi nada a los ayuntamientos. Nos corresponde todo a nosotros como ciudadanos y lo vamos a resolver vía nuestras autoridades municipales, vamos a ver qué reservamos al Estado y qué reserva el Estado a la Federación. Esa es la regla que han seguido los países federados y es la que están siguiendo los países centralistas que se están federando o que están actuando mediante autonomías como podría ser el caso de España, Francia, Italia y el de otros países latinoamericanos.

Eso es cambio, eso es transición.

  1. En consecuencia, los ayuntamientos deben estar investidos de facultades, competencias y recursos para poder hacer frente a los problemas que empiezan a ser o ya han sido desbordados, así como implementar las políticas tanto de las nuevas áreas que les corresponderían de manera exclusiva como las que compartan con el Estado y la Federación.
  2. Si hemos dicho que el municipio es el pordiosero de la Federación, quiero reiterar que las congregaciones son los olvidados de los olvidados de nuestro sistema municipalista o republicano y no tienen posibilidad alguna de respuesta a los planteamientos de las necesidades de sus habitantes. Demandan con frecuencia recursos, presupuesto, obra, y ante la falta de respuesta de las autoridades estatales y municipales, optan por llevar movimientos para erigirse en otro municipio. Por eso Veracruz ha saltado de 203 a 210 municipios en los últimos 15 años, y con ese ritmo no van a caber los tres dígitos para dar cabida a los municipios en esta entidad. Así que debe fortalecerse el papel de las congregaciones y establecer cómo deben participar éstas en el reparto presupuestal, de facultades y en la redistribución de poder.
  3. Todos sabemos que más del 10 por ciento de nuestra población es Indígena, y gran parte de la población indígena está configurada por comunidades, lo que hoy hemos dado en llamar las etnias. Atender en estos momentos a las etnias debe ser otro de los puntos centrales que integren el debate del fortalecimiento, de la reforma y de la refundación municipal, para buscar que los indígenas se integren cultural, económica y socialmente al desarrollo de la entidad sin que esto signifique un enconchamiento, una reserva, o en su defecto un mecanismo de atraso recreándose en sus propias instituciones sin posibilidad de evolución.

Estas serían las cuatro vertientes de la refundación municipal. Como puede verse, no planteo una tibia reforma que consista sólo en aumentar participaciones. Ya estamos cansados de que se queden con los cacahuates y nos manden las cáscaras de nuestros cacahuates. Y tienen que estar conscientes también las autoridades federales y estatales que proceder a una tibia reforma sería tan sólo una actitud gatopardista: "Cambiemos para que sigamos siendo los mismos, cambiemos para que la situación no varíe".

Debo advertir que si no hay un cambio real, las condiciones de caos y de ingobernabilidad tenderán a aumentar en toda la geografía veracruzana. Hoy no puede hablarse en Veracruz sólo de municipio deficitario porque hay déficit social, económico y político. Tenemos rezagos en el avance democrático municipal, pero también lo tenemos en todo lo que corresponde a la prestación de servicios como agua, pavimento, contaminación, alumbrado, banquetas. Hoy vuelve a ser un clamor permanente la regularización de la tenencia de la tierra, la seguridad pública., la planeación urbana y frecuentemente escucha uno el clamor de empleo, más empleo.

Hacia una cultura democrática

Resolver la problemática de estos municipios que yo llamaría deficitarios en lo social, en lo económico y en lo político, que carecen incluso de la capacidad de respuesta ante los problemas que los aquejan, lo cual se refleja en ausencia de gobernabilidad, ése es para mí el reto fundamental a resolver en los próximos años porque tenemos que estar conscientes que gobernar es planear y preveer, y no zigzaguear y corregir ni tapar hoyos. Y hace tiempo que en nuestro Estado se perdió la capacidad de planeación y de previsión.

Hoy no podemos, promover la construcción de una cultura democrática que asuma los retos de la transición; por eso saludo esta iniciativa, me solidarizo con los esfuerzos de toda la comuna y propongo que bajo cualquier circunstancia busquemos la fórmula para dar cauce a esta inaplazable demanda ciudadana.

Ciudadanos, ciudadanas; amigos y amigas xalapeños, con estas breves reflexiones y propuestas me permito motivar su participación y sus inquietudes. Con mucho gusto quedo atento al diálogo que habremos de entablar con la impresión y certeza de que los vientos de cambio, los compromisos con la democratización de Veracruz y con la transición son ahora nuestra tarea común. Muchas gracias.

* Discurso del candidato al Gobierno del Estado por los partidos del Trabajo y Verde Ecologista de México, Ignacio Morales Lechuga, al participar en el foro "Tesis y Compromisos de los CC. Candidatos a la Gubernatura del Estado de Veracruz para Fortalecer el Municipio Libre'; efectuado por iniciativa del H. Ayuntamiento de Xalapa Enríquez., Ver., el viernes 22 de mayo de 1988.