El asalto de la razón. Isael Petronio Cantú Nájera
La historia de memoria
El asalto de la razón
Isael Petronio Cantú Nájera
El PRD es el instituto político que aglutina hoy a la izquierda electoral en México, una izquierda que si bien decide mantener sus demandas sociales ante los cambios históricos del mundo, como la caída del bloque socialista, se convierte en demócrata. Es decir, plantea que los cambios sociales sólo pueden propiciarse mediante el consenso electoral.
El diputado federal y médico de profesión, Isael Petronio Cantú Nájera, narra cómo se fueron dando esos cambios cualitativos y cuantitativos de una izquierda sobreideologizada de los años 60 y 70, hasta la conformación del PRD. Con ese antecedente, busca definir las expectativas y dilemas del Sol Azteca ante la coyuntura de los difíciles comicios del 2 de agosto en Veracruz.
El PRD se construyó sobre la fuerte simiente de una izquierda social de amplísimo espectro. El Partido Mexicano Socialista, el cual a su vez también fue fruto de convergencias entre otros partidos y agrupaciones políticas, le abrió el camino al partido que hoy es la segunda fuerza nacional y estatal.
Para los viejos militantes de la izquierda socialista, la ruptura del bloque hegemónico del PRI, representada con la salida de un ex gobernador e hijo de uno de los próceres del panteón cívico de la, Patria, así como de uno de los ex presidentes del partido de estado, o casi único, etcétera, los tomó por sorpresa. Rápidamente salieron a relucir los viejos manuales de política, con el objeto de encontrar alguna tesis que sirviera de referente obligado para explicar el fenómeno de la ruptura "desde dentro
Hasta esos años la izquierda, llena de pugnas grupales, se debatía en una triste proporción inferior al 10 por ciento, casi marginal y el debate sobre las vías de la lucha que se debería de dar frente al gobierno y de manera superior al estado nacional. Era común oir en las plenarias el zahiriente adjetivo de "electorero" en contraposición con el de luchador y dirigente de masas.
Nace el Neocardenismo
El cardenismo, en la figura de Cuauhtémoc, llegó a revitalizar una izquierda sobreideologizada, que pronto se vio rebasada por las masas de campesinos, obreros, estudiantes y amas de casa, quienes contra su natural sentido de apoyo oficial decidieron unirse al nuevo movimiento. Cárdenas decidió presentarse con la suma del espectro Político de la izquierda mexicana, sin importar matiz alguno. El 88 fue año de definiciones y el país terminó por escindirse en cuatro grandes bloques: una amplísima izquierda partidista y social, una derecha amplia también, un centro titubeante y la abstención. La poderosa maquinaria del gobierno priista mañosamente se detuvo, y terminó por otorgarse de nueva cuenta el triunfo. Fraude, manipulación, corporativismo y miedo fueron los ingredientes del coktail que el PRI - gobierno mezcló para mantenerse en el poder.
Para el 89 las aguas se habían tranquilizado. Y de aquella gran masa vibrante de ciudadanos opositores al régimen se decantó la creación del Partido de la Revolución Democrática. En muchos estados funcionarios de primer nivel de gobierno o dirigentes del PRI siguieron rompiendo las viejas y arcaicas estructuras del Partido casi único. Hasta la fecha es común escuchar en viejos priístas que ellos nunca lo fueron, que su afiliación fue forzosa o simplemente les dieron la credencial.
La ruptura de Porfirio Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas tuvo un efecto potencializador y desestructurador hasta en las bases mismas del Partido Revolucionario Institucional. El trasvasamiento de militantes de un Partido a otro, de una organización a otra se convirtió en un nuevo fenómeno político que terminó por enrarecer las viejas relaciones orgánicas de los partidos existentes. En algunos estados, la marea de nuevos militantes provenientes del PRI desplazó por completo a los viejos cuadros de los partidos fundadores. En otros estados la resistencia no se hizo esperar y la amalgama militante dio un ejército de conversos. Furiosos, temibles, osados, los nuevos militantes retaban al gobierno casi como en las peores épocas de la izquierda contestataria.
Sea por concertacesiones, sea por elecciones limpias, sea por la última reforma electoral que ciudadanizó al Instituto Federal Electoral, la vieja pugna ideológica de ¿cuál camino seguir?, estaba zanjada: la vía electoral.
Los procesos electorales fueron adquiriendo legitimidad, validez y de una u otra manera más equidad, lo que los convirtió en el medio idóneo para alternar en el poder y hacer realidad el derecho inalienable que consagra la Constitución: de que el pueblo tiene en todo momento el derecho de cambiar su forma de gobierno. Ahora existen en el ámbito municipal gobiernos de la mas variada extracción partidista, hecho que nos habla de la gran diversidad ideológica en que viven los mexicanos.
La dirigencia veracruzana
Para Veracruz el fenómeno fue más terso. Ningún gran dirigente o funcionario público leal al PRI se salió para conformar el PRD. Fue el Partido Mexicano Socialista quien quitó y puso el nuevo membrete sobre el vano de la puerta. Los socialistas decidieron convertirse en demócratas y seguir la azarosa ruta de la lucha electoral de frente a una sociedad impermeable al proyecto socialista. Proyecto que ante los graves errores del socialismo real se encontraba más que desprestigiado.
La izquierda viró por completo y se encontró releyendo a Gramsci y sus "Cuadernos de la Cárcel", lectura necesaria para entender los nuevos vientos de la democracia y la irrupción de la "sociedad civil" en el escenario de la lucha política.
El PRD en Veracruz, atento a los cambios, creó en sus orígenes un sincretismo patético: lejos de definir una sólida estrategia y un programa de acción, optó por una suerte de "hermandad democrática", es decir, esenios de fin de siglo, y nombró una "pentapresidencia" formada por un miembro de cada grupo, en ese entonces relevante en la composición del partido: Isael Petronio Cantú Nájera, Guillermo Rodríguez Curiel, Rosa María Cabrera Lotfe, José Figueroa y Fernando Denis fueron los presidentes encargados de dirigir al PRD en su primer periodo. La perita-presidencia sólo logró amainar un. poco la lucha interna y sobrellevar los procesos electorales para elegir presidentes municipales. Terminó con un fuerte desgaste y la separación por abandono de tres de sus miembros.
El Segundo Congreso Estatal nombró como presidente a Armando Aguirre Herviz, quien liderado por la organización "Unión de Colonos, Inquilinos y Solicitantes de Vivienda de Veracruz" (UCISV-VER) pretendió hacer del Partido una amplia organización de masas, donde e1 escenario electoral se encontraba en segundo plano y s suya táctica de "quemar urnas" y exigir triunfos vez la "segunda vuelta" sólo dio como resultado algunos muertos, presos por desórdenes electorales y el desgaste de movimientos sociales de fuerte simpatía cardenista. El Segundo Congreso que eligió a Armando también sufrió la primera gran división, cuyo tema. central, fuera de los cargos de dirección, fue la estrategia para acceder al poder y una disyuntiva: elecciones e. movimiento de masas.
Acostumbrada la UCISV-VER a la compraventa de lotes, despensas, láminas y toda clase de artículos de primera necesidad; orientada para crear grandes contingentes de solicitantes y precaristas con los que presiona la entrega de terrenos o servicios por parte del gobierno. El modus operandi le permite a los dirigentes vivir bien, además, pronto se dieron cuenta que ese mismo padrón de solicitantes les servía para impactar las estructuras partidistas, es decir, un corporativismo populista dentro del PRD.
Propuesta democrática
Contra esa propuesta de política de masas se erigió la propuesta de un partido ciudadano y eficiente en los procesos electorales, corriente que articuló en Propuesta Democrática y que ganó la tercera dirección del partido, quedando al frente el psicólogo Domingo Alberto Martínez Resendiz En el tercer periodo se logró un avance substancial en la organización del Partido, en la institucionalización de sus niveles de dirección en la educación política de sus militantes y la coordinación legislativa y las demandas populares. La nueva dirección pudo entablar un diálogo transparente con la ciudadanía y los medios masivos de comunicación, a tal grado que en los procesos electorales se recuperó la fuerza política y la jerarquía de ser la segunda fuerza en el Estado superando al PAN.
La campaña a la gubernatura, teniendo corro candidato al ingeniero Heberto Castillo, se realizó en todo el territorio estatal de tal grado que ningún distrito dejó de tener sus candidatos y su propia estructura electoral. La descentralización orgánica del partido, al crear 5 secretarías de organización, dio excelentes resultados, ya que se pudo atender las necesidades de los municipios de manera constante y preparar de manera objetiva los procesos electorales subsecuentes.
La tercera dirección del PRD asumió con racionalidad la tesis de que México vive una "transición democrática" y de que ella obliga al diálogo entre las partes y una estrategia de suma y fuerzas opositoras que aunada a las "rupturas" del partido oficial, acrecientan el polo de las fuerzas democráticas. Así, se lanzó a la tarea de incitar relevantes de la sociedad civil, incluso, a militantes importantes del PRI en el ámbito municipal que sumados a la fortaleza orgánica del Partido debería de dar buenos resultados. Así fue., se pasó de 27 municipios gobernados a 59, entre ellos, la capital del Estado, Xalapa; el puerto de Coatzacoalcos y Minatitlán, como muestra de conjunción de fuerzas y de la certeza de la estrategia diseñada.
En el ínter del periodo de dirección de Propuesta Democrática se construyó un organismo intermedio entre los poderes del estado, la sociedad civil y los partidos: el Consejo Consultivo para la Reforma del Estado. Menospreciado al principio por posturas radicales o "antichirinistas", el Consejo o realizó un conjunto de foros con el fin de reformar profundamente al Poder Ejecutivo, al Judicial, al Legislativo, la Ley Electoral, Municipios y Pueblos Indios. Entre los avances radicales el Poder Judicial reformó su Ley Orgánica y se creó el Consejo de la Judicatura; en matera electoral y poblacional se crearon tres nuevos municipios: Tatahuicapan, Uxpanapa y Carlos A. Carrillo. Además, se amplió en número de diputados de representación proporcional y la estructura electoral y reparto de prerrogativas se hizo más transparente. y equitativa; se redujo la edad para poder ser diputado de 21 a 18 años y al Ejecutivo se quitó la facultad de designar al Rector al lograr la ansiada autonomía de la Universidad Veracruzana.
La acertada conducción de Propuesta fue reconocida por las bases del Partido y la cuarta dirección se volvió a ganar llevando como candidato al diputado Arturo Herviz Reyes. La Dirección se compartió con la Secretaría General ganada por una fuerza emergente creada artificialmente a partir de la contratación de las "Brigadas del Sol", fenómeno que empezó a generar graves problemas de legalidad interna, de acarreos y compra de votos.
El caso Morales Lechuga
En medio de la toma de posesión de la nueva dirección, en el ámbito nacional, se inició un profundo movimiento brutal dedos cuadros de la nueva dirección Partido, fundadores o de la izquierda histórica empezó a generar enfrentamientos físicos que amenazaron con fracturar al Partido. El debate se llevaría posteriormente al Congreso en 0axtepcc. Mientras tanto en Veracruz, se levanta como figura relevante del oficialismo el licenciado Ignacio Morales Lechuga, quien habiendo sido Procurador General de la República y embajador en Francia, decide renunciar al PRI v lanzarse a la gubernatura del Estado. Podo ello sucede bajo la presión del gobierno de Patricio Chirinos quien ve que la presencia de tan fuerte disidente le resta bonos ante el gobierno centra. Tratando de disuadirlo recurre a una detención arbitraria, ilegal y armada contra Morales Lechuga, la cual, paradójicamente logra el resultado contrario; el ex procurador "victimizado" realza más su estatura política.
La Ley Electoral permite en Veracruz la candidatura común, hecho que rápidamente fue observado por el Partido y que sirvió para que se le planteara a la Dirección Nacional la necesidad de conformar el frente y postular a Morales Lechuga. Varios meses de precampaña y la anuencia tácita de la Dirección Nacional hicieron del fenómeno de Morales Lechuga una candidatura ganadora. Las encuestas de medios nacionales lo dieron pronto como un candidato fuerte del PRD y seguro ganador contra Miguel Alemán, del PRI.
Sin embargo, se inició en la cúpula del Partido un movimiento en sentido contrario, alegando que el "salinismo" d1 Morales Lechuga y su participación en los órganos judiciales del estado lo hacían corresponsable de la campaña contra los perredistas durante el "salinato". En Veracruz, el Partido se había convencido de que el triunfo estaba en la figura de candidatura común con el PT y el PVEM y en la personalidad de Morales Lechuga. Su postulación se adecuaba a la tesis de "ruptura" del modelo hegemónico priísta y la acumulación de fuerzas democráticas en el polo del PRD.
Una parte de la Dirección Nacional y particularmente el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador, vieron en la postulación de Morales Lechuga un grave riesgo en la línea política de principios del PRD. El debate no se resolvió en las instancias estatutarias y normales del Partido. Cárdenas "vetó" la candidatura y Andrés Manuel amenazó con renunciar si se postulaba a Morales Lechuga sin el consentimiento de todo el Partido. Para ello, se llevó el caso hasta el IV Congreso Nacional. Ahí giró el Partido 180 grados y volvió a cerrarse sobre sí mismo. Lejos de hacer un estudio casuístico de cada candidatura se rechazaron todas las "rupturas" y se igualaron en un discurso banal y frívolo.
El caso Morales Lechuga se resolvió mediante un "albazo" manipulado por el presidente de la mesa de esa noche, el diputado Pablo Gómez, quien sin facultad de por medio y sin terminar el punto del orden del día que se trataba, dio entrada al tema a las tres de la madrugada. La menguada asistencia de delegados a esa hora de la plenaria del Congreso votó que no se postulara a Morales Lechuga contra el derecho de que los veracruzanos eligieran libremente a su candidato en apego a sus derechos constitucionales y estatutarios. El Congreso terminó lesionando gravemente al Estado que aporta un alto porcentaje de votos en el ámbito nacional y dividió irremediablemente a los veracruzanos.
El costo del veto
Algunos dirigentes estatales han minimizado el fenómeno de ruptura que se está dando y prefieren denostar contra quienes defendieron el derecho de elegir libremente a los candidatos. El plegamiento al veto contra Morales Lechuga dio pie para que el Partido se encuentre dividido entre apoyar a nuestro candidato a gobernador y el candidato del PT-PVEM, pues la mayoría de comités y militantes que vieron como viable la candidatura común se revelan contra un mandato irracional y oscuro, donde los argumentos frívolos sólo fueron de "mala fama pública" y nunca probados fehacientemente.
Por otro lado, la apertura en Zacatecas con Monreal y otros precandidatos en el estado de México y Guerrero, hablan de que la inquina contra Morales Lechuga estaba mediada por el hecho de que siendo gobernador le disputara a Cárdenas la nominación a Presidente de la República. Sólo eso logra explicar que los empleados de Cárdenas en el gobierno del D.F., su secretaria de Gobierno Rosario Robles, su jefe de asesores Adolfo Gilly, subieran a la tribuna en el Congreso y argumentaran irresponsablemente lo de la "fama pública", sin siquiera leer un poco la abundante jurisprudencia que existe al respecto. En fin, la pesada maquinaria moral, por demás antidemocrática e históricamente utilizada para manipular al pueblo, se echó andar en Oaxtepec. ¡Alguien tiene que pararla moralización del PRD!
El caos llegó al Partido con el veto de Oaxtepec contra Morales Lechuga. Lo peor es que sacudió brutalmente la estructura orgánica del Partido y de sus propias corrientes y expresiones, las cuales, antes de Oaxtepec, habían encontrado una razón para avanzar en la unidad respetando su diversidad. De pronto surgieron candidatos como hongos después de la lluvia. ¡Extraño caso de reproducción espontánea!
Para colmo, cada corriente se subdividió ad infinitum y se terminó en una terrible torre de Babel. Poco pudo hacer el lenguaje y la lógica formal, ya ni siquiera dialéctica. La Asamblea Estatal Electoral presenció infinidad de "declaraciones y adhesiones" al más puro estilo priísta. Declinaciones que llevaban en el fondo los compromisos de dirigir campañas, de contratar personal, en fin: de la prebenda y el reparto de la prerrogativa. El nacional metió mano y lejos de liderar la campaña de Veracruz, asignó a sus delgados y puso controles a las prerrogatvas, cosa que no se ha hecho ni se hará con Monreal en Zacatecas.
El difícil voto diferenciado
Así, el presidente del partido con licencia y diputado local con licencia, Arturo Herviz Reyes es nuestro candidato a Gobernador por Veracruz, para otros, lo es Ignacio Morales Lechuga. No pocos compañeros están hablando de un voto diferenciado, es decir: votarán por el candidato a diputado por el PRD y por gobernador con el PT o el PVEM. Es difícil el voto diferenciado, requiere de una alta conciencia política y de un cierto nivel de estudios; esto sólo lo he visto en Francia, donde el nivel promedio de educación es de 9 años continuos, es decir hasta secundaria completa.. Nuestro pueblo se encuentra en cambio con 5 años de escolaridad en promedio. Los argumentos vertidos son el total rechazo a la manipulación que hizo la Dirección Nacional sobre la candidatura a gobernador en nuestro Estado.
Ahora el Partido tiene un presidente sustituto o interino quien contra viento y marea quiere prolongarse en ese encargo. Era el Secretario General, quien impugnó el proceso y dirigió las Brigadas del Sol creando modelos corporativos y dejando litigios laborales sin resolver. Dirigir el Partido, unirlo, hacerlo eficaz frente al proceso electoral es tarea de todos los días y de todos los dirigentes ese es el reto.
El Partido de la Revolución Democrática está ante dos resultados inminentes: ganar o perder, algo así como un "águila o sol". La verdad es que ese tipo de dilemas son desastrosos para la democracia, nadie debería jugar al todo o nada y menos un instituto político de convicción democrática. Un partido político debe y está obligado a pensar en su derrota o el avance real y objetivo que el momento político le depara.
Yo quiero que gane el PRD y con ello una parte importante de la ciudadanía, si ganamos debemos ser magnánimos con los perdedores e intentar un gabinete plural e incluyente; si perdemos y quedamos en el segundo lugar, lejos de rasgarnos las vestiduras debemos exigir nuestra participación en el ejercicio del poder político y si perdemos y quedamos en tercer lugar, debemos convocar a elecciones anticipadas y recomponer al Partido en su conjunto para sanar completamente del "affaire" Morales Lechuga. Y por supuesto exigir también la participación mesurada en el gobierno. Si somos verdaderos demócratas y el pueblo mayoritariamente no vota por nosotros, estamos obligados a respetar su voto. ¿0 no?
* Isael Petronio Cantú Nájera, médico egresado de la Universidad Veracruzana. Actualmente es diputado federal.


















