El PRD, sin opción de ser gobierno. Víctor Andrade Guevara

Por el veto

El PRD, sin opción de ser gobierno

Víctor Andrade Guevara

Las circunstancias en las que se encuentra el Partido de la Revolución Democrática ante la disputa electoral por el gobierno de Veracruz son paradójicas, pues si bien le corresponde el más alto crecimiento electoral de los últimos comicios en el Estado, el efecto que tuvo la decisión de no postular a Ignacio Morales Lechuga como candidato a gobernador anuló la posibilidad de ganar la gubernatura y puso en cuestión la actitud democrática de los dirigentes nacionales. No obstante, existe cierto optimismo entre algunos grupos militantes del PRD ante las elecciones de agosto.

El PRD se ha consolidado como la principal fuerza de oposición en Veracruz y se va perfilando incluso como una organización capaz de convertirse en alternativa de gobierno. Llegar a esta situación no ha sido fácil, le ha significado un largo y accidentado proceso en el que ha tenido que ir diseñando sus formas organizacionales y ensayando estrategias en un contexto político muy adverso.

La legislación electoral y la composición de los órganos de gobierno hasta hace poco todavía favorecían plenamente al arcaico sistema de partido hegemónico. Las élites políticas y empresariales veían la construcción de nuestra fuerza con mucha desconfianza y como un peligro para sus intereses. Esta situación dificultaba que los medios de comunicación tuvieran una apertura y una actitud más equitativa en el tratamiento de la información.

Por si eso fuera poco, las características socioeconómicas, geográficas y culturales de la entidad son bastantes propicias para la conservación de las estructuras políticas tradicionales. Un gran porcentaje de población dispersa en pequeñas comunidades campesinas, el asentamiento considerable de enclaves corporativos -en el seno de la clase obrera y los elevados índices de marginalidad son el mejor caldo de cultivo para mantener el predominio de un solo partido y minar la competencia electoral.

A todo ello debemos agregar las dificultades de ser un partido joven, con escasos antecedentes y experiencias de lo que significa construir una organización democrática en un contexto cultural totalmente antidemocrático.

La primera etapa que vivió el PRD en Veracruz, desde su fundación hasta, 1995, fue la búsqueda de un cauce organizativo y reglas de convivencia interna, tanto formales como informales, que permitieran la estabilidad sin menoscabo de la pluralidad política y regional que anida en el interior.

Fue la etapa más difícil y creo que la hemos superado. Hubo incomprensión y mucho dolo por parte de analistas, críticos, profesionales y trabajadores de la comunicación para descalificarnos como un partido desordenado y dividido, cuestión que aprovecharon muy bien nuestros adversarios.

A partir de 1995 entramos en una etapa donde se empieza a desarrollar el PRD como un partido más institucional, con órganos reglares y una línea política más precisa que parte del Congreso de Oaxtepec. Ello permite que en 1997, con el repunte del PRD a nivel nacional, crezca su electorado veracruzano, ganando varias ciudades importantes en las elecciones federales que después se ratificarían en las elecciones municipales con un número importante de municipios ganados, entre ellos Xalapa, Coatzacoalcos, Minatitlán, Papantla y Túxpam. En otros, el triunfo se repetía, como un Cosoleacaque, Jáltipan, Xico y Tempoal.

Este crecimiento electoral nos posicionó como una fuerza que podía disputar la gubernatura del Estado. Con un PRD implantado a todo lo largo y ancho de Veracruz, con una base social muy amplia, con una red de cuadros dirigentes regionales y estatales, somos la fuerza que puede disputar el poder al grupo hegemónico.

Sería insensato no reconocer el efecto que tuvo la decisión de no postular a Ignacio Morales Lechuga como candidato a gobernador, pues ello anuló la posibilidad de ganar la gubernatura y puso en cuestión la voluntad democrática de nuestros dirigentes nacionales pero, afortunadamente, la fortaleza del PRD veracruzano es tal que podemos jugar con una opción propia y causar preocupación al aparato que rodea a Miguel Alemán.

Finalmente, el haber salido a estas elecciones con un candidato propio, nos da oportunidad de medir la fuerza que realmente tenemos, desarrollar una campaña con un perfil propio y, sobre todo, nos permite percatarnos de las necesidades de un partido que aspira a gobernar.

El resultado de estas elecciones va a ser positivo y nos permite consolidarnos como una opción de gobierno ante el resquebrajado partido oficial que milagrosamente se sostiene.

El PRD tiene un buen presente y un gran futuro, para hacer realidad este deseo creo que deberá poner énfasis en cuatro aspectos determinantes para el desarrollo de un partido con vocación de gobierno a saber:

  1. El PRD debe promover dirigentes con visión estratégica, formados cultural y políticamente en forma sólida, conocedores de la realidad y que sepan en lo que están metidos. Este al parecer, es un defecto de todos los partidos, la improvisación, la mediocridad y el pragmatismo; sin embargo, el PRD tiene mucha tela de donde cortar.
  2. Se debe poner mucho cuidado en el diseño de estrategias y localizar las alianzas que en estos momentos se deben hacer. Para avanzar. Ubicados como opción de gobierno se debe buscar el contacto y el acercamiento con los grupos empresariales y otros sectores recientes a entablar una relación con el PRD debido a prejuicios y desinformación.
  3. En cuanto al discurso desde un posicionamiento ideológico hasta el programa, deben ser bien elaborados. Poco ayuda la definición del PRD como partido de izquierda. Desde mi punto de vista, el PRD es más que un partido de izquierda y la izquierda es mucho más que el PRD. Creo que se debe ubicar al PRD como un partido de la transición democrática. En cuanto al programa, es necesario desarrollarlo, lamentablemente, existe en muchos dirigentes una visión pragmática externa que ,impide el estudio para proponer soluciones reales, dándose una gran deficiencia que es mortal en este momento.
  4. Por último, un partido que aspira a gobernar debe prepararse política y técnicamente, no al nivel de exigencia que pide Yehezkel Dror, pero si, contar con cuadros capaces para la planeación directiva y operacional que además, por si fuera poco, debe ser democrática.

* Víctor Andrade Guevara, sociólogo egresado de la Universidad Veracruzana y militante del Partido de la Revolución Democrática.