Los jóvenes ante el desdén de los actores políticos. Entrevista con José de Jesús García Flores. Rodrigo de Dios Urbina
Existe desconfianza a su participación: CIEJ-Ver
Los jóvenes ante el desdén de los actores políticos
Entrevista con José de Jesús García Flores
Rodrigo de Dios Urbina
Pese a ser un sector mayoritario de la población veracruzana, la juventud es uno de los más desatendidos por instituciones y partidos políticos. La ausencia de propuestas para una política social hacia los jóvenes en las recientes campañas al Congreso local y a la gubernatura de Veracruz, tiene que ver con la desconfianza de los actores políticos tradicionales hacia la participación juvenil.
Tal es la perspectiva del investigador José de Jesús García Flores, coordinador del Centro de Investigaciones y Estudios sobre juventud-Veracruz (CIEJ-Ver), quien no deja de advertir que lo más grave de esa desconfianza es la exclusión de los jóvenes en las propuestas y programas institucionales para resolver los principales problemas -económicos y sociales- de la sociedad veracruzana.
Transición.- En este momento, ¿cuál es la situación de Veracruz en cuanto al sector juvenil?
José de Jesús García Flores.- El momento presente es cuando deberíamos incorporar a los jóvenes a las tareas más importantes del país y del Estado por el perfil demográfico de la población, por la necesidad de reconstruir o redefinir el modelo de desarrollo y el modelo de nación, por la necesidad de establecer una identidad como veracruzanos, como mexicanos, que nos permita afrontar razonablemente unidos los retos de la competencia de la globalización; porque un mundo globalizado no quiere decir un mundo sin identidades, sino un mundo con identidades en competencia.
Eso significa una serie de retos extras: reflexionar, por ejemplo, lo que debería ser la oferta en Veracruz de la sociedad, del estado e incluso de la iniciativa privada hacia los jóvenes; porque en la definición de esa oferta estaremos dando una de las bases más importantes sobre el futuro de lo que va a ser nuestro Estado en los próximos decenios o en el próximo siglo. Es muy importante definir eso ahora porque este momento de predominio de población joven pasará y no tenemos mucho tiempo.
Entonces creo que estamos en el momento de diseñar un futuro, o varios futuros posibles, futuros en competencia incluso. Y será necesario incorporar a esa reflexión a los agentes políticos que trabajan a través de los partidos y la administración pública, así como a los responsables del diseño de políticas de gobierno y a las voces importantes de la opinión pública, académicos, etcétera.
¿Cuál sería la problemática que en general enfrenta la juventud en Veracruz?
En Veracruz, como en el resto del país, esta generación de jóvenes esta marcada por tres aspectos fundamentales; uno es la expansión demográfica pues durante prácticamente todo el siglo, la pirámide de la población mexicana registró a los niños como la parte más numerosa de los habitantes del país. En cambio, ahora la parte más numerosa de la población se concentra en las edades medias: hay más jóvenes que adultos y que niños.
Esa presión demográfica que ya implica una problemática especial para los jóvenes, se agrava con la contracción, por no decir la casi extinción, del estado. Los servicios asignados por tradición al estado están siendo cada vez más restringidos: la salud, la educación, la promoción de la cultura; estas actividades hoy se abandonan en aras de un modelo económico que de tanto énfasis en la disminución del estado está cayendo en una especie de extinción del estado.
Y la tercer característica es un mercado indiferente. Los jóvenes en la actualidad tienen mucho menos poder de consumo que el que tenían en etapas anteriores como la del desarrollo estabilizador o del "boom" petrolero, y por lo tanto, la mayor parte de ellos no pueden ejercer una presión significativa en el mercado, cuyo objetivo es hoy la demanda de una parte muy reducida de la población.
¿Cuántos son los jóvenes que participarían en la proyección del desarrollo en Veracruz?, ¿de cuántos individuos estamos hablando?
Ea Veracruz habitan más de un millón 700 mil jóvenes entre 15 y 29 años. En proporción es más o menos el 20 o el 30 por ciento de la población total del Estado, que es más o menos la misma del resto del país; pero si a esto agregamos el siguiente grupo que es el de 10 a 15 años, el potencial es enorme sobre una población de más de 6 millones de habitantes.
En este momento, ante la posibilidad de una transición a la democracia a nivel nacional, ¿cuál es la problemática concreta que viven los jóvenes en Veracruz?
Los jóvenes plantean una participación política mucho más diversificada de lo que los partidos pudieron encauzar en las campañas recientes, pues la mayor parte de las cuestiones que interesarían a los jóvenes estuvieron y están fuera de la agenda política tradicional, y por lo tanto no se contemplaron.
Por ejemplo, es significativo pensar que si en el periodo legislativo pasado la fracción priísta propuso la reducción de 21 a 18 años en la edad que deben tener los candidatos a diputados locales, ninguno de sus candidatos de mayoría se acerca siquiera a la edad que ellos mismos propusieron y aprobaron. Del mismo modo, a pesar de que el candidato a gobernador del PRD presidió la Comisión de Juventud y Deporte en el Legislativo estatal, donde se reiteró la necesidad de municipalizar la atención a la juventud, así como de revisar el papel del Instituto de la juventud Veracruzana, tales demandas tampoco aparecieron en su discurso como candidato a gobernador.
Lo mismo podría decirse del PAN, cuyos postulados de renovación moral y dignidad individual, entre otros, son retomados con mucha mayor intensidad en las pastorales juveniles de las iglesias cristianas, sobre todo de la Católica, aunque no es la única; movimientos donde existe un énfasis mucho más claro en la convocatoria a los jóvenes para participar en agendas más amplias que las planteadas por ese partido. En cuanto a la coalición del Partido Verde y el PT, tampoco retomó los temas trabajados desde hace tiempo por muchos jóvenes veracruzanos que participan sobre todo en el área de las ONG's.
No obstante, los partidos políticos hacen un esfuerzo muy grane por encauzar las demandas de los jóvenes a temas de una agenda política tradicional, y por tanto dejan fuera de la agenda y de sus postulados las cuestiones que deberían discutirse al elaborar una propuesta atractiva para los jóvenes veracruzanos.
Esa propuesta atractiva, ¿qué aspectos tiene que incorporar?
El primer aspecto a incorporar es previo a la propuesta: habría que hacer un diagnóstico exhaustivo, pues quienes trabajamos en las cuestiones de juventud observamos que el diagnóstico sobre el área de la juventud en el que se basaron los cuatro candidatos a la gubernatura de Veracruz es incompleto.
Por otra parte, los candidatos respondieron sólo a propuestas locales, con respuestas inmediatas, pero no contaron con un diagnóstico global de lo que debería ser la política del estado, la política social, hacia los jóvenes en Veracruz. Entonces, la primera parte de esa posible propuesta sería empezar por fundamentarla.
Pero también debe revertirse en los partidos políticos su desconfianza hacia los jóvenes. Pareciera que parte de estas agendas restringidas, este afán por encauzar las demandas de los jóvenes hacia tópicos menos comprometidos, tiene la intención de exorcisar el temor que tienen los agentes políticos tradicionales a la movilización juvenil.
Finalmente, esta propuesta debe considerar a la propia participación de los jóvenes como parte de la solución y no sólo como el problema. Es decir: habría que tomar en cuenta capacidades, actitudes y aptitudes de los mismos jóvenes en las estrategias de solución, pues de esta manera podrían atacarse más amplia y sistemáticamente cuestiones como el fomento al empleo.
Por ejemplo: las cuatro candidaturas coincidieron en la necesidad de implementar mecanismos de inserción a la vida social y laboral de los jóvenes, pero no parecen observar que el mercado de trabajo y la misma actividad económica, especialmente si hablamos de jóvenes, son realidades dinámicas.
Las propuestas de capacitación para el empleo, dirigidas a facilitar la inserción de los jóvenes en los mercados de trabajo, están yendo detrás de los acontecimientos. Por un lado no se prevé cuál será la dinámica a mediano y largo plazo de los mercados de trabajo ni de los mercados globalizados, y se recurre a adaptar a posteriori las capacidades de los jóvenes a formas productivas que, cuando finalmente se capacitan en ellas, ya son abandonadas.
En ese sentido, ¿se está haciendo en Veracruz un política conservadora hacia los jóvenes?
Sí. Pareciera que no se prevén cambios a mediano plazo y que el largo plazo no interesa. No se ve una intención más allá de la administración de una crisis que de pronto se ve como eterna. Y eso hoy es muy grave porque las mismas características demográficas del momento en que vivimos son en sí mismas un recurso importantísimo que no vamos a tener, digamos, dentro de 20 años.
La mayor parte de la población de Veracruz hoy son jóvenes en edad productiva. Si no damos un salto en el modelo de desarrollo que permita aprovechar esa capacidad de la población en este momento, dentro de 20 o 30 años vamos a tener el problema inverso: una población conformada por ancianos y por niños y entonces la búsqueda de modelos más participativos o renovadores será mucho más difícil.
Esa misma tendencia observamos cuando se quiere enganchar el sistema educativo como cabús de una planta productiva a la que no se le ve un desarrollo cualitativo. Cuando mucho existe la intención de atraer más inversión, pero no de diversificarla, de buscar nuevos rubros y desarrollar capacidades propias de la Entidad para poder ampliar nuestras posibilidades productivas.
En términos reales, ¿cuál fue la opinión o la conducta de los jóvenes hacia las recientes campañas políticas?
En todo caso, habría que preguntárselo a ellos. No obstante, ha sido muy claro en todos los partidos políticos que los jóvenes exigen espacios reales de participación, pero de participación completa, no sólo como manufactureros o aclamadores de propuestas políticas y programáticas hechas por los adultos. Los movimientos juveniles de los partidos políticos coinciden en reclamar espacios para poder diseñar ellos sus propios programas, sus propias propuestas políticas, y para ensayar su capacidad de dar respuesta a lo que cada uno de esos grupos ven como los problemas más importantes del Estado.
Por desgracia, no parece haber apertura en ninguno de los partidos políticos para que los jóvenes ensayen sus propuestas, y sí hay una marcada tendencia a seguirlos utilizando como grupos de apoyo.
¿Cuáles fueron las circunstancias del sector juvenil en las recientes elecciones?
La participación de los jóvenes como votantes fue muy alta en las elecciones municipales de Veracruz del año pasado. Eso demuestra que por lo menos tienen ciertas expectativas en la democracia electoral como mecanismo para hacer valer sus demandas.
Pero las campañas del reciente proceso electoral no reflejaron un lugar específico para los jóvenes de Veracruz, quienes esperarían propuestas de atención específica en el nivel de la legislación o de la administración pública.
Hay un desencanto respecto a las gestiones municipales, hasta donde van, porque después de haberse apoyado mayoritariamente en los sufragios de los jóvenes, no se han establecido políticas municipales dirigidas a ese sector de la población, salvo muy contadas excepciones. Y esa misma carencia se reflejó en las campañas a gobernador.
Si los candidatos hubiesen planteado, por ejemplo, cómo resolverían los problemas del Instituto de la Juventud Veracruzana y de las direcciones municipales de juventud, o mencionado aquellos aspectos de su política juvenil como la promoción de la cultura, el rescate de la identidad, las propuestas legislativas relativas a los jóvenes; o si en un caso muy optimista no invocaran a los jóvenes como problema, sino los convocaran como la parte más dinámica de la sociedad veracruzana hacia la solución de problemas prioritarios como los del medio ambiente o de analfabetismo, se habría rescatado el atractivo de esta elección.
Es decir: si los actores políticos de Veracruz tomaran en cuenta a los jóvenes como la parte medular de la solución de los problemas, puede rescatarse su participación. Esto es importante porque no va a haber de otra: no será el presupuesto del gobierno del Estado ni la "genialidad" de los administradores municipales o de los legisladores, sino la participación convencida de la población veracruzana, mayoritariamente compuesta de jóvenes, la que finalmente atacará o será derrotada por los problemas que enfrenta como sociedad.
Pero en ese sentido, ¿cuál es la oferta institucional que en esta época de transición se les otorga a los jóvenes desde la sociedad y desde los partidos?
Bueno, el indagar sobre esa oferta es el proyecto más ambicioso sobre el que estamos trabajando en el Centro de Investigación y Estudios de la Juventud-Veracruz. En términos formales, el Gobierno del Estado tiene al Instituto de la Juventud Veracruzana -INJUVER- como organismo desconcentrado de la Secretaría de Educación y Cultura.
El INJUVER trabaja con un presupuesto de 40 o 50 mil pesos anuales, descontando salarios, para operar en todo el Estado, así como restricciones en equipo y en la propia dinámica de trabajo porque está sometido a una junta de gobierno, presidida por el Secretario de Educación y Cultura, que en más de cuatro años no se ha reunido una sola vez, no ha tomado una sola decisión y no ha conocido ninguno de los problemas que se supone debe conocer. Entonces, este instituto está luchando realmente por sacar adelante algunos programas pero con la incomprensión incluso de la misma institución en donde deben arroparse.
El INJUVER se apoya en las 60 ó 70 direcciones de juventud municipales que existen en el Estado. Cabe señalar que gracias ala colaboración, a veces simbólica y a veces real y entusiasta, de los ayuntamientos se han puesto en marcha una serie de programas, mínimos, pero que no dejan de . tener en algunos lugares cierta efectividad para la atención de la juventud. Fuera de eso, pues prácticamente no hay un lugar específico para los jóvenes en la oferta pública de nuestro Estado.
Por otra parte está la Comisión de Juventud y Deporte de la Legislatura del Estado, en donde -¡es increíble!- nuestros legisladores no saben que en Veracruz están divididas la promoción deportiva y la atención a la juventud, pues en la Comisión legislativa los volvieron a juntar.
Aún así se intentaron hacer algunos programas, pero el problema fue que todas las comisiones legislativas carecen de los medios mínimos para desarrollar la fundamentación de sus propuestas. Entonces ahí también se encontró un espacio que si bien es formal, en la práctica no opera.
Esta marginación política y social de los jóvenes ¿se refleja de manera plural, desde un punto de vista de género, o desde la diferencia entre el modo de vida rural o urbano en el Estado?
La cuestión del género en cuanto a la juventud es uno de los puntos más interesantes de tratar precisamente porque no ha sido estudiado. Desde el punto de vista del diagnóstico y de la investigación, en realidad se ha trabajado muy poco en las jóvenes. La imagen que en México manipulan los medios de comunicación masiva es la imagen "proverbial" del joven: varón, de clase media, estudiante. Sobre el ser joven desde una perspectiva de género, sobre el qué hacen o qué piensan las 900 mil veracruzanas que tienen entre 18 y 29 años, para ser honestos deberíamos decir que sabemos muy poco y que es una de las tareas inmediatas por investigar.
Pero lo que sí sabemos es que ellas son objeto de una doble exclusión porque la política tradicional en nuestro Estado y en nuestro país es una cuestión de hombres maduros. Entonces ellas viven en el cierre de los cauces de participación primero por ser mujeres y luego por ser jóvenes. Entonces eso las coloca en una situación de franca desventaja para poder avanzar en lo que a ellas les parezca más importante.
Otra situación parecida hay que verla, por ejemplo, en el campo laboral: si uno revisa la página de oportunidades de cualquier diario, se encuentra con que si una muchacha no es "atractiva" de acuerdo con parámetros bastante subjetivos y cuestionables, queda prácticamente descartada de la mitad de la oferta de empleo. Y la otra mitad corresponde a trabajos que tienen muy poco que ver con el desarrollo de las capacidades profesionales y hasta humanas de las muchachas.
Si hay una crisis de oferta de trabajo para los jóvenes, pues para las jóvenes es todavía más grave; y lo mismo en el campo de la salud: nosotros nos encontramos con que en este universo de 18 a 29 años tenemos un porcentaje creciente de madres, quienes por el sólo hecho de su maternidad ya no están contempladas en los programas de juventud, pese a que tengan la misma o menor edad que muchachos plenamente contemplados dentro de esos programas.
Un caso similar sería la cuestión de los jóvenes de las comunidades rurales. Para los jóvenes del medio urbano hay propuestas, pocas; hay programas, mal fundamentados en su mayor parte y siempre con muy pocos recursos. Pero uno de cada diez ayuntamientos con la menor cantidad de población del estado de Veracruz prácticamente no tiene siquiera una oficina de juventud. Y es más grave aún cuando la mayoría de esos cabildos o presidentes municipales ni siquiera intuyen que sea necesario establecer una oficina para la atención de la juventud o de que haya jóvenes en sus municipios, y eso es muy grave porque los servicios, la oferta educativa, laboral y cultural orientada hacia los jóvenes se concentra cada vez más en las siete u ocho de las ciudades más grandes del Estado o cuando mucho en algunas de las 40 ciudades medias.
Eso lleva a otro tipo de fenómenos: migración, marginación, falta de expectativas y de perspectivas de desarrollo para los jóvenes del medio rural o indígenas. Y sobre todo habla de una desigualdad muy grande de oportunidades y del abandono de otra parte importantísima de la riqueza de Veracruz que sería la parte correspondiente a lo rural dentro de la diversidad cultural del Estado.
Entonces, si estamos hablando de un abandono de la problemática de los jóvenes, deberíamos multiplicar por 2 ese abandono si hablamos de las jóvenes mujeres y quizás por 3 si hablamos de los jóvenes rurales y quién sabe por qué potencia si hablamos de las mujeres jóvenes en el medio rural.
¿Cuál será el panorama, en cuanto a la atención a la juventud, que puede vislumbrarse de cara al nuevo gobierno estatal?
Lo que se puede prever es la necesidad de un trabajo muy fuerte y muy serio, pero de los propios jóvenes. Es decir, no veo en los partidos políticos y las instituciones tradicionales del estado en Veracruz tendencia alguna para abrirse a la verdadera participación de los jóvenes.
Lo que se puede prever es un fortalecimiento de la participación política de las propias organizaciones juveniles, en las cuales ellos mismos rescaten sus mismas capacidades, francamente desdeñadas por los actores políticos principales.
Hay muchísimo talento, muchísimas capacidades profesionales, laborales, creativas y artísticas desperdiciadas. Por eso mismo los jóvenes tendrán que organizarse y encontrar la manera de formar redes, movimientos, movilizaciones, para finalmente hacerse ellos mismos a través de su trabajo con ellos mismos o con las personas que se avengan a trabajar con un grupo marginado, que no ofrece carrera política en los partidos tradicionales o que no recompensará inmediatamente los desempeños. Esos grupos van a tener que trabajar y construir por ellos mismos sus espacios de participación política, sus espacios laborales y sus nuevas alternativas de educación.
Creo que la perspectiva inmediata es que los jóvenes van a tener que trabajar solos.
En términos generales ¿cuáles serían las consecuencias de que no se implemente una política de acción juvenil en Veracruz, a partir de las cuestiones del empleo, de la educación y de la inserción social?
En algunos foros, los miembros del CIEJ hemos retomado aquella famosa frase del presidente John F. Kennedy, que dice: "No preguntes qué ha hecho tu país por tí, sino qué has hecho por tu país"; y luego le hemos dado el sesgo de que no deberíamos preguntarnos tanto los mexicanos, los veracruzanos, qué hemos dejado de hacer por nuestros jóvenes sino qué no han tenido oportunidad de hacer esos jóvenes por Veracruz o por México.
Quizá la primera consecuencia sería el desperdicio de una riqueza incalculable, en cuanto a capacidades de trabajo, de creación, de comprensión yen cuanto a diversidad de visiones del mundo que simplemente parecen no estar contempladas en los proyectos de desarrollo enarbolados por las distintas fuerzas políticas.
Esa sería la consecuencia más grave, pero al margen de eso, pues si una capacidad no se usa de manera productiva o constructiva, entonces corremos el riesgo de que se use de una manera antisocial.
Una investigadora sudamericana decía que el problema de invertir en capital humano, de desarrollar las potencialidades de los seres humanos, y después no implementar las instituciones o los espacios institucionales para que estas capacidades adquiridas se expresen, es que estamos creando otro problema social. Decía ella: "Si tenemos gente capacitada y no tenemos dónde se desarrolle, posiblemente estemos creando delincuentes con una enorme capacidad; una capacidad equivalente a la que no estamos sabiendo utilizar como sociedad".
No necesariamente el camino es la delincuencia. También empiezan a aparecer otras formas antisociales que manifiestan diversos grados de rechazo social, las cuales van desde el problema de las adicciones hasta formas sencillamente de automarginación, de gente que se desentiende de su entorno y decide vivir en un mundo virtual por la dificultad de comprometerse o de desarrollarse en un medio que no ofrece posibilidades.


















