El quehacer legislativo, inagotable. Entrevista con Carlos Rodríguez Moreno. Rosa Contreras Pérez

El quehacer legislativo, inagotable

Entrevista con Carlos Rodríguez Moreno

Rosa Contreras Pérez

Las reformas al Poder Judicial, al Instituto de Pensiones del Estado, la Electoral, la que otorgó la autonomía a la Universidad Veracruzana, y la del Poder Legislativo, son los trabajos más importantes que llevó a cabo la LVII Legislatura del Estado de

Veracruz. La reforma del Poder Legislativo incrementó a 45 el número de diputados locales y su composición será tal que ningún partido podrá fungir como mayoría calificada cuando se tomen las decisiones más importantes en las subsiguientes legislaturas.

A un mes de concluir los trabajos de la LVII Legislatura, todavía quedan por discutirse las iniciativas para las reformas a la Ley de Hacienda Municipal para hacer descuentos a jubilados y pensionados, y algunas leyes sobre violencia intrafamiliar, protección al menor y asuntos indígenas. Pero el diputado Carlos Rodríguez Moreno asegura que no sólo hay tiempo, sino que los diputados están empeñados en trabajar hasta su último día de gestión.

Transición.- ¿Cuáles son las principales tareas legislativas, incluyendo las reformas, que se llevaron a cabo por esta LVII Legislatura por concluir?

Carlos Rodríguez Moreno.- Se legisló de manera importante en materia de reformas al Poder judicial que mereció toda una reestructuración del mismo, en la que se incluyen aspectos novedosos como la creación del Consejo de la judicatura; la desconcentración del Poder judicial para acercar los tribunales a las diferentes zonas del Estado; la justicia alternativa que supone la posibilidad de uso de arbitradores y de conciliadores en la solución de los conflictos; una asunción por parte del Poder judicial de toda la tarea jurisdiccional, que por lo menos en parte se encontraba disgregada entre el ámbito administrativo y los organismos autónomos como los tribunales electorales.

Esa reforma del Poder judicial es uno de los elementos más importantes de nuestro quehacer legislativo. También lo es la expedición de la Ley de Discapacitados, que no existía en nuestro Estado. De hecho hay muchas entidades que no tienen legislación al respecto, la cual supone disposiciones tendientes a reducir los efectos de marginación que en los hechos sufren las personas con discapacidad, porque desde el entorno material nos encontramos con barreras y dificultades para que ellos puedan interactuar en el ámbito cotidiano con todas las facilidades.

También son importantes las reformas en materia civil para la adopción plena, para reformar las mecanismos de adopción a efecto de consolidarla y desde luego, hacerla definitiva en el caso de algunos tipos de adopción.

El propio Poder Legislativo fue motivo de reformas, y reformas importantes porque no sólo se cambió la estructura del Poder Legislativo sino que se modificaron algunos elementos de su quehacer. La estructura del Poder Legislativo hasta la fecha contaba con 40 diputados. La nueva Legislatura comenzará con 45 diputados y su composición será tal que ningún partido podrá tener más de 27 diputados. Esto tiene trascendencia porque las decisiones más importantes de la Legislatura deben tomarse por las dos terceras partes de los diputados que la integran, y con ello se asegura que tendrán que ser por lo menos dos fuerzas políticas las que tomen las decisiones fundamentales de la Cámara.

Algunos aspectos de singular importancia que se decidirían en la Cámara pueden ser el relacionado con la elección del gobernador sustituto, la desaparición de ayuntamientos, la designación de magistrados y de funcionarios electorales; miembros del Poder judicial de la más alta jerarquía, en fin: todas las decisiones más importantes, las más trascendentes están señaladas en la Constitución para ser ejercidas mediante una votación de dos tercios de la diputación. De modo que si en la reforma dejamos asentado que ningún partido político, por amplio que fuera su triunfo, podría tener más de 27 diputados, indudablemente ésta es una reforma importante porque obliga a profundizar en la pluralidad, en la búsqueda de los consensos y en el diálogo y la concertación política como mecanismo del trabajo en la Legislatura.

¿Esto hará difícil al partido oficial sacar acuerdos del gobernador?

A mí no me gusta la frase "partido oficial".

Bueno, al partido dominante, ¿le será más difícil sacar acuerdos del gobernador?

El partido dominante o el partido en el poder evidentemente tendrá que buscar los consensos, tendrá que buscar los acuerdos políticos para sacar esas decisiones. Tenemos un escenario electoral francamente competido, creo que ya no hay duda de eso, pero sí quisiera destacar que pese a que los actuales diputados somos todavía integrantes de una Legislatura que sí tiene a su disposición la mayoría calificada, impulsamos esta reforma con el propósito precisamente de mejorar el quehacer legislativo, de darle mayor pluralidad a las decisiones y de que haya una mayor participación de las demás fuerzas políticas.

A casi un año de la reforma al Poder judicial, ¿se ha reflejado ésta en alguna mejora en la impartición de la justicia o en los índices de seguridad?

Una reforma del Poder judicial debe ser un mecanismo que coadyuve en el largo plazo a eficientar el quehacer de ese poder, no es siquiera el caso de las reformas en materia de seguridad pública en las que se acciona directamente sobre los organismos encargados de esta seguridad. Aquí estamos hablando de un poder que se encarga de administrar justicia y que por ende las mediciones tienen que responder a otros parámetros, a otros criterios. El Poder Judicial no incide de manera directa en la mayor o menor criminalidad porque su labor no es preventiva, sino en todo caso, sancionar a quienes incurran en este tipo de faltas.

¿Una mejor aplicación de la justicia?

Así es: una mejor aplicación de la justicia que seguramente en el mediano y en el largo plazo también serán elementos importantes para que la criminalidad reduzca sus efectos, pero no de manera inmediata como puede ser la tarea preventiva o de investigación y procuración de justicia, que esa sí, por razón natural, tiene un contacto más directo, más inmediato y mucho más notorio en la disminución de la delincuencia.

Creemos que los tribunales se están haciendo cada día más eficientes que los mecanismos legales o los instrumentos legales de los que se dotó al Poder judicial, e indudablemente darán resultados en el mediano y largo plazo, pero esa reforma judicial todavía tiene que complementarse con las reformas a los códigos Penal y de Procedimientos Penales, Civil y de Procedimientos Civiles, a la Ley Orgánica del Poder judicial.

Nosotros, por así decirlo, sentamos las bases de una nueva estructura orgánica del Poder judicial, pero todavía falta quehacer legislativo a ese respecto y más aún que su producto, su resultado, se pueda evaluar con el correr del tiempo.

Además de estas reformas, ¿cuales otras fueron aprobadas?

La que concedió la autonomía a la Universidad Veracruzana y la del Instituto de Pensiones del Estado con el propósito de hacerlo más ágil. También se hicieron reformas a los códigos Civil y de Procedimientos Civiles y la Reforma Electoral.

Creo que la electoral e s una reforma extraordinariamente importante porque ha traído muchos beneficios palpables, tangibles; a grado tal de que hoy las .elecciones para los veracruzanos son creíbles y, además, de una transparencia realmente ya inobjetable.

Esta reforma electoral que inició en la anterior Legislatura y que complementamos nosotros, pues nos ha llevado a la ciudadanización absoluta de los órganos electorales. Ya el gobierno no tiene ninguna injerencia en estos procesos. Nos llevó a cosas tan importantes como que todos, absolutamente todos los miembros de la Comisión Estatal Electoral y de los tribunales electorales, fueran designados por el concenso absoluto de todos los miembros del Poder Legislativo, de tal manera que creo que todos estos son elementos muy importantes para la vida política del Estado y para el avance democrático.

¿Se puede decir que éstas son las reformas más importantes que llevó a cabo esta Legislatura?

Creo que sí, aunque ya introdujimos una iniciativa de ley para beneficiar a pensionados y jubilados. Esa iniciativa de ley la preparó un servidor con el diputado Pericles Namorado Urrutia, y vamos a reformar la Ley de Hacienda Municipal y algunas otras disposiciones legales para que en lo futuro se cobre el 50 por ciento de impuesto predial y en agua potable a pensionados y jubilados.

Puede ser que parezca una reforma muy concreta, muy pequeña en cuanto alas disposiciones legales porque son pocos los artículos que vamos a modificar. Pero es de importancia capital para un sector de la población que realmente se ve desprotegido, sobre todo cuando vienen las crisis económicas. El trabajador en activo tiene la posibilidad de reclamar aumentos, incrementos a su salario, mejorías o prestaciones, mediante convenios sindicales, huelgas y otros procedimientos legales, pero el trabajador pensionado o jubilado se va rezagando poco a poco en sus percepciones y en sus prestaciones, de tal manera que un acto de estricta justicia es intentar mejorar su situación y la iniciativa es una forma concreta en la que nosotros podemos beneficiar a pensionados y jubilados. Esta iniciativa ya fue presentada y la discutiremos en el próximo periodo extraordinario de sesiones que vamos a tener.

Hay una serie de disposiciones y leyes que se dieron a lo largo de estos tres años, pero me parece que en lo comentado estaría lo más importante del trabajo legislativo de nosotros.

¿Cuáles son las principales denuncias que la población ha hecho a esta legislatura? ¿Hay una cultura de lo que representa el diputado?

Bueno, la población ve en el diputado muchas cosas, algunas de ellas injustas y algunas otras muy justas y muy reclamables.

Se piensa por ejemplo que el diputado que levanta la mano a la hora de votar en el Pleno Legislativo es una persona que llegó simplemente a seguir un lineamiento que alguien le marcó. Poco sabe la gente, y en esto probablemente nosotros tenemos la culpa, que atrás de una votación hay un trabajo de comisiones. Las comisiones es el lugar donde se discuten, se analizan, se preparan las iniciativas de ley para que el pleno ya las conozca, por así decir, estudiadas, analizadas, y emita una decisión final.

También con frecuencia se cree que nosotros podemos resolver problemas de índole administrativa o económica y la verdad no es así: nuestra tarea fundamental estriba, por un lado, en legislar, desde luego, creando nuevas leyes, cambiando las que hay o derogando las que ya no sirven.

Otra labor de nosotros muy importante es la fiscalización del gasto público, tanto del Gobierno del Estado como de los municipios, y desde luego, convertirnos en algunos momentos y bajo determinadas circunstancias, en una entidad donde se juzga y dictamina si algún funcionario investido de fuero ha cometido un acto que merezca el desafuero y la consecuente consignación ante los tribunales.

También tenemos que prever y resolver sobre las faltas o ausencias, denuncias y demás de los miembros de los ayuntamientos, o cuando llegado el extremo de un clima de ingobernabilidad, es momento de declarar desaparecidos los ayuntamientos, de tal manera que el quehacer de una Legislatura es muy rico y muy amplio, pero creo que aquí estarían resumidas de alguna manera, las más importantes tareas o las más trascendentes, que son más conocidas por la ciudadanía.

Anteriormente la Legislatura era un Colegio Electoral que resolvía sobre la elección de sus propios miembros y del propio gobernador del Estado, hoy esa función está totalmente ciudadanizada y en manos de los órganos electorales, de tal suerte que la Legislatura ya no tiene nada que ver en las elecciones, excepción hecha de las elecciones de agentes municipales de las congregaciones. Elecciones que organizan los ayuntamientos pero que nos toca supervisar y actuar como una especie de Tribunal de segunda instancia para resolver inconformidades al respecto.

A veces también se nos encarga una tarea poco grata porque resulta muy difícil: armonizar a los miembros de los ayuntamientos que lamentablemente, y sobre todo en los primeros meses, suelen presentar una serie de conflictos derivados de una falta de cultura, una falta de preparación para actuar como oposición o dentro de la oposición o incluso como presidentes municipales, muchos de los cuales no han entendido que la máxima autoridad municipal no son ellos, sino el cabildo y que piensan que sus decisiones pueden ser impuestas al cabildo. Esto nos genera problemas realmente muy serios.

Podría decir que en los primeros seis meses de este año, que fue la tarea más intensa, tuvimos aquí no menos del 10 por ciento de los ayuntamientos veracruzanos reunidos en diferentes sesiones con diferentes diputados y bajo muy diversos esquemas tratando de avenirlos y tratando de hacerles ver cuál es el papel de cada quien, entonces esta tarea que no está escrita en ningún lugar, pues es una tarea eminentemente política.

No entendemos tampoco que la facultad que la ley nos da para declarar desaparecidos los ayuntamientos deba practicarse sin un sentido de equilibrio, de proporción, de mesura y que debemos agotar primero todas las posibilidades de conciliación en estos órganos colegiados que son los ayuntamientos. Hay algunos ayuntamientos gobernados por la oposición que practican lo mismo de lo que se quejaban antes, y al propio tiempo algunos miembros de que eran partido gobernante antes, pues se quejan de lo que hoy les hace la, fuerza que gobierna.

¿Qué es lo que falta? Entender que ser oposición no es oponerse a todo lo que se plantea en el serio del cabildo, sino cuidar efectivamente que las cosas transcurran de acuerdo con lo que la ley marca. Dice un refrán: "Las verdades son verdades aunque las diga el diablo", y si algún miembro de la oposición hace una oferta o una promoción que valga la pena, pues uno como miembro de un grupo político no debe pensar en quién la propuso, sino lo importante y lo trascendente que esa propuesta pueda ser.

Entonces nos hace falta en materia municipal este sentido de apego a la legalidad, de respeto a la Ley Orgánica y a sus disposiciones, y desde luego también el vivir como oposición dentro de un cabildo guardando la debida proporcionalidad en los actos, el debido respeto y el debido cuidado hacia nuestro quehacer. Creo que ese es el aspecto más difícil a la hora de la hora, en el sentido práctico del quehacer de la Legislatura, es un trabajo constante, pese a que nosotros hemos implementado desde el primer día de nuestro ejercicio cursos de capacitación. A los ayuntamientos se les han dado permanentemente asesorías para que estén en posibilidad de llevar un control financiero apropiado porque o no tienen recursos suficientes o no tienen personal capacitado. Hasta les maquilamos su cuenta pública, es decir, se las hacemos físicamente aquí; claro, con los datos que ellos nos dan, y hoy en día se ha agregado una tarea muy importante que es la supervisión y control del gasto de lo que coloquialmente se conoce como el ramo 033, que son recursos federales especiales destinados al combate a la pobreza y a subsanar una serie de deficiencias en infraestructura y en otros aspectos de cada municipio.

¿Cuántos alcaldes desaforó esta Legislatura en su ejercicio?

De los alcaldes del trienio 94-97 desaforamos a cuatro, tres de ellos por desviaciones de recursos probados y al último de los que mencioné por un desacato manifiesto a las indicaciones de la Legislatura y una violación a la Constitución Política, porque este señor llegó al extremo de quitar al síndico y al regidor legalmente electos y en su lugar puso a personas extrañas a la elección, y pese a los constantes llamados de la Legislatura para buscar solución del conflicto no accedió nunca, no entendió nunca que no podía ser él quien designara a síndicos y regidores. Era del PRD y desde luego concluimos desaforando a este alcalde dejándolo a disposición de la autoridad del fuero común.

Fueron cuatro casos, dos del PRD y dos del PRI, es decir: hubo en todo tiempo transparencia y claridad de que no íbamos a solapar a nadie, fuera del partido que fuera.

Usted como secretario de la Comisión Permanente, ¿podría decir qué es lo que queda en la agenda de esta Legislatura?

Nos quedan algunas disposiciones de leyes sobre violencia intrafamiliar, nos falta también alguna legislación sobre menores, estamos ahorita en trabajo para probablemente expedir una ley sobre asuntos indígenas, estarían también pendientes algunas reformas en materia municipal. Ninguna legislatura puede declarar agotado el trabajo legislativo. Cada legislador, cada grupo de legisladores siempre tendrá que encontrar algo que merezca cambiarse, es lógico y además el derecho es algo cambiante como la sociedad. Por ahí algún candidato que acaba de triunfar en la elección se ha aventado la expresión, me parece que ligera y absolutamente incongruente, de decir que nosotros no hemos terminado las cosas. Bueno, si el Poder Legislativo ya hubiera acabado todo, también habría desaparecido pues no tendría razón de ser.

Ni el Poder Legislativo ni el Ejecutivo, ni el judicial pueden terminar su tarea. Habrá que ver y responder a los retos y a las necesidades de cada día y seguramente los legisladores que vengan encontrarán otros nuevos elementos y otras cosas que son susceptibles de cambiarse. ¡Y en horabuena!, la tarea del Poder Legislativo no va a acabar nunca porque las leyes exigen una revisión constante.

Simplemente, cada proceso electoral nos da nuevas experiencias, pero éstas nos permiten afinar puntos y mejorar elementos para que la próxima elección salga mejor todavía, de mayor credibilidad en la gente y desde luego, consolidar este avance democrático que es innegable que se va obteniendo. Bueno, pues lo mismo ocurre en materia de criminalidad: los códigos penales no pueden permanecer inmóviles, hay que transformarlos, hay que mejorarlos, hay que irlos adecuando a esta lucha incensante en contra de la delincuencia.

El derecho civil también es cambiante. Estamos insertos en un mundo globalizado donde quiérase o no nuestra economía y nuestras relaciones jurídicas van sufriendo cambios porque nos estamos interrelacionando con todo el mundo, entonces hay necesidad de modernizar el derecho, agilizarlo y cambiarlo.

Otra ley que cambiamos y que recuerda esta necesidad de dinamizar y cambiar el trabajo es la Ley del Notariado del Estado. ¿Por qué? Porque los tiempos que hoy se viven ante el Tratado de Libre Comercio, en medio de una economía globalizada, llaman a la necesidad de transformar las instituciones para que sirvan más ágilmente a su destino, en este sentido pues pueden faltar muchas cosas.

Si usted me pregunta que pienso yo -que falta, bueno nos falta una revisión integral de la Ley Orgánica del Municipio Libre, pero insisto: ninguna legislatura puede declarar agotado el trabajo porque eso es imposible, el derecho es cambiante y la sociedad es cambiante y en virtud de ello hay que ir mejorando los procesos o adaptándolos a las circunstancias.

¿Todavía hay tiempo para nuevas reformas?

Sí, y no sólo hay tiempo sino estamos ya empeñados en ello. Probablemente con el acuerdo de las demás fuerzas parlamentarias convoquemos aun periodo extraordinario de sesiones antes de terminar, y en ese periodo trataríamos como temas ya convenidos la ley para prevenir y sancionar la violencia intrafamiliar, alguna ley para proteger a los menores, la ley mediante la cual se van a otorgar las descuentos a pensionados y jubilados en el impuesto predial y agua potable así como la ley sobre asuntos indígenas. Tenemos prevista también la posibilidad de una ley para el fomento industrial en el Estado y a lo mejor incorporamos algunas otras cosas.

Nosotros no hemos declarado agotado el trabajo, vamos a trabajar hasta el último día y lo hemos hecho con gran intensidad. Se nos puede quizás reprochar que más faltaron algunas cosas pero no voluntariamente; hemos estado insistiendo, seguimos trabajando y tenemos una gran cantidad de material que todavía vamos a sacar adelante antes de dejar concluida nuestra tarea.

Dada toda esta experiencia que adquirió en la Secretaría de la Comisión Permanente, ¿qué consejo les daría a los nuevos diputados?

Creo que todos tienen obligación y necesidad de leer las principales disposiciones legales que atañen al quehacer de un diputado, y si hay un poco de lectura adicional sobre derecho parlamentario y un poco de historia de México qué mejor, pero un diputado debe conocer -así sea someramente- la Constitución Política del Estado, la Ley Orgánica del Poder Legislativo, el reglamento de la Ley Orgánica del Municipio Libre, en fin: un conjunto de leyes que son imprescindibles para el quehacer de un legislador.

Además de eso, habría que recomendar o sugerir muy respetuosamente a todos un carácter muy dispuesto a la conciliación, a la concertación, al diálogo. Nada, de verdad, se construye en medio de la gritería ni desde las posiciones mesiánicas. Hay que desconfiar de quien piensa que siempre tiene la razón porque ni siempre se tiene la razón ni todo el tiempo se puede tenerla, de tal manera que se deben tener los oídos muy abiertos para aceptar las posiciones, las opiniones, las sugerencias de todas las fracciones parlamentarias pues no hay nadie que no tenga algo que decir y algo que aportar.

Y finalmente, cada diputado es una expresión mínima o mayor de la voluntad popular que debe ser oída. Me asusta -sí, lo confieso- la idea de que algunos diputados puedan pensar que se las saben todas a todas o que son los únicos capaces de legislar por el bien de Veracruz. Veracruz requiere de esta pluralidad y no sólo porque yo lo diga o porque la razón lo sustente, sino porque se ha expresado en las urnas.

Veracruz quiere que las diferentes corrientes estén representadas y que opinen y participen pues al final de cuentas una legislatura o el Congreso del Estado no es otra cosa que la expresión del mosaico que somos como sociedad, y ahí debe haber personas relacionadas con las empresas, gente relacionada con el campo, con profesiones, las artes, hombres, mujeres, jóvenes, en fin. Eso es el Legislativo, una representación social donde quepan todos y quepan todas las opiniones, de tal manera que más allá de la preparación que desde luego es importante y habrá de cultivarse con la lectura- realmente falta una disposición de ánimo especial para ser tolerantes, para ser incluyentes y para entender que nunca es cierto que podamos tener la razón siempre y que todo pensamiento se enriquece cuando es capaz de ser puesto a la consideración de los demás y analizado por las diferentes opiniones.

Veracruz está avanzando a pasos agigantados como lo está haciendo nuestro país. Yo he dicho siempre en mis conferencias como maestro o en mis pláticas, que en términos de la historia de un hombre, 20 años son toda una vida, pero en términos de la historia de un país 20 o 30 años no son nada, y si echamos una ojeada a la historia nos podemos dar cuenta de qué manera tan importante hemos avanzado en materia democrática en este país.

Hemos pagado un costo, se ha cuantificado de muy diversas maneras, pero yo diría a quien piensa que hemos gastado mucho en la Reforma Democrática que otros países han pagado una cuota mucho mayor, no sólo en dinero sino en vidas humanas. Los países que han transitado a la democracia como México son muy pocos. Otros han pagado una cuota de sangre, una guerra civil, han pagado muchas cosas que afortunadamente hasta hoy los mexicanos no hemos sufrido y ojalá no tengamos que sufrir.

Si bien es cierto que no debemos sentarnos en la autocomplacencia de pensar que todo está hecho, sí debemos -es lícito, es legítimo- sentirnos satisfechos de los avances, para que de ahí tomemos impulso para continuar avanzando y perfeccionar nuestro sistema democrático. Si el voto costó 4 pesos con 15 centavos o costó 15, yo creo que más vale que nos haya costado dinero y no que nos haya costado vidas humanas.