Una derrota anunciada. Isael Petronio Cantú Nájera

Una derrota anunciada

Isael Petronio Cantú Nájera *

Los resultados de las elecciones de agosto en Veracruz no sólo significan el triunfo del partido en el poder y el avance de la oposición conservadora a la segunda fuerza política. Para el PRD, órgano donde convergen la antigua izquierda electoral y corrientes progresistas anteriormente vinculadas al PRI, significó una derrota acentuada por las rupturas, la hegemonía del liderazgo moral y los intereses de los grupos de poder. De este modo, la opción "democrática "construye su perfil hacia las próximas elecciones presidenciales, pues en opinión del diputado federal veracruzano, Isael Cantú Nájera, "las dictaduras se explican en la irracionalidad de las masas y la cautivación y embeleso que el líder les causa ".

No es gratis parodiar al más grande escritor del realismo mágico y maravilloso, la verdad es que la historia de nuestro continente, de nuestro país y de nuestro Estado han sido los escenarios idóneos para una serie de conductas histórico-políticas que rebasan con mucho lo narrado por Gabo. Para muestra un solo y púrpura botón: Santa Anna, sus fraudes electorales y sus 25 años de dictadura.

La derrota del PRD en Veracruz se explica en razón de factores nacionales, estatales y personales. Los factores nacionales tienen que ver con el hecho histórico de la "ruptura" del bloque hegemónico.

Quienes desde la izquierda comunista o los grupos armados continuamos con la lucha por la construcción de un nuevo régimen, más justo, más equitativo, más popular, nos enfrentábamos aun gobierno casi invencible, el cual no se detenía ante nada y por nada con tal de seguir en el poder. Tanto en el escenario electoral, como sindical y hasta político militar, el régimen, hoy llamado "priísta" mantenía un férreo control del país. El modelo económico flexible, de reparto de la riqueza a sectores amplios de la sociedad, el asistencialismo del gobierno para con los más pobres, y la rotación del poder desde la fuerza misma del presidencialismo permitió los necesarios equilibrios para que la sociedad no se enfrentara en brutal guerra fratricida y fuera inmune a toda idea de lucha de clases.

La moderna solución electoral a los graves conflictos sociales fue el resultado del desgaste del poder del presidente, de la madurez de la sociedad, pero fundamentalmente a la ruptura de connotados priístas con el PRI mismo, exigiendo "nuevas reglas y democracia". Ya no pudo el presidente aniquilar a sus adversarios; ya no pudo por la globalización de los conflictos "disciplinar" a los disidentes y realizar un nuevo "Huitzilac", sólo logró montar fraudes cada vez más sofisticados y campañas más caras. Aún así, la debacle se iniciaba desde el corazón mismo del poder y atacaba la razón de la historia: ¿Quién era el heredero legítimo de la Revolución y sus anhelos de justicia, equidad y paz? Obviamente tenía que ser el hijo de uno de los presidentes, cuyos actos resuman logros exigidos por las armas y regados con la sangre de mexicanos caídos en la Revolución de 1910: Cárdenas.

La ola de conversiones ha sido tan brutal, como cuando los romanos se convirtieron en cristianos, luego de asesinar con gran refinamiento durante 500 añosa miles de cristianos. Así, viejos priístas autoritarios y corruptos pasaron a ocupar, en loco tropel, las primeras filas en las modernas falanges, léase "Brigadas del Sol", en la lucha por democratizar al país. Ante la avalancha de transformaciones, de adhesiones, de apoyos, se han creado élites y grupos de poder que amenazan con deformar el proyecto original del PRD en una grotesca. caricatura del PRI, es decir, más corrupto, más ineficiente y cínico. Nacido bajo la amenaza de la prematurez, el PRD está dando señales graves de insuficiencia, política e ideológica y su pragmatismo se oculta bajo el manto de un discurso de la defensa de los principios más abstractos y dictados por élites ajenas al ejercicio democrático del debate serio, racional y propositivo. Todo liderazgo moral apela a la. pasión y nunca a la razón; hurga en la ignorancia de las masas y les crea imágenes enajenantes. Las dictaduras se explican en la irracionalidad de las masas y la cautivación y embeleso que el líder les causa.

Con razón o sin ella, los líderes creen en su misión y pronto se rodean de un coro que lejos de analizar y juzgar con objetividad los fenómenos, actúa como reforzador. En política el coro llega a ser tan fuerte, disciplinado y expedito, que los deseos del "Mesías" son órdenes imperiosas.

El PRD ha generado ya a nivel nacional y estatal fuertes grupos de poder, los cuales deciden, lejos de todo método democrático, racional y eficiente, quién, cómo y cuándo se integra al ejercicio del poder político a través de la administración pública. Los cargos públicos, no los de elección popular, se deciden por la pertenencia a tal o cual grupo y no por la capacidad para desempeñarlo.

La élite que rodea a Cárdenas, en el caso de la elección de Veracruz, vislumbró el peligro de que ganara la gubernatura alguien ajeno a su grupo, no porque le fuera a disputar la candidatura para el 2000, sino porque rompería el equilibrio de fuerzas imperante, donde ellos tienen hegemonía. Sólo eso explica el frontal ataque a un precandidato que rompía con el PRI y generaba una convergencia de fuerzas plurales capaces de enfrentar al partido oficial. La campaña difamatoria, frívola e insustancial, pues otros priístas salmistas y sustentadores del régimen habían sido recibidos con bombo y platillo en el seno del PRD, solo que encuadrados de manera afín al grupo de Cárdenas, tenía, como objetivo estratégico impedir a toda costa la modificación de la correlación de fuerzas que favorece al grupo hegemónico. Perder el poder o dejar que la nueva correlación de fuerzas favorezca a Porfirio Muñoz Ledo o Amalia García los llevó a los excesos del Congreso de Oaxtepec, donde su moral lineamiento se impuso a las 3 de la mañana y contra toda la idea de abrir los procesos de elección de los candidatos a la sociedad civil y arrebatándole a los veracruzanos su derecho de elegir libremente a sus gobernantes. Ganaba el poder de la élite, no la democracia ni el PRD. Con el veto a Morales Lechuga se hacía añicos la posibilidad de crear una fuerza sinérgica que derrotara al PRI. Solos, el PRD por su lado y Morales por el suyo, serían apenas divertimento para el partido oficial.

Lo más patético se dio en la conducta de los integrantes de la dirección estatal. Votada en dos ocasiones la posibilidad de postular la candidatura común de Morales Lechuga junto con el PT y el PVEM más fuerzas emergentes, en el Consejo Estatal, máximo órgano de dirección, el Comité Ejecutivo asumió en un primer momento defender el resolutivo ante la dirección nacional. Las fuerzas entraron en contradicción, pues los intereses del Grupo Cárdenas no son los intereses de los veracruzanos y rápidamente se les hizo saber que la resolución del Consejo no pasaría.

Así las cosas, los plegamientos y las disciplinas no se hicieron esperar y los que iniciaron convencidos y fervorosos el impulso a partir de la necesidad de la candidatura común en la persona del ex-Procurador de la República, vertiginosamente se convirtieron en sus mas feroces atacantes. El caso más chocante es el de Manuel Huerta Ladrón de Guevara, quien en la primera reunión con Andrés Manuel López Obrador vociferaba la defensa y la soberanía de la voluntad de los veracruzanos perredistas para postular al candidato común, así como las bondades de Morales Lechuga y en la segunda y durante el Congreso se comportó pérfidamente, traicionando el mandato del Consejo Estatal y calumniando al precandidato. Flaco favor a la democratización del país y al cardenismo mismo.

El desencanto, la irritación y el desánimo no se hizo esperar. Lentamente el partido se fue dividiendo y muchas voces hoy comprobado, dejar sentir su fidelidad al PRD y su irritación a la imposición: "Votaremos por el candidato a diputado del PRD, pero no por el candidato a gobernador". La suerte estaba echada.

Los grupos y corrientes, después de la tragicomedia de Oaxtepec, intentaron subsanar el error y detener la hemorragia de militantes. Se apuntaron hasta seis precandidatos, cada uno con su cada cual: Uriel Flores Aguayo por el Movimiento Popular Independiente (MOPI); Fidel Robles Guadarrama por la Unión de Colonos, Inquilinos y Solicitantes de Vivienda, sección Veracruz (UCISV-VER); Mariana Aguilar López como grupo emergente, Víctor Molina como grupo independiente; Domingo Alberto Martínez Resendiz de Propuesta Democrática y Arturo Herviz Reyes como nuevo grupo producto de una caótica fractura de Propuesta Democrática.

La perversión, la componenda y el pragmatismo llevó a declinar a tres precandidatos a favor de Arturo; la contradicción entre dos miembros salidos de Propuesta Democrática se resolvió con la salida de Domingo de la contienda y el rechazo público de la candidatura de Herviz como miembro de Propuesta Democrática; como Pilatos, PD dijo que todo lo que se estaba haciendo era antidemocrático, injusto e irracional. Al final se unge a Arturo Herviz Reyes como candidato oficial del PRD y Mariana termina derrotada en un ejercicio de "cargada".

La salida pública, de Mariana Aguilar, miembro del Comité Ejecutivo; de dirigentes estatales como el doctor Tenorio en Los Tuxtlas, y el alejamiento de presidentes municipales, todo fue acallado con un ruido mayor. La campaña de linchamiento moral y persecución se realizó con más eficacia que la campaña por convencer a los electores de que votaran por el PRD. Los que se quedaron decidieron repartirse las jugosas prebendas que deja una campaña a gobernador.

El método terso que el PRI utilizó para elegir a su candidato; el hecho de que Miguel Alemán sea hijo de un expresidente, de que los candidatos a diputados se eligieron de manera más abierta y de que el Comité del PRI realizó un gran esfuerzo por unificar a todos los grupos priístas, generó una candidatura más fuerte y creíble, agregándole además, recursos económicos mayores que jamás candidato alguno haya utilizado.

El PRD regresó irracionalmente un trienio atrás. Ya se había postulado y comprobado que la táctica. de mítines no servía, pues el mitin no vota; que las "Brigadas del Sol" son más dañinas que benéficas pues el método de su contratación no reúne principios de eficiencia y capacidad. Se organizan corporativamente y resolviendo un problema de desempleo, dándole "chamba" al cuate o al familiar y los comités de campaña, de avanzada o lo que sea, se articulan con los grupos poniéndole más frenos que ruedas al carro.

Para colmo, los que indignados y furibundos atacaron a Arturo Herviz como candidato ganador de la Presidencia del Partido, ahora, de manera neurótica, eran los que apoyaban su campaña hacia la gubernatura. Cuando Arturo leyó el discurso de toma de posesión para la Presidencia del Partido en el Teatro del Estado mal leído por cierto-, Margarita Guillaumín, me dijo lo peor sobre la. capacidad del nuevo presidente, que daba pena y vergüenza, pero ya como candidato a gobernador le escuché decir todo lo contrario. Supongo que ahora irremediablemente se ha perdido, regresa a su antigua concepción sobre la personalidad de Arturo Herviz.

Con poco convencimiento se lanzaron a una campaña donde las diatribas hacia los otros candidatos, particularmente contra Morales Lechuga, ganaron mayor espacio que las propuestas de fondo para gobernar democráticamente a Veracruz. Se sentían dolidos por el desdén conque los trataba el candidato del PRI y más vociferaban para acallar su confusión. Alguien pensó ocurrentemente que se tenía que cambiar la "imagen" y decidieron vestir diferente al candidato, quitarle el sombrero, en sí, despersonalizarlo y entregar un nuevo Arturo a los veracruzanos, les chocaba que se vistiera más como norteño que como jarocho o jalapeño, nunca pensaron que la imagen más profunda que candidato alguno puede reflejar es la llaneza de lo que es y la nitidez del mensaje positivo que identifica los valores y las necesidades de la ciudadanía.

La campaña fue un fracaso. Los comités, lejos de coordinar, tenían acciones centrípetas y el candidato enajenado por un coro de cuates, nefastos periodistas que se atragantaron a sus costillas, y familiares, dejó de escuchar lo poco de sensato que le aconsejaran otros ciudadanos; su ego fine alimentado de manera perversa a tal grado que inició un combate inútil contra luchadores sociales consistentes y honestos periodistas, que a diferencia de los suyos, mostraron preocupación por lo que estaba sucediendo en la campaña de Veracruz.

Los deseos de la élite de poder dentro del PRD se cumplieron y los grupos de veracruzanos que secundaron tan errática política hoy se pelearán buscando al culpable. Gracias a ellos, no existe ningún otro ciudadano que haya triunfado y le dispute la candidatura a Cárdenas hacia el 2000. Bueno no existe dentro del PRD, existe dentro del PRI y será Miguel Alemán Velasco.

Los priístas están felices. Le han restado fuerza a los partidos de oposición más fuertes, y tienen a un gobernador en uno de los estados mas pujantes y con mayor número de electores. Miguel Alemán será el mensaje de modernidad y de confianza al mundo del capital, nacional e internacional, y seguramente tratarán de crear las condiciones para que se convierta en el hombre de la transición, la cual, correrá por el centro dando vueltas y no de la izquierda al centro. El momento histórico de la izquierda socialista y del cardenismo ha dejado de moverse y sumar fuerzas; el grupo élite de poder ha perdido la perspectiva y cree que las fuerzas hasta hoy acumuladas bastan para ganarle al "Ogro Filantrópico". El Ogro lo supo bien, pues maquinó para que la "ruptura" de Morales Lechuga fuera estéril. Una salida en seco. Ahí están los movimientos de Gutiérrez Barrios, de Acosta Lagunes, los excarcelamientos de Vázquez Chelius, todo ello para atacar a Morales. Una acción concertada para impedir fructíferas "rupturas", pues también saben que si son aprovechadas correctamente, como el caso de Monreal por Amalia en Zacatecas, su hegemonía se debilita y se liquida.

El PRD veracruzano quedó como una fuerza secundaria, alejándose de la disputa por la gubernatura, cedió su espacio al PAN, quien con el bronco guanajuatense, con todo sombrero, botas y camisa a cuadros, Vicente Fox, peleará la Presidencia de la República y los veracruzanos que no tuvieron la oportunidad de escuchar claramente al bronco Herviz, sí escucharán a Fox.

Por su parte, Cárdenas seguirá siendo impulsado por la pureza y no por la política democrática de consensos, disensos, pactos y nuevas constituciones, a alejarse más del centro y radicalizarse dejando paso a los encuentros nuevos, que no novedosos, entre el PRI y el PAN.

La crisis que dejó la elección a gobernador en Veracruz tiene que resolverse en un profundo ejercicio de autocrítica y reestructuración del PRD. Aunado a ello, está obligado a realizar un Congreso Estatal que discuta y apruebe su programa y lo diferencie, dentro del Programa General y los Estatutos, de la dirección nacional. Lo peor es huir hacia adelante y toparse con lo que uno huye: la antidemocracia y el autoritarismo.

* Diputado Federal del PRD por Veracruz.