El acto de votar entre los pueblos indios de Veracruz. Entrevista con Hugo Enrique García Valencia. Rodrigo de Dios Urbina

El acto de votar entre los pueblos indios de Veracruz

Entrevista con Hugo Enrique García Valencia

Rodrigo de Dios Urbina

La nueva situación de competencia electoral en Veracruz es hoy una nueva fuente de curiosidad para los científicos sociales que radican o trabajan en la entidad. Hugo García Valencia, doctor en antropología que ha estudiado a diversos grupos y comunidades étnicas de Veracruz, hace notar que en los distritos electorales donde hay mayor población indígena, el abstencionismo de esos grupos disminuye, mientras lo opuesto se nota cuando hay menor proporción de habitantes indígenas.

No obstante, afirma que de comparar las estadísticas, censos y resultados electorales recientes no se pueden deducir preferencias electorales ni ningún otro tipo de comportamiento, ya que se trata apenas de las primeras contiendas documentadas con cierto rigor en la historia de Veracruz.

Además, "en aquello que entendemos como problemas étnicos existen intereses de diferentes índoles, pues lo étnico puede ser un paraguas muy grande que unifica una serie de otros intereses ". No obstante, explica que parece existir un interés creciente de parte de los indígenas veracruzanos acerca de lo político electoral, y si están confundidos, aclara el antropólogo, no lo están más que el resto de la población.

Transición.- ¿Cuál es el comportamiento en los distritos locales electorales con población indígena en Veracruz, respecto a la actividad electoral?

Hugo Enrique García Valencia.- Al elaborar unas cifras para un Seminario sobre Regiones en Veracruz, me encuentro con dos tipos de tendencias muy interesantes en cuanto a la votación que se dio en los municipios indígenas.

Una de ellas es que donde hay menor población indígena respecto de la mestiza, también la proporción del voto indígena disminuye, en comparación con la proporción del voto mestizo.

Tomemos por caso el Distrito Electoral 1, en donde la población indígena es muy pequeña; allí sufragaron el 2.62 por ciento de los indígenas en edad de votar, en comparación con el 32.07 de mestizos.

Esto contrasta grandemente con una serie de distritos, precisamente en cinco de ellos, que tienen una importante población indígena, pues allí se nota la tendencia inversa.

Por ejemplo, en el Distrito número 2, donde habitan hablantes de náhuatl y de huasteco, la proporción de indígenas que votaron en relación al número de indígenas totales fue del 43 por ciento, mientras que la proporción de votantes en general fue de 33.45 por ciento, o sea que relativamente votaron más indígenas. Lo mismo encontramos en el Distrito Electoral número 3, donde el 70.16 de la totalidad de los votantes (29.20 por ciento) fueron indígenas.

Esto también sucede en el Distrito Electoral número 7, donde también tenemos mayor proporción de indígenas en relación al número total de votantes y la proporción de votantes en general; entonces tenemos que el 37.89 por ciento de todos los votantes del distrito 30.36 por ciento del padrón- fueron indígenas.

Entonces sí hay una tendencia al voto por parte de los indígenas, hay un interés en este tipo de cuestiones, pero parece que este interés se ve en cierta medida, al menos podemos relacionarlo en números, a que haya mayor proporción de indígenas en cada distrito, mientras que lo opuesto se nota cuando hay menor proporción de indígenas: la proporción de votantes indígenas es menor cuando hay menor número de habitantes indígenas y la proporción de votantes indígenas aumenta en los distritos donde hay mayor número de indígenas. Esto obviamente se puede prestar a todo tipo de interpretaciones que debemos analizar con muchísimo detalle.

La otra cuestión es que probablemente sea la primera ocasión en que hay votaciones donde los antropólogos podamos ver estas cosas de manera clara. Por ello es muy difícil todavía avizorar tendencias del voto o cualquier otro tipo de previsión. Más aún: los problemas mismos de los censos nos hacen dudar un poco de estas cuestiones.

Por ejemplo: se plantea que el incremento relativo de mestizos es del 50 por ciento en tres décadas, mientras que en el caso de los indígenas es del 36 por ciento. Esto en gran medida se debe a la forma diferente en que los diferentes censos abordan este tipo de problemas, la manipulación misma de los censos, y en cierto sentido probablemente no se pudo tomar en cuenta que el ser indígena en la actualidad tiene mayor prestigio -o es menos desprestigiado-, y en cuanto avance la discusión de los indígenas a nivel nacional y se vea lo indígena como algo positivo, es probable que muchas más personas se declaren indígenas en los censos.

Entonces, tenemos todas estas variables que de ninguna manera a estas alturas podemos todavía valorar.

Usted afirma que no se. pueden avizorar tendencias, pero ¿qué tanto incide en los distritos de población indígena el voto corporativo, tradicional en las zonas rurales?

Esa pregunta sería más o menos qué tanto votan los indígenas como grupo, como "bola", por un partido equis? Y está relacionada frecuentemente con la forma en que conceptualizamos a los indígenas como grupo, como si todo lo hicieran así, en "bola", y una de esas cuestiones sería votar.

Lo que nosotros encontramos es que no hay tal voto corporativo. ¿Cómo entender esto, después de que los antropólogos hemos creído en la comunidad indígena y que todo lo hacen en común y que todos sus intereses y valores son comunes? ¿Cómo podemos nosotros interpretar esto? Pues obviamente necesitamos elaborar investigaciones mucho más precisas en torno a esto.

Creo yo que todas las explicaciones que se han dado, desde el voto de castigo al PRI, hasta las preferencias por ciertos partidos o incluso la tendencia que se avizoraba dentro del PRI de que la mayoría de sus votos se habían dado en las áreas rurales, pues nada de eso checa con estos datos, por lo menos no completamente.

Pongamos por caso el Distrito número 2, con cabecera en Tantoyuca, que es un distrito indígena, tiene una votación por el PRD de 13.06, por el PRI de 48.64 y por el PAN de 28.24. Estas son las tendencias generales de todo el Distrito, pero al interior de los municipios encontramos las variaciones más inverosímiles: desde aquel en que hubo cero votos por el PRD hasta aquel en que este partido llegó a alcanzar un 47.62 por ciento, y lo mismo en cuanto a los otros partidos, los cuales presentan una gran variación.

Indiscutiblemente el PRI tuvo una mayor cantidad de votos, pero no por márgenes muy altos. Por ejemplo, en el distrito tercero, Chicontepec, que también es un distrito indígena, encontramos que el PRD obtuvo un 41 por ciento mientras que el PRI obtuvo un 39 por ciento y el PAN tuvo el 16. 98 por ciento. Entonces tenemos que existe una gran diversidad en las tendencias correspondientes a las cuestiones electorales y de ninguna manera podríamos pensar que el voto indígena se inclina por un partido o por el otro.

Otro caso: en el distrito número 7, Papantla, encontramos que el PRD obtuvo el 42 por ciento, el PRI obtuvo el 39.41 por ciento- y el PAN obtuvo el 7.73 por ciento; para mencionar a los partidos que tuvieron mayor número de votantes dentro de las cifras que da la Comisión Estatal Electoral.

Entonces, en algunos distritos un partido obtiene más y en otros menos. Es muy probable que existan los vicios de votación anteriores, que muchos indígenas estén muy confundidos, etcétera; pero la impresión que nos da ver estas cifras es que los indígenas están muy alertas de lo político electoral, y si están confundidos no lo están más que el resto de la población.

La participación que tienen en los procesos electorales aparece como muy alta en algunos distritos. No sabemos si sea corporativa dentro del municipio, pero al menos como grupo indígena no lo es, en el sentido de que todos los totonacos votan por fulanito de tal o por tal partido, o que todos los nahuas votan por este otro como grupo de lengua. Veo que hay otro tipo de fuerzas en este fenómeno que son más importantes que la filiación indígena, pero sí debe haber algo cuando encontramos que donde hay mayor proporción de indígenas, el abstencionismo indígena disminuye.

Eso indica que de alguna manera hay una tendencia electoral...

No es una preferencia electoral por un partido. Lo que hay es tendencia a votar y a participar en el proceso electoral, que es diferente. ¿Cuál será el partido por el que votan? Pues nosotros encontramos que las diferencias se dan a nivel municipal, más que a nivel de distrito, y ya en conjunto los distritos presentan ciertas tendencias: en algunos` hay mayor tendencia por el PRI, en otros por el PRD, etcétera...

¿Y por el PAN?

Por el PAN no parece haber ninguna tendencia dominante entre las que tengo aquí registradas, pero viendo con detalle el comportamiento electoral de Veracruz es muy probable que el PAN no esté a la zaga de ningún otro partido. Pero lo que estamos viendo son las regiones indígenas, en donde sí hay una mayor preferencia por el PRI o por el PRD.

Y a nivel municipal o a nivel de localidades, ¿existe un enfrentamiento cívico entre el voto indígena y el voto no indígena?

Debe existir. Si nosotros notamos que a nivel distrital los indígenas son más beligerantes en cuanto a asistir a las urnas, o sea: más responsables o más interesados, debe de ser porque ellos ven en el proceso electoral una demostración de interés o una forma de defender sus intereses. Tenemos algunos municipios donde las autoridades o representantes son indígenas, que han encontrado muchas dificultades y no sería este el momento de entrar en esos detalles, pero sí ha ocurrido que la mayor beligerancia contra un partido en particular se da porque su representante es indígena.

Pero hay tendencias, ya más particulares. Yo fui a una comunidad en la región de Chicontepec, muy tradicional, que era priísta, pero en la cabecera municipal a la que esta comunidad pertenecía gobernaba el PRD. O sea, hasta en ese nivel tan pequeño encontramos las mayores discrepancias.

De alguna manera, el ver a los indígenas como corporación es una cosa que los antropólogos de alguna manera hemos propiciado, pero estos datos nos permiten ver como muy probable que haya una intención de intereses de grupo que étnicamente se correspondan, pero esa correspondencia no implica identidad en cuanto a los intereses de grupo, económicos y políticos. Y probablemente eso es lo que se conjuga, pero no es porque sea étnico, sino que en aquello que entendemos como problemas étnicos existen intereses de diferentes índoles, pues lo étnico puede incluso ser un paraguas muy grande que unifica una serie de otros intereses.

En ese sentido es claro que hay confrontación, pero es porque este paraguas es tan amplio que incluye otro tipo de cuestiones.

¿Cómo considera usted que la política -y en este caso la actividad electoral- pudiera ser una vía hacia el mejoramiento del nivel de vida, la obtención de la autonomía y la supervivencia cultural para los pueblos indígenas de Veracruz? .

Se supone que la vida democrática en sí es un beneficio para todos los que la ejercitan, o sea: la Nación en general. En ese sentido, si nosotros concedemos que los enfrentamientos democráticos en estas comunidades se dan porque el concepto de etnicidad incluye una serie de otros intereses, en la medida de que las comunidades puedan definir sus intereses económicos, políticos y sociales, y se constituyan en sus propios agentes de gestión de esos mismos intereses propios, obviamente que la vida democrática incidirá en su mejor calidad de vida.

Pero en la medida en que se dejen a otras instancias el definir cuáles son sus intereses, esas otras instancias decidirán si son válidos o no son válidos, si son mejores o no, pues durante muchos años se tuvo la opinión de que era mejor no votar para el país, o no tener una democracia electoral sino una democracia dirigida, porque la sociedad mexicana no estaba preparada para ejercerla.

Creo yo que esta situación propiciará que los indígenas se entiendan a sí mismos y puedan definir-cada día mejor sus intereses económicos, políticos y sociales. Y más aún, que es probable -si uno piensa que a la larga se va a tomar en serio esto de las reformas de la Constitución y se van a considerar las condiciones indígenas como parte de los derechos de ciertos ciudadanos mexicanos- que primero se generaran varios problemas antes de que exista una mejoría visible entre estos problemas que se van a presentar.

Esperemos que nunca llegue la situación como se presentó en Chiapas, con tanta incomprensión, tanta oscuridad, con tanto desconocimiento; porque Veracruz ha tenido sus cuotas a lo largo de su historia y no ha estado exenta de pugnas, matanzas y atrocidades hechas por indígenas y no indígenas, pero lo que sí esperamos, o lo que nosotros podemos prever -y para ello vamos a preparar a nuestros estudiantes- es que incluso es posible una remunicipalización y que los nuevos distritos electorales beneficien a ciertas tendencias manifiestas en estas cuestiones.

No podemos dejar de lado que igualmente las otras partes de la ciudadanía tienen -sus derechos. ¿Cómo curar esto de una manera civilizada, de una forma verdaderamente democrática? ¿Cómo poderlo hacer sin incurrir en la violencia y en la descalificación de las demás partes y de otras cuestiones? Los intereses llegan a interpretarse y manipularse de tal manera que oponen ciudadanos contra ciudadanos, como si fueran enemigos, como si estuvieran peor que en una guerra.

¿Cómo lograr esto? Creo que se necesita el liderazgo de las instituciones en vez de incidir sobre esas divisiones, en lugar de incidir sobre estos movimientos, no solamente genocidas sino de oposición contra los movimientos mexicanos, de los cuales las instituciones se tienen que prevenir igualmente. Entonces, en la medida en que estas instituciones puedan cumplir verdaderamente con sus labores de gestión, esto va a ser un proceso que definitivamente mejorará las condiciones de vida de los indígenas.

¿Cuáles son sus fuentes estadísticas en las que se basó para conjuntar todo este trabajo?

Bueno, la fuentes estadísticas empleadas fueron básicamente tres: los documentos que me entregó la Comisión Estatal Electoral, entre los cuales está el vaciado del último Padrón Electoral; el Censo de 1990 y el Recuento de 1997 que puede uno recobrar a través de Internet mediante la computadora, es lo último que hay y está bastante bien organizado, con mapas interactivos e información de toda índole, entonces las búsquedas se facilitan muchísimo. Son las tres fuentes de las que he sacado esto.

Cabe además comentar que si no hubiera sido porque Sofía Larios organizó este Seminario de Regiones en Veracruz no me hubiera puesto hacer esto. Aunque existe otra razón: platicando con compañeros que hacían este tipo de trabajo aquí en la oficina sobre todo con López Valderrama, nos enfrentamos con la situación de que si se llega a plantear una remunicipalización del estado o ver los problemas de los indios, los antropólogos tenemos que estar preparados para manejar todas estas fuentes conociéndolas con antelación.

¿Hay algo, que usted quiera añadir?

Simplemente que ojalá esta información se pueda hacer un poco más sistematizada incluso por los partidos mismos, porque esto es solamente una entrada y con mucha pena admitiría yo que indiscutiblemente a lo mejor esta plagada de errores. Pero este sería un llamado más bien a que se haga este trabajo sistemático entre nosotros, los antropólogos, y los políticos. Y también a establecer un diálogo en que podamos ver todo este tipo de documentos, no con interés partidista, sino con interés científico, y con el interés de que esto definitivamente tiene que redundar en el diálogo político, la competencia política y en beneficio de todos.

* Hugo Enrique García Palencia es doctor en antropología por la Universidad de Bristol, Inglaterra. Actualmente trabaja como investigador en la Delegación Veracruz del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).