La historia de los indios en Veracruz. Virginia Molina Ludy
Ayer, igual que hoy
La historia de los indios en Veracruz
Virginia Molina Ludy *
A diferencia de otras entidades cuya población indígena es homogénea, propia o que surgieron bajo el signo de la colonización española o mestiza, Veracruz tiene por signo la diversidad de su geografía y su población.
Desde siempre, la unidad del territorio veracruzano ha sido una consecuencia de las diferencias, más que de las similitudes, entre los grupos que lo habitan. Esta realidad geopolítica determina que haya sido el contraste -la desigualdad social, en el caso de los indígenas- el signo de la identidad veracruzana.
"Todo autor que escribe sobre indígenas conoce que su situación pasada y presente se originó en la conquista, en la sociedad colonial".
Como categoría social, los indios nacieron en 1492, cuando Colón descubrió las Antillas, y desde ahí se propagaron al resto de América, conforme avanzó la colonización española, portuguesa, inglesa, francesa y holandesa sobre el Continente. Por esta razón, en Veracruz no hubo indios hasta que los españoles los "descubrieron" en 1518.
Actualmente hay alrededor de 700 mil habitantes indios en el estado de Veracruz, a quienes se les distingue principalmente porque tienen como lengua materna alguno de los idiomas originarios de América.
No obstante, a principios de 1518 aún no había un sólo "indio" en Veracruz, si bien este Estado lo habitaban más de un millón de personas que tenían como idioma propio el huasteco, el tepehua, el otomí, el náhuatl, el totonaco, el mixteco o el popoluca.
El territorio y la población
Para la población prehispánica de México, la costa del Golfo era tierra muy apreciada porque en ella se obtenían productos de suma importancia para la economía general de Mesoamérica. Tanto así que esta región era llamada Tonacatlalpan o "lugar de alimentos"; la Huasteca en especial era denominada como Xochidalpan o "lugar de flores" y la cuenca del Papaloapan como el "Tlalocan" o paraíso terrenal, "en el cual hay muchos refrigerios y jamás faltan las mazorcas de maíz verdes".
Actualmente conocemos a los pueblos nativos de Veracruz como huastecos, otomíes, tepehuas, nahuas, totonacas y popolucas. Algunos de estos nombres no son los que ellos mismos usaban, sino las clasificaciones con las que los conocían los mexicas, en las cuales se resaltaba, sobre todo, lo despectivo. Popoluca, en náhuatl, significa "extranjero", "bárbaro", "ininteligible"; según Sahagún, los habitantes del sur de Veracruz eran conocidos como tenimes, "porque hablan una lengua barbara". Los huastecos que se conocen a sí mismos como tének recibían su nombre -cuextécatl- por ser habitantes de la Huasteca (Cuextlan), región gobernada por Cuextécatl.
En cambio según Bernal Díaz del Castillo, los totonacas sí se daban a sí mismos este nombre, mas para los mexicas "totonaco" era sinónimo de poca capacidad, poca habilidad. Los españoles aprendieron de los mexicas los nombres que daban a los demás pueblos y así fue como se volvieron de uso común.
El náhuatl idioma del comercio y la política y de gran parte de la población que migraba hacia las regiones del sur y del este, se convirtió en la lingua franca de Mesoamérica. Así, una buena parte de la población que habitaba Veracruz en 1519 había adoptado el náhuatl como segunda lengua: eran bilingües, pero otros incluso lo habían adoptado, como su nuevo idioma.
El inicio de la conquista
Por las pláticas con los señores principales de los totonacas, Cortés conoció la fragilidad del Imperio Mexica, odiado por sus conquistados, y tuvo la oportunidad de observar el gran temor que tenían a los representantes de Moctezuma. Los totonacas se quejaron de que hacía poco tiempo que los había sojuzgado el emperador de Tenochtitlán.
El gran señor azteca les demandaba cada año a muchos hijos e hijas, unos para sacrificar y otros para su servicio. En realidad, los totonacas de esta región habían sido conquistados por los señores del centro de México desde 1450.
Con su habilidad política característica, Cortés aprovechó la situación y ofreció a los totonacas ayuda contra sus tiranos, los mexicas; a nombre del emperador de España, los recibió como aliados. Bernal Díaz del Castillo dice que fueron 30 los pueblos que se aliaron a los españoles pero sólo conocemos los nombres de tres: Cempoala, Quiahuixtlán y Misantla, de donde -según la Relación de 1580- sus jefes fueron a Veracruz Vieja (La Antigua) a ofrecer amistad a Cortés. Así, los totonacas del centro de Veracruz ingresaron al imperio español sin haber sufrido una sangrienta guerra de conquista.
Después de la caída de México-Tenochtitlan, el ejército español no encontró resistencia en ningún pueblo a su paso desde el centro de México hacia Tuxtepec y Coatzacoalcos, donde fundó la Villa del Espíritu Santo a mediados de 1522, que sirvió de base a la penetración española hacia Tabasco, Chiapas y Yucatán.
La Huasteca rebelde
Muy diferente fue la forma en que los huastecos fueron convertidos en vasallos del Rey de España: su conquista sólo se logró después de duras batallas. Tras el primer encuentro con los españoles, los combatieron en 1518 en el río Tanhuijo. Al año siguiente penetraron por el río Pánuco tres navíos enviados por el Gobernador de Jamaica, Francisco de Garay, quien había obtenido la gubernatura de Pánuco mediante cédula real.
En 1522 Hernán Cortés recibió noticias de que los huastecos se sublevaron matando a muchos españoles y decidió someter la rebelión en persona. Su grupo de europeos y 40 mil guerreros de Texcoco y México le acompañaron. Según Bernal Díaz del Castillo, el ejército huasteco que se les enfrentó era de 60 mil guerreros, y en la primera batalla murieron 15 mil de ellos.
Hubo una primera victoria española en Coscatlán, pero de ahí hasta Chila -a cinco leguas del mar- ya no hubo más enfrentamientos. En Chila los huastecos fueron de rrotados y despoblaron la región, muchos murieron y los sobrevivientes tuvieron que rendirse.
Asegurado el dominio sobre la región, Cortés mismo fundó la Villa de Santi Esteban del Puerto, en Pánuco, donde dejó 30 hombres de a caballo y 100 peones, a quienes repartió encomiendas a fines de 1522. Los españoles fueron expandiendo poco a poco su dominio sobre el resto de la Huasteca sin enfrentamientos armados; el control fue lento, pues la región montañosa, de difícil acceso, sólo fue ocupada hasta 1526.
Todos serían indios
La posición de los indios en la sociedad que se inauguró en 1519 marcó claros límites a su participación en los distintos ámbitos de la vida social. Las normas, las instituciones y las prácticas cotidianas favorecieron su participación en la economía, si bien en posición dependiente. En cambio, en lo social, en lo político y aun en lo religioso fueron sujetos de instituciones diferenciadas y exclusivas, que condujeron a su segregación social con base en prejuicios raciales.
En la nueva sociedad ya no se reconocerían las particularidades étnicas como huastecos, totonacos, tepehuas, otomíes, nahuas, mixtecos o popolucas, ni las diferencias sociales preexistentes entre principales o pillis y gente del pueblo o macehuales, ni el apoyo o resistencia que habían brindado a los conquistadores. En adelante, todos serían indios.
La condición de los indios generó intensas discusiones entre teólogos y juristas de la corte española y de la sede papal en las primeras décadas del siglo XVI. Hubo quien declaró a los nativos de América como carentes de alma y semejantes a animales, otra postura los catalogaba como homunculus o "humanos deficientes"; la tercera posición reclamaba el reconocimiento pleno de los indios como humanos.
Como representante de Dios en la tierra, el Papa concedió que los indios tenían alma y por lo tanto eran humanos; pero como no eran cristianos, los reyes de España podían ejercer soberanía sobre ellos y sus territorios para "cristianizarlos?.
Aunque basado en la confusión de Colón, quien creyó llegar a la India, el término "indio" adquirió también un significado discriminatorio al considerar a los americanos en una posición de inferioridad, tanto por su fe como por su situación de vasallos menores. Con él se clasificaba a una persona y al mismo tiempo se le asignaba una incapacidad de nacimiento, un estigma.
Su nuevo papel fue producir-tributo y mano de obra barata para las nuevas empresas agropecuarias, mineras y manufactureras, así como para la construcción de infraestructura (caminos, fuertes, templos, conventos, palacios). Se les impuso una segregación geográfica y restricciones a sus actividades económicas. en función-de las necesidades de los colonos. Ya no hubo una sociedad común, los nativos quedaron transformados en extranjeros de su propia tierra.
Genocidio y despojo
Fuera de la Huasteca, la principal causa de despoblación para los indios de Veracruz fue la mortandad causada por enfermedades contra las que no tenían defensas por ser desconocidas en América. A las epidemias mayores siguieron hambrunas por escasez de la mano de obra necesaria para producirlos alimentos. Se afirma también que varios pueblos se despoblaron por las excesivas cargas de trabajo que les impusieron los conquistadores a través de los servicios personales obligatorios y los tributos que debían pagar al encomendero.
El desastre demográfico y social provocado por la Conquista: alteró a la sociedad y se tuvo que organizar a los pueblos indios para su administración. A principios de 1531 se propuso que las congregaciones se realizaran por convencimiento, sin coerción, pero la realidad fue que una vez congregados, las tierras eran consideradas como vacantes y solicitadas en merced por los españoles.
En Veracruz, las primeras mercedes se empezaron a repartir desde 1542. La mayoría se solicitó para sitios Ve ganado mayor (1,755 hectáreas) cerca de los caminos a México y de las villas de Pánuco y del Espíritu Santo (Coatzacoalcos), y muchas se concedieron cerca de los pueblos agrícolas, donde las vacas les dañaban mucho sus sementeras. Un siglo después de la conquista, las tierras de Veracruz ya no estaban pobladas por comunidades de prósperos agricultores, sino por ganado y plantaciones de azúcar.
Además de las formas legales para adquirir mercedes de tierras, muchos españoles aprovecharon la acumulación de deudas de tributos de algunos pueblos para concentrar múltiples mercedes por compra al beneficiado o usando prestanombres para obtenerlas, o simplemente invadir las tierras aptas para extender su empresa.
Las propiedades iniciales pronto se expandieron sobre tierras de los indios, causando luchas agrarias de larga duración. En algunos casos constriñeron a las comunidades indias de tal forma que hacia el siglo XVIII no contaban con un solo pedazo de tierra cultivable. Conocemos las fases de acumulación de tierras en grandes propiedades y las dificultades que ello causó a la población india en las regiones de Zongolica, Huatusco y la cuenca del Papaloapan gracias a las investigaciones de Gonzalo Aguirre Beltrán.
Los conflictos por la tierra entre comunidades indias y grandes propietarios se iniciaron hacia mediados del silo XVII, cuando la recuperación demográfica de los indios empezó a provocar fuertes presiones sobre las reducidas tierras que se les habían reservado.
La cuestión religiosa
El primer paso en la imposición de la religión de los conquistadores fue la destrucción de los templos y los dioses, la, supresión de la clase sacerdotal nativa y la prohibición de los ritos religiosos. La organización que tomó la Iglesia para administrar la religión en la colonia tomó en cuenta la existencia de pueblos cabecera y pueblos sujetos. La parroquia se llamó doctrina o curato y los pueblos sujetos, visita.
Lo mismo que el gobierno civil, los eclesiásticos usaron tal organización para controlar la asistencia, a la doctrina, a la misa, el pago de los sericios y la mano de obra para levantar los templos. Debido a que hacia 1570 la asistencia había descendido y sólo acudía el 20 por ciento de la población se impuso la obligación al gobernador indio de pasar lista al final de cada misa.
A través de la apropiación de los santos patronos como protectores de los pueblos, la sociedad india logró conservar los signos y símbolos que dan sentido profundo a la vida. Aguirre Beltrán ha demostrado cómo en Zongolica las fiestas conservan el calendario ritual prehispánico.
El último repliegue
En los últimos cien años se dieron nuevos procesos de repliegue de la población india hacia las zonas donde hoy están sus comunidades. Al mismo tiempo se intensificó la inmigración de indios de otros estados -en especial de Oaxaca-; los inmigrados ocupan, sobre todo, las zonas de reciente colonización inducida por el gobierno y las áreas de plantación que requieren abundante mano de obra. Ambos movimientos de población produjeron una nueva distribución de los indios de Veracruz.
A partir. de 1875, el Gobierno del Estado de Veracruz, con el auxilio de las compañías deslindadoras, logró imponer la división de las tierras comunales a todos los pueblos indios del Estado. Entre 1881 y 1889 las compañías delimitaron 3-2 millones 240 mil hectáreas de tierras denunciadas como baldías, la mayor parte de las cuales pertenecían a las comunidades que no habían podido obtener reconocimiento legal sobre ellas.
Las compañías o individuos que denunciarán y deslindaran tierras nacionales recibían a cambio un tercio de la tierra que habían deslindado. De esa forma, las 29 compañías o individuos que se lanzaron a la empresa recibieron más de 10 millones de hectáreas como recompensa. Muchos pueblos aún recuerdan la resistencia armada que presentaron a este despojo. Las zonas más afectadas fueron las tierras bajas y templadas, aquéllas con mejores comunicaciones y las que prometían desarrollos económicos importantes.
El proceso agrario de fines del siglo XIX causó un nuevo repliegue de los indios hacia regiones de refugio cada vez más pequeñas, donde han podido mantenerse en las últimas décadas gracias a la marginalidad económica de sus tierras. Aquellas comunidades que no lograron en el siglo XIX legalizar la propiedad particular de sus parcelas, obtuvieron en la primera mitad de este siglo la dotación ejidal.
No obstante, la limitación de su territorio propio ha provocado un nuevo proceso de mestizaje en las nuevas generaciones. Por falta de tierras para trabajar, un alto porcentaje de quienes nacen en los pueblos indios deben abandonarlos al llegar a la edad productiva. En su nuevo domicilio, los emigrantes abandonan poco a poco el traje de indio, reducen el uso de su idioma materno al espacio doméstico y dejan de participar en la vida cotidiana de la comunidad. Muchos visitan el pueblo en la época de las fiestas patronales.
La inmigración indígena
Desde fines de la Colonia se sabe que varios empresarios contrataban mano de obra eventual en la Mixteca. A fines del siglo XIX, cuando la cuenca del Papaloapan y la zona de Tezonapa iniciaron su despegue como zonas azucareras de importancia, se presentó un déficit de mano de obra para el corte de la caña; nuevamente se recurrió a la Mixteca para abastecerse de brazos.
Cada año iban los enganchadores a los pueblos de esa región y daban adelantos sobre el salario para conseguir a sus trabajadores. Con el tiempo, muchas familias indias que migraban temporalmente a los trabajos de los ingenios se establecieron en las zonas cercanas a ellos y ya son veracruzanas.
La industria petrolera atrajo a muchos zapotecos, nahuas, zoques, mayas, mixes y mixtecos a Coatzacoalcos y Minatitlán. Los zapotecos empezaron a llegar desde 1915 y a partir de entonces el flujo de inmigrantes no ha cesado. Las ocupaciones urbanas en Veracruz, Córdoba y Orizaba también atraen a muchos inmigrantes. El petróleo también favoreció la migración de totonacos de la zona de Poza Rica a los campos petroleros del sur del Estado.
La inmigración india desde Oaxaca se ha incrementado notablemente en las últimas décadas debido a la necesidad de reacomodar a los afectados por la construcción de las presas Miguel Alemán, en el río Tonto y Cerro de Oro, en el río Santo Domingo, con la intención de detener las inundaciones en la cuenca del Papaloapan. El principal beneficio de ambas obras lo recibiría el estado de Veracruz, porque el control del agua evitaría las inundaciones de la cuenca baja, donde también se desarrollarían planes de irrigación y colonización agraria, de ahí que parte de los afectados fueran reubicados en este Estado.
Los indígenas hoy
En general, en muy pocas regiones de Veracruz los indios constituyen un porcentaje alto de la población hoy día. Hay regiones donde a pesar de ser numéricamente importantes, como Papantla, su proporción ha sido rebasada por la población mestiza. Por otra parte, la distribución del uso de las lenguas indias, en las regiones donde aún se conservan, sigue un patrón semejante al que hubo en 1519. Lo que ha sucedido en el último siglo es la reducción de la geografía india; la novedad más significativa en ésta es la creciente presencia de los inmigrados en el sur del estado de Veracruz.
Las regiones donde se concentra la población india son las zonas montañosas de difícil acceso y las selváticas recientemente abiertas a la colonización; ambas con graves carencias de infraestructura. Los índices de marginalidad en servicios de educación, salud, vivienda y comunicaciones en estos municipios son de los más elevados en el Estado y causa de una calidad de vida deficiente. El territorio hostil, las limitaciones para la expansión de las parcelas de cultivo y los bajos ingresos de la agricultura milpera dificultan el desarrollo de una producción agrícola suficiente para cubrir las necesidades familiares. Como consecuencia, las regiones indias expulsan un porcentaje significativo de población, que emigra a los centros urbanos; los que se quedan se ven obligados a conseguir ingresos adicionales contratándose como asalariados temporales en las plantaciones.
* Tomado del libro: "Los indios de Veracruz"; Comisión Estatal Conmemorativa del V Centenario del Encuentro de Dos Mundos, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa, 1992.
** Virginia Molina Ludy es maestra en antropología por la escuela Nacional de Antropología e Historia, realizó estudios de posgrado en la Universidad Nacional de Brasilia y actualmente es candidata a doctora por el CIESAS.


















