Una estrategia para la paz. Abelardo Márquez Morales

La declaración de la Selva Lacandona

Una estrategia para la paz

Abelardo Márquez Morales *

"Vimos que nuestro silencio fue escudo y espada que hirió y desgastó al que guerra quiere y guerra impone". CCRI-CG del EZLN.

El enfrentamiento entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el Gobierno Federal es hoy una de las páginas más confusas de la historia de México y del fin de siglo XX. Si bien tanto los actores como lo que se disputa son perfectamente reconocibles para la sociedad, la posición que ambos guardan respecto al conflicto y las diversas posturas que a nivel nacional se originan de él son tan cambiantes que no se puede prever cuál será el desarrollo futuro de los acontecimientos, como no sea la persistencia de la situación y el agravamiento de sus causas.

Cuatro meses de silencio del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) fueron suficientes para desnudar y poner en evidencia ante la opinión pública nacional e internacional, la estrategia de contrainsurgencia que el gobierno de Ernesto Zedillo ha implementado en el estado de Chiapas desde el primer día de su administración, pasando a una etapa de mayor beligerancia en los últimos meses que intenta aprovechar la supuesta debilidad del EZLN.

La estrategia de contrainsurgencia del Gobierno la puso en marcha Ernesto Zedillo a partir de un doble discurso: por un lado, habló de paz y por el otro hace la guerra. En su toma de posesión el primero de diciembre de 1994, habló de buscar los caminos para encontrar una solución pacífica al conflicto. No obstante, el 9 de febrero de 1995 -atan sólo dos meses de ese discurso- traicionaba al Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN (CCRI-CG del EZLN), al que por medio de su primer ex secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, había convocado para iniciar un diálogo directo entre las partes. Sin embargo, rompió la tregua y lanzó la ofensiva judicial y militar en contra del EZLN.

Nuevamente, al igual que el 12 de enero de 1994, la opinión crítica del país realizó por todas partes movilizaciones tumultuosas y frecuentes, y otra vez se pudo detener la mano represiva del Gobierno. Zedillo tuvo que retroceder y promovió entonces la adopción, por parte del Congreso de la Unión, de la "Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas", con el fin de dar curso y reglamentar la salida "pacífica" para Chiapas. Se creó así, el 14 de marzo, la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) que se sumaría ala Comisión Nacional de Intermediación (CONAI) a fin de coadyuvar en las negociaciones entre el Gobierno y el EZLN.

Paramilitares y desinformación

A la distancia podemos observar que mientras el diálogo se reanudaba con las mesas de conversaciones en San Andrés Larráinzar (o San Andrés Sacamach en de los pobres, para los indígenas), el Gobierno fingió que dialogaba cuando en realidad "administraba el conflicto" para implementar lo que se denomina "guerra de baja intensidad" como una manera de intensificar la estrategia de contra-insurgencia.

Durante todo el tiempo que duró el diálogo de San Andrés -de mayo de 1995 a septiembre de 1996-, el Gobierno se dio a la tarea de entrenar, preparar y dotar de armamento, por medio de asesores del Ejército Federal, a grupos paramilitares (Chinchulines; Paz y Justicia; Máscara Roja; Movimiento Indígena Revolucionario Antizapatista o MIRA, etcétera), quienes "tienen la tarea de esparcir rumores, propagar noticias falsas, dividir y desorganizar" comunidades al "inducir comportamientos para reducir (...) o eliminar a los simpatizantes del enemigo... y causa confusión con fuerte impacto psicológico" (Andrés Aubry y Angélica Inda, La Jornada, pág.8, 30 de julio de 1998).

Los más de 17 mil desplazados que existen en el estado de Chiapas, las decenas de indígenas bases de apoyo del EZLN asesinados cada mes, el saqueo de sus cosechas, la destrucción de sus viviendas, así como la masacre de 45 indígenas, la mayoría mujeres y niños, en Acteal, municipio de Chenalhó, el 22 de diciembre de 1997, son ejemplos claros de la aplicación de esa estrategia.

El silencio de los zapatistas provocó lecturas equivocadas en el Gobierno y en algunos otros sectores de la población: el Gobierno pensó que era un indicador de debilidad y que su guerra de baja intensidad habían logrado aislar al EZLN de sus bases de apoyo y de la solidaridad nacional e internacional. Incluso algunos medios hablaban de fuertes rupturas y contradicciones a su interior y de la detención, enfermedad o muerte de "Marcos", (Miguel de la Vega, Proceso, 21 de junio de 1998). Esta valoración motivó al gobierno de Zedillo a pasar a otra etapa de su estrategia de contrainsurgencia, lanzando una ofensiva más directa en contra de dos blancos: el EZLN y la CONAI.

Nuevas agresiones oficiales

En este periodo, el doble discurso de Zedillo se hace más evidente. El presidente visita 7 veces el estado de Chiapas en tan sólo dos meses, haciendo un llamado al "diálogo", pero sin hacer realmente ninguna propuesta concreta para destrabar el empantanamiento en el que se encuentran las negociaciones, toda vez que es el responsable de esta crisis. Recordemos que el proceso de negociación y de diálogo perdió credibilidad, precisamente por el incumplimiento que el Ejecutivo hizo de los acuerdos de San Andrés sobre Cultura y Derechos Indígenas, firmados por la delegación gubernamental y la del EZLN el 16 de febrero de 1996.

Avalando al mismo tiempo el desmantelamiento de los municipios autónomos como el de "Tierra y Libertad" en Amparo Aguatinta y "Ricardo Flores Magón" en Tanzperla, en los que hubo decenas de detenidos, golpeados y desplazados; el caso que marcó un nuevo viraje en su política fue el desalojo de los miembros del municipio autónomo "San Juan de la Libertad" en el municipio de El Bosque el 10 de junio de 1998, donde por primera vez desde la tregua decretada el 12 de enero de 1997, los asesinos no fueron los grupos paramilitares, sino elementos del Ejército Federal y de Seguridad Pública del Estado, quienes accionaron sus armas y ejecutaron a 10 indígenas, la mayoría de ellos bases de apoyo del EZLN "Al inicio de las operaciones, las consideraciones políticas, económicas y sociológicas restringen el uso del poder del fuego; posteriormente este poder puede ser empleado". (Andrés Aubry y Angélica Inda. Op. Cit.)

Los asesores militares y políticos de Ernesto Zedillo nuevamente se vuelven a equivocar al subestimar la capacidad organizativa del EZLN: "Marcos" no estaba detenido ni muerto, no hubo rupturas ni deserciones a su interior ni se han debilitado sus bases de apoyo, y su influencia en grandes sectores de la sociedad nacional e internacional incluso se incrementó. El EZLN supo sobrevivir a una de las ofensivas más crueles que contra organización alguna hayan emprendido el gobierno federal y estatal, y utilizó el silencio como arma política para desenmascarar la soberbia del poder.

Consulta y contrapropuesta

El silencio también le permitió al EZLN elaborar una nueva iniciativa política que dio a conocer en la Quita Declaración de la Selva Lacandona, convocando ala realización de una Consulta en todo el territorio nacional sobre la iniciativa de Ley de la COCOPA.

El EZLN intenta de nuevo destrabar la crisis en la que se encuentra el conflicto, buscando dialogar una vez más la sociedad civil, ya que el gobierno de Zedillo en una actitud unilateral envió al Senado de la República una iniciativa de ley que no corresponde al espíritu de los Acuerdos de San Andrés y que se contrapone a la iniciativa de Ley elaborada por la COCOPA, instancia de coadyuvancia encargada de elaborarla, buscar consensos entre las partes y enviarla al Congreso de la Unión con la finalidad de que la cultura y los derechos de los pueblos indios tuvieran reconocimiento constitucional.

Con respeto a la iniciativa de Ley de Zedillo, el EZLN señala que "ninguna legislación que pretenda encoger a los pueblos indios al limitar sus derechos alas comunidades, promoviendo así la fragmentación y la dispersión que hagan posible su aniquilamiento, podrá asegurar la paz y la inclusión en la Nación de los más primeros de los mexicanos. Cualquier reforma que pretenda romper los lazos de solidaridad históricos y culturales que hay entre los indígenas está condenada al fracaso y es, simplemente, una injusticia y una negociación ahistórica". (CCRI-CG del EZLN, V Declaración de la Selva Lacandona, La jornada, julio de 1998).

En la V Declaración de la Selva Lacandona el EZLN ratifica su aceptación a la iniciativa de Ley de la COCOPA y aunque reconoce algunas limitaciones en ésta, la suscribe con el afán de que el diálogo continúe para lograr una paz con justicia y dignidad, al respecto señala: "Aunque no incorpora todos los Acuerdos de San Andrés -una prueba más de que no fuimos intransigentes, aceptamos la labor de la coadyuvancia y la respetamos-, la inciativa de Ley de la Comisión de Concordia y Pacificación es una propuesta de Ley que se hace en el proceso de negociación, y por tanto está en el espíritu de dar continuidad y razón de ser al diálogo, es una base firme que puede abrir la solución pacífica al conflicto, se convierte en una importante ayuda para anular la guerra y proceder ala paz". (ibidem)

Dos proyectos de nación

Con la propuesta de llevar a consulta la iniciativa de Ley de la COCOPA, el EZLN no pretende únicamente avanzar en la solución al conflicto por la vía pacífica, sino que además demuestra su vocación realmente democrática al invitar a la sociedad en su conjunto a participar en la toma de decisiones, para que ejerza por medio de su participación activa sus derechos democráticos. Además interpela al Congreso de la Unión para que escuche, a la hora de legislar sobre los derechos de los indígenas, a sus representados haciendo valer el principio de "mandar obedeciendo".

El punto nodal de la negativa del gobierno que encabeza el doctor Zedillo a reconocer su palabra empeñada en los acuerdos de San Andrés, radica en pretender frenar un verdadero proceso de transición a la democracia que se inicie con la creación desde abajo de una iniciativa de ley. "La llamada ley COCOPA se elabora sobre la base de lo que produjeron los pueblos indios desde abajo, reconoce un problema y sienta las bases para solucionarlo; refleja otra forma de hacer política que aspira a hacerse democrática, responde a una demanda nacional de paz, une a sectores sociales y permite seguir adelante en la agenda de los grandes problemas nacionales". (Ibidem)

En el fondo del conflicto en Chiapas podemos observar claramente dos proyectos de nación: el del gobierno autoritario y antidemocrático que no le importa hacer uso de la fuerza represiva para imponerlo a cambio de que los señores del poder y del dinero continúen reproduciéndose en el poder; el otro, el del EZLN y de otras fuerzas progresistas y democráticas, pretende una verdadera transición a la democracia para lograr una paz justa y digna para todos.

Si pretendemos contribuir a la transición a la democracia, tenemos hoy la oportunidad histórica de hacerlo, participando en la Consulta sobre la Ley Indígena del lado de los pueblos indios que luchan por el reconocimiento constitucional de su cultura y sus derechos, pero también por democracia, libertad y justicia para todos.

* Abelardo Márquez Morales es miembro del Frente Zapatista de Liberación Nacional en el estado de Veracruz.