Los defectos del capitalismo. Isael Petronio Cantú Nájera

Los defectos del capitalismo

Isael Petronio Cantú Nájera

Un modelo financiero especulador y corrupto utilizó al FOBAPROA como instrumento de numerosas operaciones fraudulentas y puso en riesgo de insolvencia a un país donde la oferta y la demanda, sin control alguno, permitió sobre todo en los últimos años la acumulación de exageradas fortunas y el despojo de la ciudadanía en su conjunto.

Bajo el principio de dejar pasar y dejar hacer, el capitalismo ponderó las fuerzas del mercado como los elementos reguladores para una mejor distribución de la riqueza. Al paso del tiempo, la ley de la oferta y la demanda permitió la acumulación de cuantiosas fortunas que rápidamente se encuadraron contra los que menos poseían, incluidos los simples proletarios. Las crisis recurrentes que el mundo ha vivido y en particular nuestro país, son el resultado de la brutal explotación de ricos contra pobres, de países del primer mundo contra países del tercer mundo y en medio de todo ello, de los dueños del capital financiero (léase: banqueros) contra ahorradores.

En mayo de 1990 se da a conocer que la banca nacionalizada por José López Portillo sería nuevamente privatizada por Carlos Salinas de Gortari; para 1991 se subasta al Multibanco Mercantil en un precio 1.6 veces mayor a su valor en libros. Después, todas las instituciones de crédito entraron en la vorágine neoliberal de las privatizaciones.

Ahora se sabe que los neobanqueros compraron los bancos con dinero prestado y ni siquiera contante y sonante, sino con pasivos. Incluso algunas instituciones financieras gubernamentales dieron créditos "complementarios", es decir, el estado vendió, prestó y compró en una misma operación de desincorporación. A ello les aderezó, a los beneficiados de los nuevos bancos, con un marco regulatorio laxo de supervisión y fiscalización y para redondear el atractivo paquete, el propio Gobierno era el cliente mayoritario.

Contra el alto costo que, se supone, pagaron los banqueros, éstos decidieron dar créditos riesgosos, ilegales y finalmente insostenibles, es decir: préstamos a largo plazo con recursos de capital a corto plazo propiedad de los ahorradores; lo que finalmente produjo el altísimo volumen de carteras vencidas y el hecho real de que quebrara el sistema bancario nacional y el propio sistema de pagos, ya que el 90 por ciento de éstos, se realiza a través de los bancos.

El antecedente legal del FOBAPROA se remonta al FONAPRE, creado en 1986. Este Fondo de Apoyo Preventivo para las Instituciones de Banca Múltiple tenía como misión proteger "la estabilidad financiera de las instituciones de banca múltiple y evitar que los problemas que enfrenten resulten en perjuicio del oportuno pago de los créditos a su cargo". Después se creó el FOBAPROA, cuyo objetivo es: "Realizar operaciones preventivas tendientes a evitar problemas financieros que pudiera presentar la banca múltiple, así como procurar el cumplimiento de obligaciones a cargo de dichas instituciones" (Ley de Instituciones de Crédito).

La crisis del 94, las deudas incobrables, las altas tasas de interés, todos estos elementos juntos se multiplicaron para crear un escenario de caos: del 7.1 por ciento de cartera vencida se pasó al 16 por ciento, y prácticamente los bancos dejaron de cobrar. Ante tal situación y con el objeto de evitar el colapso del sistema bancario, el Gobierno decidió en 1995 comprar cartera vencida. Atropelladamente y sin ningún control, los bancos se la vendieron al Gobierno aprovechándose del alto grado de corrupción imperante en el sistema financiero y la relajada reglamentación para fiscalizar a la banca.

Por su parte, el Gobierno pagó con una especie de "super cetes", los cuales no pagan intereses mensuales o trimestrales, sino que se acumulan hasta su vencimiento en diez años y eso, obviamente, le quita liquidez a los bancos, es decir, no tienen dinero para pagar a los ahorradores en caso de que éstos decidan retirar su dinero.

En medio de la crisis se ha reconocido hasta por el Gobierno que hubo graves errores que vienen desde las privatizaciones permisivas y vulnerables, falta de supervisión a la banca, pagos cruzados y "autopréstamos"; normas oligopólicas, leyes mercantiles y penales sumamente tolerantes con los delincuentes financieros; ahí están Carlos Cabal, Ángel Rodríguez y Jorge Lankenau como los beneficiarios de un modelo financiero especulador y corrupto.

La propuesta del Gobierno de convertir en deuda pública los fondos del FOBAPROA es totalmente insensata y contribuye a concentrar cada vez más la riqueza en unas cuantas familias de delincuentes "de cuello blanco". Sin embargo, el problema real existe y éste puede resolverse de la siguiente manera: crear una nueva Ley de Instituciones de Crédito que impida un nuevo ciclo de crisis económicas y bancarias que termina por despojar a la ciudadanía en su conjunto; convertir sólo una parte de los pasivos del Fondo en deuda pública, es decir, aquellos que sí se generaron como resultado de la crisis económica; reformar las leyes para castigar severamente los delitos de "cuello blanco"; implementar un plan de apoyo a los deudores bajo un esquema social de redistribución de los beneficios a la población más desfavorecida; castigo a los delincuentes que aprovecharon la irregular situación y cometieron fraude con el Fondo, de igual manera, sus deudas deberán ser descontadas del monto total; y el otorgamiento al Banco Nacional de una real autonomía para que incida correctamente en la economía del país, al margen de compadrazgos o eventos sexenales.

Como siempre, queda la gran pregunta de si el modelo capitalista con sus fuerzas de mercado desatadas, podrá distribuir de manera más justa y equitativa la riqueza que una nación genera. Por lo pronto Tony Blair ha iniciado el debate para concretizar una tercera vía de desarrollo, alejada tanto del capitalismo rampante y sus cíclicos "Fobaproas" como del criminal estatismo socialista. Algo debe de quedar de bueno entre los derechos individuales que el siglo pasado construyó el capitalismo y los derechos sociales que en los albores de este siglo creó el socialismo.