La industria veracruzana, entre las buenas intenciones y la realidad. Jesús Castañeda Nevárez
La industria veracruzana, entre las buenas intenciones y la realidad
Jesús Castañeda Nevárez *
Para los industriales de Veracruz, el sexenio que termina significó la expectativa de competir en el mercado más amplio, así como la posibilidad de extender sus empresas; sin embargo, tanto la realidad que desataron los "errores de diciembre" como los privilegios ejercidos a favor de los allegados al gobierno, generaron una situación de despojo contra los pequeños y medianos empresarios. Representativo de ello es la situación de la otrora floreciente industria gráfica veracruzana, de la cual el autor; presidente de esa cámara empresarial en el estado, expone en esta breve crónica.
Como al final de un año e inicio de otro, del que se espera nunca resulte igual que el que está concluyendo, los industriales vimos con esperanza la llegada de un nuevo equipo de trabajo en el gobierno de nuestro Estado.
Envueltos en el entusiasmo de la política económica del entonces Presidente de la República, sintiéndonos casi en el Primer Mundo; eufóricos por estar negociando un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá; estábamos tan preocupados de qué hacer con tanta oportunidad de negocios que se veía venir que no nos dio temor endeudarnos con la banca, tratando de mejorar nuestros pequeños talleres. Pareciera que los tiempos de pobreza nunca más afectarían a los mexicanos.
Pero el sueño duró muy poco. De todos es sabido los graves problemas que en materia económica tuvimos que enfrentar en todo nuestro país. Mucho de lo que habíamos logrado, en el mejor de los casos se esfumó, porque en otros perdimos todo.
La banca actuó vorazmente en contra de las micro empresas, las cuales ante un mercado deprimido por una desaceleración económica que hizo imposible cumplir con sus compromisos financieros, tuvieron que hacer ajustes de su horario de trabajo, desde media jornada, días escalonados, hasta cuando hubiera trabajo, con la intención de no despedir a sus trabajadores, mismos que también de esa manera pagaron su cuota por los errores de unos pocos.
Otros factores de crisis en nuestra industria fueron herencia del gobierno anterior, en el cual proliferaron los talleres de impresión "internos" en muchas de las dependencias estatales, significando una competencia desleal hacia los impresores establecidos, pues dichos talleres no participan en el libre mercado y por ello no tienen problemas de financiamiento ni mucho menos de cobranza.
Lamentablemente, lejos de menguar este fenómeno se incrementó, pues algunas dependencias hicieron fuertes inversiones en equipamiento de sus talleres de impresión. Y si consideramos que a algunos funcionarios públicos les dio por incursionar , de manera directa o indirecta, en el negocio de las artes gráficas y que mediante el "tráfico de influencias" tuvieron la "suerte" de captar mucho trabajo de manera ventajosa; nuestro ya de por sí deprimido mercado se tornó a situaciones verdaderamente alarmantes.
Lamentablemente, no se le dio la solución a lo anterior en este sexenio y al parecer, nuevamente será herencia para el que viene.
Es urgente, de cara a la globalización de los mercados, buscar la manera de rescatar la industria de nuestro Estado, considerando el impacto que en materia de empleo significa, ya que somos un sector demandante de mano de obra calificada, muy a pesar de los problemas expuestos. Definir el papel del gobierno en la vida económica del Estado, que en un mundo inestable, de tratados comerciales, impactado por acontecimientos mundiales, es una clara desventaja de competencia ante el nivel tecnológico de las empresas extranjeras, invasión de franquicias norteamericanas, invasión de productos internacionales, etcétera, nos hace ver extinguirse nuestro mercado y sentir nuestros días contados.
La crisis de las empresas se traslada de manera directa a los trabajadores, sin considerar que ello también da lugar a la falta de oportunidades de empleo para los que se van incorporando a la edad productiva.
Desgraciadamente no se cuenta con una información fiel que nos permita evaluar el comportamiento exacto de los diversos sectores, así como su impacto en los bolsillos de los trabajadores, que ante su propio problema someten a la empresa a un círculo vicioso de: "No trabajo más".
* Presidente estatal de la Cámara Nacional de la Industria de las Artes Gráficas (CANAGRAF).


















