Editorial
Veracruz: un nuevo rostro
Miguel Alemán Velazco asumió el Gobierno de Veracruz el 1 de diciembre de 1998. Apenas han transcurrido unas semanas y la sociedad veracruzana ha empezado a percibir cambios en la manera de hacer política. Ha llamado la atención sobre los primeros yerros de la administración que inicia y está a la expectativa de que se cumplan las promesas hechas en campaña y ratificadas en la asunción al poder.
En el mismo escenario en el que su padre protestara como Gobernador de Veracruz 62 años antes, Miguel Alemán Velazco reiteró su oferta de crear 60 mil empleos para igual numero de veracruzanos en este año; convocó a la sociedad a una jornada de participación política que dé como resultado una nuera Constitución local y anunció que el estado reasumirá el papel de rector y promotor de la vida política, social y económica de la entidad.
La oferta del Gobernador del Estado ha despertado muchas esperanzas; ambiciosa como es la propuesta del Ejecutivo, se requerirá de un verdadero programa de gobierno, el cual no se ha concretado a la fecha, para hacer realidad el cambio y mejoramiento de la vida de los veracruzanos.
Apenas iniciado el Gobierno, los primeros cuestionamientos surgieron, junto con la esperanza renovada, al conocer el perfil de los hombres y mujeres que coadyuvarán en esta tarea a Miguel Alemán Velazco. Nuevos y viejos rostros han aparecido en el escenario estatal y por vez primera en su historia, el Estado tiene a una mujer en la Secretaría de Gobierno.
Los cambios en la administración pública, los errores cometidos en la designación de algunos, funcionarios y la apresurada creación de nuevas instancias de gobierno en diversas secretarías, han generado todo tipo de reacciones, muchas de ellas negativas; mas todo ello, firma parte de un proceso normal que se repite en este país cada vez que hay un cambio de gobierno.
Importante será que las promesas de Miguel Alemán Velazco encuentren eco en la realidad, que se trasladen a la sociedad para que sea ésta la que marque el nuevo rumbo de Veracruz; además de que la nueva estructura humana que ha asumido el control político estatal se comprometa, en la práctica y no sólo en el discurso, con el desarrollo y progreso de las distintas regiones que componen la entidad.
El nuevo rostro de Veracruz está apenas delineándose, la moneda está en el aire.



















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