Una tarde de café. Alberto Loret de Mola
Un cambio en la relación entre autoridades y sociedad cuando inician las funciones de un gobierno no puede ser demostrado con la contundencia de los hechos, pero una forma de evaluar su profundidad, quizá inexacta pero perceptible, es la comparación de su actitud, su seriedad y su compromiso con los correspondientes que se vivieron en Veracruz durante el gobierno anterior.
Una tarde de café
Alberto Loret de Mola
"El progreso y la prosperidad de los veracruzanos no es un planteamiento idealista ni una utopía para el consumo de los ciudadanos en temporada electoral, es una meta al alcance de nuestra mano... "
Miguel Alemán Velasco
Un lechero por favor... no, mejor un americano media carga, le dije al mesero que solicito me atendió hace apenas unos días en el café La Parroquia de Xalapa. La gente presurosa pasaba, aparentemente sin mirar ni escuchar, a los autos que pitando sin cesar protestaban, sin saber a ciencia cierta el porqué de un impresionante congestionamiento de tráfico; éste era causado por algunos seguidores del nuevo "Partido Socialista''; quienes consideraron que sus derechos estaban por encima de los nuestros y enriquecieron la atmósfera citadina con un millar de diferentes bocinazos al bloquear, con absoluta falta de civismo, la principal arteria vial de la capital.
Ese era el ambiente esa tarde de principios de sexenio, donde el jacarandoso estruendo y la obligada movilidad ciudadana -debida a la "mala racha económica"- obedecía a la imperiosa necesidad de encontrar el juguete barato pero, bueno para los "reyes creyentes", a costa de empeñar en el Monte de Piedad, si fuese necesario, la joya de la familia o la plancha de vapor.
Quedé con un buen amigo para charlar, me imagino, de los acomodos del gabinete que son ahora y desde hace cuatro meses, tema obligado para los que nos gusta hablar y opinar -sin razón probablemente- de la realidad política de Veracruz. Mi amigo nunca llegó -con razón probablemente- y su inasistencia me permitió reflexionar un poco sobre lo que, calculo yo, es la nueva cara del gobierno al que angustiosamente siento conocer cada vez menos.
Recuerdo los días de campaña de Alemán Velazco y sus promesas a cuestas. El candidato prometió un Veracruz mejor y más moderno, una nueva era de prosperidad basada en la productividad, el empleo, en las comunicaciones y en la atracción de las grandes inversiones nacionales e internacionales que vendrían a reactivar a la desanimada clase financiera estatal que, a diferencia de muchas, observa cuidadosamente los vaivenes políticos y provoca según las señales, variantes en la balanza comercial de la entidad. En medio de meseros y parroquianos y con todo el tiempo del mundo, realicé algunos apuntes de unos cuantos temas aislados en una servilleta, para que no se me olvidaran después.
Las cuatro "T"
Tierra, telecomunicaciones, turismo y tecnología son, en principio, los cuatro ejes que regirán el desarrollo integral del Estado bajo la premisa de que el gobierno será rector y promotor de la participación de todos los sectores de la economía de Veracruz. Es por demás ambicioso el proyecto de gobierno y sus profundos compromisos de cambio, modernidad y justicia social. Y es que no se puede hablar de igualdad cuando por un lado, por ejemplo, algunos jóvenes veracruzanos cuentan con acceso ilimitado a Internet y por otro hay quienes no saben ni hablar por teléfono; tampoco se puede hablar de justicia social cuando algunos tienen tierras ociosas mientras otros sólo la tienen bajo las uñas, o de gestión adecuada cuando hay empresas que funcionan como en la edad de piedra, con hornos de adobe y tecnología sin "temo", mientras existen otras que gracias a la oportuna intervención de asesores, trabajan con lo más moderno en producción y aplastan a los productos artesanales con sus grandes volúmenes. Es casi imposible el cumplimiento de los objetivos iniciales del nuevo Gobernador para ofrecer equidad a los habitantes del Estado cuando la economía mexicana se ve amenazada y atropellada por la baja del petróleo. ¿Qué hará Alemán para cumplir?, ¿qué hacíamos en este país antes de ser petroleros?
"El cuatro", me dijo una vendedora de billetes al tiempo de ponerme tentadoramente frente a los ojos, algunas series de la Lotería Nacional, calculando que de verlas y con ser ligeramente ludópata, caería en su estratagema. "No gracias", le dije con un poco de desgano. "Está triste?", me preguntó con algo de interés. "No -le dije a la defensiva-, no señora, estaba pensando". Se retiró y de reojo la miré extrañado. ¿Triste? No, no lo creo, más bien relajado, tranquilo por haber terminado el año con bien y poder estar sentado ahí, tomando un aromático café, en ese lugar con tanto renombre y ambiente eminentemente provinciano. Me dije: "No, lo que ahora se respira en Xalapa no es tristeza, es una renovadora esperanza y una inmensa paz: se fueron los corruptos, los vividores, los socios de los narcos, los prepotentes funcionarios chirinistas. Espero no verlos volver, Espero sinceramente no volver a verlos".
Oigo a la billetera pedir un "lechero". Es el perfecto prototipo del autoempleo, de la lucha sin cuartel contra el hambre, de la digna actitud ante una vida llena de limitaciones, pero es fundamentalmente, la muestra de que se puede trabajar en lo que sea, pero bien.
Empleos, la cuenta del prestigio
Sesenta mil empleos se dicen pronto. Claro, se especifica que entre temporales, y permanentes, por lo que un albañil que se contrate durante este año en dos o tres obras, representará otro tanto de empleos en la delicada "cuenta del prestigio" de Miguel Alemán. El año pasado y también considerando los empleos temporales, la creación de empleos rondó los 40 mil, cifra muy inferior a la de Alemán y mucho más a las previsiones de Chirinos durante su campaña que rondaban los 100 mil Ese es el compromiso de Alemán Velazco con los veracruzanos en ese rubro. ¿Cuál será en contraparte, el compromiso de los veracruzanos (empresarios, industriales, líderes sindicales, obreros y campesinos) para con Alemán?
Con el segundo café me vino a la mente su propósito para elevar la calidad de vida de sus gobernados, con la construcción de mejor infraestructura, de más clínicas y mejores servicios de salud; pero lo más importante: elevar el nivel educativo de la población porque la educación es la única forma para hacer que un país progrese.
Es cierto, reflexioné al tiempo que un grupo de estudiantes traspasaba la puerta y llenaba el espacio con su algarabía y su eterno optimismo. Son los jóvenes -me dije- la mejor apuesta para el futuro y Alemán apostó por un contemporáneo suyo. Juan Maldonado, que tendrá en sus manos la más importante responsabilidad de la administración pública estatal: preparar a esos futuros ciudadanos para los retos del siglo XXI Si quiere lograrlo, habrá de incorporar a los sistemas educativos actuales, los avances en enseñanza a distancia y computación interactiva que permitan hacer que los estudiantes tengan a su alcance el futuro, que hoy por hoy, ya llegó. Sólo faltan recursos y Alemán Velazco lo sabe. Esa será su tarea, su gigantesca empresa: atraer capitales, inversiones y partidas federales para alcanzar sus objetivos. Más que un nuevo rostro, Veracruz vive -en su etapa inicial- una transformación integral que requerirá de la astucia y honradez de los gobernantes en plena coordinación con los gobernados. ¿Podrán? Hoy más que nunca está en nuestras manos hacer que esas grandes expectativas fructifiquen. ¿Podremos?
La cuenta por favor.


















