Educación para el trabajo. María Elena Gutiérrez Domínguez
Los retos que la nueva economía globalizada impone a la realidad empresarial y laboral de México hacen evidente fa necesidad de transformar esquemas en la formación tecnológica y la capacitación para el trabajo, lo cual deberá incidir en un curriculum más flexible, que permita la interacción entre teoría y práctica para incrementar las posibilidades de innovación y desarrollo.
Educación para el trabajo
María Elena Gutiérrez Domínguez *
Educación y desarrollo
Presente en la historia de la educación en México, el papel de la educación técnica media e industrial siempre ha desatado polémica, debido a su vinculación per se con los sectores de la economía.
Desde el siglo pasado hasta la actualidad, la necesidad de satisfacer las necesidades de personal calificado en el sector productivo ha sido preocupación tanto de los empresarios como del estado, y se le ha dado respuesta creando y fortaleciendo escuelas cuya evolución, en la historia de la educación técnica, ha dependido de la concepción de ciencia y su vínculo con la técnica y la tecnología, de las necesidades concretas alas que ha estado sujeta la economía mexicana y de las posibilidades de adecuación técnica por parte del sistema educativo con el aparato productivo.
Un ejemplo claro de la posibilidad real de desarrollo económico unida a la educación para el trabajo lo constituye el periodo cardenista, ya que por la nacionalización de empresas hubo carencia tanto de técnicos como de tecnología. En consecuencia disminuyó la productividad, particularmente en los ferrocarriles y en la industria petrolera, pero gracias a una política interna, a corto plazo, de formación de recursos humanos por parte de PEMEX y de Ferrocarriles Mexicanos, y a largo plazo mediante la reestructuración total de la enseñanza técnica, esta situación fue superada, constituyendo este hecho una parte de la explicación del llamado "milagro mexicano".
La creación en esta época del Instituto Politécnico Nacional tiene el objetivo de promover equidad social, propiciando la formación tecnológica especializada tanto a campesinos como a obreros, ampliando la posibilidad de mayor repartición de la riqueza al garantizar mejores puestos de trabajo.
Educación y formación de fuerza de trabajo
Es un reto para la educación tecnológica desvincularse de políticas empresariales coyunturales que sólo favorezcan estrategias de control y acumulación y no a las necesidades técnicas de los procesos de producción para el desarrollo.
En el modelo conocido como taylofordista (actualmente en crisis y con miras a convertirse en residual) se propone la eliminación de los tiempos muertos para aumentar la producción que a su vez será masiva y en serie; este modelo de acumulación de capital impronta a la educación para el trabajo al separar el progreso científico del proceso económico, es decir, a la creación e innovación de la producción. Por lo tanto concibe a la tecnología como "un conjunto de planos, o en una receta, o en una serie de instrucciones, las cuales, si se siguen estrictamente, llevarán a un resultado especificado".
Es la educación diferencial la que se impulsa bajo este contexto teniendo como característica fundamental la de proporcionar a cada individuo los conocimientos y habilidades dependiendo la clase social a la que pertenezcan. Así, se construye un curriculum muy rígido con un enfoque que no permite la integración entre teoría y práctica, y donde el énfasis está en la especialización para el nivel más alto, y en la formación más específica de carácter manual para el más bajo. La calidad de la educación e investigación tecnológica se vio fuertemente afectada debido a este divorcio entre ciencia, tecnología y técnica, e incidió en las posibilidades de innovación y de desarrollo.
Educación y desarrollo humano
Es indiscutible que al recobrar su papel interactivo, la triada ciencia-técnica-tecnología evidencia la contribución del ser humano al avanzar en los conocimientos que posibilitan el crecimiento económico. Sin embargo, también es cierto que se ha aumentado la desigualdad social, pues el crecimiento económico no es sinónimo de desarrollo; asimismo, las diferencias entre países ricos y pobres está acentuándose. Y es que la posibilidad de construir una vida digna tiene que ver, entre otras cuestiones, con el tipo de educación que se imparta. Por eso, cuando se ha demostrado la importancia de la educación se hace evidente la necesidad de invertir en ella, cambiando, por ejemplo, la política de transferencia de tecnologías y dotando de fondos suficientes para investigación y, por supuesto, conformando una comunidad científica que garantice eficacia y eficiencia en su trabajo.
Sólo de esta manera es posible una asimilación de tecnologías con desarrollo propio, pero sobre todo con la finalidad de dirigir esfuerzos para ofrecer educación de calidad que garantice un desarrollo humano sostenible, entendiendo por esto el "sentido de progreso obtenido mediante el mejoramiento de la calidad de toda actividad humana".
Situación actual y perspectiva
Tanto la Organización Internacional del Trabajo como los gobiernos y grandes grupos de empresarios, comparten dos conceptos que hoy día son clave para superar la crisis económica: flexibilidad y ajuste. Y es que la rigidez jurídica, sindical y de la fuerza de trabajo, o sea: la "incapacidad de adaptación" del trabajador alas nuevas condiciones, junto con los desajustes estructurales de la economía como la inflación, el desempleo y el déficit público, son factores básicos en la explicación de los desequilibrios y cobran en este terreno no sólo significación económica sino sociológica.
Esta situación demanda una nueva formación para el trabajo, donde se tenga un conocimiento actualizado del mundo laboral y capacidad para identificar requerimientos, tanto laborales como empresariales, ante la crisis y la globalización de los mercados.
En México, ante la reorientación del comercio exterior mediante la apertura de la competencia internacional y el Tratado de Libre Comercio, entre otros factores, la clase empresarial se ha manifestado por la necesidad de emplear a trabajadores que sepan hacer y sepan pensar.
En 1993 se diseña el Proyecto de Modernización de la Educación Técnica y la Capacitación conocido como PMETYC, integrado por el Sistema Normalizado de Competencia Laboral, el de Certificación de Competencia Laboral, de Estímulos a la Demanda de Capacitación y Certificación de Competencia, Evaluación, Estudios e Investigaciones y por el Sistema de Evaluación y Certificación de Competencia Laboral; es ejecutado de manera coordinada por las Secretarías de Educación Pública y del Trabajo y Previsión Social con el apoyo financiero del Banco Mundial.
La Secretaría de Educación Pública en su Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000, en el apartado de Educación Tecnológica, propone una reforma que lleve a la conformación de un curriculum flexible tanto en modelos y programas como en las modalidades de atención. Establece que se adecuarán los servicios de capacitación para el trabajo y que la, formación profesional se podrá extender y adaptar todo el tiempo, de conformidad con las necesidades, siempre cambiantes, de cada individuo y de la sociedad.
El panorama indica claramente que en México ya es un hecho la transformación del trabajador hacia un modelo de competitividad y polivalencia que le exige, para trabajar, capacidad para desempeñarse en un marco de higiene, aptitud para responder a los cambios tecnológicos y los métodos de trabajo, habilidad para transferir la competencia de una situación de trabajo a otra, competencia para desempeñarse en un ambiente organizacional y para relacionarse con terceros y aptitud para resolver problemas asociados con la función productiva y enfrentar situaciones contingentes.
Anteriormente se mencionó que el modelo de flexibilidad y ajuste tiene significación sociológica, en primer término porque la flexibilidad también implica inestabilidad en el empleo, en el salario, en los derechos conquistados por un sindicalismo corporativista pero dispuesto a no perder sus cotos de poder. Y también, como dice Machado, "porque el saber vivo del trabajo está neutralizado por la lógica conceptual formalista que lo sintetiza, codifica y lo congela al transformarlo en software, la más nueva expresión del trabajo muerto".
Se requiere profundizar en conceptos como desarrollo humano sustentable, en el de politecnia como alternativa a la polivalencia que presupone "la plena expansión del individuo humano y se incluye dentro de un proyecto de desarrollo social que amplía los procesos de socialización, sin restringirse al inmediatismo del mercado de trabajo".
Finalmente, lo que puede ser punto de partida es la posibilidad de impulsar un proyecto entre empresarios, gobierno y sectores sociales interesados, más humano y acorde con lo que el país requiere. Después de todo, la flexibilidad propuesta permite el ingreso de nuevos actores y la corrección, ampliación y creación de propuestas.
* Psicóloga y candidata a master en Ciencias de la Educación.


















