Modernización universitaria: proyecto de liderazgo hacía el siglo XXI: Víctor Arredondo Álvarez (entrevista)
Los retos que enfrenta la Universidad Veracruzana para concretar, en su reciente carácter de autónoma, el compromiso institucional que le demanda la sociedad son: incrementar su eficacia administrativa, cooperar con otras instituciones para ampliar la oferta de enseñanza superior en la entidad fortalecer una calidad académica acorde a las necesidades que imponen las nuevas pautas del desarrollo de Veracruz. Ante ello, el Rector de nuestra máxima casa de estudios propone impulsar una nueva cultura universitaria donde la mística del empeño y la dedicación del esfuerzo cotidiano prevalezca sobre el conformismo y la simulación.
Modernización universitaria: proyecto de liderazgo hacia el siglo XXI
Entrevista con el doctor Víctor A. Arredondo Álvarez, Rector de la Universidad Veracruzana
Gina Domínguez Colío
TRANSICIÓN.- Luego del cambio que se dio con la autonomía de la Universidad Veracruzana, en este momento y como rector de la misma, ¿cuál es su diagnóstico de la circunstancia actual que enfrenta la institución?
VÍCTOR A. ARREDONDO ALVAREZ.- Aquí podemos profundizar en muchos temas y áreas de la Universidad Veracruzana (UV), aunque para hacerlo de manera descriptiva y sintética puedo decir que la UV es el resultado de una historia muy sólida: tenemos una institución de casi 55 años de edad con una gran presencia en todo el Estado.
Es la universidad pública estatal con el mayor grado de desconcentración geográfica en educación superior. Otras universidades tienen una gran presencia geográfica, pero a partir de sus planteles de bachillerato. Afortunadamente la UV está concentrada en licenciatura y posgrado, esto nos hace la institución estatal con la mayor oferta de estudios de licenciatura -fundamentalmente- y posgrado, en comparación a otras universidades, lo cual significa un gran logro en términos de lo que ha sido la historia del crecimiento y desarrollo de nuestra institución.
Sin embargo, sabemos que derivado de pautas de crecimiento rápido, en algunos casos improvisado, la calidad académica no es la que esperamos en todas las áreas y carreras. En lo académico, nuestra Universidad tiene como toda institución áreas de fortaleza, de liderazgo, que compiten en términos relativos con otras instituciones y áreas donde necesitamos hacer, un gran esfuerzo de consolidación y proyección. Por esto es que en nuestro Programa de Trabajo hemos hablado de estos dos conceptos: consolidar lo que tenemos y proyectar la Universidad a otros ámbitos.
En la parte administrativa nuestra institución no es del todo eficiente. Por el contrario: diríamos que en algunas áreas requerimos de un esfuerzo de modernización importantísima. Tenemos todavía un sistema administrativo que esencialmente opera sobre la base de trámites manuales; muchos de nuestros servicios administrativos requieren ser apuntalados a través de procesos modernos, automatizados y centralizados que operen en red a nivel estatal, porque al contar con procesos manuales en lo administrativo y tener este grado de desconcentración nos hace una institución lenta en cuestión de trámites. Sobre todo significa una gran dificultad para quienes están operando en otras regiones del Estado y deben hacer muchos de sus trámites en Xalapa.
En cuanto a infraestructura física, la UV tiene alrededor de 280 instalaciones distribuidas en 15 ciudades del estado de Veracruz. Este grado de diversificación de la planta física, sobre todo su desconcentración geográfica, significa un gran reto para la Universidad porque además de lo costoso que es mantener la operación de estas instalaciones de manera eficiente, también representa grados de dificultad en su manejo y mantenimiento.
En cuanto a la infraestructura de apoyo tecnológico la UV tiene áreas muy bien equipadas como los laboratorios. Incluso algunas facultades cuentan con instalaciones comparativamente muy ventajosas, pero tenemos un gran retraso en modernización tecnológica y equipamiento cuando nos comparamos con las mejores universidades del país.
En el aspecto de administración y finanzas o de la administración financiera, la Universidad ha desarrollado avances importantes en sus procedimientos, pero será necesario emprender un esfuerzo fundamental en los aspectos de sistemas administrativos, financieros y contables, así como en su diversificación financiera. He insistido en que actualmente nuestra institución no puede operar exclusivamente sobre la base del subsidio público. Necesitamos hacer un esfuerzo importantísimo de diversificación y allegamiento de recursos a través de una multiplicidad de fuentes alternativas.
Sobre los aspectos de vinculación, nuestra casa de estudios tiene una presencia muy significativa, muy relevante, en lo que se refiere a la difusión de la cultura y algunos aspectos de extensión, pero requerimos fortalecer nuestros grados de vinculación con el entorno, con los sectores ocupacionales del sector empleador. Pensamos que nuestros estudiantes deben tener como parte de su formación experiencias concretas, formativas, en situaciones reales de trabajo. Tenemos que acercarlos a las fuentes reales de empleo de manera que adquieran una experiencia mucho más significativa y además cuenten con mejores perspectivas laborales al momento de su egreso.
No quisiera concluir este diagnóstico sin comentar que en la parte académica, como una buena parte de las universidades del país, mantenemos esquemas de planes de estudios rígidos, cerrados, donde no estamos dando la oportunidad a nuestros estudiantes de que puedan establecer rutas alternativas de formación, como el apoyo de tutores o de asesores.
Es por esto que a partir de este diagnóstico nos hemos planteado metas y procedimientos de consolidación y proyección muy concretos.
La misión institucional de la UV se cumple, de alguna manera, todos los días con la formación académica; pero la misión encomendada al proceso educativo en lo general, y en consecuencia a las instituciones de educación superior, de ser el motor de la transformación social, ¿se está cumpliendo en la Universidad Veracruzana?
Nuestra casa de estudios ha cumplido la misión social de la formación universitaria de manera muy significativa y no solamente en el estado de Veracruz. Una revisión histórica de lo que ha sido el papel de la UV en materia de formación de profesionales revelaría que ésta tiene una presencia impresionante, no sólo en Veracruz, sino en el Sur y en el Sureste de la República.
Es cosa de observar que los cuadros profesionales que existen en estados como Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Chiapas y Tabasco, son egresados de la UV en una proporción muy significativa; ahí veo que está manifiesta la gran contribución que ha tenido la UV en otras entidades federativas en materia de formación de profesionales; sin embargo, como toda misión institucional, ésta debe estar en constante revisión, sobre todo buscando cómo las nuevas condiciones y circunstancias impactan -o pueden impactar- en la misión institucional.
En el caso de la formación de profesionales no sólo debemos actuar en función de que nuestros egresados tengan perspectivas de empleo en el estado de Veracruz, sino que también puedan ingresar a los actuales procesos de movilidad profesional, los cuales se darán de manera mucho más definitiva en el futuro, de modo que tengan la perspectiva de encontrar un empleo en cualquier parte del país.
Estamos muy conscientes de que el siglo XXI se caracterizará, entre otras cosas, por el hecho de que estará operando un concepto de mercado global de las profesiones. Aquí la gran pregunta en términos de la misión de la Universidad es: ¿En qué medida nuestros egresados estarán en condiciones de competir exitosamente en este nuevo ámbito que significará el mercado global de las profesiones? Tenemos que saber cuáles son los conocimientos, las habilidades, las actitudes que requieren nuestros egresados para estar en condiciones de competir en ese mercado profesional, y hacia allá también tenemos que orientar nuestro esfuerzo institucional; no solamente debemos ver el mercado profesional de Veracruz o el mercado nacional, sino este otro ámbito que se abre con perspectivas promisorias si en este momento hacemos lo correcto.
También está en la misión institucional, lo relativo a la investigación y el desarrollo tecnológico. Debemos observar cuáles son los aspectos significativos del desarrollo de Veracruz en el proceso de crecimiento y consolidación del Estado, y aquí nos encontramos temas para los cuales la Universidad tiene que dar respuestas contundentes.
Por ejemplo: si Veracruz es fuerte en aspectos agrícolas como azúcar, café, tabaco, miel, cítricos y diversidad ecológica, la pregunta es: ¿Aportamos como institución todo lo que podemos en materia de investigación y desarrollo tecnológico a esas actividades productivas? En lo relativo a las agroindustrias nos deberíamos preguntar si nuestra investigación y desarrollo tecnológico aporta elementos para las pequeñas y medianas empresas que caracterizan a Veracruz, o en qué medida la investigación y el desarrollo está coadyuvando al mejoramiento en los procesos productivos, en la calidad de los productos veracruzanos y hasta en la certificación de esa calidad.
En aspectos industriales, el estado de Veracruz es fuerte, por ejemplo, en petroquímica, donde también cabe la pregunta de en qué medida la investigación, el desarrollo tecnológico, e incluso la formación de profesionales en la UV está apuntalando la necesaria modernización de la industria petroquímica de Veracruz.
En cuanto al sector servicios encontramos temas como el turismo, el ecoturismo, la administración portuaria, los aspectos de comunicaciones y particularmente las nuevas tecnologías de la comunicación, donde también debemos de preguntarnos en qué medida estamos coadyuvando a que el Estado apuntale su desarrollo atendiendo a estos aspectos que para Veracruz son tan relevantes.
Todo esto junto con nuestro programa de divulgación cultural y de extensión de los servicios culturales al Estado y la sociedad nos lleva a reformular la misión de nuestra Universidad.
En este sentido, ¿Es necesario impulsar una nueva cultura universitaria que vincule estrechamente las necesidades de una sociedad como la veracruzana y la formación de los estudiantes?
Así es. Hemos planteado de manera recurrente en nuestro Programa de Trabajo el hecho de que una nueva cultura universitaria incide en muchos ámbitos, pero uno muy relevante es el relativo al empeño, a la dedicación, de quienes conformamos la comunidad universitaria: necesitamos fortalecer la mística del empeño y la dedicación del esfuerzo cotidiano, porque esta actitud debe prevalecer sobre el conformismo y la simulación. Además, la cultura universitaria también debe enfocarse a fortalecer la necesaria participación colegiada en los procesos de toma de decisiones de la vida universitaria.
Las instituciones académicas como las universidades deben distinguirse también por una vida reforzada, fortalecida, de lo colegiado. Ello implica, por un lado, tener la capacidad de aportar elementos importantes para la conducción de nuestra casa de estudios en cada uno de los miembros de la comunidad universitaria, y por otro la capacidad de escuchar puntos de vista. diferentes, e incluso discrepantes, los cuales nos permitan a través de un trabajo de equipo ir configurando el devenir de la Universidad.
Esta cultura universitaria incluye esa preocupación por la excelencia en todo lo que hacemos cada uno de los miembros de la UV Sabemos que si mejoramos las Hacia una más estrecha vinculación con el desarrollo de Veracruz.
condiciones de trabajo y de infraestructura en la Universidad estamos aportando en cierto sentido mejores perspectivas; pero si no hay un cambio de mentalidad colectiva en donde cada quien busque hacer sus actividades lo mejor posible, no estaremos abordando de manera integral las condiciones que requerimos para proyectar a nuestra institución como una de las mejores universidades del país.
Aparte está la noción de que la razón de ser de nuestra Universidad y todo lo que en ella hacemos conlleva una gran responsabilidad y un gran compromiso, lo cual tiene que ver con la necesaria articulación de nuestros esfuerzos hacia el desarrollo del stado de Veracruz y del país por el hecho de que recibimos recursos de la sociedad para el funcionamiento de nuestra institución. Esta convicción de misión social, de responsabilidad y compromiso, debe también reflejarse en cada uno de los actos que hacemos como universitarios. Es todo un paquete integral de conceptos y actitudes lo que conforma nuestra nueva cultura universitaria.
Un aspecto central en la Universidad Veracruzana es la. cobertura. Año con año, de los bachilleres que aspiran a formarse en la Institución y tramitaron su ingreso prácticamente la, mitad queda fuera de las aulas. ¿Cómo se pretende resolver este problema? ¿Se trata de una dinámica que continuará en la educación superior en Veracruz?
En cuanto a este problema creo que hay dos posibles líneas de acción. La primera está dada en el hecho de que la Universidad debe reconocerse a sí misma como una institución que tiene limitaciones en su crecimiento permanente; no podemos seguir pensando que la UV es la única institución en el Estado que debe afrontar el problema de la demanda de educación superior.
Una línea concreta de aportación de la Universidad puede ser el que participe de manera decidida, en coordinación con la Secretaría de Educación y Cultura y el conjunto de las otras instituciones de Educación Superior que operan en la entidad, en conocer cuantitativa y cualitativamente la magnitud de la demanda; es decir, no sólo cuántos estudiantes, sino en qué áreas, en qué sectores, en qué profesiones. Y sobre esta base, de manera coordinada y colegiada, con un enfoque multi-institucional, ofrecer respuestas mucho más contundentes.
En ese aspecto, la Universidad puede aportar estudios, estadísticas, proyecciones y análisis de las demandas de los sectores ocupacionales para identificar las carreras estratégicas y mejorar los programas de estudio, con el fin de ubicar regionalmente las diversas demandas y coadyuvar a una respuesta colectiva a nivel estatal mucho más integral, pero en el entendido de que nuestra casa de estudios no puede crecer de manera permanente. Hemos identificado como prioritario para la Universidad su consolidación en lo cualitativo: mejorar los programas que ya se tienen y no seguir pensando que podemos crecer sin limitaciones.
Aparte hay que considerar que las nuevas tecnologías -una vez que las manejemos correctamente y tengamos garantía de calidad de los nuevos programas- nos pueden permitir el desarrollo de alternativas y modalidades de formación no escolarizada donde sea innecesaria la situación presencial día con día, o programas de educación a distancia con proyectos que se apuntalen en las nuevas tecnologías de Internet. Esto nos llevará a volvernos una institución mucho más eficiente y permitirá la ampliación de una oferta que no se traduciría en enfoques incrementales, donde un número dado de estudiantes requiere de cierta proporción de profesores, salones y personal administrativo.
Estos son los dos retos que tenemos al frente como institución, pero yo diría que el desafío inmediato para la Universidad es apuntalar esos esfuerzos de coordinación interinstitucional para coadyuvar a que otras instituciones amplíen sus ofertas de estudios. En consecuencia, el reto a mediano plazo es ofrecer programas de educación alternativa y a distancia que den toda la certidumbre de calidad necesaria una vez que dominemos las nuevas tecnologías.
¿Cómo calificaría usted la calidad de la enseñanza que se imparte en la UV, de qué manera incide ésta en la eficiencia terminal de la. UV y cuáles deficiencias se arrastran en otros niveles educativos que preceden a la educación superior?
Hemos encontrado datos muy significativos e importantes en cuanto a la calidad de nuestra actividad académica, pero también sorpresas muy gratas.
En principio no podemos aceptar que la Universidad opere con los niveles de eficiencia terminal que tenemos actualmente: ese indicador para la educación superior en Veracruz es de 55 por ciento, mientras el nacional es de 4-9 por ciento, lo cual significa que menos de uno de cada dos estudiantes mexicanos logran concluir sus estudios. Sin embargo, pese a que nuestra eficiencia terminal es más alta que la nacional, todavía no es aceptable. Por eso, para el 2001 nos hemos propuesto lograr un 75 por ciento de eficiencia terminal, esto es que aceptemos perder en el camino sólo a uno de cada 4 estudiantes, aunque si podemos superar esa meta lo haremos.
Ahora bien, está documentado que los estudiantes desertan por diversas razones y que el periodo de mayor peligro para la deserción de nuestros jóvenes está en los primeros tres semestres. Uno de los evidentes motivos para abandonar los estudios en este periodo suele ser la insuficiente preparación para la formación universitaria, pero también existen problemas relativos a la insatisfacción de quien ingresó a una carrera pensando en que le gustaba y se dio cuenta después que no le resulta atractiva. Lo grave en este caso es que el estudiante no puede tomar decisiones correctivas: debe salirse de esa carrera y hacer una nueva solicitud para ingresar a otra. En el nuevo modelo académico ya estamos trabajando la posibilidad de que el estudiante establezca rutas formativas distintas a la original y con ello pueda compensar una mala o apresurada decisión.
Debo decir que en México somos muy pretenciosos cuando le pedimos a un joven de 17 ó 18 años tomar la decisión fundamental de su vida; incluso sé por experiencia personal que uno no necesariamente está en condiciones de tomar una decisión adecuada a esa edad. Entonces, como sistema universitario, necesitamos abrir alternativas de flexibilidad para que los estudiantes puedan corregir decisiones como éstas a lo largo de su formación universitaria.
Otra razón muy importante es de carácter económico: más de un 65 por ciento de nuestros estudiantes provienen de familias cuyas ingresos son menores a 5 salarios mínimos, lo cual significa condiciones difíciles de manutención para llevar a cabo sus estudios; algunos estudiantes incluso se ven en la necesidad de tomar empleos temporales para continuar en la Universidad. Entonces, el factor económico es otro elemento que contribuye a la deserción estudiantil, aunque tampoco podemos dejar de reconocer que la calidad de nuestros programas y quizás también la actitud de algunos de nuestros profesores contribuyen al desánimo de los estudiantes, por esto es que debemos también atacar los aspectos de calidad.
Aquí tenemos algunos factores que nos explican el problema de la deserción estudiantil y nuestras bajas tasas o indicadores de eficiencia terminal. En ello estamos trabajando.
Respecto a la calidad de los egresados, me da mucho gusto observar que la Universidad Veracruzana, a través de casi todas sus facultades, esta actuando de manera muy activa en lo que se refiere a la promoción creciente para que sus egresados presenten los exámenes nacionales de calidad del egreso, porque precisamente esto nos permite contrastar las calificaciones de nuestros egresados respecto a los de otras instituciones. Debemos reconocer que la UV ha obtenido indicadores muy interesantes en lo que se refiere a la posición que ocupan nuestros egresados al presentar el examen, pues la mayoría de ellos sacan puntajes interesantes. Otro sector más reducido logra obtener la certificación de calidad y algunos de ellos han tenido resultados muy halagüeños por haber obtenido los primeros lugares a nivel nacional en varias carreras.
¿Qué debemos hacer? Continuar promoviendo el que todos, o al menos la gran mayoría de los interesados presenten estos exámenes y ayudarlos a que sean más exitosos en cuanto a los resultados de sus calificaciones. Ese es un indicador que no debemos perder de vista, pues así como reconocemos nuestras deficiencias también debemos de reconocer nuestros logros y estar orgullosos de ellos.
Ahora bien, en el grado de ocupación de los egresados de nuestra casa de estudios operan diversos factores que van más allá de la calidad de la formación universitaria: existe una cultura social que se caracteriza por señalar que los egresados de instituciones particulares son de mayor calidad que los de las instituciones públicas. Esto es más que nada una actitud, parte de una cultura que no está documentada ni sustentada en datos reales.
Por otro lado, también hay que reconocer que la imagen de la UV es muy importante, en términos de su operación cotidiana, para garantizar a nuestros estudiantes un egreso feliz y también un empleo satisfactorio. Si nuestra institución se caracteriza por conflictos internos, inestabilidad, huelgas y problemas permanentes, todo esto se traduce en datos relevantes para confirmar que nuestra institución no funciona de manera seria y sistemática, y en consecuencia no ayuda al egresado a obtener un buen empleo. Por esta razón hemos puesto especial interés en fortalecer la imagen social de nuestra institución, porque sabemos que éste también es un elemento muy importante para lograr que nuestros egresados tengan mejores perspectivas laborales.
No hay que dejar de lado los aspectos de la economía. O sea: si en nuestro Estado no hay generación de empleos, no hay crecimiento económico, pues aunque estemos generando excelentes egresados habrán dificultades para obtener una ocupación satisfactoria. Este es otro aspecto que, nos da gusto observar, se está atendiendo de manera prioritaria por parte del Gobierno del Estado.
Los sectores académico y administrativo, cada uno a su manera, son vitales para el arraigo de esta nueva cultura universitaria que usted impulsa. ¿Cómo pretende incorporar ambos sectores a esta nueva cultura universitaria, cuando la cuestión de sus percepciones económicas como trabajadores debe ir de la mano? ¿Cómo funcionarán estas dos áreas fundamentales en el nuevo proyecto universitario?
Además del convencimiento colectivo de que si todos y cada uno de los miembros de la comunidad universitaria hacemos mejor las cosas nos irá mejor como institución y como sociedad, se requiere también de otros procesos internos adicionales a este aspecto cultural.
Tiene que ver, por un lado, con la modernización del quehacer institucional. Concretamente, el proyecto del nuevo modelo académico de la UV busca orientarse a lo que va a demandar el mercado profesional del presente y del futuro, pero esto conlleva tareas muy importantes de mejoramiento y superación académica de nuestro personal.
En este sentido, estamos haciendo un esfuerzo muy significativo para propiciar que nuestros profesores se formen y se preparen, no sólo en los mejores posgrados existentes en el país sino también del extranjero. Asimismo estarnos orientando nuestros procesos de capacitación y actualización para darle sustento al nuevo modelo académico.
Adicional a los programas de capacitación y actualización, que también los estamos emprendiendo con el personal administrativo, en fechas próximas vamos a dar a conocer un programa muy ambicioso de modernización de todo el aparato administrativo de la UV desde luego empezando con nuestros recursos humanos, pero también en términos de sistemas y procedimientos. Vamos a emplear un sistema automatizado que permita, con las nuevas tecnologías, que la Universidad opere en red para que los trámites puedan efectuarse a través del manejo electrónico de datos, lo cual hará a nuestra institución más eficiente.
Para lograr esto requerimos de un esfuerzo importantísimo de capacitación y actualización del personal administrativo, y lo vamos a hacer con el personal que tiene la Universidad. Esto significa que llevaremos a cabo una verdadera campaña de actualización y superación del personal administrativo.
En cuanto a los asuntos de ingresos económicos, todos sabemos que la Universidad funciona dentro de un marco nacional en materia de sueldos, tabuladores, y ante los cuales estamos corriendo la suerte que habrán de correr todas las universidades públicas del país. Sin embargo, al interior de la UV venimos haciendo un esfuerzo creciente para complementar estos sueldos a través de otras vías muy concretas. Una muy importante para el caso del personal académico es el Programa; de Estímulos a la Productividad. Aquí, en este rubro, hemos venido aplicando recursos crecientes para hacer cada vez más atractivo al personal académico su nivel de dedicación, empeño y productividad. La institución aumentó su programa de productividad de 17 millones en 1997, a 51 millones de pesos en 1998, y esperamos rebasar los 70 millones de pesos para 1999. Eso estamos haciendo con el afán de que quienes están haciendo bien las cosas, tengan un complemento cada vez más atractivo en materia de ingresos económicos.
También sostenemos pláticas con el sindicato del personal administrativo para apuntalar, además de los criterios de actualización, capacitación y superación, los aspectos que implican el movimiento escalafonario del personal de acuerdo a la adquisición de habilidades y de capacidades nuevas. En este sentido, tenemos la perspectiva de conformar un sistema de compensación, de mejoramiento de los ingresos del personal administrativo a través, precisamente, del movimiento escalafonario.
Estos son, en suma, los elementos que pensamos son muy relevantes para el mejoramiento del desempeño de la Universidad.
¿Cómo se plantea Víctor Arredondo Álvarez la. Universidad Veracruzana en el año 2000?
En el programa de trabajo que se presentó ante el Consejo Universitario tenemos definidas metas muy ambiciosas para el año 2001, fecha en que concluye esta gestión administrativa. Allí hemos llegado a la definición, de indicadores muy puntuales en materia académica, administrativa, de vinculación social y de modernización de la infraestructura de la Universidad.
Procedo a una síntesis muy apretada de lo que vemos en nuestra institución: queremos una Universidad de liderazgo en el ámbito nacional, que nuestra institución esté entre las mejores universidades del país. Eso significa un gran reto porque tenemos instituciones muy consolidadas que han venido desarrollando programas de modernización desde hace muchos años.
Cuando hablamos de la UV como una institución líder en el ámbito a nivel nacional, sabemos lo que estamos diciendo. Partimos del conocimiento de las mejores universidades del país, sabemos cómo están, cuáles son los indicadores y atributos que las distinguen; pero también estamos muy confiados en la capacidad interna de nuestra casa de estudios para proyectarnos como una institución sólida.
También conocemos la importancia estratégica que le da el Gobierno del Estado a la Universidad Veracruzana, lo cual significa un estímulo muy relevante porque sabemos que en este proceso tenemos un aliado fundamental que es el Gobierno del Estado. Por otro lado, pensamos también que a medida que acrecentemos nuestro nivel de convencimiento y credibilidad social, esperamos tener como un aliado muy importante a la misma sociedad veracruzana. Sólo de esta manera podemos estar en condiciones de tener realmente una institución competitiva.
Añadido a lo anterior quisiera dejar muy claro que un elemento fundamental de la imagen que estamos proyectando para la UV es el significativo desarrollo de su internacionalización. Hacia el siglo XXI será cada vez mucho más demandante que las universidades abran sus espacios de colaboración y amplíen sus alianzas estratégicas, no solamente con otras instituciones de educación superior, sino también con otros sectores externos al mundo académico para ampliar su funcionamiento y su importante papel estratégico. Por esta razón nos hemos propuesto proyectar a nuestra Universidad en el ámbito internacional.
¿Cuál es, desde su punto de vista, el cambio cualitativo que ha logrado establecer la Universidad en su nuevo carácter de autónoma?
Al interior de la comunidad universitaria veo como un aspecto relevante el hecho de que nos queda claro que ahora tenemos una mayor responsabilidad social. La sociedad veracruzana nos ha otorgado el rango de institución autónoma, nos ha dado la mayoría de edad, y tenemos que demostrar con hechos fehacientes que efectivamente nuestra institución está en condiciones de operar de manera autónoma, pero también de acrecentar nuestro gran papel dentro del compromiso social que tenemos.
En ese sentido, he observado en sectores crecientes de la UV que existe la gran preocupación por acrecentar nuestra imagen y nuestro papel de aportación social, y esto se refleja en el trabajo cotidiano, tanto en las expectativas del personal de la Universidad como, desde luego, en las expectativas de nuestros estudiantes.


















