El dilema: credibilidad o protagonismo. José Valencia Sánchez (Entrevista)
El papel que los medios veracruzanos están ante una realidad política cada vez más plural y participativa es correcto, aunque la tendencia al protagonismo en algunos tergiversa su función de enlace entre la ciudadanía y sus autoridades. Tal es la percepción del Director el diario más influyente de la capital del Estado, quien sostiene que !a confiabilidad de un medio radica en su independencia de criterio respecto del poder.
Los medios de Veracruz
El dilema: credibilidad o protagonismo
Entrevista con José Valencia Sánchez, director del Diario de Xalapa
Transición.- En su calidad de periodista y director de un importante medio de comunicación, ¿cuál es la perspectiva que tiene sobre el actuar de los medios informativos en Veracruz, cuál ha sido su desarrollo, cuál su posición actual?
José Valencia Sánchez.- Los medios de comunicación del estado de Veracruz actúan de manera más crítica, son más participativos y más atentos a las cuestiones trascendentes. Se notan avances sustanciales y tratan de influir en las grandes decisiones públicas.
Desgraciadamente algunos asumen un papel protagónico y pretenden convertirse en rectores de la vida de los veracruzanos y llega el momento en que sus criticas se desgastan tanto que su fuerza disminuye y entonces no alcanzan su objetivo.
Algunos comunicadores llegan a creer que ellos son los poseedores de la verdad absoluta y que los hombres del poder tienen la obligación de atender todo cuanto digan o sugieran. Se sienten infalibles y exentos de equivocaciones.
Olvidan, o fingen olvidar, que los medios de comunicación son precisamente los que median entre la sociedad y el estado, enlace entre los lectores y los servidores públicos y que deben interpretar el sentir de la sociedad y reflejarlo, sin que esto signifique que no puedan y deban expresar su propia opinión sobre el acontecer social.
La influencia de los medios de comunicación en los distintos ámbitos de una sociedad cada día es mayor. En este sentido, ¿los medios de comunicación se han adecuado a este nuevo escenario, han asumido la responsabilidad social que esta realidad implica?
Hacen todo lo posible por adecuarse a los nuevos tiempos y algunos lo han logrado. Pero no faltan por ahí los oportunistas, ésos que dicen mil mentiras y las sostienen como verdades a ultranza. Esos medios de comunicación confunden y desorientan al lector, pero finalmente éste descubre. quién es quién y no se deja engañar.
De todos modos, hay medios respetables y responsables, conscientes de su papel. Comunicadores o periodistas, como guste llamárseles, que se preocupan por capacitarse y actualizarse, que acuden a cursos, seminarios, diplomados, etcétera. Saben que quien no se prepara se queda a la zaga.
En el marco de un país y un estado cada vez más plural y participativo, ¿cuál considera que es el papel que los medios deben jugar en la construcción de la democracia?
El que están jugando, pero sin que pretendan convertirse en los grandes electores, sin pretender sustituir a los partidos políticos. Deben ser a partidistas -no apolíticos, que quede claro-, porque quien se inclina por determinado partido ya no es imparcial y su visión, lo que publica o deja de publicar, deja de ser confiable para la sociedad.
Con apertura y pluralidad, con libertad e independencia de criterio respecto del poder público, los medios de comunicación son más útiles en los procesos democráticos y en la construcción de la democracia.
En Veracruz inicia un nuevo Gobierna y con ello una nueva manera de tratar a los medios de comunicación. ¿Cuál es la expectativa que tiene respecto al Gobierno de Miguel Alemán Velazco, cuál la diferencia -inicial- con la política que en la materia llevó a la práctica Patricio Chirinos Calero?
Con la llegada de Alemán a la gubernatura, hubo colegas que pensaron que por ser comunicador o comunicólogo, la relación del gobierno estatal y la prensa sería excelente, la mejor de todas, y se equivocaron.
Sin embargo, creo que cada quien tiene su estilo de gobernar. A muchos no les gustó la austeridad alemanista. Otros gobiernos, como el de Patricio Chirinos, no llegaron repartiendo dinero a manos llenas, pero eran "más generosos", no con todos los medios pero parece que de acuerdo al sapo era la pedrada, es decir, no daban trato igual a desiguales, como lo definió el Coordinador de Comunicación Social de Chirinos.
"Tú circulas más, o te escuchan o te ve más gente; entonces contigo me promuevo o publicito más, te contrato mayor espacio y obviamente te pago más. Y al que tiene menos lectores, o menor público si es radio o televisión, pues tengo que comprarle menos espacio". Es lógico. Tengo entendido que esa era la política del anterior gobierno.
La del actual aparece encaminada a recortar al máximo el gasto en publicidad. Tal vez tenga razón. Hay prioridades. Lo malo para el gobierno es que necesita publicidad, necesita dar a conocer qué hace, qué no hace y por qué no lo hace. Santo que no es visto no es adorado.
Creo que el gobernador Alemán tiene que darse cuenta que necesita de los medios de comunicación no sólo para difundir la obra y las acciones del gobierno, sino para conocer las demandas de la sociedad, para saber el sentir de la opinión pública -aclaro: los medios no son la opinión pública, pero son el medio o uno de los medios para que se exprese-, para saber qué anhela el pueblo y qué piensa de su gobierno.
Uno de los asuntos que en materia de comunicación social siempre están en la mesa de debates es la, necesidad de que la relación prensa-gobierno sea transparente. ¿Cómo concretar esta aspiración?
Los medios de comunicación son empresas como cualquier otra. Venden su espacio tanto para promover productos comerciales como para difundir las actividades públicas, partidistas y de toda índole.
Venden su espacio, nunca su criterio. Otorgan factura por el servicio prestado. Tanto el periodista como el servidor público jamás deben caer en la tentación de la dádiva bajo la mesa, de la prebenda vergonzante, que puede ser en metálico, en concesiones o contratos ventajosos.
No. Te vendo el espacio, te aplico la tarifa y te entrego la factura. Limpia y transparente la relación. Pero te puedo señalar errores si los cometes, puedo reconocer tus acciones y obras si lo amerita el caso, porque no compraste mi criterio. El compromiso es con la sociedad, no con el poder.
Los lectores, los radioescuchas y los televidentes son los que hacen fuerte e influyente a un medio de comunicación, sea prensa escrita, radio o televisión.
La credibilidad se gana, se conquista todos los días.
Finalmente, las políticas de comunicación social tienen carácter discrecional y se aplican de acuerdo al criterio del gobernante en turno; hay voces que opinan que es necesario establecer mecanismos de regulación, que no de control, de la relación prensa-gobierno, con el fin de garantizar la absoluta libertad de expresión, que ésta no se vea sujeta a relaciones políticas, de amistad o de subordinación. En este contexto, ¿cree usted que sería conveniente una ley de comunicación social?, ¿estaríamos preparados para ello?
Es un tema delicado, ya en el pasado se han hecho intentos de reglamentar o regular el derecho a la información y no le han encontrado la cuadratura al círculo.
Por un lado sería conveniente hacerlo, para frenar a tantos bucaneros y francotiradores del periodismo. A gente que le entra como negocio, para tener una patente de corso y hacer grandes negocios. Conozco a dueños de cantinas metidos a periodistas y a periodistas metidos a cantineros.
Antes que una ley en la materia necesitamos depurar el gremio, prepararnos académica y culturalmente, capacitarnos, actualizarnos para servir mejor al público. Y la ética ante todo.
Además, el estado quisiera una ley de comunicación que controle a los medios. Y éstos, algunos, no todos, aspiran a una ley que les permita todo: el libertinaje y algo más.


















