El microuniverso ex-predecible. Abel Cuevas Melo
Uno de los factores que contribuyeron al ambiente de control social que caracterizó al régimen presidencialista mexicano fue el control de la prensa, el cual fue tolerado, e incluso auspiciado por los propietarios de !os medios y periodistas. El cambio aún no es suficiente para garantizar en plenitud !a libertad de expresión.
El microuniverso ex-predecible
Abel Cuevas Melo *
En la política no hay dogmas. La política se da en el mundo de lo real, expuesto siempre a la contingencia. La incertidumbre en los factores que rodean al ejercicio del poder, concebido por algunos como la búsqueda del bien común y por otros como la lucha de obtenerlo y conservarlo a toda costa, se da en un ambiente similar al de la lucha por encontrar felicidad, la gracia o la supervivencia, que bien podemos considerar el "drama vital", donde nada es totalmente controlable ni predecible.
Sin embargo, hubo un microuniverso donde el ejercicio de la política y algunos factores externos propios de esa función sí eran predecibles y completamente controlados.
La democracia, concebida como el gobierno del pueblo, nombrado por el pueblo y para su propio bien, era una simulación generalmente aceptada. Quienes la criticaban eran confinados con sus ideas al volante clandestinamente circulado o a las tribunas parlamentarias limitadas en audiencia a los allí dueños, en derecho ganado a través de la misma simulación, el fraude y el reparto de cuotas.
A este gran ejercicio de "ambiente controlado" contribuyó otro actor, denominado prensa, bien pertrechado de recursos para subsistir y el conocimiento de ser así aceptada por una sociedad a la que en círculo vicioso se engañaba y poco a poco iba concibiendo como verdad aquel ambiente enmarcado en sus propios límites artificiales.
La relación forjada entre ambos actores, los que ejercían el poder y la prensa, hizo que en dicho microuniverso se creara una auténtica red de poder que absorbió conflictos y controló procesos para dar a sus habitantes "estabilidad política", que por décadas se reflejó en todos los niveles de gobierno.
Pero la realidad de otros empezó a contagiarlo y esa red de poder sostenida de una sola persona, el Presidente, se empezó a reventar; acaso porque las pugnas internas concluidas a balazos rompieron esa "estabilidad", acaso porque no soportó el peso de todos los sostenidos por ella, acaso porque el sostén presidencial ya no tuvo fuerza, acaso porque finalmente la brega de eternidad en las ideas-fuerza de quienes nacimos para hacerle contrapeso, prendió en muchos millones de sus habitantes, cansados también de la enorme corrupción generada por el sistema.
Y la prensa empezó también a contagiarse.
Poco a poco, lo impensable unos años antes se dio: lo expresado por los opositores empezó a salir publicado, al principio tímidamente, después hasta en las primeras planas y notas que ya no fueron pagadas; ayunos criticaron por iniciativa propia al sistema, a funcionarios, a gobernadores y al propio Presidente.
El monopolio televisivo que había enajenado a la gente haciéndole perder el ánimo y el ánima (alma) se tambaleó y dejó de ser monopolio... después él mismo se tuvo que contagiar un poco para no perder demasiados pesos-audiencia.
Y finamente el ambiente dejó de ser dogmático y predecible.
En ese microuniverso llamado México la democracia sigue estando mutilada. Hoy por lo menos la red se ha roto y está incompleta... La alternancia en el poder la hará completa.
* Coordinador de la fracción parlamentaria del PAN en la LVIII Legislatura del Estado.


















