Retomar el rumbo de comunicar y comunicarnos. Hugo Morales Alejo

Pese al esfuerzo que representa manejar la comunicación social a cualquier nivel de gobierno, la participación ciudadana enfrenta, en Veracruz y en el país, la desinformación que impide a los individuos contribuir al desarrollo de su comunidad. La posibilidad de revertir este rezago radica, en gran medida, en que los medios de comunicación asuman su responsabilidad educativa y ejerzan de manera más altruista su función social.

Retomar el rumbo de comunicar y comunicarnos

Hugo Morales Alejo *

E1 problema de la dificultad en la co municación es de raíz. Es el problema de la familia desintegrada, del individuo que se desconoce a sí mismo, de la comunidad apática por los problemas del vecino que desconoce, de los pueblos de hoy, sin rumbo, sin meta, que se dejan llevar por la inercia. O lo que es peor, por las nuevas tecnologías de difusión, de proyección, de manejo de masas, de comercialización. Que no son precisamente de "comunicación", sino todo lo contrario. Por lo tanto, quien intente tratar de mantener una comunicación social, tendrá que enfrentar en la actual dinámica de la vida social, a los vicios de los instrumentos que debe y desea utilizar para, precisamente, comunicar a la sociedad en su conjunto.

Es decir, que la televisión, la radio y el cine, son centro de atención de las masas pero no están comunicando precisamente, sino que están difundiendo estrictamente lo que han diseñado los productores: información al albedrío de los "informadores", al estricto apego de su línea política de proyección y emisión.

El diseño para hacer una comunidad, un estado, una nación más comunicada, más consciente, debe involucrar a todos los más que se pueda, incluyendo a la Cámara de Diputados, qué desde la era salinista cambió algunos artículos a la Ley de Radio y Televisión, incluyendo el del examen obligatorio para locutores, comentaristas y conductores de los medios electrónicos.

Examen que incluía mucho de lo que se debe hacer para enriquecer el acervo cultural de México, de nuestro idioma, del tacto, de la ética en el manejo de la comunicación de masas.

La radio y la televisión tienen la obligación de educar, entretener y divertir, pero tan sólo divierten y entretienen...No educan. Lo que es peor en algunos casos: mal educan. Crean estereotipos, modismos en el lenguaje y alejan de los valores morales en algunos casos. Entretienen de manera tan dependiente que casi no dejan espacio para que el consumidor de medios pueda empaparse de otra información opcional, o de cultura, o de educación, o se involucre en tema de participación social.

En el caso de las revistas, panfletos, magazines, conocidos como literatura barata, que se pueden ver al paso peatonal en puestos de revistas, que exhiben en sus portadas e interiores pornografía indiscriminadamente a chicos y grandes, estos medios muestran la enorme mal interpretación que existe en el hábito de leer del ciudadano común. Y mantiene al consumidor dependiente de sus historietas inverosímiles y fuera del mundo real. Lo cual es un llamado de alerta para que en los programas educativos nacional y estatal se analice a profundidad la manera de fomentar la lectura amena, de formación y comunicativa, pues de manera increíble se lee más lo malo que lo formativo.

La SEGOB tiene a su disposición el tiempo-aire que le marca la Ley para realizar comunicación masiva en todo el país de campañas preventivas de salud y contra siniestros; de participación electoral; de educación...

Pero el país es muy grande, por lo que sería conveniente que, por su parte, los estados y los municipios consiguieran otros y mayores espacios en los medios electrónicos. De esta manera el contacto sería más inmediato, y acorde a la cultura e idiosincrasia regionales.

Pero aquí mucha atención: no se trata de tener mayores gastos comprando más medios, sino involucrando a comunicadores y empresarios de medios empapándoles de flujo informativo, motivándoles a ser servidores públicos altruistas, dada la enorme oportunidad de servir que tienen. Y, desde luego, retomando el inicio de las cosas, el de comunicar entrelazadamente a las comunidades, porque se han tornado en muchos casos las direcciones de Comunicación Social como oficinas de prensa, de propaganda institucional, de auto elogios, de proyección partidista. Y no precisamente de comunicar o de comunicarnos lo que vivimos y sentirnos en nuestra vida diaria.

Las direcciones de Comunicación Social han trabajado sin duda a su manera y capacidad, pero cuando el ciudadano común desconoce el centro que le rodea en su comunidad; cuando no sabe de los números telefónicos de emergencias; cuando no sabe de sus derechos y obligaciones; cuando no le llega al cien por ciento la información preventiva de salud; cuando sufre de "pacazos", de fraudes por su ignorancia; cuando no sabe (le su pasado histórico; cuando las instituciones locales, estatales y nacionales de cada región buscan por sí solos hacerse escuchar en los medios de sus campañas sociales; cuando nos vence nuestra apatía por organizarse con los vecinos y realizar labores comunitarias; cuando al ciudadano no le ha entrado en la cabeza que debe cuidar la limpieza <:le la ciudad... Entonces las direcciones de Comunicación Social no han alcanzado su objetivo: concientizar, intercomunicar, enlazar, a los ciudadanos a quienes sólo les mete datos de propaganda. de prensa, de imagen de quienes manejan el presupuesto Un presupuesto que era destinado a comunicar socialmente al ciudadano.

Propuestas:

  • Iniciar desde las escuelas para niños la formación de nuevos comunicadores, no de carrera precisamente. sino de pequeños que participen en los diálogos, los debates, las propuestas en general, cola el fin de habituarlos a exponer y a escuchar. Para ello tienen que involucrarse la SEC, la SEP y las universidades. Allí, en las escuelas, se volverán a ver los periódicos murales, pero con flujo informativo más aceptable que los que se realizan por puntos en la actualidad.
  • Crear una materia más en las universidades en general: la de comunicación, en todas las facultades, pues debe terminarse con los casos tan continuos de profesionistas que no saben emitir un punto de vista, hacer un comunicado, tomar el micrófono o hablar en público. Debe dejar de ser privilegio de los comunicadores de carrera el llevar siempre la batuta en los eventos públicos. Todos deberíamos saber hablar en público, saber hacernos escuchar, saber expresar lo que pensamos, lo que sentirnos, lo cual enriquecería en un futuro la gama de expresiones que antes no se oían. Existen muchos líderes de opinión entre los que no estudiaron comunicación, informadores de prestigio nacional que estudiaron arquitectura, medicina, economía o leyes, y que tienen mucho material qué regalar entre sus consumidores, que han enriquecido a los medios de comunicación del país, y también muchos egresados de escuelas de comunicación que aún no hallan empleo, a los que se sumarán muchas generaciones por egresar. Se puede analizar pues, el hacer de comunicación no una carrera en el futuro, sino una materia básica para todas las áreas, cursada de manera más profunda desde luego, que la teoría de la comunicación que todos llevarnos en el bachillerato.

Si regresarnos a las estrategias pasadas de comunicación, con la conciencia de querer usar todos los medios para la sociedad, entonces tendremos buenos resultados en un futuro no tan lejano.

¿Cuáles son las estrategias de antaño?: El volante casa por casa, folletería, periódicos culturales, invitaciones a eventos gratuitos (ese padrón que se tiene de ciudadanos no debe usarse sólo para el cobro de la basura, del agua o del teléfono).

El perifoneo o carro de sonido, que siempre ha sido acosado por inspectores de comercio, debe condicionarse mejor a otorgarle al gobierno una participación social, para que sirva a la comunidad en parte de su tiempo, en vez de andarse escondiendo de la autoridad.

Las paredes que afean la ciudad porque eternamente están rayadas de graffitis, de propaganda política, anuncios de bailes y espectáculos y demás, deben ser un apoyo intercomunicador, con los tabloides periodísticos en las esquinas, o bien con anuncios sociales.

Los programas radiofónicos locales deben establecer buenas relaciones entre medios-ciudadanía y gobierno, para poder servir no de escaparate de proyección del servidor, sino de acercamiento total entre los tres. Y mucho menos ocupar el espacio para la gente del equipo que es de la preferencia política de quien está a cargo de la comunicación social, mucho menos del mismo director, porque eso rompe con el encanto y la buena fe de quien presta su medio para hacer el triángulo.

Las oficinas que servirían ya no de prensa y sí de comunicación social. aprovecharían todo evento público y cualquier medio para informar de otros eventos cívicos y deportivos, sobre todo los culturales y gratuitos, pero de todas las demás oficinas de comunicación de la región, del Estado y del país, creando así una avidez de información a toda hora, en todo lugar.

Por último, recomiendo al Gobierno del Estado crear una fuente de información vía Internet a manera de agencia de noticias estatal, para que todo el flujo informativo que suceda en los 210 municipios, sobre todo en el aspecto cultural y social, llegue rápidamente a los medios para darle mayor agilidad a la comunicación del Estado, lo que fortalecerá a nuestro país.

* Locutor, director de ACIR Noticias de Córdoba, corresponsal, de ACIR Noticias Nacional, reportero del diario El Veracruzano, publicista.