Educación ambiental: hacia un cambio de esperanza. Antonio Calles León
Aunque los esfuerzos por evitar el deterioro ambiental cada vez son mayores, el problema ecológico al cual se enfrenta la población del planeta cada día es más severo; las leyes de protección al ambiente y las iniciativas particulares o colectivas no resultan eficaces porque se requiere una conciencia social amplia para detener la degradación ecológica de la Tierra.
Educación ambiental: hacia un cambio de esperanza
Antonio Calles León *
Anteriormente, el humo expulsado por las chimeneas de industrias tales como petroquímica, azucarera, metalúrgica, papelera, etcétera, significaban "progreso".
Lo anterior se debió a dos factores: el principal a que los gradientes de autopurificación, asimilación y regeneración de los recursos naturales bióticos y abióticos no se encontraban tan saturados como en la actualidad; el segundo factor, a que en esos tiempos el objetivo del desarrollo era estrictamente económico, el cual persigue el logro de elevadas tasas de crecimiento sin tomar en consideración costos sociales y mucho menos el deterioro del ambiente.
Fenómeno típico de la segunda mitad del siglo XX ha sido el gran deterioro del medio ambiente que sufre nuestro planeta en las últimas décadas. Entre determinadas minorías siempre hay quienes tratan de evitar ese deterioro y visualizan el constante peligro de destrucción real del planeta, actitud que ha convertido a este movimiento en un elemento importante de opinión de masas, de toma de decisiones del sector oficial y de la participación cada vez mayor de la población.
El movimiento ecologista mundial
Se tiene la referencia de que el movimiento a nivel mundial por la salvación de los recursos naturales se inicia en el año de 1882, en Estados Unidos, cuando se crea el Sierra Club que aglutina a ciudadanos amantes de las bellezas naturales del país, quienes ven cómo éstas desaparecen con rapidez ante la voracidad humana.
En 1889 se funda en Gran Bretaña la Royal Society for the Protection of Birds, que actualmente agrupa a más de 500 mil afiliados.
En el periodo comprendido entre 1930 y 1940 surgen en diversos países, principalmente europeos, asociaciones para la defensa y estudio de los animales del mundo.
En 1948 se crea la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y sus Recursos Naturales (UICN), que agrupa a 112 agencias gubernamentales y 293 asociaciones civiles de 57 países.
En 1961 se crea el Fondo Mundial para la Naturaleza (World WildIife Fund WWF), cuyo objetivo es la realización de proyectos que permitan la protección de los ecosistemas más representativos a nivel mundial. En este mismo año se publica la Carta Verde de Mainau, en la cual se advierte sobre los riesgos que corre el medio ambiente y se hacen propuestas para la eliminación de los mismos.
En el año de 1968, en la ciudad de Roma, se funda el Club de Roma, asociación compuesta aproximadamente por 70 científicos de ramas muy diversas, quienes ponen de manifiesto la problemática ambiental de los desequilibrios ecológicos mundiales, siendo su objetivo mejorar la calidad de vida.
En 1969 se crea en Estados Unidos la asociación Friends of the Earth (Amigos de la Tierra).
En 1971 se crea en la UNESCO el programa ambiental denominado El Hombre y la Biósfera (MAB, por sus siglas en inglés); asimismo aparece el núcleo inicial de lo que será Greenpeace y se crea esta organización en la ciudad canadiense de Vancouver.
En el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Mejoramiento del Ambiente (PNUMA), 140 representantes gubernamentales de igual número de países se reunieron en Estocolmo entre el 5 y 16 de Junio de 1972, para celebrar la Primera Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente. En ese evento adoptaron un tema que luego sé convirtió en un símbolo: "Una Sola Tierra", y se evalúo la influencia del hombre sobre el sistema que sustenta la vida: el planeta Tierra. A partir de ese evento, la comunidad internacional busca la forma de evitar la contaminación ambiental y el acelerado desequilibrio ecológico del planeta.
En 1992 se reúnen en Río de Janeiro representantes de 175 países en la llamada Cumbre de la Tierra, con el objetivo de estudiar la vulnerabilidad del planeta y tomar medidas preventivas.
La ecología en las instituciones mexicanas
En nuestro país, la conservación de los recursos naturales es una obligación constitucional señalada por el Artículo 27 de nuestro Código Fundamental de 1917. De ahí que la preservación ecológica sea una obligación jurídica para todos los mexicanos.
Durante la presidencia del general Lázaro Cárdenas del Río (1936-1940) se decretó la protección de la mayoría de los parques nacionales existentes.
A nivel nacional, la institucionalización de la gestión ambiental se remota a los años Setenta con el decreto de la primera Ley para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental y la creación de la Subsecretaría del Mejoramiento del Ambiente, dependiente de la Secretaría de Salubridad y Asistencia. Esta Subsecretaría dio origen a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, que a su vez se transformó en la Secretaría de Desarrollo Social y ésta en la actual Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca. Todas estas dependencias han sido responsables de la elaboración, difusión y aplicación de la normatividad ambiental.
El 23 de Marzo de 1971 se expide la Ley Federal para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental, que faculta a las secretarías de Salubridad y Asistencia y de Recursos Hidráulicos para supervisar el cumplimiento de esta Ley.
El 17 de Septiembre de 1971 se decreta el Reglamento para la Prevención y Control de la Contaminación Atmosférica, originada por la emisión de humos y polvos.
El 29 Enero de 1972 se crea en la Secretaría de Salubridad y Asistencia la Subsecretaría de Mejoramiento del Ambiente.
El 29 de enero de 1972 se crea en la Secretaría de Salubridad y Asistencia la Subsecretaría de Mejoramiento del Ambiente.
El 29 de marzo de 1973 se decreta el Reglamento para la Prevención y Control de la Contaminación del Agua.
El 2 de enero de 1976 se decreta el Reglamento para la Prevención y Control de la Contaminación Ambiental originada por la emisión de ruidos.
En el periodo comprendido entre el 3 de octubre de 1973 y el 30 de marzo de 1976 se expiden 27 normas oficiales mexicanas sobre ecología y medio ambiente.
Con el transcurrir de los años toda esta normatividad ha tenido una serie de adecuaciones, aunque podemos resumir que durante 29 años la legislación ambiental y la política nacional en materia de ecológica han evolucionado considerando diversos modelos conceptuales. Así podemos ordenar cronológicamente que en los años Setenta se orienta hacia la prevención y control de la contaminación, teniendo como meta la conservación de los recursos naturales y el saneamiento ambiental.
Al final de esa misma década y a principios de los ochenta, a los criterios anteriores indicados se les adiciona los relativos a la restauración y normatividad.
A mediados de la década de los ochenta se intenta vincular las causas económicas y sociales con los fenómenos ambientales, lo cual trae como origen el termino de ecodesarrollo.
A principios de los noventa se asocia el desarrollo social y económico a las condiciones ecológicas-ambientales, dando origen al concepto de desarrollo sustentable.
Políticas Ecológicas en Veracruz
Con la finalidad de integrar una política ecológica, el gobernador Rafael Hernández Ochoa (1915-1990) fundó en el año de 1975 el Instituto de Investigaciones sobre Recursos Bióticos IIRB, mismo que a partir de 1979 por decreto nacional da origen al Instituto Nacional de Investigaciones sobre Recursos Bióticos (INIREB).
Pero la institucionalización de la gestión ambiental en el estado de Veracruz se inicia el 17 de Septiembre de 1977, con la creación de la Dirección General de Asuntos Ecológicos, la cual tiene la responsabilidad de conducir las acciones de control y conservación de los ecosistemas para restablecer y mantener el equilibrio ecológico. Con la finalidad de fortalecer las acciones de esta Dirección y ampliar sus funciones de coordinación, vigilancia y control de las actividades que puedan afectar el equilibrio ecológico, en 1979 se hizo conceder sus funciones con las de la Delegación Estatal de la Subsecretaría de Mejoramiento del Ambiente.
Dentro del aspecto educativo, en el ciclo escolar 1979-1980 se estableció un programa ecológico para los niños veracruzanos que cursan el nivel primario, con el propósito de contribuir a crear una formación sólida y de comprensión de la relación entre el hombre y su medio.
El 10 de Marzo de 1979, el gobernador expide el Reglamento de la Ley de Asentamientos Humanos, en lo relativo a la Fusión, Subdivisión, Relotificación y Fraccionamientos de Terrenos para el Estado de Veracruz-Llave, en el cual se indica que las unidades habitacionales de nueva creación y fraccionamientos industriales deberán instalar sistemas de tratamiento para aguas residuales; asimismo, cada proyecto de este tipo de fraccionamiento debe presentar estudio de impacto ambiental.
En Veracruz tuvieron que pasar trece años de la fundación de la Dirección General de Asuntos Ecológicos para que el 3 de mayo de 1990 se expidiera la Ley Estatal del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, de orden público e interés social. Sus disposiciones son de observancia obligatoria en el Estado y tiene como objetivo la preservación, conservación y restauración del equilibrio ecológico, así como la protección y mejoramiento del ambiente. Ley en vigor que requiere su pronta adecuación y reglamentación.
El 8 de mayo de 1990, el Ejecutivo expidió la Ley N° 72 referente al agua y saneamiento, donde faculta a la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento ordenar cuando sea necesario la instalación de plantas de tratamiento de aguas residuales.
A partir de 1994, el programa del tercer grado de secundaria, en nivel de educación básica para el estado de Veracruz, incluye entre otras materias la de Educación Ambiental.
Conclusiones
Como podemos ver, los esfuerzos por tratar de evitar el deterioro ambiental cada vez son mayores, aunque los resultados son cada vez menos alentadores en virtud de la magnitud del problema al cual nos enfrentamos.
La presencia humana ha adquirido un peso significativo en el conjunto de la población animal del planeta, al superar con creces a los de otras especies de mamíferos superiores. Una población de más de 6 mil millones de seres es una carga notable para el ecosistema terrestre; además existe una serie de actividades que alteran de una forma radical las condiciones de los ecosistemas, aunque muchas veces han pasado por desapercibidas hasta que se presentan serias alteraciones, de las cuales citaré las siguientes:
El petróleo descargado indiscriminadamente a cuerpos de agua y tierra, desde principios de siglo hasta la década de los Setenta; el DDT (1940), utilizado en forma por demás abundante a lo largo de dos décadas; el efecto de invernadero, donde el anhídrido carbónico juega un papel preponderante -si bien es cierto que es un producto natural del metabolismo de los seres vivos, también se genera en cantidades excesivas en procesos artificiales como combustión, transporte, generación de energía, etcétera-; se ha comprobado también que los principales causantes de la destrucción de la capa de ozono a partir de 1980 son los CFC (clorofluorocarbonos), utilizados en los aerosoles y en la refrigeración, y la lluvia ácida que se produce por el uso de combustibles fósiles o el uso de detergentes no biodegradables.
Podemos darnos cuenta que no es la industria en sí o los pueblos o ciudades los responsables de la problemática ambiental/ecológica, los responsables somos todos y cada uno de quienes habitamos la tierra. Nuestras actividades a las que se les designa como medio antropógeno, que es todo aquel en que la actividad humana interfiere en los ciclos naturales, altera total o parcialmente los elementos naturales.
A diferencia de otros animales, cuya actividad directa o inmediata por intensa que sea es absorbida y compensada por el ecosistema del cual forman parte, el ser humano realiza una serie de actividades que se manifiestan en los más diversos modos, tales como generación de basura o descarga de aguas residuales industriales o urbanas, cantidad excesiva de vehículos o cambios de la vocación del uso del suelo, las cuales provocan alteraciones tales en el medio ambiente que ponen en riesgo no sólo la calidad del aire, del agua, del suelo o la supervivencia de muchas especies de animales o de plantas, sino la existencia del ecosistema tierra y por consiguiente, la existencia de la especie humana.
Finalmente, considero que la legislación ambiental y ecológica mexicana es precisa, lo que hace falta es promover una conciencia ambiental que exija de todos su cumplimiento estricto.
* Biólogo, ex subdirector general de Asuntos Ecológicos en el estado de Veracruz.


















