La nueva Policía Federal Preventiva. Antonio Romero Lajud
Ante el avance de la delincuencia hay una imperiosa necesidad de crear una nueva policía profesionalizada con base en una ética de valores democráticos, a fin de hacer valer el estado de derecho al que todos los ciudadanos, sin excepción, tengamos acceso. La institucionalización de esta Policía Federal Preventiva no es tarea fácil, por lo que surge la necesidad de delimitar sus funciones y su papel como la garante de lucha en contra de los importantes avances que ha tenido la delincuencia al interior de nuestras sociedades.
La nueva Policía Federal Preventiva
Antonio Romero Lajud *
El tema de la seguridad pública es muy complejo, además de que un escenario social de inseguridad pública puede constituirse en condición de un verdadero dolor de cabeza para cualquier gobierno y sociedad.
Esto se entiende desde la teoría de Thomas Hobbes, en la que explica la necesidad de seguridad material por la cual los seres humanos están dispuestos a conceder algo de su soberanía personal en beneficio del estado, con el objetivo de que éste adquiera fuerza para ser un verdadero poder que se imponga a las ambiciones individuales que amenazan a la colectividad. El estado, si incumple con este mandato ciudadano, que es uno de las primeras obligaciones que tiene, corre el riesgo de fracasar en otras, disminuyendo su papel como modelo de desarrollo y bienestar social.
La necesidad de una nueva policía
En los últimos años, el avance de la delincuencia en México, especialmente en ciudades con grandes concentraciones de población, obliga a reflexiones profundas que pudieran encontrar los caminos necesarios para combatir la delincuencia y recuperar los espacios de convivencia armónica tan necesaria en la vida cotidiana de todos.
Durante muchos años, las diversas policías (Dirección Federal de Seguridad, Dirección de Inteligencia para la Prevención de la Delincuencia, Policía Judicial Federal, Servicio Secreto, Servicios Especiales) funcionaron con eficiencia. Sin embargo, debido a la falta de control interno, falta de capacitación del personal, la escasez de buenos recursos materiales, así como la corrupción, que prácticamente fue permeando todo el aparato de seguridad, las echaron a perder.
Recuperar a la policía es una tarea nada sencilla. Es por ello que despierta gran interés el impulso que se dio a este aspecto, con la publicación en el Diario Oficial de la Federación del Decreto que formaliza la creación de la Policía Federal Preventiva (que sería la unión de la Policía Federal de Caminos, Policía Fiscal, Policía de Migración y Aduanas), como una necesidad real de combatir frontalmente a la delincuencia, teniendo entre sus atribuciones la de participar en la prevención de delitos y faltas administrativas; intervenir en materia de seguridad pública en coadyuvancia con las autoridades competentes y auxiliar de la investigación, persecución y detención de delincuentes, y dado que en algunos países este modelo ha funcionado como es el caso de España, Francia y Suiza, entre otros, esperemos que en México también suceda.
Este nuevo grupo policiaco estará bajo las órdenes del recién nombrado contralmirante D.E.M. Wilfrido Robledo Madrid y contará con cuatro áreas que son: Inteligencia, Tecnología, Cuerpos Policíacos y Vinculación Ciudadana. Se pone énfasis en hacer una selección muy detallada del personal que formará parte de ello, partiendo de la incorporación del personal de la Policía Militar mediante convenio firmado entre las secretarías de Gobernación y de la Defensa Nacional el pasado 8 de julio, con la finalidad de tener como primeras actuaciones el resguardo de cabeceras federales, puertos y fronteras.
Esta propuesta, ante el elevado índice de delincuencia sostenida, haría suponer que no enfrentaría obstáculo alguno, empero surgen diversos cuestionamientos al respecto, entre los que se encuentran:
- El jurídico, en su Artículo 21 Constitucional.
- La fricción, muy peligrosa, que podría presentar con el Ejército Mexicano.
- El hecho de que la participación del Ejército en dicha policía podría ensuciar al mismo y ya no sería ejemplo de honor, lealtad, patriotismo y dignidad, pundonor y energía, valores éstos que no serían aceptados ya por el pueblo mexicano.
- Más del 80 por ciento de los delitos son del orden local, esto es, pertenece al fuero común (municipal y estatal), y al intervenir dicho cuerpo habría una invasión de funciones y problemas interpolicíales.
- La amenaza permanente de permeabilidad por parte de la delincuencia hacia dicho ente policiaco, lo que podría traer graves consecuencias para la seguridad nacional.
Ahora bien, también existen muchas ventajas de esta iniciativa, de las que a continuación se enuncian algunas:
- Se presenta una propuesta seria y formal de combate a la delincuencia de manera más esquematizada y organizada.
- El personal que la integraría estará más capacitado y tendrá mejores elementos para atacar la delincuencia.
- Habrá más armamento y equipo material para realizar mejor sus funciones.
- Se establecerán mecanismos confiables de inteligencia, vigilancia y controles directos para un desempeño honesto y eficaz contra la inseguridad pública.
Resulta positivo esta nueva estrategia para disminuir los índices delictivos y aumentar la confianza en quienes cuidan de la seguridad pública, y sobre todo revertir la visión reduccionista de las reformas de 1993. Sin embargo, esta actuación deberá estar sujeta al respeto pleno de los derechos humanos del ciudadano, esta es, que la autoridad en uso de sus facultades, desde el principio hasta el fin, no únicamente camine derecho y por el derecho, sino que haga todo lo que esté a su alcance y dentro de sus atribuciones, para lograr que se restaure un clima jurídico sano y genuinamente democrático, entendiendo esto que la autoridad tiene que hacer que la Ley se respete, sin importar lo mínimo y lo grave de la falta, para que de esta manera haga patente su compromiso con el estado de derecho.
* Licenciado en Derecho por la Universidad Veracruzana con maestría en análisis político.


















