¿Continuidad o esperanza? Lauro Trujillo Anaya
Dentro de las perspectivas que se vislumbran para el desempeño del nuevo gobierno, destaca una relativa inmovilidad económica por la acción de las agencias internacionales que buscarán que el país no se aparte del rumbo o neoliberal trazado desde hace años. Adicionalmente, la carga fiscal derivada del "rescate bancario", Fobaproa-Ipab, impedirá medidas espectaculares del salario, combate al desempleo o mejoras substanciales para los pequeños productores agrarios.
2 de julio
¿Continuidad o esperanza?
Lauro Trujillo Anaya
Contenido
1.- El antes. Cuando en 1996 el Instituto Federal Electoral IFE adquirió plena autonomía de la Secretaría de Gobernación, se sentaron las bases para que, al fin, el PRI no siguiera actuando como juez y parte en los procesos electorales. La autoridad electoral dejó de ser un órgano de gobierno, para convertirse en un órgano de Estado, dirigido por ciudadanos, quienes tampoco tenían compromisos con los partidos, por lo menos en lo formal. En consecuencia, se afinaron aún más los candados y mecanismos para que en la jornada electoral los votantes sufragaran libremente. Sin duda, éste fue uno de los factores decisivos para el desenlace que presenciamos la noche del 2 de julio.
Aquí abordamos dos asuntos que pueden contribuir al balance de estas elecciones. Lo primero es que la duración de las campañas es excesiva; es preciso reducirlas y controlar más cuidadosamente los gastos y las fuentes de financiamiento de los partidos. Las campañas prolongadas sangran económicamente al erario y llegan a tener efectos contraproducentes como provocar fastidio y desinterés por la política en ciertas capas de la población, aquéllas que simplemente votan sin mayor militancia o involucramiento. ¿Es necesario recorrer tres o cinco veces un país tan extenso para dar a conocer las plataformas y propuestas de gobierno? Evidentemente no, y menos cuando es sabido que las "magnas concentraciones" siempre implican el traslado de gente de otros lugares (el acarreo), practicado indistintamente por los tres principales partidos. Es evidente que la presión para conseguir fondos ilegales se vigoriza bajo estas condiciones. Una solución consistiría en que los medios nacionales -impresos y electrónicos- garantizaran la cobertura de las campañas de todos los partidos a lo largo y ancho del país: aquellos partidos que no pudieran pagar inserciones promocionales o spots tendrán la certeza de que su desempeño podría ser conocido por el público de todas las latitudes. Otro recurso mediático sería la realización de por lo menos tres debates con todos los candidatos, bajo formatos menos rígidos. En una contienda democrática es injustificable la discriminación, porque implica inducir sesgos en las preferencias electorales. En tal cosa, hay que reconocer que la obtención del registro es algo que cuesta muchos esfuerzos a los partidos y una vez obtenido, todos merecen el mismo trato. Inclusive tienen más mérito aquellos que perdieron el registro por ir solos a las elecciones, que aquellos que los refrendaron por cobijarse bajo la "sombrilla" de los grandes. Aquí conviene mencionar especialmente al Verde Ecologista que evidentemente quedará sobre representado en el Congreso de la Unión, gracias al "efecto Fox".
Una segunda cuestión se refiere a las prácticas de compra y coacción del voto que observamos en las semanas previas a la elección. En nuestro Estado, el proyecto "Observación Electoral: Veracruz 2000", en colaboración con "Alianza Cívica A.C.", se abocó a registrar algunas de estas anomalías. En un trabajo de campo realizado en los distritos de Xalapa y Coatepec, encontramos que el PRI presionó a la gente de muchas colonias populares, en sus hogares, para ofrecer condicionalmente becas, despensas, obra urbanas o dinero (sin dejar huella documental), a cambio del voto. A la vez, trataron de espantar a los pobladores diciéndoles que si el PRI perdía, los programas sociales para combatir la pobreza iban a desaparecer. Una constante fue que indebidamente solicitaron las credenciales de elector, apuntaron datos de las mismas y hacían creer -a quien se dejara- que por ese hecho ya estaban comprometidos con su partido.
Al parecer se trató de una estrategia generalizada, apoyada por una especie de "activismo-hormiga", de penetración a fondo, con miras a cubrir grandes áreas del territorio, empezando por las secciones que son las unidades de que se compone un distrito, en las que se instala una /o varias/ casillas electorales. Los activistas a cargo de la acción tendrían el imperativo de presentar listas con datos de las credenciales, para comprobar que ya habían hecho su "labor de convencimiento" tan sui generis. En el mejor de los casos estos coordinadores serían vecinos de las mismas colonias, sin embargo, nuestros informantes señalaron que en ocasiones eran desconocidos, empleados por el PRI para cubrir casa por casa determinadas zonas.
En esta acción capilar es evidente que fluyeron cuantiosos recursos, manejados bajo un concepto de control social, más que de proselitismo, que son dos cosas distintas. Un ejemplo: en Xalapa, tina "lideresa" (cacique) de colonia, apremia a sus vecinos para asistir a un mitin en el Parque Juárez, ofreciendo transporte, dinero y 200 despensas, pero deslizando la amenaza de que quien no asista, lo borrarán para los trámites colectivos de escrituración, o de las becas escolares, o la dotación de tortillas o leche. El resultado es que los que asisten "invierten" toda una tarde y parte de la noche con espera de horas, reciben un refresco, una gorra, se rifan sólo 50 despensas y el retorno lo hacen a pie. Quienes no asisten son apuntados en "listas negras", para ser excluidos de los beneficios gestionados corporativamente (no todos), ante las autoridades. Esto ocurrió en la colonia "Unidad y Progreso" y en muchas otras el 4 de junio. (Un reporte detallado de esta parte de la observación electoral realizada, se publicó en Diario de Xalapa, AZ y Política el viernes 30 de junio; otro partido señalado fue Convergencia por la Democracia). .
Ante estos procederes que a todas luces constituyen delitos electorales, el IFE y la Fiscalía especializada no tuvieron una respuesta eficaz para su penalización. Su atención en la jornada electoral les impidió combatir situaciones y prácticas que deben erradicarse como el "clientelismo" que implica un intercambio entre un partido y la gente, en este caso de las colonias. Su funcionamiento inicia cuando un personero de partido dice (metafóricamente): "yo tengo el poder, tú me tienes que apoyar porque sólo por medio de mí podrás obtener satisfactores para atenuar tus carencias; tú dependes de mí". A raíz de esto surgen los adeptos (clientes) -unos convencidos, otros forzados- que pasan a depender del cacique, quien a su vez establece criterios y grados de favoritismo o discriminación. Conviene aclarar que el caciquismo es un concepto no sólo aplicable a las relaciones de poder en el medio rural; así, podríamos hablar de caciques políticos para referirnos a casos como el reseñado.
En el fondo, lo que subyace es la pretensión de lucrar políticamente con las necesidades elementales de la gente; esto es grave si atendernos a la magnitud del problema: un reporte del Banco Mundial (La jornada 14-04-00) reconoce que 42 de cada 100 mexicanos sobreviven con menos de dos dólares diarios; mientras que en 1999 los ingresos anuales de los trabajadores se ubicaron un poco más de la mitad del nivel alcanzado en los primeros años de la década de los '80. De persistir las tendencias polarizantes del ingreso y las políticas que agrandan la desigualdad, en los próximos años se podría desembocar en graves fracturas sociales. Por lo pronto, los resultados electorales muestran cono en muchos lugares los ciudadanos perdieron el miedo y saltaron por encima de supuestos controladores.
2.- El después. Dentro de las perspectivas que se vislumbran para el desempeño del nuevo gobierno, destaca una relativa inmovilidad económica por la acción de las agencias internacionales (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial de Comercio, etc.), que buscarán que el país no se aparte del rumbo neoliberal trazado desde hace años. Adicionalmente, la carga fiscal derivada del "rescate bancario", Fobaproa-Ipab (que, para el 2001 se podría ubicar por lo menos, en 30 mil millones de pesos, más de 12 veces el presupuesto de la UV para este año), impedirá medidas espectaculares de recuperación del salario, combate del desempleo, mejoras substanciales para los pequeños productores agrarios. En este contexto debe ubicarse la "idea" de imponer el IVA a medicinas y alimentos o los proyectos para privatizar PEMEX y la electricidad. Esta es la parte de desencanto y desgaste que se percibirá de inmediato y que se presentará como algo inédito: el capital político de Fox se verá muy afectado por la mayor expectativa de la gente ante un gobierno surgido de la oposición.
En otro plano, cuando Fox precisa que su gobierno será de coalición, más allá de un concepto de conciliación y apertura política con el propósito de mejorar la vida pública del país, que es algo saludable; encontramos que ni foxisrno, ni panismo cuentan con los recursos humanos para cubrir por sí solos los primeros niveles del gobierno. El régimen presidencialista en que vivimos implica que en el Ejecutivo Federal recae el nombramiento de casi 6 rail funcionarios altamente calificados que no se podrán improvisar de la noche a la mañana. Por eso, Fox pretende un doble beneficio: utilizar talentos y avanzar en una política de pacto que lo libre de una oposición férrea conformada por PRI y PRD. Esta es la lógica del llamado al Pacto de Chapultepec, que por lo detrás, no tendría por qué circunscribirse sólo a. los partidos políticos.
En cualquier caso, con el inicio de sus funciones gubernamentales, Fox no podrá seguir quedando bien con todos, como hasta ahora (declarativamente) pretende. Siendo optimistas supondríamos que el sello distintivo de su gobierno se podría ubicar en el combate a la corrupción en sus formas más crudas (desvío y apropiación de recursos públicos, tráfico de influencias, nepotismo, etcétera.). Sobre todo esto, es deseable que las ONG'S coaligadas pudieran reunir propuestas como las de adoptar un funcionario para vigilar el desempeño del nuevo gobierno.
En lo político destaca la necesidad de desmantelar el aparato priísta de control corporativo. Éste es un asunto espinozo porque pasaría por la Reforma de la Ley Federal del Trabajo y porque en dichos cambios también se incluirían algunos que sólo beneficiarían al capital como el salario por horas, para generalizar los empleos. a tiempo parcial; la introducción de la categoría de "aprendiz", para escatimar el salario, y otros puntos incluidos en el proyecto papista, que por el momento se encuentra congelado. El avance residiría en la abolición del registro de los sindicatos ante la Secretaría de Trabajo, de la "toma de nota" para avalar los comités ejecutivos, de las cláusulas dé exclusividad y, excursión, de los contratos de protección, de las Juntas de Conciliación y Arbitraje (cuyas funciones arbitrales se trasferirían al Poder Judicial), etc. Dada la oposición férrea del PRI para que tal legislación se modifique y que el PRD ya cuenta con un apoyo de reforma, es previsible que entre arabas fuerzas (PAN y PRI» logren consensar una propuesta intermedia.
Si cualquier cambio fundamental tendrá que pasar por el Congreso de la Unión y en las Cámaras ningún partido cuenta (afortunadamente) con mayoría calificada; se impondrá una lógica de negociación y recomposición de alianzas según los asuntos a tratar. Esto parece saludable y el PRD -a pesar de la reducción de sus representantes- podría ser el fiel de la balanza, a veces con el PAN y atrás con el PRI; sin embargo, su efectividad dependerá en gran medida de que logre superar sus disputas internas.
Al final, lo que queda es la certeza de que "no sólo de política vive el hombre" (y la mujer); esto lo deberían de saber los partidos y los políticos profesionales para que trataran de contemporizar con el sentir y las necesidades de la gente de la calle.


















