El medio rural veracruzano a la sombra de dos años de gobierno. Mario Pérez Monterosas
Las pretensiones del gobierno de Miguel Alemán van encaminadas a poner en marcha una transformación productiva, bajo un escenario de modernización y retención de la población en actividades productivas. La Modernización del agro parecía de buena intención, pero en la práctica no se logra concretar porque no debe ir sólo en función del cambio o implementación de maquinaria, semillas mejoradas, insumos o agroquímicos. Se deben considerar los aspectos sociales, las características regionales de la vocación de la tierra, porque estaremos expuestos a repetir la experiencia de la revolución verde, que lejos de beneficiar sólo abrió más la brecha entre los sectores económicos del medio rural y empobreció aún más a los campesinos minifundistas.
El medio rural veracruzano a la sombra de los dos primeros años de gobierno
Mario Pérez Monterosas *
Hoy por fin Arturo y Sixto lograron llegar a Dallas, después de dos meses de haber salido del rancho y vivir la incertidumbre y desesperación de poder cruzar la frontera norte de México. El sueño americano de ellos como el de miles de veracruzanos que han emigrado era irse a ganar dólares para mejorar su calidad de vida, e invertir en algún bien material que les permitiera asegurar un mejor futuro para sus hijos.
Veracruz rural en cifras
El Estado de Veracruz tiene alrededor de 72 mil Km2. de superficie, ocupa el cuarto lugar a nivel nacional en biodiversidad, cuenta con 14 cuencas hidrológicas y concentra casi el 35% de los recursos hidráulicos de México; sin embargo la estructura de riego que existe en el Estado es insuficiente. En el Estado se dispone de casi 4 millones de hectáreas potenciales para la explotación agrícola, lo que equivale al 53.4% del territorio estatal. En 1997 se sembraron casi 1 millón y medio de hectáreas, lo que representaba un 93.8% de tierras de temporal. El 44% de 1a población del Estado vive en localidades de menos de 2 mil 500 habitantes.
En 1998, el Estado contaba con 7 millones 176 mil habitantes. Para 1990 existían 17 mil 390 localidades, el 90% de ellas con menos de 500 habitantes, que agrupaban al 21 á/o de la población. En el 10% de las localidades restantes vivía el 79% de la población.
La producción agrícola en el Estado es de gran importancia, Veracruz ocupa los primeros lugares en la producción de piña, limón persa, mango, hule y caña de azúcar.,
Ante este escenario el gobierno de Miguel Alemán se plantea elevar la productividad de las actividades en el campo y disminuir las condiciones de marginación que afectan a la población en el medio rural veracruzano. Pero para ello tendrían que considerar la existencia de una marcada polarización de los sectores de la economía y una mala distribución de los recursos, algo con lo que se tendría que acabar para un desarrollo rural más justo y el cumplimiento de metas reales. Durante el año de 1999 hubo un incremento en la erogación de los recursos en un 7.3% más que en 1998, con lo cual se pretendía mejorar la situación económica de miles de campesinos.
El gobierno alemanista reconoce que existe una baja productividad porque el 45 de la población en edad de trabajar emigra para explorar
El gobierno de Miguel Alemán reconoce que existe una baja productividad porque el 45% de la población en edad de trabajar emigra para explorar nuevos mercados de trabajo en diversas regiones del Estado, del país e incluso del continente, considerando los constantes flujos migratorios de campesinos veracruzanos a los Estados Unidos y Canadá.
Aunque el Gobierno del Estado propone: "Será viable incrementar el volumen y la calidad de empleo y producción en todos los ámbitos de la actividad económica", debemos considerar que el 54% de los campesinos veracruzanos no cuentan con tierras susceptibles de ser utilizadas para la agricultura o la ganadería, en ellas se asientan casi 500 mil unidades de producción de las cuales la mitad son de menos de 5 hectáreas; ejidatarios y campesinos minifundistas regularmente producen para el autoconsumo y no tienen acceso a créditos comerciales o no pueden acceder a mercados de comercialización que les permita colocar a buen precio su producto. Veracruz ocupa el primer lugar nacional en número de ejidos con 3 mil 620, y cuenta con un total de 270 mil ejidatarios.
Las pretensiones del gobernador van encaminadas a poner en marcha una transformación productiva, bajo un escenario de modernización y retención de la población en actividades productivas, a través, en parte, de la transformación y reconversión de la agricultura maicera, la ganadería, las actividades azucarera y cafetalera que se supone se reflejará en el incremento de la productividad en un mediano plazo.
La modernización del agro veracruzano que planteó el gobierno de Miguel Alemán, parecía de buenas intenciones, pero en la práctica no se logró concretar; los proyectos y programas se deben hacer fundamentados en bases reales y considerando las problemáticas y necesidades de la población a quienes van dirigidos.
Por ello la modernización del agro no debe ir sólo en función del cambio o implementación de maquinaria, semillas mejoradas, insumos agroquímicos; además del desarrollo tecnológico, se deben considerar los aspectos sociales, las características regionales de la vocación de la tierra, porque estaremos expuestos a repetir la experiencia de la revolución verde, que lejos de beneficiar sólo abrió más la brecha entre los sectores económicos del medio rural y empobreció aún más a los campesinos minifundistas.
Se debe contemplar el pensamiento de los campesinos, sus formas tradicionales y culturales de tratar y trabajar la tierra; los cambios no se pueden dar de la noche a la mañana cuando se tiene varias generaciones ligadas a una cultura de hacer las cosas.
La emigración de los campesinos veracruzanos
Las condiciones en el campo veracruzano no han mejorado, más bien se han venido recrudeciendo, los campesinos siguen a la espera de que el Gobierno del Estado pueda brindarles algún tipo de ayuda; morirán a la espera. Otros más, cansados de promesas incumplidas y de programas que sólo benefician a ciertos sectores acomodados del campo o que nunca llegan a sus comunidades, han elegido otros caminos y otras opciones laborales.
En los últimos cinco años el fenómeno de la emigración internacional ha tocado los más finos tejidos de la sociedad veracruzana, trayendo consigo la ausencia de la población masculina en edad productiva, incluyendo jóvenes y hombres en edad adulta, la fragmentación de familias, reconversión y cambio de identidades de los campesinos veracruzanos que hoy son obreros de primer mundo, la transformación del paisaje rural tradicional, la aceleración de los procesos históricos y la falta de mano de obra.
La circulación de bienes, información, dinero, servicios y personas entre México y Estados Unidos ha empezado a traer cambios de tipo sociocultural, pero también económicos; así, en 1999 Veracruz ocupó el quinto lugar a nivel nacional en transferencias de dinero. Durante los 6 primeros meses de 1999, se recibieron 25 millones de pesos. Según El Coespo-Veracruz en 1996 había 3.3 mil veracruzanos en el extranjero, el Injuver y el Prodis consideran que se incorpora al flujo migratorio a los Estados Unidos un promedio de 100 mil jóvenes por año, de las zonas rurales marginadas y empobrecidas como Zongolica, Misantla y Papantla. Estas dos últimas forman parte del corredor migratorio donde la situación de crisis y descapitalización vivida en el sector cafetalero han acelerado los procesos de movimiento de población. (Pérez 1999) Istmo,26-3-99.
Entre los meses de enero a junio de 1999, emigraron alrededor de 26 mil veracruzanos en busca de mejores oportunidades laborales; a través de agencias de colocación eligieron ir a la industria maquiladora establecida a lo largo de la frontera norte de México y por medio de coyotes o insertándose a las redes sociales transnacionales lograron llegar a los Estados Unidos de Norteamérica.
La emigración de mexicanos a la Unión Americana es un fenómeno añejo, está presente en la vida cotidiana de millones de mexicanos desde hace cuando menos un siglo; los estados que tradicionalmente han contribuido a conformar e incrementar el flujo son Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas y San Luis Potosí. A lo largo del siglo se fueron incorporando otros estados y regiones del país como los mixtecos, poblanos y oaxaqueños. Aunque Veracruz no está considerado dentro de los principales estados expulsores y la emigración no presenta todavía un grado de madurez importante, ni los flujos son tan intensos y constantes, sí debemos empezar a registrar los primeros cambios que dentro de un par de años serán vitales para entender la redefinición del medio rural veracruzano y la gran pérdida de población que tendremos, como es el caso de Landero y Coss, Actopan y Colipa. Por lo anterior es importante que cuando menos el propio gobernador Miguel Alemán ha aceptado que el fenómeno existe en el Estado.
La falta de créditos que reactiven la economía campesina y de paquetes tecnológicos apropiados y al alcance de los campesinos, aunado a la crisis del sector cañero, cafetalero, de los productores de chayote y de mango han acelerado la redefinición de los mercados regionales de trabajo rural: ha producido el nuevo fenómeno de emigración internacional "porque no hay trabajo" y luego, paradójicamente, el riesgo de que las cosechas se pierdan porque no hay trabajadores. Esto ha traído un cambio interesante: el incremento en los salarios que se ofrecen en las regiones con alta emigración y la escasez de ruano de obra han permitido que en lugar de seguir pagando 20 pesos por jornal o tarea ahora se paguen 60, y en ocasiones ni así se consiguen trabajadores.
Los bajos precios que se ofrecen por sus cosechas a los productores de chayote, mango y café; y las condiciones climatológicas que han afectado a varias comunidades del valle de Actopan, obligaron a cuando menos un par de miles de actopeños, a elegir mercados de trabajo más allá de la frontera. En Chicago, Illinois; Dallas, Texas, Carolina del Norte y del Sur, Atlanta, Georgia; y Nueva York, los veracruzanos han ido conformando enclaves laborales, que además sirven como referentes culturales con los mismos paisanos, facilitando y disminuyendo los costos sociales, económicos y humanos de la migración.
No sólo el carácter temporal del trabajo agrícola, los tiempos muertos de la agricultura y los bajos salarios que se obtienen en el campo han activado los flujos migratorios; la atracción por los altos salarios en el norte, la maduración de las redes sociales y el imaginario colectivo que sobre el trabajo en Estados Unidos se ha ido conformando en los veracruzanos han hecho de la emigración un fenómeno cada vez más grande y cotidiano. Aunado a lo anterior, los fenómenos naturales ocurridos en la llanura costera también contribuyeron en parte: reactivaron la emigración al igual que en Centroamérica con los estragos ocasionados con el huracán Mich, como el camino a seguir ante la falta de alternativas y por ser una zona donde las redes sociales para emigrar ya se habían tejido cuando menos en los últimos dos años.
Conclusiones
Se deben ofrecer precios aceptables y justos por los productos de los campesinos, que les permitan no sólo seguir reproduciendo su mano de obra, sino también acceder a una mejor calidad de vida y ver el campo como algo redituable.
Se debe acabar con el clientelismo político, de seguir dándole al que más tiene o a los que están aliados al partido oficial; ejecutar programas que sean incluyentes, que contemplen a la población indígena y a los minifundistas Brindar igualdad de posibilidades para acceder a créditos y a mercados, como los grandes productores, por ello se debe dar una verdadera organización de productores agrícolas.
La meta debe ser exportar más productos agrícolas, en lugar de mano de obra barata a los Estados Unidos.
* Licenciado en Sociología por la Universidad Veracruzana y Maestría en Sociología Rural.


















