Democracia y política de los evangélicos en Veracruz. Felipe Vázquez Palacios

En este trabajo me propongo iniciar la construcción de una etnografía de los evangélicos en Veracruz, correlacionando tres contextos sociales -citadino, rural e indígena- en cuando a su aspecto democrático y político. Mi interés va más allá de la presentación de avances de la información recolectada; pretende desprender hipótesis de trabajo con las cuales podamos empezar a trazar algunas líneas del rostro del Protestantismo veracruzano.

La democracia y política de los evangélicos en Veracruz

Felipe Vázquez Palacios

fevaz@ciesas-golfo.edu.mx

Un trazo demográfico

En los últimos 30 años, el mapa religioso mexicano se alteró en forma notable por la proliferación de nuevas preferencias religiosas en todo el país. Mientras la tasa de crecimiento de la Iglesia Católica se mantenía estable, pese al aumento de la población, la tasa de las Iglesias no católicas creció. De acuerdo con la información generada por los censos nacionales, en la década de los años 70 el porcentaje de la población que se declaró católica fue 96.18%, mientras que en el 2000 el 88.6% profesa el Catolicismo.1 Esta tendencia que se observa a nivel nacional, se manifiesta de igual forma en el estado de Veracruz: En 1970 el 94.2% de los veracruzanos se declaró católico, en tanto que en el 2000 sólo el 81.78% lo hizo.2 La diferenciación religiosa tiene localmente magnitudes acrecentadas. Por citar casos concretos: en Xalapa, capital del estado de Veracruz, en 1970 sólo había 2,801 protestantes; en el 2000 más de 38 mil personas se asumen como evangélicas y cerca de 100 mil ya no se consideran católicas. Si tomamos en cuenta que se tiene una población de 382 mil 655 habitantes, el 26.13% de ésta no es católica. Actualmente hay más de 200 agrupaciones religiosas. Existen 70 congregaciones de testigos de Jehová, más de 25 iglesias pentecostales, 16 de asambleas de Dios, 19 grupos religiosos independientes, 5 iglesias bautistas, 8 nazarenas, 4 presbiterianas, 4 de apostólicos de la fe en Cristo Jesús, 4 adventistas del séptimo día, 3 de la luz del mundo, 2 metodistas, 70 templos y capillas católicos, 1 lugar de reunión católico anglicano, 1 de amistad cristiana, 1 de soldados de la cruz, 1 de la piedra angular (William Soto Santiago), 1 de sendas antiguas, 1 israelita y 1 interdenominacional. Todo ello sin contar los lugares de reunión que bajo el nombre de centros de evangelización, misiones, células, grupos de hogares, lugares de oración, tienen una gran dinámica en la vida religiosa de los xalapeños.

En Álamo,3 cabecera municipal al norte del estado de Veracruz, se tenía en 1970, 1 mil 233 evangélicos; en el 2000, más de 6 mil 500 son evangélicos y más de 10 mil personas confiesan no ser católicas. Lo cual significa que el 9.26% de una población de 107 mil 962 habitantes ya no se considera católico. Aquí encontré 12 iglesias pentecostales, 1 salón del reino de los testigos de Jehová con 6 congregaciones, 3 iglesias del séptimo día, 1 templo bautista, 1 mormón, 1 grupo de amistad cristiana, 1 iglesia metodista, una congregación denominada el castillo del rey y 4 templos católicos.

En 1970, en Mecayapan,4 el 97% era católico; en el 2000, sólo el 10% lo es, el 75% son evangélicos y el 15% pertenecen a otras religiones,5 con una población de 5 mil 535. En la cabecera municipal encontré 25 iglesias protestantes -17 de ellas pentecostales, 2 salones del reino de los testigos de Jehová, 2 iglesias cristianas espirituales, 1 adventista, 1 de la luz del mundo, 1 neopentecostal, 1 bautista- y 1 católica.

Independientemente de que la información censal tenga sus deficiencias,6 se puede afirmar que en los 210 municipios que componen el Estado, ya sea en centros urbanos, localidades rurales y/o indígenas, en zonas industriales, agrícolas, montañosas, selváticas del norte, centro y sur de Veracruz, la presencia evangélica es ya muy significativa. Según el censo de 1990, los 10 municipios que más población evangélica tuvieron fueron los de la tabla que se incluye.

POBLACIÓN EVANGÉLICA DEL ESTADO DE VERACRUZ

MUNICIPIO

POBLACIÓN

POBLACIÓN EVANGÉLICA

1 COATZACOALCOS

204060

20624

2 MINATITLÁN

170272

18464

3 VERACRUZ

296402

17324

4 XALAPA

258002

13731

5 LAS CHOAPAS

64769

12552

6 POZA RICA DE HIDALGO

136342

11966

7 PAPANTLA

136879

11518

8 SAN ANDRÉS TUXTLA

107966

10011

9 BOCA DEL RÍO

128496

8540

10 TUXPAN

104490

8520

Como puede observarse, los núcleos importantes se encuentran en el sur, en los municipios de Coatzacoalcos, Minatitlán, Las Choapas y San Andrés. En el norte, en los municipios de Tuxpan, Poza Rica y Papantla. En el centro, Veracruz, Xalapa y Boca del Río.

Es útil señalar que los neopentecostales y pentecostales son los que más se han expandido en los últimos 10 años, los primeros con una mayor cobertura en la ciudad y los segundos en contextos campesinos e indígenas; aunque los pentecostales son quienes más han perdido miembros.7

Un trazo social

¿Quiénes son los evangélicos veracruzanos? Generalmente se entiende por protestante o evangélico a aquellos que no son católicos. En el término se encuentran incluidos mormones y testigos de Jehová -que, por cierto, la mayoría de los evangélicos los consideran como "apartados de la verdad"-.8 Por otra parte, el término protestante o evangélico ha sido usado para designar con una connotación negativa a los que no toman licor, no fuman, o bien tienen una doctrina muy rígida que les prohíbe disfrutar de los "placeres de este mundo". Asimismo, el término fue desplazándose por el de "aleluyas" haciendo referencia a las tendencias de difusión de corte pentecostal que se escuchan por los altavoces en los cultos. Pero quizás el término más comúnmente empleado por editorialistas, reporteros y políticos es el de secta, con la cual se pretende abarcar a todos los no católicos, tacharlos de fanáticos y colocarlos en el estigma general. Esto agrega más confusión, en especial a personas que no están familiarizadas con el tema. En consideración a lo anterior, entiendo por evangélicos aquellos creyentes que: a) tienen un enfoque, tanto devocional como teológico, en la persona de Jesucristo, especialmente en el significado salvífico de su muerte en la cruz; b) tienen la identificación de la Biblia como la autoridad final en materias de espiritualidad, doctrina y ética; c) tienen un énfasis en la conversión o en un "nuevo nacimiento" como experiencia de vida que produce cambio de vida; d) tienen una preocupación por compartir la fe con otros, especialmente por medio de la evangelización.9

A partir de estas consideraciones es que encontramos en Veracruz evangélicos de corrientes teológicas denominadas: a) Históricas,10 que comprenden las Iglesias Presbiterianas, Metodistas, Bautistas, Nazarenas. b) Pentecostales,11 en donde se encuentran las Iglesias del MIEPI (Movimiento de Iglesias Evangélicas Pentecostales Independientes), las Asambleas de Dios, Sendas Antiguas, Apostólicos de la fe en Cristo Jesús, entre otras y c) Neopentecostales,12 dentro de las cuales están, Amistad Cristiana, Vino Nuevo, El Castillo el Rey, Centro Calacoaya, por mencionar algunos nombres. Obviamente, el espectro evangélico puede rebasar estas corrientes teológicas señaladas, pero mi intención en este trabajo se constriñe a mostrar sólo las tendencias más sobresalientes dentro del mapa religioso evangélico en Veracruz.

Trazo metodológico

Dado que la presencia de los evangélicos ya no está confinada a sectores medios, sino que ahora es evidente tanto en la totalidad de los grupos indígenas y en los medios campesinos, como entre los sectores populares urbanos, así como en pequeños grupos pertenecientes a las clases altas urbanas,13 decidí aproximarme al tema a través de la circunscripción de tres rostros del Protestantismo veracruzano: el histórico, el pentecostal y el neopentecostal, en tres contextos distintos, el citadino, el rural y el indígena. Para lograr lo anterior,

Intenté aplicar 20 cuestionarios por cada agrupación, contabilizando las preguntas y cuestionarios que no quisieron contestar, con la finalidad de medir el interés en cada uno de los aspectos que deseaba saber. La información obtenida fue capturada en Excel para su análisis y comparación. Traté de que los cuestionarios no fueran aplicados a una misma familia y siempre con personas mayores de 18 años (preferentemente elegí a los informantes más ancianos o que tenían un cargo preponderante en la agrupación). El llenado de los cuestionarios se hizo después de un mes de estar asistiendo a cada una de las agrupaciones y de ganar cierto grado de confianza. De esta forma, les pedía a los que estaban presentes y que sabía eran miembros activos o que tuvieran una asistencia de por lo menos una vez a la semana a su iglesia, llenaran las tres hojas de preguntas. Los cuestionarios estaban subdivididos en tres bloques temáticos: 1) Creencias y prácticas religiosas, con énfasis en la participación de la iglesia en la sociedad. 2) Participación como creyentes en asociaciones civiles y en política (electoral) 3) Una descripción sociológica, distinguiendo género, edad, ocupación, nivel socioeconómico y educación. Estas hojas se recogieron solamente una vez en cada iglesia.

Debido a los procesos electorales del 2 de julio del 2000, me interesó sobremanera captar la participación política de las agrupaciones evangélicas. Ello me llevó a estar atento a las alusiones que sobre el proceso electoral y los partidos políticos se hicieron en las reuniones de las agrupaciones religiosas. Mis observaciones las realicé en cada uno de los cultos y servicios a los cuales asistí, y aunque no se hicieron alusiones directas en favor de un candidato o partido político; sí pude observar la exhortación a cumplir con el compromiso ciudadano y obedecer a las autoridades. En las oraciones fue donde más pude captar el modo de decir las intenciones políticas delante de Dios y de los congregantes. De esta manera observé que se pedía por que los procesos se llevaran a cabo sin violencia y en paz, sin fraude; que no se atacaran los candidatos entre sí con alusiones personales; que se acabara la corrupción y la inseguridad. Algunos informantes pidieron por que el candidato que ganara fuera un instrumento de Dios para abrir más espacios, apoyos y opciones a los fieles para difundir el mensaje de salvación.

El acceso a la información en las diferentes agrupaciones se llevó con algunos problemas especialmente con la agrupación de Amistad Cristiana, la cual veía con muchas reservas el tipo de cuestionario que quería poner y no se me permitió aplicar a ninguno de los miembros, al menos que el líder diera la autorización, esto obviamente, trajo pérdidas de tiempo, constantes pláticas con los líderes y explicaciones, así como presentación de credenciales y cartas o permisos de otros líderes para llevar a cabo mi trabajo. Cuando les hacía comprender que otras agrupaciones religiosas me habían apoyado y que sólo faltaban ellos, me brindaban alguna esperanza, hasta que mi insistencia los cansaba y me dejaban trabajar. Pero eso sí, bajo la vigilancia de algún encargado. Muchos de los cuestionarios e información obtenida sobre el tema en esta agrupación, tuve que recabarlos en las casas de los miembros, fuera del ojo crítico del líder.14 En el área indígena, tuve que cambiar la técnica de encuestas, por la de plática dirigida, pues sólo así logré obtener respuestas amplias; ya que sólo obtenía respuestas cortas de sí, no, no sé, o que no quisieran contestar. Posteriormente llenaba las encuestas con los datos sacados. En las demás iglesias no tuve problemas de ninguna especie y hasta video y fotografías me permitieron sacar. Iniciaba la recopilación de mi información con pláticas informales y entrevistas abiertas, con todos aquellos miembros que se me acercaban para saludarme, o darme la bienvenida. Yo aprovechaba estos momentos para preguntarles sobre la historia de la agrupación en relación con la localidad, porque hay que decir, que el tema de la política no aparece de buenas a primeras en las conversaciones, ya que para los evangélicos el foco de atención principal es el evangelio. Así que traté, después de haber escuchado el mensaje salvífico, de dirigir la temática hacia el objetivo que buscaba.

Trazos del terreno de estudio

En estas tres áreas de estudio observé que la presencia de los evangélicos no es uniforme, podemos decir que existen poblaciones donde la presencia es significativa como en Mecayapan, dejando de ser minoría, y localidades donde su proporción no alcanza sobrepasar el 10% de la población. Hay un fuerte proceso de migración, especialmente al norte de país y a Estados Unidos, lo cual impacta de manera drástica la vida familiar y grupal. Encontré en los tres contextos familias fragmentadas donde sólo estaban la madre y los hijos viviendo con los suegros, familias de ancianos enfermos y sin asistencia médica, alto índice de infidelidad, divorcios e hijos mal cuidados. Percibí en los tres espacios, los estragos en la economía familiar por las fluctuaciones de los precios del maíz, fríjol, café, caña y cítricos; la falta de empleo, la fragmentación de las parcelas de cultivo como del solar para sus viviendas, desplazamientos en busca de nuevas formas de supervivencia hacia las ciudades, abandono de la actividad agrícola y saturación de las ciudades con empleos informales y de servicios. Me enteré que a partir de 1980 a la fecha, hay una participación más plural en los procesos políticos locales, regionales y nacionales, así como una conciencia del ejercicio del voto individual.

Por otra parte, se halla una reconfiguración del campo religioso, un 75% de la población evangélica en mis tres contextos es pentecostal establecida con mayor notoriedad en las áreas rurales e indígenas, un 19% está adscrita a iglesias históricas y 6% a agrupaciones neopentecostales establecidos principalmente en las ciudades.15 Asimismo, hallé que más del 50% de los evangélicos de las agrupaciones religiosas en estudio son miembros de reciente conversión, no mayor de 8 años. Un 85% aproximadamente son fieles de clases bajas y en extrema pobreza, lo cual da la impresión que ser evangélico o ser católico no resuelve el problema económico y las implicaciones que esto conlleva. A esta situación hay que agregar que el 9% carece de estudios, sólo el 51% pudo concluir su educación básica y más del 39.8% no pudo terminarla. Además, un 11% de las familias son incompletas, un 32% son familias extensas, es decir, hermanos, tíos, sobrinos, abuelos o parientes de alguno de los cónyuges, que por razones principalmente económicas conviven bajo el mismo techo, algunas veces por un tiempo indeterminado, y contribuyen con el gasto familiar. Un 57% son familias nucleares, constituidas usualmente por parejas jóvenes con uno o más hijos. Aproximadamente un 67% son familias "mixtas" donde no todos los miembros son evangélicos 16. El 65% de la membresía son mujeres y el grueso de los creyentes oscila en un rango de 20 a 45 años de edad. Hallé que el catolicismo en el área indígena y rural, así como en la periferia de las ciudades cuenta con muy pocos sacerdotes para atender a su feligresía, donde a veces una vez a la semana o a la quincena o sólo el día de la fiesta del santo patrón es cuando los párrocos visitan las iglesias que tienen asignadas.17 Asimismo me percaté que más del 60% de los católicos entrevistados en estas áreas de estudio no se sienten comprometidos con las actividades y obligaciones para con su iglesia.

Pese a las diferencias que hay en los contextos de estudio y entre estos tres tipos de agrupaciones, hay una misma constante: construir el universo simbólico del pobre amenazado por la anomia y por los cambios sociales violentos. En este sentido, las tres agrupaciones comparten un mismo imaginario: la protesta implícita hacia la Iglesia Católica; hacia las prácticas secularizadoras promovidas por el Estado; la inconformidad y sufrimiento ante los cambios sociales violentos generados por la migración, el proceso de urbanización y la industrialización incipiente, el desempleo, la pobreza; la censura contra la racionalidad instrumental impuesta por una modernidad que no logró cuajar entre los sectores segregados. En pocas palabras, las tres agrupaciones tienen un mismo objetivo: el de recoger las principales demandas, ordenarlas, jerarquizarlas, legitimarlas y convertirlas en relaciones sociales que garanticen la participación activa del creyente.

Trazos de las agrupaciones evangélicas en cuanto a su participación política

Creo conveniente ahora, intentar construir con la información generada y con una aproximación weberiana,18 los dos modelos de participación política que percibí. Los modelos propuestos son los siguientes: Uno que denominamos de carácter tradicional-carismático y otro que llamamos racional-burocrático.19

El primer modelo tradicional-carismático lo relaciono con evangélicos inclinados a la idea de no participar en política y a ocuparse de manera constante en tratar de someter su comportamiento a las Sagradas Escrituras. Estos evangélicos aparecen con mayor notoriedad en agrupaciones de reciente conformación, especialmente pentecostales y neopentecostales. En este tipo de agrupaciones se enfatiza la importancia de apegarse estrictamente a la disciplina y prácticas laicas, conducidas por los líderes que intentan mantener la "pureza doctrinal" evitando involucrarse con valores o principios sociales fuera de la iglesia. Debido a su constante fragmentación, por motivos que pueden ir desde el extremismo espiritualista,20 hasta una vocación demasiado secularizada,21 los miembros tienen mucho cuidado de tratar temas que no sean de interés interno de su agrupación como la oración, el discipulado y la evangelización. Sus cultos centran más su atención en las enfermedades físicas y espirituales, pues allí se descubre la fuerza de la fe que se manifiesta en los milagros, la glossolalia y curaciones espontáneas, donde la presencia del Espíritu Santo es invocada de forma constante a través de un discurso emotivo mezclado con danza, cantos, testimonios y oración y donde la voz, el cuerpo y los sentimientos tienen un peso sobresaliente.22 Como en su mayoría son grupos pequeños entre 20 a 100 miembros, todos se conocen muy estrechamente y los asuntos sociales como los políticos son comentados de una manera normal entre ellos, pero de diferente manera fuera del grupo. Por ejemplo, pude darme cuenta que se puede expresar en la plática que el candidato a la presidencia municipal por parte del PRI no es un buen elemento, pero cuando ya se encuentran con otros que no son de su grupo prefieren quedarse callados o decir que su voto es secreto, todo con la finalidad de que se tenga un buen testimonio ante los demás. En cada una de estas agrupaciones existen testimonios donde se muestra: que la participación en la política como en cualquier otra actividad que los aparte o aleje del interés en la obra divina, conlleva a un deterioro en la fe. Hay oraciones y mensajes donde se manifiesta lo terrible que es no darle su tiempo a Dios, al buscar el amor al dinero, la fama y los placeres de este mundo; "seguir el camino ancho, dejando de lado el camino estrecho, que lleva a la vida eterna". Doña Martha me decía: "De qué le sirve al hombre los bienes de este mundo si perdiere su alma".

Es conveniente señalar que en este modelo, en el medio rural e indígena tienen sus reuniones diariamente y el domingo todo el día, dejando muy poco espacio a la vida política y social con los que no son de su agrupación. Sin embargo hay que ver que la intensidad de la vida religiosa que desarrollan en su interior logra dar una respuesta inmediata a las exigencias sociorreligiosas de la población.

Según nuestros datos, la participación de mis informantes en su iglesia fue:

Este nivel de asistencia a la iglesia no significa necesariamente que sean más religiosos unos de otros, ya que varios creyentes practican rituales y prácticas domésticas (especialmente los ancianos, enfermos o discapacitados). En las ciudades los neopentecostales han hecho accesibles sus horarios de reunión a la mayoría de las ocupaciones de los congregantes, se reúnen en horarios muy precisos de dos horas con la finalidad de que sus miembros tengan más tiempo libre el domingo y "estén más con la familia". En cambio, en los pentecostales se promueve una intensa sociabilidad en torno al culto, dejando poco tiempo a actividades de tipo político o comunal.

Otro elemento de resaltar y que sin duda tiene gran influencia en su participación política, es el manejo que se hace en la adquisición y administración de dones (fundamentalmente el de sanidad, profecía y el de glossolalia), los cuales para conservarlos se tiene que llevar una estricta disciplina de oración y ayuno constante que dejan poco tiempo para otras actividades que desconcentren la comunicación con Dios. Generalmente existe una fuerte estructura jerárquica con la que hay que competir para llegar a la cima, lo cual ha generado escisiones muy graves.

En este modelo tradicional-carismático se pueden encontrar dos vertientes, una que se centra en una visión apocalíptica en la teología, donde la oración,23 la glossolalia y la profecía son elementos muy sobresalientes; y otra, donde la atención se centra en una teología de la prosperidad, y la alabanza, la adoración y la danza así como la solución de los problemas cotidianos tienen una relevancia crucial.

En este modelo las acciones sociales y cívicas de más impacto se desarrollan en el lugar donde viven los miembros más dinámicos, dentro de un radio de acción generalmente basado en la proximidad física y los lazos de parentesco o amistad. En el medio indígena y rural el encargado o guía espiritual -sin grandes elaboraciones dogmáticas ni esquemas institucionales complejos- es quien emprende, decide e intercede. Algunas veces lo hace en compañía de los feligreses los cuales intervienen en las finanzas o en pequeños departamentos y/o comisiones (secretario, maestro de escuela dominical, entre otros). En otras ocasiones, el dirigente es respaldado por líderes de una iglesia matriz o central que se encuentra en la ciudad. De donde muchas veces nombran a los pastores o encargados, pero que en última instancia, son los congregantes los que apoyan o desaprueban tal decisión y definen la actividad y funcionamiento locales. La vinculación del quehacer cotidiano con la palabra escrita de la Biblia, es la actividad reflexiva más importante.

El segundo modelo racional-burocrático lo relaciono con evangélicos que se consideran muy a tono con la participación política, pero que no saben cómo actuar y se dejan guiar por las tendencias dominantes de personajes en el poder o por la oposición. Aquí se encuentran miembros principalmente de las denominaciones históricas y un grupo selectivo (no mayoritario) de miembros neopentecostales que critican el pentecostalismo por ser lentos e impreparados para hacer propuestas políticas. En cambio ellos, debido a su experiencia histórica, contactos y redes, por su movilidad social, su "racionalidad", sus bien experimentadas y estudiadas doctrinas, sus aspiraciones políticas y su capacidad crítica al sistema; así como por sus nexos con creyentes de otros lugares nacionales e internacionales (con Estados Unidos); tienen oportunidad de estar en contacto con actores políticos diversos, donde las preferencias electorales se definen más por la situación económica y la edad.24 Las agrupaciones con más participación política están en la ciudad y en particular son aquellos miembros cuyos ingresos se encuentran por arriba del salario mínimo y cuyas edades fluctúan entre los 18 y 50 años de edad.25 Por lo general, la participación fuera de su iglesia va en dirección a construir proyectos sociales como orfanatos, asilos y escuelas de enseñanza media y carreras técnicas, programas como el «semáforo" para niños de la calle, apoyo para conseguir trabajo, para comprar terrenos y materiales de construcción, socorro moral y espiritual, orientación, consejos y auxilio en momentos de enfermedad; donde más que mostrar una solidaridad con los problemas de la sociedad, es una forma de hacer proselitismo religioso.

En este modelo racional-burocrático los cultos pueden ser de dos tipos: a) conservadores, donde se sigue un orden y un tiempo determinado con reglas y rituales bien definidos que han regido desde su implantación; la observancia y obediencia a ellos hacen difícil la espontaneidad,26 la manifestación de los dones no es expresada abiertamente y donde el mensaje es el platillo fuerte del programa. La estructura eclesial está basada en cuerpos denominados conferencias, asambleas, sínodos, convenciones, presbiterios, donde se definen las características y formas de trabajo y los miembros expresan su sentir eligiendo a sus representantes. La autoridad descansa fundamentalmente en la obediencia a las tradiciones, en el conocimiento del ritual y las celebraciones, así como del papel que se le asigna al individuo y de la capacidad que éste tenga para desempeñar la autoridad; la influencia y acción del pastor o encargado, no obstante, derivan más de la autoridad que le otorga y provee la institución, que de su capacidad física, carismática, intelectual o material.27 Su teología es Cristocéntrica donde la fe sin obras no es válida, por ello las acciones en pro de la solidaridad y la participación política se organizan en torno a la capacidad de los creyentes y en las normas y principios de amor y fe que propaga su teología de "Cristo Salva".

Por otro lado están los del tipo b), los progresistas, los cuales son una mezcla entre lo formal de las iglesias históricas y lo informal y espontáneo de las iglesias pentecostales. Sus actividades pueden llevarse a cabo en locales que son para congresos, salones de recreación social y restaurantes que son alquilados en lugares estratégicos; los miembros son de más recursos económicos y un mejor nivel de escolaridad. En los cultos hay bailarines, grupos corales, músicos que dirigen la alabanza y la danza con brazos levantados, que se mecen al compás de los ritmos de los cantos. Las normas para vestir en las mujeres son menos estrictas, pueden usar pantalones y vestidos a la última moda, siempre y cuando sean decentes. Los fieles no sólo se concentran en recibir beneficios en la ciudad prometida por Dios, sino también en su vida actual. Los miembros ya no se conocen entre sí porque provienen de diversas clases sociales y lugares. Para crear un espíritu comunitario, los feligreses se organizan en células de oración, que se reúnen semanalmente en hogares particulares para leer la Biblia, cantar y orar. Los domingos todos van a la iglesia principal. Por su antigüedad en que se establecieron o por la capacidad económica de los congregantes, los lugares de reunión o templos se encuentran en el centro de las localidades.

En este modelo hallé una tendencia a borrar los límites denominacionales y a una tendencia hacia la participación política fuera de la iglesia, por lo general, la colaboración va en dirección a construir proyectos sociales.28

En ambos modelos son importantes los lazos de parentesco, es el criterio fundamental sobre el que construyen y mantienen sus relaciones29 pues la agrupación se desempeña como una familia extensa, especialmente en el medio rural e indígena; los miembros se alquilan o se prestan cuartos para casa habitación, se hacen préstamos de dinero, ayudas en especie, comparten el baño, la toma de agua y la luz; se prestan trastos e instrumentos de labranza e intercambian alimentos a la hora de la comida. Su cercanía e interacción de tipo doméstico permiten esta clase de intercambios, que algunas veces se hacen extensivos a quienes no son de la parentela.

En los dos modelos se cuenta con diversos materiales impresos, pero ningún texto en común que los identifique como evangélicos más que sólo la Biblia. Recientemente se ha hecho reuniones de evangélicos en eventos especiales como el de "Es tiempo de volver a creer", donde los neopentecostales mostraron su liderazgo. Los pentecostales, por otro lado, han sobresalido en la organización y participación de artistas convertidos al cristianismo, como es el caso de la cantante Yuri. Los históricos, en cambio, han participado y organizado los discursos en eventos de corte cívico, como la "marcha de la fe" el 21 de marzo.30 Ha habido intentos de reunir a los evangélicos en asociaciones más amplias como Comité Nacional Evangélico de Defensa, La Confraternidad Evangélica de México (CONEMEX), el Foro Nacional de Iglesias Evangélicas (FONICE) y la Confraternidad de Iglesias Cristianas Evangélicas (CONFRATERNICE); sin embargo, éstas no han logrado tener una presencia nacional y sólo tuvieron un papel relevante en 1992 cuando las iglesias requirieron información por las modificaciones al Artículo 130, o bien, en el sureste del país donde la libertad de culto era transgredida. Fuera de esto, estas organizaciones sólo son conocidas por pastores y fieles bien informados especialmente de las ciudades. Así lo demuestra el conocimiento que tienen los creyentes sobre los cambios constitucionales, donde sólo un 30% en la ciudad, sí sabe de las reformas constitucionales y de los beneficios jurídicos que éstas conllevan; sin embargo, es de notar que el 35% no contestó y el 35% dijo no saber. Mientras que a nivel rural e indígena se tiene un mayor grado de conocimiento sobre el tema. En Álamo y en Mecayapan, el 45% sí tiene conocimiento de las reformas constitucionales, incluso participaron activamente en el registro de su agrupación, mientras que en las ciudades fue el pastor y algún miembro el que llevó a cabo el trámite.

Trazos finales

Frecuentemente a los evangélicos se les identifica en la literatura como reaccionarios, fanáticos, tradicionalistas que obstaculizan el desarrollo y la modernidad (Fals Borda 1967); que reproducen las relaciones de clientelismo y patronazgo (Lalive d´Epinay 1968), por apolíticos (Scott 1991), por sus tendencias autoritarias (Bastian 1993), por ser propriistas (Scott 1969), (De la Torre (1993), por tener vínculos con el ala derecha de Estados Unidos y evitar enfrentarse con las injusticias sociales y no involucrarse en movimientos sociales (Stoll 1990), que son individualistas y ofrecen su apoyo a gobiernos represivos (Martin 1990), etc. Si bien todas estas acusaciones y tendencias son ciertas, respaldadas en investigaciones serias, todas ellas muestran sólo una caricatura de lo que son los evangélicos en México y en especial de Veracruz. De acuerdo a nuestros datos, quisiera por ahora no refutar lo que han dicho los autores ya citados, sino mostrar sólo algunos aspectos que se han dejado de lado en el análisis sobre la participación de los evangélicos en el proceso democrático. Por lo que intentaré vincular su funcionamiento, prácticas y actitudes de los miembros con relación a la democracia sin que ello indique que los evangélicos sean más participativos en procesos democratizadores que otras religiones ya que puede haber dentro de los evangélicos, agrupaciones que generan democracia y otros que la impiden, tal como muestra Bastian (1993:57), donde señala que los protestantismos latinoamericanos han dejado de ser portadores de la cultura religiosa y política democrática, ya que han asimilado la cultura religiosa y política autoritaria que capitaliza poder simbólico. O bien, como plantea Scott (1991), que los evangélicos han tenido una posición apolítica y una actitud proPRI.

En primer lugar, hay que tomar en cuenta que cada agrupación organiza sus múltiples facetas en torno a un eje central que le confiere cierta especificidad en relación con sus circunstancias socioeconómicas, culturales y espirituales. De ahí que los dos modelos creados permitan agrupar la diversidad religiosa y proyectar tendencias prodemocracia que se pueden encontrar. En este contexto, el hecho de abrir nuevos espacios en una sociedad predominantemente católica permite de entrada generar una competencia religiosa que si bien se expresa a nivel del discurso, a nivel práctico tienen una misma actuación: la respuesta y satisfacción, caso por caso, de las principales demandas y necesidades de los feligreses. Cuando estas necesidades no son satisfechas, los creyentes se mueven selectivamente de una fe a otra, en busca de apoyo material y espiritual, en contextos económicos y políticos que sufren cambios muy acelerados.31 Es por ello que encontré datos contradictorios. Cuando por ejemplo se les preguntó si sería bueno que los miembros de su iglesia participaran en política, la respuesta fue negativa, en cambio cuando se les preguntó si mirarían mal a algún miembro de su iglesia participando en un partido político, la respuesta fue positiva.

En consecuencia, las estructuras evangélicas a pesar de ser diferentes, tanto teológica como organizacionalmente, todas ellas pretenden ser organismos que buscan el bien común, la solidaridad, el amor, donde Cristo es el «rey de reyes» y todos los fieles son hermanos, con iguales derechos, obligaciones y responsabilidades. En este sentido, la iglesia es «una monarquía absoluta y una democracia pura».32

El apego a la voluntad divina, «a la palabra de Dios»-cuestión que todos desean y que por cierto no es nada fácil, pero que cualquiera puede acceder mediante prácticas como la oración, el ayuno, la asistencia a los cultos, la lectura de la Biblia-, impulsan la movilización y la acción colectiva. De esta manera, el entrenamiento espiritual y la comunicación directa con Dios están encaminados a la obtención de los dones (manifestación clara del poder del Espíritu Santo en su vida) que proveen el espacio para que los creyentes puedan construir y expresar un sentido de dignidad personal y de comunidad, desarrollando habilidades de liderazgo tales como hablar en público, organizar, negociar, cooperar, planear y evaluar relaciones, programas y sistemas sociales; y algo muy importante, generar un sentido de responsabilidad. 33 Asimismo, la importancia de la palabra escrita y la elaboración discursiva de la fe tienen como consecuencia, motivar a los fieles a aprender a leer y escribir y a formar opinión en la discusión con otros en la defensa de su fe. Es por ello que cuando se les pregunta si pueden hacer algo más que orar por los problemas que afronta el país, más del 80% contesta positivamente, planteando diferentes propuestas cotidianas como hacer diferentes obras sociales, educar bien a los hijos, ser mejores ciudadanos, entre otras respuestas.

Como se mencionó, los evangélicos son pequeñas agrupaciones que oscilan entre 25 y 100 miembros, por lo que se dan las condiciones para que los congregantes desplieguen grados de autoridad al ser responsables de ciertas actividades o comisiones ante los demás, logrando una autoestima por su fidelidad y consagración, imposible de obtener en su localidad o en otras iglesias grandes con mucha membresía, dado que las interrelaciones se personalizan, face to face, en un mundo cada vez más anómico, discriminatorio y lleno de opresión étnica, cultural y sexista.34

Por otra parte, los evangélicos pueden generar una actitud de compromiso crítico ante la corrupción, injusticia, mentira, opresión, fatalismo y pasividad,35 al no compartir, ni hacerse cómplices de estos "pecados", pues su involucramiento religioso, autodisciplina, testimonio -"de ser un fiel seguidor de Cristo"- se los impide, pues sus preceptos y patrón de conducta no consienten esos valores.36 Hay que recordar que al convertirse al Protestantismo, el creyente hace un "rompimiento" con su pasado, tratando de corregir todo aquello que está mal ante los ojos de Dios, tomando una nueva identidad la cual demanda, entre otras cosas, igualdad, no violencia, adherencia a principios bíblicos.37

El énfasis que los evangélicos hacen en el respeto a las leyes y a sus gobernantes generalmente se traduce como un apoyo al partido en el poder PRI (partido que ha gobernado por más de 70 años) pero en los tres estudios de caso el partido en el poder es el PRD (partido centro izquierdista).38 Esto puede entonces tener una interpretación pasiva o activa en apoyo a los regímenes autoritarios y en pro de la democracia. Cada vez más los evangélicos están conscientes que es la ley la que se debe obedecer y no la persona que la representa.39 Por ello, a pesar de que sus líderes o pastores les infundan que la política es mundana,40 ellos hacen a un lado este discurso cuando sus valores o sus intereses son trastocados. En los tres casos analizados los evangélicos tienen una cierta distancia crítica con el estado y sus representantes, una autonomía moral con un gran potencial en pro de la democracia.41 Cuando se les hizo la pregunta de si creían que las actuales condiciones del país están muy lejos del plan de Dios, me respondieron que sí, que no todo está bajo su control divino, que con base en la Biblia estamos lejos.

Debemos de estar conscientes de que si bien las prácticas evangélicas pueden generar un involucramiento político, una lucha por la justicia y la libertad; también pueden propiciar la resignación a las condiciones de opresión e injusticias y lograr soportar su incapacidad y su frustración; motivando la permanencia del egoísmo, la apatía por lo político y fuerzas corruptas que ellos mismos condenarían de acuerdo a sus principios y que son letales a los procesos de democratización.

El acento que se ha puesto sobre la actitud individualista de los evangélicos contrasta sobretodo en la solución de sus problemas y necesidades que como grupo social tienen. La reexaminación de cada una de sus actitudes y prácticas nos pone al descubierto tendencias favorables en pro de la democracia, aunque como hemos observado, no se descartan las tendencias apolíticas. Pues si bien, al interior de las agrupaciones se pueden percibir valores y experiencias democráticas, la democracia en algunas agrupaciones, en especial, del primer modelo, no parece ser su principal preocupación social.42 Como se podrá advertir, los evangélicos están frente a dos proyectos de democracia, uno manifiesto y otro latente. En ambos, hay varias formas de vivir la fe y la democracia -quizás por la larga permanencia de la cultura transitoria que vivimos hacia la democracia y las condiciones que se dan en las localidades de estudio- las cuales conjugan una serie de valores modernos y tradicionales, en donde, o bien se reafirman los valores presentes de la sociedad aceptándolos, o bien se modifican rechazando los tradicionales y formando uno propio en donde se elige qué valores conservar y cuáles modificar.

Creo que con lo dicho hasta aquí podemos relacionar y percibir que lo espiritual no choca con lo político, ni lo político con la devoción espiritual, que ambos forman parte de un compromiso social. En otras palabras, lo político no es percibido al margen de lo religioso, ni lo religioso puede imaginarse al margen de lo político y que ambos tienen que ver con las visiones del mundo de los distintos grupos sociales.

Para terminar mis reflexiones quisiera decir que:

  • El Protestantismo en Veracruz no tiene un rostro al estilo American way of life, ni tampoco un estilo jarocho, sino más bien formas litúrgicas y de culto adaptadas a las necesidades propias de cada congregación en especial.
  • En forma general, el Protestantismo en Veracruz tiene dos caras de una misma moneda, claramente relacionadas con las condiciones socioeconómicas y culturales de cada una de las localidades donde se encuentran insertas las agrupaciones religiosas. a) Los evangélicos han mostrado en los tres contextos cambios que se manifiestan en la desestructuración y pérdida de principios y preceptos católicos que algunas veces llegan a la violencia física y otros se quedan en la violencia discursiva. b) Los evangélicos han mostrado a la sociedad que les rodea la solidaridad y cohesión social, no sólo al interior de la agrupación religiosa, sino individualmente han ofrecido una nueva interpretación de la realidad. En ambas caras, el Protestantismo ha empezado a formarse como un elemento fundamental de cohesión social y solidaridad que da orden dentro del grupo y la posibilidad de movilidad social y bienestar familiar así como una alternativa socioeconómica.

Puedo decir que el rostro evangélico del Protestantismo veracruzano:

  • Empieza a verse con demasiada frecuencia a lo largo del territorio veracruzano con un impacto social que se percibe con más fuerza en el sur y en el norte de nuestro Estado. Pero si bien es cierto que tiene ya ganado un lugar en la sociedad, su permanencia y desarrollo tendrán que confrontarse no sólo con otros credos religiosos, sino en el interior del mismo Protestantismo donde la competencia será quizás menos conflictiva físicamente, pero más agresiva a nivel ideológico.
  • No es de extrañar que los cambios políticos que se avecinan generen una mayor pluralidad política y religiosa, con nuevos interlocutores evangélicos a los que el gobierno les dé un espacio donde puedan llevar a cabo con mayor confianza y libertad sus estrategias proselitistas.

Citas

  1. Las agrupaciones evangélicas en México estadísticamente no tienen una influencia más allá del 16% de la población total, Larson (1993).
  2. INEGI no ha proporcionado datos preliminares sobre religión a nivel nacional ni por municipios, las cifras que se manejan son proyecciones que se han manejado por analistas del fenómeno religioso y por proyecciones hechas por la Subsecretaría de Asuntos Religiosos. De las 6,494 solicitudes de registro recibidas para constituirse como asociaciones religiosas, sólo 3,700 se ha resuelto favorablemente, contando Veracruz con 250. Quizás sea necesario agregar que Veracruz ocupa a nivel nacional el tercer lugar en población con 7 millones de habitantes, precedido por el Estado de México y el D.F.
  3. La población de Alamo la conforma el sector agrícola-ganadero, el industrial, y un sector creciente de servicios. Alamo ha tenido distintas etapas de auge económico: el oro negro 1930 (petróleo), la temporada del plátano 1940-50 (oro verde), la temporada de tabaco en rama 1960-1970 y desde 1970 la naranja y el ganado. La mayoría de los productores de cítricos tiene problemas para comercializar su producto. Generalmente lo comercializa en las jugueras, con los comerciantes de México, Hidalgo, Toluca, Cuernavaca, Querétaro, Guadalajara y Michoacán. Debido a las condiciones de producción y los precios inestables del producto y la calidad de los mismos, los cortadores de la naranja, así como algunos productores, han tenido que migrar a otros lugares, particularmente a la frontera, (Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, Tijuana y Estados Unidos). 12% de la población es no católica.
  4. La población del municipio de Mecayapan está integrada en su totalidad por indígenas. El náhuatl es hablado por un 92% de sus habitantes. La localidad está dividida en 5 barrios. El 98% de las familias (en su mayoría extensas) viven de la agricultura del maíz, frijol, calabaza, chile y el ganado en mínima escala, cuentan con los servicios básicos de salud y sus condiciones económicas son de extrema pobreza. Un jornalero gana entre 30 y 35 pesos diarios. Últimamente hay una migración por parte de los jóvenes al norte del país para trabajar en el cultivo del tomate y las maquiladoras en Colima, Chihuahua y Estados Unidos.
  5. La información está basada en el trabajo de campo realizado de abril a septiembre del 2000 por Felipe Vázquez Palacios.
  6. El censo sólo recoge las siguientes categorías: católica, protestante o evangélica, judaica, otra o ninguna. Al recoger de esta manera la información en el censo, no es posible ubicar ni diferenciar el desarrollo individual de los diversos grupos religiosos que operan en el país, ni tampoco es posible censar a grupos como los espiritualistas trinitarios marianos, o grupos independientes que operan sin registro de la Secretaría de Asuntos Religiosos, tales como los grupos orientalistas y esotéricos entre otros.
  7. Los históricos ya perdieron más miembros en épocas anteriores con la llegada de los pentecostales en 1940 al 70 y con el arribo de neopentecostales en 1980-90.
  8. Cabe mencionar que si bien los evangélicos consideran a los mormones y testigos de Johová como "sectas falsas", en la práctica manejan propuestas popularmente similares a los evangélicos .
  9. Ver: Martínez (2000:12)
  10. Las agrupaciones históricas tienen su origen en México hacia finales del siglo pasado y son fruto del movimiento misionero euro-norteamericano.
  11. Las agrupaciones pentecostales adquieren importancia a partir de 1940 cuando se da el regreso de varios mexicanos de los Estados Unidos. Cada una se organiza de acuerdo a las circunstancias y situaciones que las hacen nacer, crecer y multiplicarse.
  12. Los neopentecostales han tenido la virtud de fusionar prácticas tradicionales pentecostales y de las iglesias históricas que les permiten tener una mayor cobertura entre sus miembros y poder desarrollar estrategias más atinadas de evangelización con contenidos sociales más amplios para sectores altos, medios y populares.
  13. Mención especial hay que hacer sobre la conversión de ciertos artistas (como la cantante Yuri) o deportistas famosos (el abuelo Cruz) que tienen una incidencia social muy importante entre los evangélicos. Se podría afirmar que prácticamente en todos los sectores sociales se encuentran evangélicos.
  14. En Xalapa, el director de Amistad Cristiana me dijo que con conocer lo que él pensaba era suficiente, ya que así como él, pensaban todos. Ante esta negativa tuve que hacer uso de las redes de amigos y conocidos de esta agrupación para poder obtener la información. Cuando les informaba la actitud del director en cuanto a su negativa, se quedaban callados y preferían no mencionar nada.
  15. Es necesario tomar en cuenta que es a partir de 1989 que los neopentecostales aparecen en el campo veracruzano.
  16. Así por ejemplo, encontré casos donde la madre es pentecostal, el esposo católico, el abuelo testigo de Johová, una hija adventista y otro hijo sin ninguna religión. Otros casos donde la madre y los hijos sí son metodistas o presbiterianos pero el padre no, o donde los padres sí lo son pero los hijos no y viceversa.
  17. Según el secretario del obispado, 110 sacerdotes existen para una población de 1 millón 950 mil católicas que existen en el centro de Veracruz, siendo que lo ideal sería trabajar con una población de 300 católicos por sacerdote.
  18. Según Weber (1981:72), los principios organizativos de la sociedad son una mezcla de formas de dominación. Cada una de ellas constituye un concepto, desarrollado con el fin de entender el movimiento de la vida social tanto de la personas y las agrupaciones como de los sistemas institucionales. Basándome en este modelo analítico, quiero comprender la participación política de los evangélicos.
  19. Weber no concibe a los tipos ideales como inamovibles, sino únicamente como guías para lograr el conocimiento histórico. En este sentido, la sociedad no es máquina en la cual los hombres se hallan cautivos, ni una suma de acciones de individuos que ejercen su libre arbitrio, sino más bien, un lugar donde los hombres permanecen mientras deciden el paso que darán a continuación (Zabludovsky 1993:22). Es útil señalar también que ninguno de estos tres tipos ideales son puros.
  20. Por ejemplo, el don de la risa es un don divino o es un don del diablo. El drama se vivió en la agrupación de Amistad Cristiana, hasta que finalmente los directores de esta agrupación no estimularon este carisma y poco a poco se fue extinguiendo.
  21. Participar en puestos políticos.
  22. Los cultos pueden llevarse a cabo en "galerones, casas o templos destinados para este fin, generalmente en colonias o calles periféricas. La mayoría de los miembros de estas iglesias son pobres y las mujeres tienen que sentarse a la izquierda y usar velo para cubrir sus cabezas. Los hombres se sientan a la derecha y en muchas de las congregaciones debido a que las mujeres son más y los hombres han migrado a otros lugares por trabajo, las mujeres llenan la parte izquierda en las últimas bancas del ala derecha, pero nunca juntos hombres y mujeres.
  23. La oración en los pentecostales es espontánea, sonora y emocional acompañada de expresiones como ¡Aleluya!, ¡gloria a Cristo!, ¡alabado sea Dios!; con los neopentecostales estas expresiones no se escuchan y la oración puede ser más estructurada y controlada, aunque no menos emocional, e igual de sonora. Tanto con los pentecostales como con los neopentecostales puede darse paso a la manifestación de los dones del Espíritu, aunque con más espontaneidad entre los pentecostales.
  24. Aunque una parte de estos evangélicos tiene antecedentes políticos liberales, debido a la competencia religiosa creciente, rompen con su cultura teológica de origen liberal para dar paso a un "evangelio de la prosperidad" muy de moda entre las iglesias de Latino América. Encontré evangélicos que siempre habían votado por el PRI o el PRD, pero que se cambiaron al PAN para "ir con la moda"... "porque nunca resolvieron sus demandas", "porque sólo así podrían derrotar al PRI".
  25. A medida que se avanza en edad, se reduce la participación de los miembros en actividades fuera de la iglesia. Aunque esto no significa que dejen de votar.
  26. La oración, por ejemplo, se da -en la mayoría de las veces- en silencio o puede tener tendencias pentecostales muy controladas, apreciándose como un diálogo interior con Dios, donde intervienen no sólo los sentidos, sino la mente y la razón, aunque es necesario señalar que generalmente al interior de las iglesias históricas se están generando conflictos entre líderes laicos que suelen poseer un don espiritual y aquellos que no lo tienen, provocando división de bandos claramente diferenciados: Los conservadores, "tradicionalistas" y los innovadores "carismáticos" con sus consecuentes implicaciones en la participación política.
  27. El carisma que se ostenta es eminentemente institucional, aunque algunas veces, existe un grupo de líderes que por su espiritualidad o su heroísmo y conductas ejemplares reúnen tanto el carisma institucional como el carisma personal.
  28. Son todavía aislados los casos en los evangélicos veracruzanos, que participan activamente en la política. Al parecer ha faltado un pensamiento teológico consistente que articule las inquietudes que existen en este sentido. Todavía en su gran mayoría se piensa en la división de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
  29. La participación de los miembros en la agrupación depende en gran manera de la forma en que se van trazando los lazos de parentesco.
  30. En esta última actividad, los neopentecostales no participan, ya que ellos no se consideran asociación religiosa, sino asociación civil.
  31. El protestantismo veracruzano tiende a afrontar contradicciones y crisis al interior de las agrupaciones y de sus doctrinas. Contradicciones que surgen por la falta de proyectos reales para dar solución a los problemas sociales que enfrentan sus feligreses; lo cual ha provocado que varios miembros dejen de lado su denominación y en algunas ocasiones sus principios y preceptos que pregonan sus agrupaciones, como por ejemplo su pasividad política en busca de modelos de expresión sociopolítica que respondan a las necesidades de población.
  32. Véase Ruiz (1996:337)
  33. Los problemas surgen cuando diferentes miembros de las agrupaciones entienden quehaceres y responsabilidades distintas a los demás.
  34. Estas pequeñas agrupaciones ofrecen a las mujeres tener un lugar público donde ellas pueden experimentar independencia, autoestima y poder. Muchas de ellas han llegado hacer predicadoras, evangelizadoras. Generalmente, son las que más obtienen los dones ya señalados.
  35. Ante la pregunta sobre sus actitudes más frecuentes en relación con las injusticias fueron primeramente orar, atender los problemas haciendo algo, ayudar, inconformarse denunciando a las autoridades entre otras.
  36. Cuando se les preguntó sobre si un evangélico debe luchar por la justicia y las garantías individuales me contestaron positivamente: que todo ello está en el plan de Dios, porque así es posible llevar el mensaje de salvación, entre otras respuestas.
  37. En el momento de la ruptura, los evangélicos pueden tomar tendencias a favor de los procesos del mantenimiento o reinterpretación de normas autoritarias o hacia los procesos democráticos.
  38. Encontré en las entrevistas que los evangélicos en las elecciones federales pasadas (1994) votaron más por el PRI debido a que era el más conocido. En cambio en las elecciones municipales de 1997, no les interesó el partido político, lo que les interesó fue la persona y por ello ganó el PRD. En el 2000 en las tres áreas de estudio fue otra vez la persona sin importar que partido representaba, en Mecayapan y Alamo gana el PRI, mientras que en la ciudad gana Convergencia por la Democracia, por un margen muy pequeño en relación con el PAN. Estoy casi seguro de que si hubiese algún candidato evangélico, los evangélicos votarían por él.
  39. Por ello cuando se les preguntó sobre cuál era su opinión del proceso electoral, aunque varios concuerdan que ha mejorado, la mayoría coincide en que se requiere mayor claridad en el voto, de que tiene muchas fallas, que no es creíble.
  40. Cuando se les preguntó si es bueno que un miembro participe en la política, sus respuestas fueron encontradas y así como había congregaciones que me decían: no es bueno, no es bíblico; también encontré miembros que dijeron aceptar si ésta era la voluntad de Dios, o para defender sus derechosy que un miembro podría participar, siempre y cuando no fuera el líder de la congregación.
  41. Es importante recordar que los evangélicos se encuentran organizados en pequeños agrupamientos o redes de intercambio y reciprocidad apoyadas en el parentesco, en los vecinos, en la amistad y en el compadrazgo. Esta circunstancia explica, entre otras cosas, que el comportamiento político, frecuentemente se dé en bloques, familiares, vecinales, de amistad, por adhesión a un dirigente de la colonia, entre otros.
  42. A veces, la no aceptación de estos grupos en la sociedad los obliga a buscar formas de hacerse aceptables y entonces buscan el reconocimiento del gobierno en turno no importando si son autoritarios y represivos.

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